Sebastián García: "Mucha gente no sabe que el albinismo conlleva una discapacidad visual"
Aunque los datos varían en función de las regiones, se calcula que alrededor de cada 17.000 personas en España tiene albinismo, un grupo de trastornos genéticos hereditarios que se caracterizan por una reducción o ausencia total del pigmento melanina en la piel, el cabello y los ojos.
Visualmente llama la atención su pelo muy claro -rubio muy claro o blanco-, su piel casi trasparente y sus ojos claros. Sin embargo, no todo el mundo sabe que el albinismo lleva asociado algún grado de discapacidad visual, es decir, que es mucho más de lo que se ve. "Hay mucha gente que no sabe que, al margen de tener un aspecto visual diferente, el albinismo conlleva otras dificultades, como una deficiencia visual, que se debe a que las personas con albinismo no tenemos fóvea, que es la parte central de la retina", explica Sebastián García, un joven de 28 años con albinismo.
Se podría decir, paradójicamente, que una condición tan visible como el albinismo es una discapacidad invisible, pues, además de que la gente no asocia albinismo y discapacidad visual, hay albinismos menos ‘visibles’, pues no todos conllevan tener el pelo y la piel tan claros. "Yo sí que tengo el pelo y la piel muy blancos, en mí es muy evidente, pero hay otros tipos de albinismo que no son tan visibles porque son albinismo ocular o porque son personas rubias y tienen algo de pigmentación en la piel, pero deficiencia visual tenemos todos", asegura.
Su sueño de pasar desapercibido
Precisamente que su condición sea tan visible es una de las cosas que peor lleva Sebastián, más incluso que la discapacidad visual, pues siempre ha sido un chico tímido al que no el gustaba llamar la atención. "Yo nací con una condición que te hace distinto a los demás. Aunque vivo en Madrid, soy de un pueblo muy pequeño, de 1.000 habitantes, Fiñana (Almería), y al final todo el mundo lo normaliza. Para mí, mi pueblo, mi gente, mi colegio, mis vecinos… suponían mi zona de confort, pero una vez que sales de ahí tienes que convivir con que la gente te mire, que comenten en voz alta... y yo siempre he sido lo contrario, no me gusta llamar la atención, quiero ser uno más, yo quiero que nadie me juzgue por mi físico, pero con el albinismo lo que menos haces es pasar desapercibido, te sientes observado", reconoce.
Aun así, ha aprendido a vivir con las miradas de la gente y, pese a su timidez, levanta la cabeza y dice: ‘bueno, me da igual que me mires, mientras no me falten al respeto...’. algo a lo que le ha ayudado haber estado siempre rodeado de amigos que le han defendido y apoyado. "He tenido una infancia bastante feliz", dice orgulloso, "a veces me costaba hacer amigos en los cambios de etapa, en el instituto o la universidad es más complicado, pero a veces el límite está más en nuestra propia cabeza".
Tienes que convivir con que la gente te mire, comenten en voz alta... y yo siempre he sido lo contrario, no me gusta llamar la atención
Esta feliz infancia la vivió con normalidad en el colegio, siendo un estudiante aplicado, pero rodeado de lupas y adaptaciones. "Recuerdo que, por la falta de agudeza visual, no podía ver con normalidad la pizarra, ni en primera fila, porque la falta de fóvea hace que no pueda enfocar. Extrapolándolo a una cámara de fotos, es como si tuvieses una lente que no consigue enfocar nunca. Eso también provoca nistagmo, el movimiento involuntario de los ojos".
Gracias a la ONCE, a la que le afiliaron sus padres casi nada más nacer, a lo largo de toda su época estudiantil ha contado con adaptaciones como gafas lupa, un catalejo para ver de lejos, filtros solares que optimizan su resto visual o la propia lupa de Windows, que permite ver los textos más grandes. Gracias a estas adaptaciones, y a su esfuerzo, terminó una carrera y un máster. Eso sí, siempre con la sensación de tenerse que esforzar más que el resto de sus compañeros para llegar al mismo sitio.
Un día para reivindicar
Sebastián tiene una vida normalizada, terminó sus estudios y actualmente trabaja en la ONCE como Asesor de Servicios Sociales en la Dirección General. "Tengo la suerte de trabajar muy estrechamente con temas relacionados con la discapacidad y con otras personas con otras patologías y con otras condiciones. Además, aquí cuento con todas las adaptaciones que necesito, que son pocas: un monitor de 27 pulgadas con zoom, con letra grande y tener las condiciones de luz adecuadas, que no me venga una luz directa de frente".
Fuera del trabajo, necesita lo que la mayoría de personas con albinismo: protegerse mucho del sol, tanto por la falta de melanina, que hace que recibir luz solar dañe su piel y lo haga más vulnerable al melanoma (el tipo más agresivo de cáncer de piel), como por la fotosensibilidad. "Nos molesta la luz en entornos externos con mucho sol o en los interiores con mucha luminosidad, por lo que siempre necesitamos tener a mano las gafas de sol. Y eso lo complica, porque necesitamos luz para optimizar el resto visual, pero en unas condiciones de luz específicas", explica.
En cuanto a la visión, aunque su deficiencia visual es grave, se apaña bastante bien con la tecnología: "La falta de agudeza ahora la suplo con dispositivos electrónicos como el móvil, porque con la cámara puedes ir ampliando, puedes ver a lo lejos lo que tu ojo no consigue ver y con el ordenador igual: puedes manejar los textos con zoom sin ningún problema. Cuando no teníamos estos dispositivos, de pequeño también tenía gafas lupa para leer, una especie de catalejo para intentar ver de lejos, aunque yo no lo usaba mucho porque me daba vergüenza", recuerda.
Él insiste en que este es su caso, pues hay muchos tipos de albinismo y personas cuya deficiencia visual es aún mayor, hasta el punto de necesitar bastón y perro guía.
Sebastián quiere aprovechar este día mundial del albinismo para sensibilizar sobre su condición, cuyas implicaciones la mayoría de la gente desconoce. "Las personas con albinismo no tenemos una enfermedad, solo presentamos una condición genética, pero que es mucho más que un aspecto físico diferente, pues conlleva una serie de dificultades que tienen que tenerse en cuenta, como la discapacidad visual", insiste.
Entre sus peticiones, las de todas las personas con albinismo -representadas por la Asociación ALBA-: ayudas para financiación de productos tan indispensables para su salud como la crema solar y las gafas de sol. "Queremos que se prescriban a nivel médico porque para nosotros son materiales básicos para nuestra vida diaria".
Queremos que las gafas de sol y la crema solar se prescriban a nivel médico, para nosotros son materiales básicos para nuestra vida diaria
Y en cuanto al resto, no piden más que tener los mismos derechos que cualquiera: "Poder acceder a un empleo digno o una educación inclusiva en la que se tengan en cuenta nuestras necesidades…"
Para saber más sobre albinismo, Sebastián nos recomienda el libro de Luis Montoliu Qué es el albinismo, en formato página web, y nos invita a participar en la campaña de este día 13 de junio subiendo a las redes subas una foto señalándote el ojo junto al hashtag #MiroPorElAlbinismo




















