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Así ayuda Volkswagen a sus clientes a dominar el coche eléctrico
Todas las dudas que pueda tener un usuario de un coche eléctrico pueden quedar resueltas en poco tiempo. Volkswagen ofrece a los clientes que adquieran un vehículo eléctrico, y de manera gratuita, un curso de conducción personalizado de aproximadamente hora y media de duración, en su propia casa y con un instructor profesional, en el que resolverán todas las dudas que puedan surgir en aspectos clave como la gestión de la carga, la planificación de rutas o la conducción eficiente y segura en condiciones reales.
Este es un servicio más del programa Volkswagen Driving Experience, que se consolida como una de las plataformas de formación en conducción más relevantes de España, tanto para la utilización práctica de los modelos de la marca alemana como, sobre todo, para el perfeccionamiento de la conducción y la seguridad en carretera. Una iniciativa por la que ya han pasado cerca de 45.000 conductores desde que este programa se inauguró en 2003.
A lo largo de estos más de veinte años, el programa ha evolucionado de forma constante, incorporando nuevos formatos y contenidos adaptados a las necesidades de los conductores y a los cambios en la movilidad. En este sentido, la llegada del vehículo eléctrico supuso un punto de inflexión en esta evolución y Volkswagen fue una de las primeras marcas en España en incorporar formación específica para este tipo de vehículos, coincidiendo con el lanzamiento del ID.3 en 2020.
De esta forma, la formación deja de estar asociada exclusivamente al entorno del circuito para integrarse directamente en la experiencia del cliente, en su propio contexto de uso. Este cambio acompaña al conductor en la transición hacia la movilidad eléctrica. Para acceder a este curso personalizado, el cliente debe registrarse en el Club Volkswagen en el momento de la entrega del vehículo y solicitar el curso personalizado en su lugar de residencia.
Desde su nacimiento en 2003, Volkswagen Driving Experience se ha convertido en una de las escuelas de conducción más reconocidas de España y ofrece asimismo cursos de perfeccionamiento de conducción en los principales circuitos españoles, como Montmeló, Jarama, Sevilla-Carmona, Los Arcos, Ascari o Cheste. Cuenta con un equipo de instructores de primer nivel y el apoyo de Luis Moya, bicampeón del mundo de rallyes y embajador de la marca. La escuela ha ido evolucionando a lo largo de estos años, incorporando nuevos cursos y una oferta cada vez más personalizada y adaptada a las necesidades de los usuarios. Esta iniciativa ha sido premiada por la plataforma Ponle Freno, en reconocimiento a su compromiso por reducir la siniestralidad en España a través de la formación de los conductores.


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Ilha portuguesa à ‘beira’ de África eleita uma das “zonas mais seguras” de Portugal
O território português continua a revelar fortes assimetrias quando se analisam os dados de segurança, com diferenças marcadas entre regiões do continente e ilhas. Um estudo recente coloca o Porto Santo, na Madeira, entre as zonas com menor número de ocorrências registadas, destacando também a ilha Terceira, nos Açores, como outro dos territórios com indicadores reduzidos neste tipo de incidentes.
Ilhas destacam-se nos níveis mais baixos
De acordo com o Diário de Notícias, que cita o Barómetro da Segurança da empresa Verisure Portugal, o Porto Santo surge descrito como “uma das zonas mais seguras de Portugal”, mantendo “os níveis mais baixos de ocorrências” no conjunto dos territórios analisados. A mesma tendência é observada na ilha Terceira, que apresenta valores semelhantes no estudo.
Segundo a mesma fonte, o relatório resulta de dados recolhidos ao longo de 2025 através da Central Recetora de Alarme da empresa, que monitoriza continuamente mais de um milhão de equipamentos em todo o país.
Conforme explica a mesma entidade, o sistema funciona de forma permanente, durante 24 horas por dia e ao longo de todo o ano.
Menor densidade populacional associada a menos ocorrências
A análise indica ainda que os territórios com menor densidade populacional tendem a registar menos incidentes. O Diário de Notícias refere que distritos, como a Guarda e Bragança, também se encontram entre os que apresentam valores mais baixos, uma tendência que se estende também às regiões insulares.
