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La UE aprueba su primer plan para frenar el sobrecoste de la vida en islas y zonas costeras

El coste de vivir en una isla puede disparar los gastos de transporte en más de un 300% respecto al continente y elevar el precio de la vivienda hasta un 130%, una realidad que Bruselas ahora se propone mitigar con fondos y políticas a medida. Unos 112 millones de europeos –una cuarta parte de la población de la Unión– viven en territorios que, hasta hoy, carecían de una hoja de ruta específica en las instituciones comunitarias.

Con la aprobación este miércoles de las primeras estrategias dedicadas exclusivamente a las islas y a las comunidades costeras, la UE busca saldar una deuda histórica con unas regiones «vitales para la identidad» del continente, pero que enfrentan desafíos de supervivencia específicos. Estas iniciativas, según Raffaele Fitto, vicepresidente comunitario de Cohesión y Reformas, se enfocan en «mejorar el transporte, impulsar las energías renovables, fortalecer las economías locales y hacer frente a los retos demográficos».

En España, las medidas afectarán especialmente a territorios como Canarias y Baleares, así como a amplias zonas costeras de Galicia, Andalucía o la fachada mediterránea, donde la presión turística y los riesgos derivados del cambio climático se han intensificado en los últimos años.

Muchas islas sufren las limitaciones derivadas de su aislamiento geográfico, la dependencia de economías estacionales y una mayor exposición a fenómenos ambientales extremos; mientras, las comunidades costeras están en la «primera línea» de una crisis que, de no actuar, podría causar daños por inundaciones de hasta 961.000 millones de euros a finales de siglo. El plan se basa en invertir hoy en protección para evitar pagar la factura mañana: cada euro invertido en adaptación climática ahorrará 14 euros en daños futuros.

Para controlar estas amenazas se ha puesto en marcha la iniciativa OceanEye, un sistema de vigilancia oceánica que busca anticipar riesgos y proteger tanto el ecosistema marino como la economía azul, que agrupa actividades ligadas al mar y genera unos 263.000 millones de euros al año en la UE. También comenzarán, antes de finales de 2026, tres proyectos piloto de adaptación climática en zonas costeras especialmente vulnerables, con una dotación de 30 millones de euros de financiación. Por otra parte, se fomentará el relevo generacional en sectores tradicionales como la pesca a través de la estrategia de «Renovación Generacional Azul», prevista para 2027.

«Desde los parques eólicos del Báltico hasta el pescaturismo portugués, estamos transformando las amenazas en oportunidades», aseguró Fitto.

Otro de los puntos sensibles de la estrategia es la crisis inmobiliaria, especialmente agravada en estas zonas por un turismo desequilibrado y la proliferación de viviendas de uso no residencial. Para frenar el «abandono de las islas» por parte de los jóvenes, la Comisión presentará una Ley de Vivienda Asequible que permitirá a las autoridades locales identificar zonas bajo presión y tomar medidas para proteger a los residentes.

El plan prevé además una coordinación más estrecha entre las instituciones europeas y las autoridades regionales y locales para adaptar las medidas a las necesidades de cada territorio.

Con este despliegue, la UE no solo busca proteger su geografía, sino garantizar que los 17 millones de isleños y 95 millones de residentes costeros tengan el mismo «derecho a quedarse» en sus hogares que el resto de los europeos.

© EUROPAPRESS

Imagen aérea de la costa de Baleares
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La UE apunta a las criptomonedas, la flota en la sombra y el petróleo ruso en su nuevo paquete de sanciones

Nuevo intento de Bruselas para debilitar la capacidad económica y militar rusa y acelerar así el fin de la guerra en Ucrania. En un contexto marcado por la creciente preocupación por la seguridad continental, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, presentó este martes el vigesimoprimer paquete de sanciones contra el Kremlin, una batería de medidas que amplía la presión financiera, comercial y política sobre Moscú.

La propuesta llega en un momento especialmente delicado para Europa. Los recientes episodios registrados en Rumanía y en la región báltica, donde se detectaron incursiones o impactos de drones, han reavivado las alarmas sobre la seguridad del espacio aéreo europeo.

