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EEUU abordará por 6 meses la reducción de sus tropas en Europa pero no detalla si afectará a Rota y Morón

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha confirmado este jueves que su país iniciará una "revisión" durante seis meses de sus tropas en Europa en el marco de la OTAN, lo que viene siendo un análisis de hasta qué punto se puede alcanzar la reducción de efectivos que, de momento, ya ha afectado a Alemania. Eso sí, no ha dado detalles de si ese nuevo plan afectaría a las bases españolas de Rota y Morón. "Llamémosla la revisión de la OTAN 3.0. Esta revisión se llevará a cabo con la colaboración de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y del mando Europeo. Implicará consultas con el Congreso de Estados Unidos y con nuestros aliados, pero que no quepa duda: será una revisión en toda regla", explicó.

En la cumbre de ministros de Defensa de la Alianza, Hegseth añadió que se mirará uno por uno a todos los aliados. "Es una revisión en la que algunos países suspenderán y otros aprobarán con nota. En definitiva, la revisión tiene por objeto tanto mejorar la postura y las bases de las fuerzas estadounidenses como reforzar la OTAN 3.0; pretende ser constructiva, como siempre lo hemos sido", explicó.

Mark Rutte, en cambio, no duda del compromiso de Estados Unidos con la OTAN, pero añade matices: Washington cumplirá en caso de guerra aunque no lo haga con todo lo que ha prometido en el pasado. "Si estalla una guerra, está claro que todos los aliados, incluido Estados Unidos, harán todo lo que esté en su mano. No digo que puedan cumplir todo lo que prometieron en el marco del modelo de fuerzas de la OTAN, pero sí que darán lo máximo de sí mismos", comentó le secretario general de la Alianza al inicio del cónclave.

"Dependerá del tipo de guerra", avisó; y volvió a elogiar el rol de Washington. "Pero estoy bastante seguro de que lucharemos en esa guerra y la ganaremos", sentenció junto al secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, que elogió a los europeos, capaces dijo de liderar la "OTAN 3.0" para que sea una alianza "más firme" y con un mejor reparto de cargas. Ese giro "representa el reconocimiento de que, tras la Guerra Fría, es necesario volver a ser una alianza militar firme, dotada de capacidades militares reales capaces de disuadir aquí mismo, en el continente, y de asumir el liderazgo en la defensa convencional".

Rutte, en general, sigue comprando el marco de Estados Unidos. "Lo que ha dicho EEUU, y sabíamos que esto iba a pasar, es que tiene que ocuparse de múltiples teatros de operaciones. No pueden dispersar demasiado sus recursos. Han dicho que tenía que reducir en cierta medida su contribución al modelo de fuerzas de la OTAN", explicó.

Ya este jueves el secretario general había apuntado que Canadá y los aliados europeos "están cerrando la brecha" de capacidades ante la reducción de tropas estadounidenses en otros países. "Estamos trabajando en ello y, por supuesto, aún nos queda trabajo por hacer en otras cuestiones, pero realmente estamos en una buena posición en este aspecto", resumió el dirigente neerlandés sin dar más detalles sobre esas capacidades.

"Como herramienta de planificación, debemos tener en cuenta el hecho de que EEUU está reduciendo su contribución, que sigue siendo considerable, pero algo menor de lo que era en el pasado", recordó para finalizar su mensaje mientras Hegseth insistió en la "línea dura" marcada por Trump respecto a la Alianza Atlántica y repitió que los europeos necesitan más implicación. "Muchos países los están cumpliendo, algunos todavía necesitan hacer más, y seremos francos al respecto, tanto en privado como en público. Creo que eso es importante, ser honesto con los amigos, asegurarse de que puedan estar a la altura", terminó.

Rescató, por otra parte, las críticas a los aliados por la falta de ayuda a Trump en la guerra en Irán. "Demasiados de nuestros aliados dijeron que no, o intentaron ahogarnos en debates jurídicos arcanos, o nos criticaron públicamente por hacer lo que ellos mismos no están dispuestos o no son capaces de hacer. Fue vergonzoso", sentenció, y fue todavía más duro: "Algunos aliados que se muestran encantados de hablar del orden internacional basado en normas y de la unión de las potencias medias, parecen seguir pensando que ha llegado la era del gorroneo".

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Trump tiene razón, todos le esperan y hasta le aplauden: "Soy el jefe"

Donald Trump se paseó por el G7: literalmente. Fue casi como ese campeón que vuelve a su pueblo tras ganar lo que sea y le levantan al cielo desde el balcón del Ayuntamiento, pero esta vez con las montañas de Evian de fondo y una cumbre que, en realidad, sirvió para limar asperezas entre Europa y Estados Unidos. "Soy el jefe", dijo el inquilino de la Casa Blanca tras llegar 45 minutos tarde a la tercera jornada de cónclave en Francia, entre enfados de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y guiños de Francia y Alemania: Macron le explicó la Champions del PSG y Merz le regaló una camiseta de la selección germana.

Y es que, en realidad, Trump tiene razón: es el jefe. Guste o no, todos dependen de sus decisiones. En Irán, en Ucrania, en política energética o comercial. Da igual; manda el jefe. Todos le esperan y hasta le aplauden. Macron definió como "muy bueno" el pacto de Washington con Teherán aunque de momento nadie se lo haya leído y el líder estadounidense habló con sorna del recibimiento de los europeos: "Se han dado cuenta de que tengo razón. Casi siempre tengo razón".

Macron, Merz, Von der Leyen y demás líderes se la dieron. Todos elogiaron el acuerdo porque saben que de él depende que no haya más bombas en Oriente Medio y por tanto se frene una crisis que, de nuevo, hizo tambalear los cimientos globales. Hay guerra cuando dice el jefe, y hay paz cuando dice el jefe. Aunque no le guste a Israel, que sigue atacando al Líbano entre censuras de Washington por no hacerlo "con criterio". No se da por aludido Netanyahu, que ha pasado de aliado de guerra a casi un problema para Trump.