O mesmo estudo acrescenta que Lisboa, Porto, Setúbal e Faro concentram cerca de 66% das ocorrências registadas em 2025.
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Isabel Díaz Ayuso, cómo robarle el destino a Vox

En las elecciones madrileñas de 2019, el nivel de conocimiento de Díaz Ayuso era menos que cero, el mismo que compartía con Martínez-Almeida. La candidata a presidenta por la comunidad, sin embargo, pronto se hizo un sitio. Sin rubor, con arrojo y total desinhibición, afirmaba en campaña que los atascos convierten a Madrid en una ciudad especial
El único contagio que produjo la crisis del hantavirus en las Islas Canarias fue la inoculación narrativa de Isabel Díaz Ayuso en el discurso del presidente canario Fernando Clavijo, cuando este afirmó, literalmente, en la Sexta que tenía “reparo a que a lo largo de la noche pudiera bajar algún roedor y poner en peligro la seguridad de los canarios”. La frase de Clavijo lleva la impronta del showrunner de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez.
Todos los contagiados por ese virus fueron trasladados al Hospital Gómez Ulla de Madrid, ya que cuenta con unidades de aislamiento de alto nivel, diseñadas específicamente para tratar enfermedades infecciosas sin riesgo de propagación. ¿Y por qué no al Hospital Isabel Zendal, creado por Díaz Ayuso en tiempo récord durante la pandemia de la covid-19 para asistir a los afectados y atender a futuras pandemias a tan solo 14 kilómetros del Gómez Ulla? Quizás porque el Zendal, a quien Ayuso llamó “hospital de hospitales”, redujo drásticamente su capacidad con el cierre de camas de hospitalización en varias de sus áreas y tras la crisis del covid-19, su plantilla y su actividad asistencial bajaron a mínimos.
La narrativa de Díaz Ayuso también se escribe con hormigón armado y aunque a estas estructuras no se las lleva el viento, languidecen como los bestsellers en las librerías de los aeropuertos después de un tiempo de encabezar las listas de venta. A veces, hay alguna reedición como le ocurre a la Ciudad de la Justicia, despilfarro inconcluso de su mentora, Esperanza Aguirre, que Ayuso pretende reavivar, quizás para acompañar al aburrido vecino en el barrio de Valdebebas, el hospital Zendal.
La peripecia de Isabel Díaz Ayuso es notable. Hoy es capaz de exhibir el intento de modificar parte del imaginario de la derecha mexicana en su reivindicación de la figura de Hernán Cortés, la testarudez de evitar la x al escribir México –contradiciendo la sugerencia ortográfica de la RAE– y alimentando con su dislate el propio relato de la presidenta Claudia Sheinbaum, pero poco más de una década atrás era tan solo la responsable de la comunicación digital de su partido en Madrid. Corre una leyenda que la ubica detrás de Pecas, la cuenta del perro de Aguirre en X. Hoy, Ayuso, confronta con Sheinbaum y va del brazo por la vida política con el libertario Javier Milei sin escatimar elogios a Donald Trump a pesar de que este aún no la ha recibido. No es que intente hacer un sorpasso a Vox por la derecha: al partido de Santiago Abascal le cuesta alcanzarla.
Algunos años después de Pecas, en las elecciones madrileñas de mayo de 2019, el nivel de conocimiento de Díaz Ayuso era menos que cero, el mismo que compartía con José Luis Martínez-Almeida, el candidato popular a la alcaldía de Madrid. La candidata a presidenta por la comunidad, sin embargo, pronto se hizo un sitio. Sin rubor, con arrojo y total desinhibición, afirmaba en campaña que los atascos convierten a Madrid en una ciudad especial.
Con aquella proclama comenzó una guerra cultural que alcanzó su apogeo cuando propuso la libertad de las calles en plena pandemia.
