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Los soldados españoles mejoran su eficacia gracias a su nuevas miras láser: usan infrarrojos y están listas para combates de alta intensidad

En la compra de armamento, el origen del producto pesa tanto como sus prestaciones. Un visor excelente puede volverse un problema si quien lo fabrica decide, años más tarde, condicionar su uso, su exportación o su mantenimiento. Esa letra pequeña tiene un nombre propio cuando el material procede de Estados Unidos.

El Ejército de Tierra ha empezado a dotar a su infantería con un nuevo módulo láser, el LP5X, que ya manejan unidades como el Batallón Cataluña 1/63, acuartelado en El Bruch, en Barcelona. El conjunto se acopla a fusiles y ametralladoras de uso corriente, desde el G-36 de 5,56 milímetros hasta las pesadas Browning M2 de 12,70 milímetros.

El aparato es compacto, ligero y se maneja con las dos manos. Reúne distintos ajustes para su manejo y concentra en una sola pieza las funciones de puntería e iluminación. Su batería es una simple CR123, fácil de encontrar y de reemplazar. Ofrece tres modos de trabajo, uno para la instrucción y otros dos que regulan la intensidad de la puntería, y agrupa cuatro fuentes de emisión en un mismo cuerpo. Lo más interesante, sin embargo, no salta a la vista.

Una compra fuera de la órbita de Washington

Según describe defensa.com, la gran baza del LP5X tiene que ver con su procedencia. Lo fabrica Brolis Defence Group, una compañía con sede en Lituania, de modo que queda al margen de las restricciones ITAR que pesan sobre el material estadounidense. Esas normas permiten a Washington vetar ventas y condicionar el empleo de cualquier equipo de origen americano. España conoce de cerca el dilema, después de que su Ejército optara por fusiles de corte americano.

Un militar del Ejército de Tierra durante unas maniobras Un militar del Ejército de Tierra durante unas maniobras

El asunto va mucho más allá de una mira para fusil. Cada vez más países europeos miran con recelo su atadura tecnológica a Estados Unidos y buscan proveedores propios o de aliados cercanos. La discusión sobre las alternativas al F-35 apunta justo en esa dirección. Comprar a un socio europeo reduce el riesgo de quedar atado a permisos de terceros. La autonomía industrial se ha vuelto un asunto estratégico.

Verde de día, infrarrojo de noche

Sobre el terreno, el módulo ofrece dos haces que se complementan. El verde, de 510 a 530 nanómetros, señala el punto de impacto una vez ajustado con la trayectoria del proyectil, algo muy útil en combate urbano y a corta distancia. El infrarrojo, de 830 a 865 nanómetros, solo resulta visible con gafas de visión nocturna, lo que lo hace idóneo para espacios sin luz o acciones de noche. En el frontal monta una pantalla que protege los puntos por donde salen los haces. Esa mejora acompaña a la renovación del armamento ligero, donde también figuran las nuevas miras y el fusil HK416.

El LP5X reúne hasta cuatro fuentes de emisión y detalles pensados para el uso real, como las palancas manejables con guantes gruesos o un alza mecánica de emergencia. Para el combatiente, toda esa técnica se resuelve en una ventaja sencilla de enunciar: ver antes que el adversario y disparar con más certeza, también cuando cae la noche. Y hacerlo sin pedir permiso a nadie.

© Ejército de Tierra

El Ejército en unas maniobras
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Ansorena concluye que la joya más valiosa de Zapatero es un collar "cuajado de diamantes" con "esmeraldas de Zambia": tasada en 278.000 euros

La segunda de las piezas de más valor en el ajuar intervenido al ex presidente del Gobierno es otro collar en oro blanco de 18 kilates rematado por "13 zafiros" originarios de Tailandia Leer

La segunda de las piezas de más valor en el ajuar intervenido al ex presidente del Gobierno es otro collar en oro blanco de 18 kilates rematado por "13 zafiros" originarios de Tailandia
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El comandante que se vio en secreto con la 'fontanera' reflejó llamadas con Mercedes González: "Leire dio a la directora de la Guardia Civil el 'feedback' de las reuniones"