De todos modos, este es el pacto del jefe. "Irán no puede tener un arma nuclear. No puede desarrollarla, ni comprarla. Nunca podrán tener un arma nuclear", declaró en una rueda de prensa en la que alargó hasta la media hora el discurso inicial para después dar paso a las preguntas. También sostuvo que el pacto evitó una escalada militar prolongada: "Si no hubiéramos hecho este acuerdo, podríamos haber seguido lanzando bombas durante otras tres semanas, dos semanas, cuatro semanas o dos años".

El jefe es infinito, pero parece que todos a su alrededor dependen del humor de Trump: atrás quedaron los insultos al Reino Unido y a Keir Starmer, los desplantes y las burlas con Macron o aquella tensa reunión en la Casa Blanca en la que Merz no defendió a España como socio comunitario frente a las amenazas arancelarias del magnate convertido en presidente. "Toda mi vida ha consistido en cerrar acuerdos", recordó, alegando su pasado inmobiliario, ahora trasladado al escenario global. Todo va de números para el jefe; de ganancias y pérdidas, y en Irán, aunque no lo diga, ya estaba perdiendo demasiado.

Da la sensación de que en Ucrania también habrá paz como (no tanto cuando) quiera Trump, pero al menos Volodimir Zelenski se llevó el favor, después de muchos meses, del presidente estadounidense. Pero el mercado es el mercado, y las sanciones futuras al petróleo ruso dependerán, avisó el jefe, de cómo se desenvuelvan los precios del crudo en todo el mundo. De Irán a Ucrania y tiro porque me toca. En Kiev -y entre los europeos- hay alivio con el buen tono de Trump durante la cumbre, con fotos amables, gestos y cercanía. Porque, en general, al jefe es mejor tenerlo contento. Trump tiene razón.

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Los líderes de la UE vuelven a centrarse en Ucrania mientras esperan que el acuerdo de Trump con Irán se consolide

Hay una mezcla de sentimientos en la Unión Europea: por un lado, la cautela tras el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán -que se firmará este viernes como "memorando de entendimiento"-, y por el otro el optimismo respecto a la situación de Ucrania, con quien ya se han abierto oficialmente las negociaciones de adhesión para su entrada en el bloque. De hecho, el foco de los 27 volverá a posarse más en Kiev durante la cumbre del Consejo Europeo de este jueves y viernes en Bruselas. La idea es profundizar en la búsqueda de una estrategia que permita sentar a Rusia en la mesa de negociaciones, y se hará con la presencia en el cónclave de Volodimir Zelenski.

Con todo, los europeos tiran de paciencia respecto a Oriente Medio, conscientes de que están en manos de Trump. A la espera de la implementación del acuerdo en Europa se mueve el argumento de que hay "una oportunidad" para la estabilidad, pero falta por cumplirse el reclamo de que el pacto se aplique también en el Líbano. Esa esa línea que defiende España, entre otros socios. Para la UE ese cese de las hostilidades es clave desde el punto de vista energético para la estabilización de los mercados y, sobre todo, con un estrecho de Ormuz en el que "no haya peajes", tal como insisten varios líderes en las últimas horas.

"Aplaudimos el anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, alcanzado bajo el firme liderazgo del presidente Trump y con el apoyo de los países mediadores, que ofrece una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera armas nucleares y para hacer frente a las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas", señalaron por ejemplo en el comunicado del G7, apadrinado y encabezado por Emmanuel Macron. Y es que el pacto con Teherán también le puede servir a la UE para calmar las tensiones con Washington.

Y es que, en general, los europeos compran el principal argumento de Estados Unidos: Irán no puede tener un arma nuclear. Pero más allá de Teherán el foco se pondrá de nuevo en otros puntos como el mencionado Líbano, pero también en el papel de Israel, toda vez que la Alta Representante, Kaja Kallas, quiere poner sobre la mesa la opción de seguir sancionando a los colonos en Cisjordania e incluso ampliar las medidas a los ministros extremistas del Gobierno de Benjamin Netanyahu, como es el caso del titular de Seguridad Nacional, Ben Gvir, quien ya cruzó duras palabras con algunos líderes europeos por la retención de los miembros de la flotilla hace algunas semanas.

Eso sí, Ucrania será la parte que tome muchísimo peso en los debates. Para Zelenski su estancia en Bruselas tiene tres elementos principales: el primero pasa por el arranque de las negociaciones de adhesión a la UE. El pasado lunes se dio el paso histórico de abrir las conversaciones con el primer punto a debatir, relativo a los valores fundamentales. La aspiración de Kiev sigue siendo una incorporación rápida al bloque y los países se dividen entre los que hablan de "reducir los obstáculos" para la ampliación y los que insisten, como Alemania, en que Ucrania "tiene todavía muchas reformas importantes" por hacer y abogan -algo que apoya también España- por una integración progresiva. La meta de los ucranianos es poder ser parte de la Unión en 2027, pero los expertos no ven ese paso claro hasta, como pronto, 2030.

El segundo es el incremento del apoyo a Kiev y la mayor presión sobre Rusia en forma de sanciones. Los líderes de la UE toman el testigo del G7 también en este punto, con un refuerzo de las sanciones contra el Kremlin, sobre todo en las que tienen que ver con el comercio, la energía y el desarrollo militar. De hecho, los 27 ya trabajan en el vigésimo primer paquete de medidas: se centrará en la prohibición de entrada a la UE para los combatientes de Moscú y más medidas restrictivas sobre la energía rusa, las cryptomonedas y los movimientos financieros.

"Las ventas de energía mantienen en marcha la maquinaria de guerra de Rusia. Queremos cortar este flujo de efectivo. Introduciremos un congelamiento temporal del tope al precio del petróleo ruso y nuevas restricciones a la reventa de buques de GNL a Rusia. Nuestro trabajo para frenar las operaciones de la flota sombra de Rusia continúa, con 30 nuevos buques sancionados, propuestas para nuevas designaciones de facilitadores y la ampliación de nuestro criterio para las listas de buques. Cualquier barco que suministre o reposte a buques en lista negra estará expuesto a sanciones él mismo. Dos puertos rusos y cuatro aeropuertos también enfrentarán prohibiciones de transacciones", explicó hace ya días la Alta Representante de la UE, Kaja Kallas.

