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Nueve países de la OTAN ensayan una guerra submarina con portaaviones en una zona clave frente a Rusia

El ritmo y la intensidad de maniobras militares aumenta cada año en previsión de una posible escalada bélica con Moscú en los próximos años. Por eso la OTAN ha liderado una vez más un nuevo ensayo denominado Dynamic Mongoose 2026, convertido en una de los principales ejercicios antisubmarinas frente a la costa occidental de Noruega con una duración de dos semanas. En el operativo han participado fuerzas navales y aéreas de varios países aliados con el objetivo de mejorar la coordinación y las capacidades de detección de submarinos.

Reino Unido hizo la mayor aportación al ejercicio con tres buques de guerra y aeronaves de cuatro escuadrones. Entre los medios desplegados destacaron el portaaviones HMS Prince of Wales, el destructor HMS Duncan, helicópteros Merlin y Wildcat de la Marina Real británica, además de aviones de patrulla marítima P-8 Poseidon de la Real Fuerza Aérea.

Durante las maniobras, submarinos de Alemania, Portugal y Países Bajos han actuado como objetivos para las fuerzas encargadas de localizarlos y seguir sus movimientos. También han participado fragatas, aeronaves, drones y sistemas autónomos, en un escenario diseñado para simular operaciones reales de guerra antisubmarina en el Atlántico Norte.

La OTAN ha dicho que las lecciones aprendidas durante este ejercicio servirán para reforzar la misión Arctic Sentry, creada este año para aumentar la vigilancia en el norte de Europa y el Atlántico Norte ante la creciente actividad militar rusa en la región. Los responsables de la operación destacaron la capacidad de integración entre las fuerzas participantes y calificaron el ejercicio como un éxito para mejorar la preparación y la cooperación entre los países aliados.

© AP

Un submarino australiano
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Estados Unidos vende en secreto más F-35 a un país desconocido

El Gobierno de Estados Unidos ha iniciado la compra de componentes para fabricar 11 cazas F-35 destinados a un país extranjero cuya identidad no ha sido revelada, según revela la web especializada Defence Blog. La Armada estadounidense adjudicó a Lockheed Martin un contrato de 154 millones de dólares para adquirir piezas y materiales de larga fabricación necesarios para el programa, una señal de que el futuro cliente ya ha dado pasos firmes para incorporar estos aviones a sus fuerzas armadas.

El Pentágono no ha identificado al comprador y únicamente lo ha descrito como un cliente del programa de Ventas Militares al Extranjero, el mecanismo mediante el cual los gobiernos adquieren armamento estadounidense a través de Washington. El trabajo de fabricación de los componentes se prolongará hasta diciembre de 2030, por lo que las entregas de las aeronaves podrían producirse a comienzos de la próxima década.

El F-35 Lightning II es considerado uno de los cazas más avanzados del mundo y se ha convertido en el avión de combate más demandado entre los aliados de Estados Unidos. La aeronave destaca por su tecnología furtiva, sus avanzados sensores y su capacidad para compartir información en tiempo real con otras plataformas militares. Hasta la fecha se han entregado más de 1.300 unidades y existen pedidos para miles de aparatos adicionales.

La decisión de mantener en secreto la identidad del comprador ha generado especulaciones sobre qué país podría sumarse al abultado grupo de operadores del F-35. Más allá de sus capacidades de combate, la adquisición de este modelo suele interpretarse como una señal de estrecha cooperación militar con Estados Unidos y de integración en las redes de defensa y comunicación utilizadas por Washington y sus aliados.

© Lookheed Martin

Cazas F35 estadounidenses
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