La arruga, si gallega, dos veces bella: Adolfo Domínguez se lanza a recuperar la producción de lino 300 años después
En Galicia, la toponimia, el folclore, el lenguaje y los armarios más antiguos hablan del lino. Así fue siempre, desde que los pintores de la corte cuyas obras ahora pueblan el Museo del Prado exigían lienzos de lino gallego para sus enormes retratos reales hasta que los más modernos de los 80, en plena Movida viguesa, fraguaron un lema genial que perdura: “La arruga es bella”. Atribuido al publicista Luis Carballo (1938-2019), el eslogan encabezó una campaña de Adolfo Domínguez en 1982 y triunfó en manos del diseñador. Su abuela tejía lino en casa, y él mismo había visto cultivarlo de niño en su aldea. Pero cuando quiso —cuenta su hija Adriana— “dignificar el tejido” que entonces se consideraba “rústico e impropio para llevar a la calle”, en Galicia, Domínguez ya no tenía dónde comprar tela.

© DAVID CABEZÓN @ XUNTA (DAVID CABEZÓN @ XUNTA)