"El cansancio de Rusia es evidente"

Y el tercer elemento en la agenda para Ucrania, unido al anterior, estará relacionado con las futuras negociaciones de paz. Los europeos en este sentido sienten también un "optimismo moderado" tras el G7 y el aviso de Trump a Putin. "Tiene que llegar a un acuerdo", dijo el presidente estadounidense. Ahora la UE espera tener un sitio en la mesa para retomar un diálogo Kiev-Moscú que no se da desde el pasado mes de marzo. Todos coinciden en que el refuerzo de las sanciones es una manera de "obligar" al presidente ruso a sentarse a negociar. "La situación está cambiando para Ucrania. El panorama en 2026 es muy diferente al de 2025. Ucrania defiende valientemente la línea del frente. El cansancio de Rusia es evidente. Es el momento de redoblar nuestro apoyo", apuntaron en este sentido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa.

España llega esta vez a la cita en Bruselas con cierta discreción. Respalda que se pueda hablar de una integración paulatina de Ucrania, así como el debate de la ampliación de la UE. Sobre Oriente Medio, fuentes diplomáticas insisten en que el Gobierno acoge de buen grado el acuerdo pero cree que su implementación es fundamental: es decir, pasar del texto a la realidad con una potencial misión en Ormuz para asegurar la reapertura del estrecho siempre que se den las condiciones y bajo el mandato de la ONU.

Los jefes de Estado y de Gobierno tendrán tiempo también para hablar del próximo presupuesto a largo plazo de la UE -para el periodo 2028-2034-, un debate que ya muestra tiranteces en sus primeras fases. En esa toma de contacto inicial, que tuvo lugar esta semana, ya se vieron las diferencias: España y Francia defienden un marco financiero "ambicioso", frente a Alemania o Suecia que reclaman una reducción sustancial del gasto. Ahí estará la clave en una negociación compleja que se tendrá que alargar hasta bien entrado el 2027. Las partidas clave serán las relacionadas con la política agraria o los fondos de cohesión frente a prioridades como la defensa o la migración, que apuntan a subir mucho respecto a ejercicios anteriores.

La meta, en general, es ir poniendo las cosas en su sitio en Ucrania y Oriente Medio, con la competitividad respecto a China en un segundo plano o las cuentas que tiene que hacer la Unión a nivel interno o cómo defenderse por ejemplo de las incursiones de drones en los Bálticos. De nuevo, una cumbre de agenda muy llena y marcada por las dudas y la inestabilidad, aunque con mensajes algo más optimistas que en anteriores ocasiones.

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El G7 arropa a Trump tras su acuerdo "histórico" con Irán y refuerza el cerco sobre Putin

La cumbre del G7 de estos días en Evian (Francia) ha servido sobre todo para dos cosas: para que los líderes de las potencias celebrasen -aunque con cierta cautela- el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán y para que todos, incluido Washington, acordaran reforzar la presión sobre Putin para, de esa manera, ayudar a Ucrania. "Ha sido un éxito", valoró en rueda de prensa el presidente francés y anfitrión, Emmanuel Macron, que definió la reunión como "un momento de unidad tras meses de desacuerdos", sobre todo en lo que se refiere a las relaciones de los europeos con la Casa Blanca.

Oriente Medio centró buena parte de los debates, incluso con la presencia en Evian de los países del Golfo. "Aplaudimos el anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, alcanzado bajo el firme liderazgo del presidente Trump y con el apoyo de los países mediadores, que ofrece una oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera armas nucleares y para hacer frente a las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas", recogió el comunicado conjunto, que abogó también por la apertura "sin restricciones" del estrecho de Ormuz. Macron, con todo, destacó el "beneplácito unánime" a lo que definió como "un muy buen acuerdo".

Además, los países se han mostrado "dispuestos a contribuir", antes de hacer hincapié en la necesidad de un paso libre a través de la zona, también a las tareas para facilitar ese tránsito con una misión que, llegado el caso se pueda desarrollar bajo el mandato de Naciones Unidas. Esa iniciativa trascendió el G7 y fue respaldada ya este martes por España, entre otros. En todo caso, el tono fue cordial y hubo incluso más consensos de los esperados. "Este G7 ha sido objetivamente un éxito porque ha sido un momento de unidad, de discusión de calidad y de verdadera cooperación entre los dirigentes reunidos aquí", sentenció Macron.

El tono cordial se vio también con Trump asegurando que los europeos se han dado cuenta de que "casi siempre" tiene razón y defendiendo su acuerdo con Irán, algo que también hizo el canciller alemán, Friedrich Merz, siguiendo la línea de sus colegas. "El acuerdo alcanzado entre el presidente Trump y el liderazgo iraní es un verdadero gran éxito. Ya podemos verlo, por ejemplo en el precio del petróleo, que sigue cayendo. Eso es una buena señal, y las relaciones de suministro obviamente están siendo restauradas de manera sistemática. Este acuerdo debe ahora ser seguido por más negociaciones, en particular una segunda ronda de conversaciones", expuso al final de la cumbre.

Con todo, el memorando de entendimiento, que se firmará este viernes en Suiza como primer paso a un pacto más profundo, es un texto de 14 puntos "genérico" y con un lenguaje "vago", según ha filtrado un alto funcionario estadounidense en una llamada con periodistas. Entre las cláusulas más críticas del documento se encuentran la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y la aplicación de diversas exenciones a las sanciones económicas impuestas a Teherán. Asimismo, el régimen iraní reitera en el texto su compromiso de que "nunca fabricará armas nucleares", aunque fuentes diplomáticas advierten que el borrador no ofrece detalles técnicos sobre las reservas actuales de uranio enriquecido. El texto estipula "el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes", incluida la ofensiva israelí en el Líbano.

Este acuerdo preliminar, que ya recibió una rúbrica virtual el pasado domingo, contempla la posibilidad de que Irán acceda a fondos valorados en 300.000 millones de dólares. No obstante, dicho acceso está estrictamente condicionado a que Teherán cumpla con sus compromisos nucleares en rondas de negociación futuras, bajo un esquema de verificación similar al extinto Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA).