El mando investigado en el 'caso Koldo' reflejó, por ejemplo, que tras citarse en un par de ocasiones en un bar de Leganés en marzo de 2025, "estaban impacientes desde arriba" Leer

El mando investigado en el 'caso Koldo' reflejó, por ejemplo, que tras citarse en un par de ocasiones en un bar de Leganés en marzo de 2025, "estaban impacientes desde arriba"
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Los astrofísicos lo tienen claro: "La IA podría llevar a la muerte de la astrofísica"

En la astronomía actual, descubrir algo nuevo suele empezar en una pantalla llena de datos, código y modelos estadísticos. El telescopio sigue siendo la imagen pública de la disciplina, pero la mayor parte del trabajo ocurre en datos, con catálogos enormes y programas que separan señales débiles de ruido.

Por eso la llegada de modelos capaces de programar, resumir artículos y proponer cálculos no preocupa solo por el empleo. En los departamentos de física se abre una duda incómoda para las universidades: qué aprende un estudiante si delega justo la parte que antes le obligaba a pensar.

La alarma no nace de un rechazo simple a la tecnología. Muchos investigadores usan estos asistentes cada día y reconocen su utilidad. El temor aparece cuando la disciplina puede perder memoria técnica, porque el resultado llega antes que la comprensión que debía construirse por el camino.

Una amenaza para aprender

Antes de llegar al miedo laboral, hay un problema de método. La información publicada por TechRadar, a partir de Science, recoge que en centros de primer nivel los modelos de lenguaje ya ayudan a escribir código, analizar matemáticas, preparar propuestas y revisar conjuntos masivos de observaciones. Esa dependencia ya había dejado señales fuera de la astronomía, como ocurre cuando los chatbots usan estudios retirados sin advertirlo; en un laboratorio, la prisa puede parecer progreso hasta que nadie sabe explicar por qué una salida es correcta.

David W. Hogg, astrofísico computacional de la Universidad de Nueva York, llevó la discusión a un documento difundido en arXiv en febrero de 2026. Allí plantea dos salidas extremas: dejar que los modelos produzcan ciencia a gran velocidad o prohibirlos con castigos. Ninguna le convence. El primer camino podría inundar la literatura con artículos que nadie tiene tiempo de verificar, un riesgo que recuerda al caso de investigadores que confiaron en ChatGPT durante un estudio y terminaron perdiendo el control del proceso. El punto débil es la responsabilidad científica, porque una máquina no firma, no recuerda por qué eligió un cálculo y no responde como autor ante sus pares.

El experimento que más ha agitado el debate llegó desde Harvard. En un ensayo publicado por Anthropic, el físico Matthew Schwartz contó que guió a Claude Opus 4.5 para elaborar un trabajo de física teórica en dos semanas, con más de 110 borradores, 36 millones de tokens y más de 40 horas de cálculo local. El resultado fue valioso, pero el propio proceso reveló trampas: el sistema ajustó gráficos para que encajaran, inventó términos y dio por verificadas operaciones que no había comprobado. La supervisión humana fue decisiva, y eso cambia la lectura del supuesto ahorro de tiempo.

El atasco editorial

El problema se agranda al mirar las revistas científicas. La American Astronomical Society ya sufre la presión de más envíos y menos revisores disponibles, según el debate recogido en la prensa científica. En una carrera por publicar más rápido, el filtro humano se vuelve más caro, y el mismo patrón aparece en la educación: La Razón ya explicó que el aprendizaje con IA puede dejar una comprensión más débil que la búsqueda trabajada.

Para la astrofísica, el golpe es especialmente sensible. La investigación sobre galaxias, supernovas o agujeros negros exige combinar intuición física, programación y paciencia ante resultados raros, y justo esa mezcla es la que forma a los jóvenes investigadores. Un asistente puede limpiar código o sugerir lecturas, pero el criterio nace al equivocarse, al repetir una simulación y al detectar que un número huele mal antes de tener una prueba completa.

