El escándalo de Ingrid de Noruega eclipsa a Marius Borg y su madre Mette-Marit
No hay paz para la Casa Real de Noruega. Los problemas se les amontonan y no saben ya qué fuego apagar antes para proteger los amenazados cimientos de la institución. Los desmanes de Marius Borg se han traducido en un juicio por 40 delitos, de los cuales una decena son de índole sexual y muy desagradables. Otros tantos por tráfico de drogas, agresiones a sus exparejas, saltarse órdenes de alejamiento, robo… aún espera la decisión del juez, pero ya no desde prisión. Después de presentar varias quejas por sus condiciones en la cárcel, sintiéndose solo, sin apetito y sin poder conciliar el sueño, ha logrado la libertad provisional. Todo gracias a la delicada salud de su madre.
La princesa Mette-Marit está cada vez más enferma. Arrastra desde hace años una enfermedad pulmonar crónica y ahora se encuentra a la espera de un trasplante. Su salud ha paralizado la agenda real, también mantiene en vilo a su familia. Incluso su hija Ingrid ha regresado antes de lo previsto de Australia, donde se encuentra completando su formación universitaria. Era la esperanza de la familia, la heredera del heredero Haakon. Sin embargo, la joven princesa se ha convertido en la última víctima de la polémica que sacude a los suyos. Ahora afronta su propio escándalo por la manera en la que se hizo hueco en la universidad.
La princesa Ingrid y su acceso fuera de plazo a la universidad
Noruega sigue con preocupación las novedades médicas de la princesa Mette-Marit. También la resolución del juicio que promete mantener a su hijo, Marius Borg, entre rejas al menos durante siete años. Pero ahora la atención se desvía a la joven princesa Ingrid, que regresaba de Australia antes de tiempo para estar junto a su madre y su hermano. Esto le ha obligado a aparcar sus estudios y el master que preparaba en Sídney. Como plan B y para no perder el año, ha decidido matricularse en la Universidad de Oslo, donde podrá compaginar sus tareas con sus responsabilidades como hija y cuidadora de una madre enferma.
Pero llega el escándalo cuando se hace hincapié en que su matrícula en la Universidad de Oslo se ha producido fuera de plazo. Los noruegos tienen hasta el 1 de mayo para formalizar el papeleo que les asegure una plaza en sus aulas. Pero ella no lo hizo a tiempo porque sus circunstancias eran especiales y ni tan siquiera tenía intención de pasar el año en este centro. Desde la Universidad de Sídney se agilizó el proceso de intercambio de su ilustre alumna el día 8 de mayo, una semana después de terminar el plazo impuesto a todo alumno.
Este supuesto trato de favor ha levantado un nuevo escándalo en torno a la familia real noruega. Tanto, que ha obligado al director de estudios de la universidad de Oslo a dar explicaciones y poner excusas: “Algunos socios tienen plazos diferentes a los nuestros, o pueden ocurrir errores que provoques que las solicitudes lleguen después del 1 de mayo. Por lo tanto, somos flexibles cuando es posible, como en este caso en el que recibimos la solicitud el 8 de mayo”, confirma Audun Digerud a Uniforum tras solicitarle una explicación.
Defiende que no es un trato privilegiado, sino una deferencia a algunos alumnos que se quedan atrás en el proceso y no llegan a tiempo a presentar el papeleo solicitado. Pero no a todos les convence esta explicación y se preguntan si la princesa Ingrid de Noruega no tuviese sangre real, ¿estaría actualmente matriculada? ¿Ha tenido un trato de favor? Una sospecha que ya ha arrastrado su hermano Marius, cuando ha salido de prisión para estar en palacio al lado de su madre enferma. También durante la investigación de su colección de delitos e incluso durante el juicio, del que aún espera sentencia en firme.


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