Kate Middleton vuelve a Ascot dos años después de ausentarse por el cáncer que padeció
Si las carreras de Ascot son el marco elegido por la aristocracia inglesa para dejarse ver, con permiso de sus sombreros y tocados, se convierte en una cita ineludible si Kate Middleton acude a ella.
Eso es lo que por fin ha sucedido este año, que la princesa de Gales sí ha acompañado a su marido, subida en un carruaje, como es tradicional que entren en el recinto los invitados, y vestida de amarillo, desafiando a la mala suerte que dice trae ese color.
El pasado año, la princesa figuraba como invitada, pero no apareció en ninguna de sus jornadas, lo que provocó no poca decepción, aunque tamién comprensión. Todavía se estaba recuperando de los tratamientos y cuidados seguidos por el cáncer que le fue diagnosticado en 2024.
Este año, sin embargo, la princesa ha acudido puntual y elegante, como suele hacer. En estas carreras, que el rey Carlos III y su esposa, Camila, consideran imprescindibles en su agenda, era siempre una de las citas predilectas de la reina Isabel II.
Por ella pasan casi todos los miembros de la familia real, empezando por los príncipes de Gales. La nota más llamativa es que las damas deben usar sombrero por protocolo (el más grande y vistoso siempre es el mejor) y ellos, chistera.
Además de Kate y Guillermo, los asistentes han podido ver a los reyes, muy aficionados a las carreras ecuestres, a algunos familiares, como Sarah Armstrong-Jones (hija de la princesa Margrita, hermana de la reina Isabel), acompañando a su prima Ana de Inglaterra; a Peter y su nueva mujer, Harriet Sperling, con Zara Tindal, hijos ambos de Ana...