Miguel Ángel Rodríguez es quien le quita la x a México y marca cada uno de sus pasos. Rodríguez es una suerte de Humpty Dumpty, el huevo antropomórfico con el que se cruza Alicia en la novela de Lewis Carrol. Quizás recuerden a este huevo con brazos y piernas haciendo equilibrio en el borde de una pared y advirtiendo a la niña: “Cuando yo uso una palabra, quiere decir lo que yo quiero que diga, ni más ni menos”. A Alicia, sin embargo, más curiosa que terca, le intriga una cuestión: por qué una palabra tiene distintos significados. Humpty Dumpty la corta en seco: “La cuestión es saber quién es el que manda, eso es todo”.
Esta y no otra es la función de Rodríguez, un equilibrista al mando de las palabras de la presidenta Ayuso.
Rodríguez acumuló fama cuando ayudó a José María Aznar a alcanzar la presidencia. Los analistas indican que hoy bebe de la doctrina de Steve Bannon. Es probable que se haya ocupado de seguir a quien perfiló la imagen pública de Trump y tiene vínculos con el partido de Marine Le Pen, la Liga de Italia, Alternativa por Alemania y con Vox, entre otros partidos de extrema derecha. Es posible, también, que Rodríguez haya mantenido reuniones con Bannon, pero hay que reconocerle cierta vanguardia en el desmontaje del discurso liberal. Todavía suenan los ecos del “¡Váyase, señor González!” que Aznar pronunció en el debate sobre el estado de la nación en 1994, aún en la oposición y cuyo autor es él. Lo cual pone en evidencia que, Alberto Núñez Feijóo, en esa misma empresa, atrasa tres décadas.
Hay dos aspectos que vinculan a Rodríguez con Bannon. Uno es el nacionalismo radical que el jefe de gabinete de Ayuso practica a ultranza y el otro estriba en asumir el riesgo que implica exponerse al caos, la ruptura de reglas y el desorden para beneficiarse de estos factores. El ensayo Antifragil del pensador Nassim Taleb teoriza este modo de actuar con lo que él llama “cisne negro”, que son sujetos (o acontecimientos) que irrumpen inesperadamente y que se van fortaleciendo según van superando las críticas y logran establecer su “normalidad”.
Si atendemos, por ejemplo, el yacimiento de narrativas que significó para la proyección de Ayuso la pandemia, vemos cómo responde perfectamente a este modelo disruptivo.
“Ni estados de alarma, ni confinamientos. Hay que aprender a convivir con el virus”, declaró después de un encuentro con el presidente Sánchez en septiembre de 2020, y cuando estábamos aún en la primera ola de la pandemia. “Es un delito, en Cataluña, con el clima que tenéis, tenerlo todo cerrado, tener a la gente en sus casas”, dijo en Barcelona en un acto electoral de su partido en enero de 2021. Estas declaraciones forman parte de la idea fuerza que Rodríguez concibe no solo para la gestión en Madrid a través de Ayuso, sino para un programa más ambicioso: “libertad”. Una libertad que es la consigna de los “libertarios” como es el caso de Milei y que se inscribe en la tradición política madrileña que nos lleva a la figura de Esperanza Aguirre, quien también se enorgullece de haber forjado a Abascal.
De todos modos, la figura rectora de Aguirre es Margaret Thatcher y ostenta la condecoración de Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico. Aguirre aspiraba a un Madrid inglés pero con sol; Ayuso, en cambio, a pesar de tener también a la Dama de Hierro como referente en su ideario, pone por delante la concepción nacionalista que Rodríguez concibe de origen y casta madrileña para oponerla tanto al nacionalismo catalán como al vasco: “Madrid es España. Madrid es España dentro de España. ¿Madrid qué es, si no es España? No es de nadie porque es de todos”.
Ese es el triunfo de Rodríguez: imponer el absurdo frente a la lógica. El fomento del resentimiento y la apelación permanente a otras identidades impugnando cualquier diferencia. La politóloga Máriam Martínez-Bascuñán, ante el recorte de subsidios que la Comunidad de Madrid va a imponer al Círculo de Bellas Artes de Madrid, señala una muestra clara de la supresión de voces críticas. Apunta que “Ayuso no necesita que la gente sea de derechas. Necesita que no tenga las herramientas para ser otra cosa. No necesita convencer sino vaciar. No necesita ganar el argumento sino destruir el espacio donde los argumentos alternativos se producen.” Del mismo modo que Trump cierra o limita instituciones o medios críticos; al igual que Javier Milei cercena los presupuestos que necesita la universidad pública, una institución que, lógicamente, alza su voz crítica frente el autoritarismo iliberal.