Eso sí, el presidente estadounidense ha recordado que el texto del pacto "no es definitivo" sino que se trata de "un memorando de entendimiento" y ha puesto todo el foco sobre Teherán: "Si no les gusta o no se comportan volveremos a lanzar bombas justo sobre sus cabezas", ha espetado durante una reunión con el presidente de Egipto, Al Sisi. "Se han portado muy mal durante 47 años", expuso. Al mismo tiempo, quiso ser discreto todavía de cara a la firma del memorando el próximo viernes en Suiza. "Nadie sabe qué contiene, pero es muy fuerte, y la mayoría de la gente parece estar contenta", desarrolló sobre el pacto.

Tras elevar ahí el tono, el inquilino de la Casa Blanca volvió a defender el acuerdo con Teherán. "Es un gran acuerdo por muchas razones, pero la principal, con diferencia, en un 99,9%, es que nunca tendrán un arma nuclear. Y no se le puede dar a Irán un arma nuclear. Es un acuerdo muy sólido", respondió ante los periodistas, y aseguró al mismo tiempo que el estrecho de Ormuz estará en pleno funcionamiento "en uno o dos días". Precisamente sobre ello celebró la buena reacción de los mercados tras el pacto, pues, dijo, "hablan más alto que las palabras".

Francia, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Reino Unido, Italia y Japón han acordado además con la Agencia Internacional de la Energía (AIE) la creación "de un mecanismo de coordinación, vigilancia y respuesta" para prevenir futuras crisis energéticas, sobre todo con lo sucedido precisamente a raíz del bloque de Ormuz. "Para fortalecer la gestión de crisis y mitigar sus efectos, lo que podría ayudar a estabilizar los mercados energéticos, alentamos a los países importadores de petróleo a que implementen sistemas de reservas de petróleo suficientes y eficientes, en consonancia con el requisito de almacenamiento de 90 días de la AIE, evitando al mismo tiempo los efectos procíclicos", recogieron en el comunicado.

Avances importantes para Ucrania

La cumbre del G7 también ha traído avances importantes para Ucrania. "Nos comprometemos a aumentar la presión sobre la economía de guerra rusa", rezó el comunicado conjunto, con la idea de poner presión mediante más sanciones sobre Moscú, sobre todo desde los puntos de viste energético y financiero. El propio Trump se mostró a favor de recuperar las medidas coercitivas en este sentido para forzar al Kremlin a buscar un acuerdo de paz. "Felicitamos a Ucrania por su resiliencia y los avances logrados en el campo de batalla en los últimos meses", añadieron los líderes de las potencias, que acordaron al mismo tiempo "aumentar el suministro de capacidades de defensa aérea, sistemas e interceptores adicionales, así como capacidades de largo alcance".

Asimismo, Zelenski ha conseguido que se aceleren los permisos para que Ucrania pueda fabricar directamente los misiles de largo alcance Patriot, claves para el desempeño en el frente. "La cumbre del G7 en Francia dio resultados importantes para Ucrania. Lo más importante es que acordamos un fortalecimiento adicional de la defensa antiaérea ucraniana", reaccionó el presidente ucraniano.

Para él, cuantas más medidas se pongan sobre el Kremlin, mejor le irá a Kiev no solo en el frente bélico sino también en el diplomático. "Es importante que compartamos una misma comprensión de los principales desafíos y de las medidas concretas necesarias para responder a ellos. Nuestra unidad global está reduciendo realmente la capacidad de Rusia para continuar esta agresión insensata y criminal contra Ucrania", concluyó Zelenski.

No obstante, Trump no quiso señalar a Putin directamente, pero sí fue Macron el que puso en su boca algunas palabras. "El presidente Trump, al igual que todos nosotros, estuvo de acuerdo en que no había una voluntad seria por parte de Rusia para llevar a cabo discusiones o negociaciones de paz", añadió en rueda de prensa el presidente galo después de que Trump confirmase que está valorando la reimposición de sanciones o la ayuda militar a Kiev. Desde la UE, varias fuentes confirmaron que ya hay trabajos diplomáticos para "abrir canales de comunicación" con Rusia de cara al futuro.

Rutte también elogia a Trump

También encontró el elogio Trump por parte del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que siguió la línea de los líderes del G7. "El acuerdo alcanzado por el presidente Trump ha creado una oportunidad para garantizar que Irán nunca consiga un arma nuclear. El restablecimiento de la libre navegación por el estrecho de Ormuz supondrá un gran paso adelante, y sé que muchos aliados, a través de la iniciativa liderada por Francia y el Reino Unido, están dispuestos a dar apoyo", sostuvo en referencia a la posible misión internacional que se puede lanzar para asegurar la navegación en la zona, una idea a la que podría sumarse también España.

Además, el ex primer ministro neerlandés aseguró que la Alianza Atlántica está dispuesta a "ayudar en lo que sea" para asegurar Ormuz, aunque se quede fuera del radio de acción de la organización. "Todo está en desarrollo, pero la buena noticia es que estas conversaciones siguen en marcha, independientemente de si la OTAN desempeñará un papel en ello o no", sostuvo en la rueda de prensa previa a la cumbre de ministros de Defensa de la Alianza que tendrá lugar este jueves en Bruselas.

Para terminar, el secretario general volvió a quitar importancia a la reducción de tropas de EEUU en territorio europeo. "Hemos analizado la división del trabajo en el contexto de las fuerzas convencionales y vemos que los aliados europeos y Canadá están preparados, dispuestos y capacitados para hacer más", reiteró, en el mismo mensaje que ya había dejado meses atrás sobre el mismo tema. "Estados Unidos ha dejado claro su compromiso con la OTAN. Este compromiso implica la expectativa de que los aliados compartan de forma más equitativa la responsabilidad de nuestra seguridad en Europa", terminó diciendo Rutte.

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El acuerdo entre Estados Unidos e Irán: 14 puntos, pocos detalles y un texto "vago"

Donald Trump siente cómo a su alrededor todos le felicitan por el acuerdo de paz con Irán, pero el memorando de entendimiento, que se firmará este viernes en Suiza como primer paso a un pacto más profundo, es un texto de 14 puntos "genérico" y con un lenguaje "vago", según ha filtrado un alto funcionario estadounidense en una llamada con periodistas.