La salida que dibujan varios investigadores exige reglas claras: declarar cuándo se han usado modelos, revisar cada cálculo, conservar el trabajo lento en la formación y valorar en los jóvenes la comprensión además del número de artículos. La ciencia seguirá mirando lejos, pero la pregunta incómoda queda mucho más cerca: quién aprende de verdad cuando una máquina resuelve el problema.

© Difoosion

inteligencia artificial portada
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El bombazo de 'Una rubia muy legal' regresa con 'Elle', su precuela

El rosa vuelve a tener fecha en el calendario seriéfilo. La nueva etapa televisiva de Una rubia muy legal ya no mira a Harvard, sino a los años de instituto de su protagonista, con un tráiler y un póster oficial que presentan a una Elle Woods todavía en construcción.

La serie aterrizará el 1 de julio de 2026 con ocho episodios disponibles desde el primer día en más de 240 países y territorios. Antes de enseñar la primera temporada al público, la confianza ya se mide en dos temporadas, porque la renovación ha llegado antes del estreno.

Lexi Minetree toma el relevo como la joven Elle Woods, acompañada por June Diane Raphael y Tom Everett Scott como sus padres. Detrás aparece Reese Witherspoon, ahora desde la producción ejecutiva, como vínculo directo con la película original y con el legado pop del personaje.

Instituto como origen

La historia sitúa a Elle en 1995, bastante antes de sentirse fuera de sitio en la Facultad de Derecho. En esa etapa aparecen amistades difíciles, romances prohibidos y decisiones de moda que miran a los noventa con humor, mientras la información facilitada por Prime Video coloca el vínculo familiar como una de las claves del relato. La compañía ya había calentado el terreno de la precuela con su plan de 2026, donde la plataforma enseñó músculo con nuevas apuestas para distintos públicos.

El punto diferencial está en que esta Elle no parte de la versión segura y brillante que conquistó al público en 2001. La serie prefiere mirar a sus dudas, a sus primeros choques sociales y a una casa donde su madre funciona como sostén emocional. Entre tanta comedia juvenil, la relación madre e hija gana peso como brújula de una protagonista que todavía no conoce del todo su carácter.

La jugada encaja con una tendencia clara de las plataformas: regresar a marcas muy reconocibles, pero desde etapas previas o personajes aún sin pulir. Prime Video también ha movido ficha con otros títulos de catálogo reciente, desde sus estrenos de junio hasta nuevas ficciones pensadas para audiencias muy concretas. En ese terreno, Elle juega con nostalgia y descubrimiento al mismo tiempo.

Reparto y equipo creativo

El reparto de la primera temporada suma a Jacob Moskovitz, Gabrielle Policano, Chandler Kinney, Zac Looker y Amy Pietz, junto a nombres como Brad Harder, Chloe Wepper, Danielle Chand, David Burtka, James Van Der Beek, Jessica Belkin, Kayla Maisonet, Lisa Yamada, Logan Shroyer, Matt Oberg y Sharon Taylor. La apuesta por un elenco amplio recuerda que la serie no se limita al retrato individual, sino que construye un pequeño mapa social adolescente alrededor de su protagonista.

Laura Kittrell, conocida por Escuela secundaria e Insecure, crea la serie y ejerce de showrunner junto a Caroline Dries. Reese Witherspoon, Lauren Neustadter, Amanda Brown y Marc Platt figuran como productores ejecutivos, mientras Jason Moore dirige los dos primeros episodios. En paralelo, Prime Video sigue buscando franquicias capaces de sostener conversación, como ocurre con su próxima serie de fantasía y con universos ya muy asentados como The Boys.

En España, Elle formará parte de la suscripción Prime, que cuesta 4,99 euros al mes o 49,90 euros al año. La modalidad Prime Student queda en 24,95 euros anuales e incluye una prueba gratuita de 90 días. Con tráiler, póster, fecha y segunda temporada sobre la mesa, la vuelta de Elle Woods llega blindada antes incluso de comprobar si el público compra esta versión adolescente.