¿Hasta dónde puede llegar este proyecto alimentado solo por emociones? Juan Luis Cebrián, en una entrevista, sostiene que Rodríguez acabará malogrando la carrera de Ayuso hacia la Moncloa del mismo modo que hizo con Aznar al sugerirle, ante los atentados de Atocha, la autoría de la banda ETA.
El gatopardo de Lampedusa usado como manual político (y no como lectura existencial, un valor mayor) permite teorizar un cambio que, al acontecer, esconde perpetuar el statu quo. La operación libertaria, por el contrario, implica la demolición de la democracia liberal y cuenta con un apoyo más allá de las simples apariencias. El día que los ultras seguidores de Trump tomaron el Capitolio, el 6 de enero de 2021, el Dow Jones cerró en máximo histórico.
¿Llegará Díaz Ayuso a cumplir su propósito final o Humpty Dumpty perderá el equilibrio arrastrándola en la caída?
La hipocresía de las joyas de Zapatero

¿En serio se puede considerar “contrabando” aceptar un regalo personal y llevártelo a tu casa? ¿De verdad hay que declarar todos los regalos que se reciban?
El informe sobre las joyas incautadas a Zapatero: de un collar valorado en 278.000 euros a bisutería sin valor
Junio de 2008. Apenas llevo 3 meses como ministro de Industria, Turismo y Comercio (además de Energía y Telecomunicaciones), pero la agenda es enloquecida. Mi colega, el ministro de Asuntos Exteriores (MAE) español me pide que vaya a Arabia Saudí el fin de semana, para asistir a una reunión internacional de ministros de energía en Jedah. No era un viaje previsto en la agenda, era fin de semana y me resistí porque mi equipo estaba muy tensionado. El ministro me insistió, porque se trataba de un deseo personal del rey Abdalá, importante para las relaciones de Estado y me ofrecía uno de los Falcon para ese viaje, poder estar de vuelta el domingo por la noche y no tener que alterar más la agenda. Y allá que nos fuimos.
El rey, en efecto, estaba muy contento con mi presencia y, cuando íbamos a despegar de vuelta, un emisario real trae a pie de pista un regalo envuelto en papel de seda. Se trataba de una bonita cartera de piel. Como yo tenía varias, le ofrecí el regalo a los miembros de mi equipo, que se habían sacrificado tanto o más que yo con este viaje. El asesor que se quedó con la cartera, cuando ya estábamos en vuelo, descubrió que la cartera no estaba vacía. Contenía diversas joyas: una pulsera, unos pendientes, un anillo, todos de esmeraldas y brillantes, así como un reloj de brillantes. Todos ellos aparecen en la foto que encabeza este artículo.
Nuestro avión aterrizó en el aeropuerto militar de Torrejón, donde me esperaba el coche oficial, también a pie de pista, para trasladarme a mi domicilio, pues ya era una hora bastante intempestiva. Pedí a mi equipo que las joyas las llevaran al Ministerio al día siguiente, para ver qué hacía con ellas. Y ahí surgió el debate. Mi equipo estaba dividido sobre qué hacer con el obsequio, las secretarias me señalaban que todos los ministros se llevaban sus regalos, pues eran personales.
Consulté a mi oficiala mayor, la recientemente fallecida Laura Morso, que me indicó que lo habitual era que los obsequios se los quedaran los ministros, pues se trataba de regalos a la persona y, más en mi caso, cuyo motivo era satisfacer un empeño personal del monarca saudí. Me dijo que no había un protocolo establecido, que no se trataba de renta en especie, porque no era remuneración por ningún trabajo (los ministros nunca cobramos por ningún servicio, dentro o fuera de España), por lo que no se tenía que declarar y que era una decisión personal mía.