Entre las cláusulas más críticas del documento se encuentran la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y la aplicación de diversas exenciones a las sanciones económicas impuestas a Teherán. Asimismo, el régimen iraní reitera en el texto su compromiso de que "nunca fabricará armas nucleares", aunque fuentes diplomáticas advierten que el borrador no ofrece detalles técnicos sobre las reservas actuales de uranio enriquecido. Además, el texto estipula "el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes", incluida la ofensiva israelí en el Líbano.

Este acuerdo preliminar, que ya recibió una rúbrica virtual el pasado domingo, contempla la posibilidad de que Irán acceda a fondos valorados en 300.000 millones de dólares. No obstante, dicho acceso está estrictamente condicionado a que Teherán cumpla con sus compromisos nucleares en rondas de negociación futuras, bajo un esquema de verificación similar al extinto Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA).

Es decir, todos se toman esos pocos folios como solo un primer paso, algo que ya había reconocido estos días el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, quien avisó que habría que entrar "en detalles técnicos" en una segunda fase de la negociación. De hecho, Trump ha llegado a calcular que el acuerdo definitivo podría estar cerrado en un plazo de 60 días. Así lo ha expresado desde la cumbre del G7 en Evian (Francia), donde ha recibido elogios de sus homólogos por el paso dado, sobre todo desde el punto de vista de la estabilidad global.

Eso sí, el presidente estadounidense ha recordado que el texto del pacto "no es definitivo" sino que se trata de "un memorando de entendimiento" y ha puesto todo el foco sobre Teherán: "Si no les gusta o no se comportan volveremos a lanzar bombas justo sobre sus cabezas", ha espetado durante una reunión con el presidente de Egipto, Al Sisi. "Se han portado muy mal durante 47 años", expuso. Al mismo tiempo, quiso ser discreto todavía de cara a la firma del memorando el próximo viernes en Suiza. "Nadie sabe qué contiene, pero es muy fuerte, y la mayoría de la gente parece estar contenta", desarrolló sobre el pacto.

También ha matizado lo que dice el texto sobre el levantamiento de sanciones. "Se tienen que portar bien", alertó el presidente estadounidense sobre si será posible dejar de aplicar medidas coercitivas, mientras los expertos consultados por 20minutos tienen claro que uno de los grandes logros que puede tener Teherán con el acuerdo es "el alivio económico". En ese sentido, Trump mantuvo que el precio del petróleo "estuvo relativamente bajo" durante el conflicto porque Washington siguió transportándolo por el Golfo Pérsico. "Irán no tiene defensa antiaérea, no tiene radares. La razón por la que el petróleo se mantuvo barato es que todas las noches estábamos sacando barcos que ustedes ni siquiera sabían. De media, de 15 a 25 barcos por noche", enumeró.

Tras elevar ahí el tono, el inquilino de la Casa Blanca volvió a defender el acuerdo con Teherán. "Es un gran acuerdo por muchas razones, pero la principal, con diferencia, en un 99,9%, es que nunca tendrán un arma nuclear. Y no se le puede dar a Irán un arma nuclear. Es un acuerdo muy sólido", respondió ante los periodistas, y aseguró al mismo tiempo que el estrecho de Ormuz estará en pleno funcionamiento "en uno o dos días". Precisamente sobre ello celebró la buena reacción de los mercados tras el pacto, pues, dijo, "hablan más alto que las palabras".

En paralelo, Trump negó que como parte del pacto se incluya un acuerdo de inversiones millonarias de EEUU en Irán. "No vamos a invertir", matizó, aunque abrió la puerta a que esa reconstrucción la puedan llevar a cabo los países del Golfo. "No tenemos ningún fondo. Si lo hacen, perfecto. Pero yo diría que no lo harán hasta dentro de un tiempo, hasta que vean cómo se comportan. Es una cuestión de comportamiento. Pero nosotros no vamos a invertir", sentenció.

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Trump dice que el texto del pacto "no es definitivo" y amenaza a Irán: "Si no les gusta, volveremos a lanzar bombas en sus cabezas"

Donald Trump ha avisado a Irán este mismo miércoles desde la cumbre del G7 a cuenta del acuerdo de paz. El presidente estadounidense ha recordado que el texto del pacto "no es definitivo" sino que se trata de "un memorando de entendimiento" y ha puesto todo el foco sobre Teherán: "Si no les gusta o no se comportan volveremos a lanzar bombas justo sobre sus cabezas", ha espetado durante una reunión con el presidente de Egipto, Al Sisi.

"Se han portado muy mal durante 47 años", expuso. Al mismo tiempo, quiso ser discreto todavía de cara a la firma del memorando el próximo viernes en Suiza. "Nadie sabe qué contiene, pero es muy fuerte, y la mayoría de la gente parece estar contenta", desarrolló sobre el pacto, que en realidad es todavía un primer paso en cambio hacia un acuerdo más amplio y concreto que, según apuntó el propio presidente este martes, podría cerrarse en un plazo de dos meses.

"No olviden, nunca ha habido nadie que haya sido tan duro con Irán", ha dicho también en referencia a sus antecesores. "Esto debería haberlo hecho Clinton y Barack Hussein Obama. Esto debería haberlo hecho Biden, Bush y un montón de otras personas", expuso con mofa específica sobre Barack Obama, de quien además aseguró que el régimen ayatolá se reía y le insultaba cuando era presidente.

También ha matizado lo que dice el texto sobre el levantamiento de sanciones. "Se tienen que portar bien", alertó el presidente estadounidense sobre si será posible dejar de aplicar medidas coercitivas, mientras los expertos consultados por 20minutos tienen claro que uno de los grandes logros que puede tener Teherán con el acuerdo es "el alivio económico". En ese sentido, Trump mantuvo que el precio del petróleo "estuvo relativamente bajo" durante el conflicto porque Washington siguió transportándolo por el Golfo Pérsico. "Irán no tiene defensa antiaérea, no tiene radares. La razón por la que el petróleo se mantuvo barato es que todas las noches estábamos sacando barcos que ustedes ni siquiera sabían. De media, de 15 a 25 barcos por noche", enumeró.