© Prime Video

La esperada precuela de Una rubia muy legal llega por fin
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Leire Díez se reunió con la trama en la sede de Servinabar para intentar 29 'pelotazos' en el sector público

El acta de la reunión incautada en las agendas de la 'fontanera' acredita su nexo con la empresa navarra de Santos Cerdán Leer

El acta de la reunión incautada en las agendas de la 'fontanera' acredita su nexo con la empresa navarra de Santos Cerdán
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Synology lleva la IA privada al almacenamiento: datos, copias y vídeo bajo control

La inteligencia artificial ha llenado el mercado de asistentes, resúmenes automáticos y promesas de productividad. La parte menos vistosa, pero mucho más decisiva para una empresa, está en otro sitio: en dónde vive la información, quién puede verla, quién puede tocarla y qué ocurre si un ataque o un error la deja fuera de juego.

Ese fue el hilo más interesante de la presentación de Synology en COMPUTEX 2026. La compañía no planteó la IA como una capa decorativa sobre sus NAS, sino como una extensión natural de algo que lleva dos décadas haciendo con DSM: ordenar archivos, permisos, copias, usuarios, cámaras, registros y servicios en una misma plataforma. La IA necesita suelo firme, y ese suelo son los datos.

DSM cumple 20 años y Synology afirma haber enviado más de 14 millones de sistemas, con más de 400 exabytes gestionados. La cifra importa, porque explica por qué la marca insiste tanto en la residencia del dato. Cuando una empresa quiere usar modelos generativos sobre documentos, correos, reuniones, imágenes o copias de seguridad, el problema deja de ser solo técnico y pasa a ser también legal, económico y operativo.

La propuesta vista en Taiwán se entiende mejor como una familia completa. DSM 7.3 y la próxima generación de DSM ponen el sistema operativo en el centro; ActiveProtect Manager 2.0 cubre la recuperación; Surveillance Station lleva la lógica de plataforma al vídeo; y BeeStation o BeeDrive bajan esa misma idea al usuario doméstico y al profesional que quiere una nube propia sin cuotas. Todo gira alrededor del mismo mensaje: aprovechar la IA sin entregar el mando de los archivos.

La base real

Desde sus NAS para usuarios como sus soluciones para empresa, Synology ofrece una multitud de servicios | Fotografía de Esteban García Desde sus NAS para usuarios como sus soluciones para empresa, Synology ofrece una multitud de servicios | Fotografía de Esteban García

En las presentaciones mostradas por Synology durante COMPUTEX 2026, la compañía dividió la adopción empresarial de IA en tres fases. Primero, llegan las herramientas de productividad; después, la conversión de información propia en conocimiento útil; por último, los agentes capaces de ejecutar tareas. Para una marca históricamente asociada al NAS, el salto tiene sentido: antes de preguntar a un modelo, alguien tiene que saber dónde están los documentos, qué permisos tienen y qué información se puede usar.

La nueva Synology Office Suite añade funciones de generación de texto, resumen de correos, respuestas asistidas, búsqueda de fórmulas en lenguaje natural, traducción en directo y resúmenes de reuniones. No es una idea aislada. Synology AI Console permite conectar proveedores como OpenAI, Azure OpenAI, Amazon Bedrock, Google AI Studio o Google Vertex AI, además de LLM autoalojados mediante API compatibles con OpenAI. En España, donde la marca ya había explicado a este diario su apuesta por servidores personales, NAS para empresas y videovigilancia, Synology encaja con una tendencia clara: la nube privada vuelve a ganar sentido.