Nunca pudimos sospechar el valor de esas joyas, a nadie se le ocurrió pedir una valoración a Ansorena ni a ningún joyero. Tampoco quise elevar el tema al resto del gobierno y, discretamente, mandé construir una vitrina en la sala de espera de las visitas al Ministerio, donde iríamos colocando todos los regalos de un cierto valor y ahí siguen, propiedad de Patrimonio Nacional y convenientemente registrados.
Nunca he considerado que dejarlos en el Ministerio en vez de llevármelos a mi casa, fuera una decisión “moralmente superior”. Detesto la moralina puritana que se ha instalado en nuestro país y nunca he sacado pecho de este gesto. Tampoco lo he mantenido en secreto, pues las joyas están a la vista del que quiera verlas. He guardado un discreto silencio sobre este episodio hasta hoy, en que ya no puedo soportar más las barbaridades que se están diciendo, en medios y redes, sobre las joyas encontradas en el registro del despacho profesional de Zapatero.
Me repugna escuchar que las joyas estaban “ocultas”. Curioso lugar para “ocultar” unas joyas: guardarlas en un despacho. Siempre he considerado “ocultar” el dárselas a otra persona, enterrarlas, esconderlas en un altillo o, si me apuran, llevarlas a una caja de un banco. Pero ¿tenerlas a la vista en una caja fuerte de un despacho es “ocultar”? Es el lugar habitual para guardar, y eso es lo contrario a “ocultar”.
Lo segundo que me repugna es apelar al “origen turbio” de las joyas. No hay ningún origen turbio. No lo hubo en mi caso y, con toda seguridad, no lo habrá en el caso de Zapatero. Se tratará de un regalo de algún país árabe con motivo de alguno de sus viajes. En cuanto vi sus fotos en la prensa, por cierto, un secreto revelado a toda la población, pese a tratarse de muchas joyas familiares, violentando su derecho a la privacidad, vi que algunas de ellas guardaban una semejanza con las que yo había recibido en 2008 y que adjunto en la foto. Ni turbio ni remuneración por ningún servicio.
Y lo tercero que más me repugna es la hipocresía de la clase política española con respecto a este tema. Sobre todo, del Partido Popular, que ha gobernado 15 años en España, algunos de ellos con importantes negocios bilaterales con Arabia Saudí, como, por ejemplo, el AVE de La Meca a Medina. ¿Es que hemos sido Zapatero y yo los únicos ministros, presidentes de gobierno, alcaldes o presidentes de comunidades autónomas que hemos recibido joyas o regalos valiosos de los países árabes? Por mis sesgos cuantitativos, sé que la probabilidad de ese suceso es cero. No hemos podido ser los únicos. Por otra parte, ¿en serio se puede considerar “contrabando” aceptar un regalo personal y llevártelo a tu casa? ¿Por qué no se ha llenado entonces la vitrina ya habilitada en el Ministerio? ¿De verdad hay que declarar todos los regalos que se reciban? Es posible que en la actualidad lo sea, lo desconozco, porque llevo 15 años fuera de la política. Pero no lo era en 2008. E insisto, no me parece “moralmente superior” el dejarlo en una vitrina en el ministerio correspondiente. Es una opción personal tan aceptable como la otra.
Para terminar, por mis sesgos estadísticos, considero imposible que España haya sido el único país al que los monarcas del Golfo hayan hecho regalos. Pero no conozco ningún otro Estado en el que esto haya sido motivo de escándalo nacional y de vapuleo personal de una familia. Esta hipocresía no nos la merecemos como país.