En general, el memorando de entendimiento es un texto de 14 puntos "genérico" y con un lenguaje "vago", según ha filtrado un alto funcionario estadounidense en una llamada con periodistas. Entre las cláusulas más críticas del documento se encuentran la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y la aplicación de diversas exenciones a las sanciones económicas impuestas a Teherán. Asimismo, el régimen iraní reitera en el texto su compromiso de que "nunca fabricará armas nucleares", aunque fuentes diplomáticas advierten que el borrador no ofrece detalles técnicos sobre las reservas actuales de uranio enriquecido. Visto ese punto, el contenido por ahora no difiere mucho del pacto alcanzado por Obama hace una década y que precisamente ha censurado Trump desde Francia.

Entre las cláusulas más críticas del documento se encuentran la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz y la aplicación de diversas exenciones a las sanciones económicas impuestas a Teherán. Asimismo, el régimen iraní reitera en el texto su compromiso de que "nunca fabricará armas nucleares", aunque fuentes diplomáticas advierten que el borrador no ofrece detalles técnicos sobre las reservas actuales de uranio enriquecido.

En rueda de prensa tras la cumbre, Trump sacó pecho. "El domingo alcanzamos un acuerdo con Irán que logra todo lo que nos propusimos conseguir, y mucho más", afirmó el presidente estadounidense, insistiendo en que el objetivo central era impedir que Teherán obtuviera armamento atómico. "Irán no puede tener un arma nuclear. No puede desarrollarla, ni comprarla. Nunca podrán tener un arma nuclear", declaró. También sostuvo que el pacto evitó una escalada militar prolongada: "Si no hubiéramos hecho este acuerdo, podríamos haber seguido lanzando bombas durante otras tres semanas, dos semanas, cuatro semanas o dos años".

Irán no puede tener un arma nuclear. No puede desarrollarla, ni comprarla. Nunca podrán tener un arma nuclear

Trump vinculó el acuerdo con operaciones militares previas y reivindicó su decisión de eliminar al general iraní Qasem Soleimani. "Yo fui quien mató al general Soleimani. Si no hubiera matado al general Soleimani, probablemente ahora mismo no estaríamos hablando de este pacto", aseguró. Además, defendió la actuación militar de Estados Unidos y sus aliados: "No tenían marina. Está hundida. No tenían fuerza aérea. Ha desaparecido". Sobre la situación política iraní, añadió que aunque no era lo que buscaba en realidad, dijo, sí ha habido un cambio de régimen: "Francamente, creo que esto es un cambio de régimen" y sostuvo que los nuevos dirigentes "son más inteligentes".

En el plano económico, el presidente argumentó que los mercados reaccionaron favorablemente a las perspectivas de paz. "Cada vez que hablábamos de la posibilidad de paz, la bolsa se disparaba como un cohete", afirmó, añadiendo que "el mercado bursátil seguirá subiendo". También defendió la necesidad de evitar la proliferación nuclear global: "Nunca vamos a permitir que tengan un arma nuclear" y "deberíamos hacer un acuerdo de desnuclearización". Finalmente, reivindicó su experiencia negociadora al señalar que "toda mi vida ha girado en torno a hacer acuerdos" y concluyó que "queremos firmar un acuerdo y ellos quieren firmar un acuerdo".

"Es un gran acuerdo por muchas razones, pero la principal, con diferencia, en un 99,9%, es que nunca tendrán un arma nuclear. Y no se le puede dar a Irán un arma nuclear. Es un acuerdo muy sólido", respondió ante los periodistas, y aseguró al mismo tiempo que el estrecho de Ormuz estará en pleno funcionamiento "en uno o dos días". Precisamente sobre ello celebró la buena reacción de los mercados tras el pacto, pues, dijo, "hablan más alto que las palabras".

"No hay nada más inteligente que el mercado, y al mercado le encanta esto más que cualquier otra cosa que haya visto hasta ahora. Una vez más, la bolsa se ha disparado, el precio del petróleo se ha desplomado. Es increíble", comentó un Trump que negó que como parte del pacto se incluya un acuerdo de inversiones millonarias de EEUU en Irán. "No vamos a invertir", matizó, aunque abrió la puerta a que esa reconstrucción la puedan llevar a cabo los países del Golfo. "No tenemos ningún fondo. Si lo hacen, perfecto. Pero yo diría que no lo harán hasta dentro de un tiempo, hasta que vean cómo se comportan. Es una cuestión de comportamiento. Pero nosotros no vamos a invertir", sentenció.

Sobre la situación en el Líbano fue algo más neutro y no reclamó a Israel que detenga su ofensiva. "No, quiero que Israel pueda protegerse a sí mismo. Pero sí quiero que actúe con buen criterio", expuso, después de que el martes reclamase al Gobierno de Benjamin Netanyahu que fuera "más responsable" en sus ataques y le avisara de que si no puede derrotar a Hezbolá sería mejor que "se encargase Siria".

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La Eurocámara aprueba el reglamento para crear centros de detención de migrantes fuera de la UE

El pleno del Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles el reglamento de retornos que, entre otras cosas, incluye el texto legal a partir del cual se permite la creación de centros de detención de migrantes en terceros países, es decir, fuera de la UE. España ya ha dejado claro que se opone a este modelo; el texto legal no obliga a su creación, pero sí da un paraguas a los socios que quieran recurrir a ello, como ha pasado con Italia, que los ha desarrollado ya en Albania.

En general, el reglamento recoge más exigencias para el asilo, retornos más rápidos. No obstante, el Gobierno ha dejado claro que su aplicación del acuerdo incluirá la creación de un procedimiento de protección internacional en frontera. Este proceso tendrá un plazo máximo de resolución de 12 semanas (es decir, tres meses), periodo durante el cual el solicitante no recibirá autorización para entrar en territorio nacional y deberá permanecer en instalaciones habilitadas. Esta normativa se aplicará específicamente a quienes lleguen en patera o cayuco o sean interceptados en intentos de entrada irregular a las costas españolas.

