Hace una semana se dio a conocer que Taylor Swift ha sido elegida para componer e interpretar el tema original de 'Toy Story 5', llamado 'I Knew It, I Knew You'. La canción se publicó el 5 de junio y el la película llegará a los cines de todo el mundo el próximo viernes 12, pero este martes, la artista estadounidense ha dado la sorpresa estrenando el tema en directo en la première que tuvo lugar en Los Angeles.
No solo ha acudido al estreno, sino que ha posado en la alfombra roja como un miembro más del reparto, cosa que es especialmente noticiosa dado que la actriz está la recta final de los preparativos para su boda que se celebrará este julio en el Madison Square Garden.
De manera que cualquier aparición pública de la artista de aquí al gran día es especialmente noticiosa, porque puede dar algunas pistas sobre el camino estilístico que va eligiendo. De momento, el cabello lo tiene como siempre, aunque su silueta está más afinada que nunca. Y para realzarla, ayer escogió un vestido muy peculiar del diseñador británico Erdem. El minivestido pertenece a la colección de otoño y consiste en un body con ballenas con escote palabra de honor adornado a ambos lados con lazos. Toda la prensa está confeccionada con retales de diferentes tejidos flores, todos con texturas, que rematan en una falda escultural con el bajo deshilachado.
Travis Kelce no acudió a este evento, en el que estuvo en espíritu gracias al sempiterno anillo de compromiso que tanto dio que hablar, diseñado por la joyería independiente Kindred Lubeck. No fueron las únicas joyas que lució la artista, quien además llevó un anilo de Selim Mouzannar y una pulsera tenis de Miraki. En los pies, las sandalias era de la firma italiana Alevi Milano. En la imagen la podemos ver con Conan O'Brien, quien pone la voz a un nuevo personaje de la saga.
Toda 'socialité' que se precie sabe que el secreto de un look discreto pero impecable para una jornada de trabajo reside en aferrarse a los clásicos. Uno, por ejemplo, podría ser el famosos PRN o LBD, en francés 'Pettit Robe Noir', en inglés 'Little Black Dress'. En romano paladín, el pequeño vestido negro, es una prenda que admite diferentes modalidades de corte y una de ellas, la más popular, es la que lució ayer Carlota Casiraghi en el Grand Prix de Mónado: minifalda, manga sisa y cinturón para fruncir la cintura.
Con una pequeña salvedad: el vestido de Carlota no era negro, sino morado, y estaba confeccionado en una napa mantequilla, ligera, pero piel al fin y al cabo, que brillaba seductora bajo el sol del Principado. Sin transgredir los límites de la discrección, el vestido llamaba la atención por los sutiles detalles que solo un genio como Matthieu Blazy, el nuevo director creativo de Chanel, puede añadir a sus creaciones.
El vínculo de Mónaco con la casa francesa de la camelia es muy especial: como tantos otros lugares exclusivos de veraneo perpetuo es un punto estratégico de venta, motivo por el que las mujeres de su Casa Real son sus principales embajadoras. Tanto Carlota como su madre, Carolina, visten Chanel asiduamente, tanto en los grandes acontecimientos como en el día a día.
Carlota se paseó por el puerto de Mónaco junto a la cantante Khadija Nin, quien actuó tras la competición. La hija de la princesa de Mónaco y nieta de Grace Kelly llevaba sus pertenencias en un Chanel 25, uno de los bolsos más vendidos de la firma en la actualidad, del que es imagen Dua Lipa y cuyo anuncio televisivo, inspirado en un videoclip de Michel Gondry, protagonizó Margot Robbie.
Todos los elementos del estilismo de Carlota eran de la firma, incluidos los pendientes, de latón chapado en oro, que permitían distinguir perfectamente en el lóbulo de las orejas la características doble C.
También los zapatos, unos Mary Jane de color blanco roto y negros, uno de los clásicos de la casa que permanece esté quien esté al frente de la dirección creativa.