La demostración en vivo de las nuevas funcionalidades de la suite de Synology | Fotografía de Esteban García La demostración en vivo de las nuevas funcionalidades de la suite de Synology | Fotografía de Esteban García

La demo más reveladora fue una búsqueda semántica dentro de Drive. La usuaria no recordaba el nombre del archivo, pero sí que era una diapositiva de COMPUTEX con una lista de modelos NAS creada por ella. El sistema encontró el documento a partir de esa descripción, entendiendo texto e imagen. Ahí se ve la diferencia entre guardar archivos y tenerlos listos para IA: el buscador ya no persigue solo palabras, también interpreta contexto, OCR, transcripciones y descripciones visuales.

Agentes con permisos

El siguiente paso es DSM Agent. En su primera versión, Synology lo presenta como un consultor integrado en DSM: se le puede preguntar dónde revisar un fallo de inicio de sesión, cómo interpretar registros o qué medidas aplicar. En una versión posterior, el agente pasa de aconsejar a actuar. Durante la demo, detectó actividad extraña en una cuenta, revisó patrones de acceso y propuso desactivarla. El salto importante está en la acción, porque el agente opera dentro de los permisos de DSM.

Una conversación con un DSM Agent | Fotografía de Esteban García Una conversación con un DSM Agent | Fotografía de Esteban García

Synology plantea una arquitectura en capas: modelos locales o en la nube, memoria, herramientas, skills, permisos de usuario, permisos por paquete, permisos de archivo, desidentificación de datos y registros de auditoría. La compañía ya venía marcando esta dirección en su propia familia de producto, con propuestas como BeeStation Plus, pero la lectura de DSM Agent es más corporativa: un agente empresarial necesita límites, no solo potencia de cálculo.

La compañía también enseñó su hoja de ruta en hardware. La futura serie RackStation 26 con GPU se orienta a modelos locales de alrededor de 26.000 millones de parámetros, mientras que AI Station apunta a cargas de más de 100.000 millones y a compartir recursos gráficos con NAS conectados. Junto a eso, DSM añadirá integración mediante MCP y línea de comandos. La idea es que los agentes de terceros puedan consultar o ejecutar acciones sobre DSM, siempre sujetos a las reglas del sistema.

Esa visión no se queda en la productividad. Synology habló de agentes para operaciones diarias, validación de procesos de copia, comprobaciones de salud del sistema, investigación de inicios de sesión sospechosos o análisis de actividad anómala de archivos. La promesa es reducir tareas repetitivas de administración sin borrar la supervisión humana. El administrador sigue siendo quien manda, pero deja de perder tiempo saltando entre ventanas para reconstruir lo que ha ocurrido.

Las BeeStation son discretas, pero increíblemente funcionales | Fotografía de Esteban García Las BeeStation son discretas, pero increíblemente funcionales | Fotografía de Esteban García

Recuperar sin improvisar

La otra gran pieza es ActiveProtect Manager 2.0. El mensaje de Synology es sencillo: si la IA también se usa para atacar, la copia de seguridad ya no puede quedarse en un almacén pasivo. ActiveProtect amplía su soporte a Azure VM, Amazon EC2, Nutanix AHV, Proxmox VE y Google Workspace, añade nuevos destinos de copia y tiering como Azure Blob Storage, y permite restauraciones entre plataformas, por ejemplo de VMware a Proxmox o desde almacenamiento de objetos hacia Azure. La recuperación se convierte en movilidad.

La presentación de ActiveProtect insiste en la regla 3-2-1-1-0: tres copias, dos tipos de soporte, una copia remota, una copia aislada o inmutable y cero errores verificados. Para reforzar ese punto, APM 2.0 usa detección de anomalías basada en métricas y metadatos de las últimas 30 copias, con señales como tasa de cambio, borrados masivos, actualizaciones de archivos o entropía. En NAS más pequeños como el DS425+, la lógica de copia ya era una de las razones para montar una nube propia; en empresa, esa lógica se vuelve una política de supervivencia.