En este sentido, España ha sido identificada oficialmente como un "Estado miembro bajo presión migratoria". Esta etiqueta permite al país ser beneficiario del nuevo mecanismo de solidaridad obligatoria, que asegura que los Estados miembros reciban el apoyo necesario. El sistema ofrece flexibilidad a los socios europeos, quienes pueden elegir entre realizar reubicaciones de migrantes, aportar contribuciones financieras o brindar apoyo operativo.

El control tecnológico será otro pilar fundamental con la expansión de Eurodac, que se convierte en una base de datos de asilo y migración integral. Este sistema ya no se limitará solo a solicitantes de protección, sino que recogerá datos de todas las personas que entren de manera irregular a Europa. Interior ha señalado la necesidad de desarrollar nuevos sistemas informáticos para "facilitar la interoperabilidad" entre las autoridades policiales y de acogida.

No obstante, el Gobierno español ha marcado distancias en puntos polémicos, como la creación de "centros de retorno" fuera de territorio comunitario. El Ministerio del Interior ha subrayado su oposición a estos centros de internamiento en terceros países, alegando que plantean "serias dudas" sobre su "legalidad y proporcionalidad".

Con ello, España descarta utilizar este modelo en su gestión migratoria, a pesar de que el nuevo reglamento de retorno lo permita. En todo caso, esa vía, acordada por las instituciones de la UE hace menos de un mes, no es un mandato estricto: quedará a discreción de los países si recurrir a ella o no; la mayoría, de hecho, están a favor de que se facilite, pero España se ha mostrado siempre como la principal opositora al llamado 'modelo Meloni', bautizado así porque Italia fue quien estrenó este sistema desarrollando centros de retención en Albania.

Antes de la votación de este miércoles, la Comisión Europea volvió a defender este giro migratorio en boca del comisario del ramo, Magnus Brunner. "La regulación de retorno creo que es una respuesta importante a las preocupaciones que los ciudadanos en Europa tienen", comentó al respecto el dirigente austriaco.

"Vamos a hacer retornos más rápidos, más efectivos, mientras, por supuesto, respetamos los derechos de la gente", añadió, en un mensaje que además tuvo una especie de crítica a lo que hizo la UE en el pasado. "Hace diez años tomamos muchas responsabilidades como Unión Europea, pero, como siempre digo, no teníamos un sistema, no teníamos las reglas correctas, y no teníamos control sobre lo que estaba pasando en la Unión", sentenció.

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La UE alcanza el 96,8% de cobertura 5G pero solo controla el 9% del mercado mundial de semiconductores

La transición digital y tecnológica se ha convertido en una prioridad estratégica para la Unión Europea; no tiene que ver solo con inversiones o desarrollo, sino con una batalla global en la que el continente va rezagado, pero hay algunos elementos positivos y así se recoge en el cuarto informe sobre el Estado de la Década Digital 2026 publicado este miércoles por la Comisión Europea. La conclusión es que la infraestructura avanza mientras hay brechas importantes que todavía tienen que cerrarse.

Por ejemplo, el 96,8% de los hogares europeos ya cuenta con cobertura 5G básica. Sin embargo, este despliegue de infraestructura convive con retrasos significativos en la implementación de bandas de alta capacidad y en la extensión de la fibra hasta el hogar (FTTP, por sus siglas en inglés), elementos críticos para soportar las demandas tecnológicas del futuro próximo, avisa Bruselas en el documento. Y es que la UE solo representa el 9% del mercado mundial de semiconductores -elementos fundamentales para la producción de móviles, coches eléctricos, etc., una cifra que se encuentra muy lejos del objetivo del 20% fijado para el año 2030. Además, Europa mantiene una dependencia estructural de proveedores externos en áreas críticas como la ciberseguridad y la capacidad de computación. Eso, avisa Bruselas, es un golpe importante para la soberanía tecnológica de la Unión.

Esta misma semana desde el Parlamento Europeo, la vicepresidenta del Ejecutivo comunitario encargada de esa parte, Hena Virkkunen, reivindicó los paquetes legislativos relacionados con los chips o la IA, recientemente presentados. "Nos estamos posicionando para el futuro de las tecnologías digitales y abordando nuestras dependencias estratégicas", avisó a los eurodiputados.

"Europa necesita estar en posición de tomar sus propias decisiones, evitando la dependencia de proveedores dominantes únicos. Porque vivimos en un mundo donde la geopolítica y la tecnología van de la mano. Quienes lideren la innovación tecnológica darán forma al futuro", prosiguió la dirigente finlandesa antes de añadir que esa soberanía no implica "aislamiento" y que el planteamiento de Bruselas está enfocado también a la colaboración con socios internacionales.

Pero necesita la UE trabajar más en sí misma. En este sentido, el estudio recoge que el sector empresarial muestra una adopción acelerada de tecnologías avanzadas, destacando un crecimiento del 48% en el uso de Inteligencia Artificial durante el último año, alcanzando a casi el 20% de las empresas. El uso de la nube se sitúa en el 46,7% y el análisis de datos en el 39,9%, con el sector sanitario a la vanguardia gracias al uso de imágenes médicas potenciadas por IA para diagnósticos más rápidos.

La rentabilidad de la inversión digital se perfila como un argumento clave para los presupuestos públicos. Según el informe, cada euro invertido bajo el programa NextGenerationEU generará 1,50 euros en producción económica dentro de la UE y hasta 2 euros en la economía global para finales de 2030. Hasta la fecha, se han movilizado 289.300 millones de euros para financiar esta transformación, de los cuales 205.900 millones provienen de presupuestos públicos.

A pesar del flujo financiero, el capital humano representa un desafío crítico. Los especialistas en TIC solo suponen el 5% del empleo total, apenas la mitad del objetivo del 10% previsto para 2030. Esta escasez se agrava por una brecha de género estancada: las mujeres representan menos del 20% de estos profesionales, a pesar de la altísima demanda en sectores como la seguridad en la nube y el desarrollo de software. En cuanto a las pequeñas y medianas empresas, el documento señala que estas enfrentan barreras persistentes en acceso a datos, habilidades e integración de recursos, lo que dificulta que escalen soluciones digitales avanzadas. Este estancamiento contrasta con el objetivo de que el 90% de las pymes alcancen una intensidad digital básica para el final de la década.

