La torre de Valentina y la luz de Gaudí
León XIV estuvo en Barcelona y bendijo la torre de Jesús de la Sagrada Família, un portento que se proyecta hacia el cielo de la ciudad y convierte la basílica en la iglesia más alta del mundo: 172,5 metros. Robert Francis Prevost la inauguró “con corazón agradecido”, y evocó “el centenario de la muerte del venerable Antoni Gaudí, el arquitecto de Dios ”, tras una misa trufada de simbolismo en la que el ruido político del exterior no tuvo felizmente cabida. El Papa ensalzó la basílica como “signo de unidad y concordia”, y llamó a los fieles a demostrar que “la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios”.