"Convidei os jogadores a visitarem a comunidade portuguesa"

© Miguel Cordeiro - Observador
El PSOE-A busca superar el duelo cinco años después de Susana Díaz
Sobre las 15:00, Jesús Aguirre declaró constituido el Parlamento de la XIII Legislatura. Moreno charlaba con Arenas y Zoido y abrazaba al presidente de la CEA. Entre el público estaba Juan Espadas, ahora senador del PSOE, próximamente posible compañero de bancada de Montero en la Cámara Alta. La portavoz adjunta socialista en el Parlamento, María Márquez, ni confirmó ni desmintió: «El foco debe estar en el atropello de la Mesa del Parlamento». Segundos después se disculpaba ante un reportero porque lo había confundido con el agitador Vito Quiles. «Tengo la vista fatal». Los problemas de visión de la política llamada a que sobre ella recaigan las esperanzas del PSOE-A en un presente futuro –en tanto Montero sólo garantiza ir «partido a partido»– resumen, más allá de la anécdota, el diagnóstico del que fuera el partido hegemónico de Andalucía. El PSOE ha perdido las luces largas y el pulso de la calle. Se cumple un lustro de las primarias en las que Espadas, aupado por Ferraz, consiguió desbancar a Susana Díaz. Dos años y medio antes, el PSOE perdió la Junta tras 36 años de poder y todavía no se ha recuperado.
Espadas empeoró los resultados de Susana Díaz. «Hay quien firmaría ganar como en 2018», dijo en su momento la ex presidenta. Ante la falta de pulso en el Congreso Federal de Sevilla, Pedro Sánchez optó por Montero para sustituir al ex alcalde. La ex vicepresidenta volvió a empeorar los resultados de Espadas. El PSOE, desde el 2-D de 2018, como Jack Sparrow, tiene una brújula que marca lo que desea pero no tiene rumbo.
Espadas pasó de la victoria en las primarias al estancamiento electoral. Comenzó a recorrer las provincias orientales, donde su nombre apenas sonaba, y los barones se conjuraban para «la remontada». Antes de las elecciones de 2022 de la mayoría absoluta de Moreno, Espadas lamentaba que el PSOE iba ahora «sin el aparato» de la Junta. El parche precedió a la herida. En el intento de salvar el suelo del millón de votos, el PSOE-A recurrió a los bots telefónicos. Este año, con Montero, se han denunciado llamadas de supuesto personal del SAS pidiendo el voto contra «la privatización». El suelo del PSOE se ha hecho más profundo: Escuredo sacó 66 escaños (1982); De la Borbolla, 60 (1986); Chaves, 62 (1990), 45 (1994), 52 dos veces (1996 y 2000), 61 y 56 (2004 y 2008); Griñán, 47 (2012), igual que Susana Díaz en 2015; en 2018, Díaz sacó los citados 33; Espadas, 30 (2022); y Montero se quedó en 28 (2026). En este tiempo, Ferraz se ha impuesto del todo ante la pérdida de poder local. Atrás quedaron los tiempos en los que el pulgar de Griñán se posicionaba en contra del aparato apostando por Carme Chacón frente a Rubalcaba, bajo el tamiz de la llamada «neutralidad activa». El partido en Andalucía ha dejado de gestionar más de 1.200 millones con la pérdida de las diputaciones, más allá de Sevilla y Jaén. Lo que antes era una voz de peso en Ferraz, se ha diluido entre decisiones impuestas, liderazgos transitorios y un creciente descrédito territorial.
El PSOE perdió la Junta pero antes había perdido el discurso. Sus banderas históricas cayeron: la de los servicios públicos (que motivó junto a los ERE su fin en la Junta) y el andalucismo ya como hecho compartido, sobre todo tras la reforma del Estatuto a partir de 2004, cuando Arenas salió indemne del sortilegio con el error histórico del 28-F. La mercadotecnia y el olfato –dos elementos infalibles en el partido históricamente– se atrofiaron. La elección de las fechas electorales, cuyo máximo exponente lo protagonizó Griñán salvando la Junta en 2012 con el retraso de los comicios, tampoco fue acertada. El duelo es el proceso de adaptación emocional que sigue a una pérdida. Psicológicamente, tiene cinco fases. El PSOE ya ha pasado la negación, la ira y la negociación. Los socialistas, que ya han pedido comparecencias en el Parlamento y plantearán una oposición dura con las izquierdas sin una abstención que obligue a Moreno a pactar con Vox, arrancan la XIII Legislatura entre la depresión y, por fin, la aceptación.


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