El DS545 en COMPUTEX 2026 | Fotografía de Esteban García El DS545 en COMPUTEX 2026 | Fotografía de Esteban García

APM 2.0 añade cuarentena de datos para impedir que usuarios de autoservicio restauren o descarguen versiones sospechosas, análisis antimalware antes de la recuperación y un entorno aislado para comprobar copias sin exponer producción. Si la última versión contiene una amenaza, Auto Fallback busca la versión limpia más reciente y la usa para restaurar. No basta con tener una copia; hay que saber si esa copia puede devolver la actividad sin reintroducir el problema.

La eficiencia también tiene peso. Synology habla de copias sintéticas completas, deduplicación global en origen y en servidor, hasta un 80% menos de almacenamiento usado y una reducción de hasta el 99% en tráfico transferido en determinados casos. La compañía mostró ejemplos de ahorro de despliegue del 65%, ahorro de espacio del 75%, reducción de CapEx de entre el 50% y el 90%, 75% menos coste en Toyota, 90.000 euros anuales ahorrados en un hospital y 60% menos coste inicial en un caso de semiconductores. La seguridad también se compra con eficiencia, porque una copia demasiado cara acaba quedándose corta.

Del centro al salón

Del centro de datos al salón, hay una solución de Synology para cada necesidad | Fotografía de Esteban García Del centro de datos al salón, hay una solución de Synology para cada necesidad | Fotografía de Esteban García

DSM también crece por arriba. La nueva plataforma all-flash de almacenamiento primario con doble controladora activo-activo promete más de 2 millones de IOPS de lectura aleatoria 4K, hasta 1,6 PB brutos y 8 PBe efectivos, con conectividad 100 GbE, 25 GbE y Fibre Channel. DSM 7.4 añadirá deduplicación y compresión en volúmenes SSD y HDD, además de mejoras en tiering. En eventos como el Solution Day, la compañía ya había apuntado a esa unión entre almacenamiento, seguridad y colaboración. El NAS deja de ser una caja aislada.

Cluster Manager resume bien esa ambición. Permite agrupar varios recursos de almacenamiento y mover cargas entre hosts con menos dependencia del hardware concreto. Active Insight, por su parte, evoluciona hacia una herramienta de gestión remota para flotas, con despliegue por lotes y configuración centralizada. En seguridad, Log Center normaliza registros para integrarse con herramientas como Datadog, Elastic o Grafana, mientras Secure Element, FIPS 140-3, RBAC, MFA, cifrado en reposo, WORM e instantáneas inmutables completan el blindaje. La empresa quiere menos islas y más gobierno desde un solo punto.

La pata de vídeo mantiene esa misma filosofía. Surveillance Station ofrece compatibilidad con más de 20.000 modelos de cámaras IP, alertas en directo, grabación, copia de metraje, análisis mediante IA, administración multisede y copia remota con C2 Backup for Surveillance si el servidor físico sufre robo o daño. Para comercios, oficinas o instalaciones distribuidas, la vigilancia también se convierte en dato, con permisos, retención y recuperación.

Las cámaras de vigilancia de Synology son realmente potentes | Fotografía de Esteban García Las cámaras de vigilancia de Synology son realmente potentes | Fotografía de Esteban García

BeeStation y BeeDrive llevan el discurso a otra escala. BeeStation permite montar una nube personal en minutos, con 4 TB u 8 TB según versión, organización automática de fotos, integración con Google Drive, Dropbox y OneDrive, Plex en BeeStation Plus y copia de seguridad con licencia de Acronis True Image Essentials durante tres años. BeeDrive, por su parte, añade Deep Search, una búsqueda local con IA para encontrar documentos e imágenes por descripción, sin subir el contenido a la nube. La idea doméstica es la misma: conservar comodidad sin depender por completo de una suscripción.

La lectura final de Synology en COMPUTEX 2026 es clara. La IA no empieza en el chatbot ni acaba en el centro de datos: atraviesa archivos, permisos, cámaras, copias, registros, usuarios y equipos de trabajo. Quien controle esa base tendrá más margen para usar modelos generativos sin perder soberanía, y quien la descuide acabará con asistentes muy brillantes trabajando sobre información dispersa, cara de recuperar y difícil de proteger. El futuro de la IA empresarial empieza antes de hacer la primera pregunta.