Durante la presentación del paquete, Von der Leyen defendió que, más de cuatro años después del inicio de la invasión a gran escala, los objetivos que persigue el Kremlin siguen lejos de materializarse. La dirigente sostuvo que "Rusia ha fracasado claramente en subyugar a Ucrania" y aseguró que las consecuencias económicas de la guerra están afectando cada vez más a la propia sociedad rusa.

Los 27 deberán dar luz verde

Esta nueva tanda de medidas, que todavía requiere la unanimidad de los Veintisiete, se centra en atacar las principales fuentes de ingresos y las vías que utiliza Moscú para esquivar las restricciones. Entre las más relevantes figura la ampliación de la lista negra contra la denominada "flota en la sombra", una red de embarcaciones empleadas para transportar petróleo ruso fuera de los circuitos de control establecidos por los países occidentales. Treinta nuevos buques serán incorporados a las sanciones europeas, sumándose a cientos de barcos que ya tienen restringido el acceso a infraestructuras comunitarias.

Además de los barcos, la Comisión propone actuar contra puertos, operadores y refinerías que colaboren con estas operaciones, consideradas por Bruselas una amenaza tanto para la seguridad marítima como para el medio ambiente europeo.

En el plano financiero, el paquete plantea la prohibición de transacciones con 31 entidades bancarias rusas y con 20 instituciones financieras ubicadas en terceros países. Una de las principales novedades en este ámbito afecta a empresas vinculadas al sector de las criptomonedas. Von der Leyen justificó esta medida asegurando que Rusia depende cada vez más de estos activos digitales para realizar transacciones internacionales y evitar las restricciones comunitarias.

Bruselas ampliará la lista de sancionados

La Comisión apunta a la existencia de un entramado financiero diseñado por Moscú al margen del circuito bancario. Esta infraestructura combina plataformas de criptoactivos, intermediarios y operadores en el extranjero para desviar y movilizar fondos de manera opaca. Así, las restricciones afectarán a empresas situadas fuera de Rusia que hayan contribuido a suministrar tecnología o servicios susceptibles de apoyar su esfuerzo bélico. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, detalló en redes sociales que Bruselas ampliará "la lista de entidades sancionadas y prohibirá las transacciones a través de once plataformas de intercambio de activos digitales".

La ofensiva económica ataca también al comercio y la industria. Bruselas pretende impedir nuevas exportaciones hacia Rusia de tecnologías susceptibles de uso militar, así como de componentes estratégicos para la industria de defensa. Asimismo, se prohibirá la venta de buques metaneros al país y se reforzarán los controles sobre productos considerados de doble uso, es decir, aquellos que pueden tener aplicaciones tanto civiles como militares.

El sector pesquero también se verá afectado

Por primera vez desde el inicio de la guerra, el sector pesquero entra en la rueda de sanciones. La Comisión propone bloquear las importaciones de productos pesqueros rusos y establecer un veto total sobre el bacalao procedente de Rusia. Además, a propuesta de varios Estados miembros, la Unión pretende cerrar las puertas del espacio comunitario a cualquier ciudadano ruso que haya servido en las Fuerzas Armadas desde febrero de 2022, fecha del inicio de la invasión a Ucrania.

La estrategia energética tiene también un lugar central en la propuesta. Bruselas plantea congelar hasta enero de 2027 el mecanismo de revisión automática del límite de precios impuesto al petróleo ruso. Con esta decisión, el tope permanecería fijo en los niveles actuales, evitando una actualización prevista para mediados de julio que podría haber incrementado los ingresos de Moscú debido al reciente encarecimiento del crudo provocado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la crisis en el estrecho de Ormuz.

Con esta nueva batería, Bruselas busca debilitar la maquinaria de guerra rusa, pero también acelerar la integración de su aliado. Paralelamente al nuevo fondo de 6.000 millones de euros para la defensa de Kiev, la Unión formaliza su compromiso con el país con una decisión clave: la inminente apertura de las negociaciones de adhesión.

© EFE

EU Commission proposes new Russia sanctions
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