© Esteban García Marcos

Synology lo ha vuelto a hacer un año más
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Pensábamos que succionar CO2 de la atmósfera era la solución al calentamiento global: estábamos equivocados

La idea de aspirar el dióxido de carbono del aire para frenar el calentamiento global tiene un atractivo evidente. Permite imaginar que la atmósfera se limpia con máquinas mientras la vida de todos sigue igual que siempre. Los últimos datos, sin embargo, devuelven esa fantasía a su tamaño real.

Los números son tozudos. Las intervenciones humanas retiran hoy unos 2.200 millones de toneladas de CO2 al año, alrededor del cinco por ciento de lo que el planeta emite. La inmensa mayoría procede de plantar árboles, no de la tecnología que suele copar los titulares y las presentaciones de las grandes tecnológicas.

Las máquinas que succionan gases directamente del aire suponen apenas un 0,1 por ciento de esa cifra. Crecen rápido, a un ritmo del 40 por ciento anual, pero parten casi de cero. Para que sirvieran de algo tendrían que multiplicarse como lo hizo la solar durante dos décadas seguidas, una hazaña industrial que nadie tiene garantizada.

Una cuenta que no sale

Según el informe State of Carbon Dioxide Removal, en su tercera edición, los países han prometido retirar unos 2.700 millones de toneladas anuales en 2035 y 3.600 millones en 2050. La ciencia del clima reclama bastante más, y el hueco se ensancha con los años. El problema se agrava cuando un bosque deja de absorber CO2 al calentarse demasiado: el sumidero natural tampoco da abasto.

El sector vive además pendiente de muy pocas manos. Una sola empresa, Microsoft, ha sostenido casi todo el mercado de créditos de retirada de alta tecnología. Cuando la compañía frenó sus compras a comienzos de año, el negocio entero notó el frío, una fragilidad impropia de algo que se vende como tabla de salvación del planeta. Proyectos como el de capturar CO2 en Cádiz dependen de que esa demanda no se evapore de un día para otro.

El riesgo de mirar a otra parte

Aquí asoma la trampa de fondo. Cada foco puesto en las máquinas de succión es atención y dinero que no van a lo único decisivo, que es dejar de emitir. La captura funciona como una coartada cómoda para no tocar la raíz del problema. Lo mismo ocurre cuando se celebra que China reaprovecha el humo de sus centrales sin reducir su consumo de carbón.

Los científicos no niegan que haga falta retirar algo de carbono. El panel de la ONU lo considera inevitable para sectores difíciles de limpiar, como la agricultura. La diferencia está en la dosis y en el relato: presentar la tecnología como remedio principal adormece la urgencia de recortar emisiones. Convertir el CO₂ del aire en materia prima suena bien, aunque no sustituye a una transición energética de verdad.

Qué pide de verdad el clima

La conclusión de los autores apunta en una dirección incómoda. No hay un umbral mágico de retirada que valga para todos los países por igual, y cada región tendrá que ajustar sus planes a su propia realidad. La prioridad, repiten una y otra vez, sigue siendo llegar a cero emisiones netas hacia mediados de siglo.

Succionar carbono seguirá siendo una herramienta útil y, en algunos casos, necesaria. El error estuvo en confundir la herramienta con la cura. El aire no se limpia mientras la chimenea siga encendida.

© Pexels

La polución es uno de los grandes problemas del mundo moderno
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Finalmente llega a todo el público Claude Fable 5, la inteligencia artificial del futuro que pondrá en jaque la ciberseguridad de todo el planeta

La empresa que el 5 de junio reclamó al mundo pausar el desarrollo de la inteligencia artificial acaba de poner a la venta su modelo más capaz. Apenas cuatro días separan las dos noticias. Anthropic, creadora de Claude, presentó el 9 de junio Claude Fable 5, el sistema más avanzado que ha ofrecido hasta hoy al público general.

Fable 5 estrena una categoría que la propia compañía denomina clase Mythos, por encima de su gama Opus. Llega con un gemelo, Claude Mythos 5: el mismo modelo, con algunas salvaguardas retiradas, reservado a un grupo reducido de ciberdefensores y al Gobierno de Estados Unidos. Uno es el coche con airbags; el otro, el mismo motor sin limitador.

El detalle está en la letra pequeña. Fable 5 viaja con un sistema de filtros que, ante una consulta delicada, desvía la respuesta a un modelo inferior, Claude Opus 4.8. Esos filtros se activan a veces con peticiones del todo inofensivas. La firma comercializa su mejor producto con un freno de emergencia de serie.

Una advertencia con fecha de caducidad

El 5 de junio Anthropic publicó un ensayo que pedía una moratoria global de la IA de vanguardia, con el argumento de que la humanidad podría perder el control de la tecnología. Su consejero delegado, Dario Amodei, cifró en un 25% la probabilidad de que las cosas salgan muy mal. El 9 de junio, esa misma dirección puso su modelo más avanzado al alcance de cualquiera con una suscripción.

No es la primera vez que la empresa frena en seco. En abril mantuvo en secreto su sistema más potente, Mythos, porque no podía lanzarlo sin riesgo de ciberataques graves. Según detalla Anthropic en la presentación de los nuevos modelos, Fable 5 y Mythos 5 comparten ese núcleo; la diferencia son las salvaguardas, activas en el primero y levantadas en el segundo. El temor de abril se ha convertido en el producto de junio.

Qué sabe hacer y cuánto cobra

Introducing Claude Fable 5: a Mythos-class model that we’ve made safe for general use.

Its capabilities exceed those of any model we’ve ever made generally available. pic.twitter.com/2AvmEjHIX8

— Claude (@claudeai) June 9, 2026



En las pruebas previas, la plataforma de pagos Stripe contó que el modelo resolvió en una sola jornada una migración sobre un código de 50 millones de líneas que a su equipo le habría llevado más de dos meses a mano. Fable 5 despunta también en trabajo de conocimiento, análisis financiero y visión, hasta el punto de terminar el videojuego Pokémon FireRed solo con capturas de pantalla, algo que modelos como Claude Opus 4.7 no conseguían sin ayudas externas. Con Mythos 5, los especialistas en diseño de proteínas de la firma afirman haber acelerado unas diez veces parte de su trabajo.

El coste aprieta a toda la competencia: 10 dólares por millón de tokens de entrada y 50 por millón de salida, una cifra que no alcanza la mitad de lo que pedía Mythos Preview. La llegada al público será escalonada, con el modelo incluido en los planes de pago hasta el 22 de junio y sujeto a créditos de uso a partir del 23. Para quien no siga el sector de cerca, el asistente Claude es la respuesta de Anthropic a ChatGPT, y este es su escalón más alto hasta la fecha.

El cortafuegos que a veces se pasa de celo

Los filtros de Fable 5 cubren tres terrenos: la ciberseguridad, la biología y la química, y los intentos de copiar el modelo para entrenar a otros. Cuando uno salta, la respuesta pasa a Opus 4.8 y el usuario recibe el aviso correspondiente. El desvío se queda por debajo del 5% de las sesiones, una cifra que la empresa ha tensado a propósito para no dejar escapar nada peligroso, aun sabiendo que se llevará por delante peticiones legítimas. Hay además un cambio de calado en privacidad: el tráfico de estos modelos quedará guardado durante 30 días.

Las salvaguardas funcionan como la llave que abre la venta de aquello que en abril se escondía y el 5 de junio se pedía pausar. El filtro vuelve comercializable lo que la propia empresa califica de peligroso. Y queda una pregunta sin respuesta cómoda: quién decide, y con qué control público, dónde está la frontera entre la consulta que merece el modelo entero y la que acaba en la versión recortada.

© Anthropic

Fable 5 es una versión destilada de Mythos para el gran público
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