Las preocupaciones de los ciudadanos

La percepción ciudadana, recogida en el Eurobarómetro, respalda firmemente la autonomía tecnológica. Un 79% de los europeos considera que la política digital debe ser una prioridad máxima para la UE. De hecho, el 58% de los ciudadanos afirma que estaría dispuesto a cambiar a un proveedor de servicios digitales basado en la UE, incluso si el coste fuera mayor, priorizando la seguridad y la protección de datos.

Sin embargo, el avance tecnológico trae consigo temores sociales profundos. El 87% de los ciudadanos coincide en que la manipulación online, incluyendo deepfakes y contenido generado por IA, es una amenaza para la democracia. Además, un abrumador 92% de los encuestados sostiene que la protección de los niños en el entorno digital debe ser una prioridad absoluta para las instituciones europeas.

"Debemos seguir por este camino para alcanzar la soberanía tecnológica de Europa. Recientemente hemos adoptado medidas para reforzar la capacidad de Europa en materia de semiconductores, inteligencia artificial, la nube y el código abierto. Este es un momento crucial que debemos aprovechar al máximo para reforzar la autonomía y la resiliencia de Europa", concluyó sobre el informe la propia Virkkunen.

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Zelenski inclina a Trump a su favor: aviso a Putin, más sanciones, fotos amables y buen tono en la cumbre del G7

Volodimir Zelenski ha conseguido en la cumbre del G7 en Evian (Francia) algo que no siempre pareció posible en los últimos meses: que Trump se posicione a su favor en lo que se refiere a la invasión rusa. Eso ha pasado este martes en la reunión de las potencias, centrada en la causa ucraniana, en la que el presidente estadounidense charló de manera amigable con Zelenski, como muestran las fotos, aceptó nuevas sanciones contra Moscú y lanzó un aviso a Putin: "Tiene que llegar a un acuerdo".

De hecho, fuentes diplomáticas confirmaron a 20minutos que lo visto en el encuentro es un paso adelante para que EEUU y Europa puedan, llegado el caso, sentarse juntos en la mesa de negociaciones... de la que Rusia todavía está lejos. Zelenski insiste en que Putin es el único que no quiere la paz, pero Trump le lanzó una advertencia: cada día pierde más soldados, al igual que Kiev. Eso sí, las mismas fuentes confirmaron que hubo felicitación del inquilino de la Casa Blanca al presidente de Ucrania por el desarrollo de las tropas en el terreno.

De los insultos de hace unos meses y los desplantes, pasando por frases que pusieron en pie de igualdad al invadido y al invasor, Trump ha pasado al buen tono con Zelenski y aboga por centrarse ahora en Ucrania, toda vez que ya ha cerrado un principio de acuerdo para acabar con la guerra en Irán. "Haré todo lo posible", dijo desde Evian sobre un posible acuerdo Kiev-Moscú en el corto o medio plazo. Mientras tanto, igual que el resto de aliados, EEUU abre la puerta a más sanciones energéticas contra Rusia; en el caso de Washington se trataría de recuperar el cerco que ya existía y que Trump levantó para aliviar la tensión en los mercados por la guerra contra Teherán y el bloqueo del estrecho de Ormuz.

Desde el G7 las fuentes se congratularon de que Ucrania ya no aparece como la perdedora en la guerra, y eso es en parte a la imagen que da el espaldarazo de Trump. Así, la UE quiere que el cambio de rumbo en la situación sirva para "obligar" a Putin a sentarse a negociar. En la misma línea habló por ejemplo el primer ministro británico, Keir Starmer. "En colaboración con nuestros aliados del G7, seguiremos aumentando la presión sobre Putin y su círculo de colaboradores hasta que la maquinaria bélica rusa se detenga y la paz vuelva a nuestro continente", sostuvo tras la segunda jornada de la cumbre.

Zelenski, por su parte, asume como fundamental el apoyo de EEUU: o tiene a todos los aliados o no vale de nada lanzarse a apretarle las tuercas a Rusia, así que Kiev de momento pide más armas. "Las prioridades son claras: más misiles de defensa aérea junto con misiles para producirlos, un paquete de apoyo para el invierno y redoblar la presión sobre Rusia. Es importante que Estados Unidos está dispuesto a respaldar todas estas líneas de esfuerzo", compartió el presidente ucraniano en redes sociales.

En ese escenario no optimista pero sí más halagüeño que en anteriores ocasiones, Zelenski acogió de buen grado las conversaciones con Trump y reveló que este se ha mostrado a favor de conceder la licencia para que puedan fabricar sus propios misiles Patriot en territorio ucraniano. No tiene tan claro, por otra parte, que se pueda avanzar en un acuerdo de paz... porque Putin no quiere. "Todos creemos que la guerra debe terminar. Todos creemos que Rusia no tiene ninguna voluntad de hacerlo". Por eso considera que hay que "forzar" a Putin a sentarse en la mesa "a través de más sanciones" contra el Kremlin.

La sensación proucraniana se contagió también a los mensajes del canciller alemán, Friedrich Merz, que habló de "cierto optimismo" para que Washington y Europa puedan coordinar estrategias frente a Rusia. "Hemos hecho saber al presidente estadounidense que estamos preparados para conversaciones de paz. Sin embargo, esas conversaciones deben partir de una base adecuada. Lo que sigue siendo inaceptable es la exigencia de Rusia de que Ucrania renuncie a la parte bajo su control en el Donbás", comentó ante los medios.

"Quizá pueda decir, sin comprometer la confidencialidad de nuestras deliberaciones, que lo que nos da motivos para ser optimistas es la afirmación del presidente Trump de que Rusia debe poner fin a esta guerra. Y considero que ese es un mensaje claro: Rusia debe poner fin a esta guerra", concluyó, en un tono que parecía imposible entre los líderes europeos no hace tanto.

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Bruselas ve a China como un socio "fundamental" pero pide una relación más justa: "La desvinculación no es realista"

Bruselas quiere que China siga siendo un aliado comercial, pero con muchos matices y algunos cambios. Así lo ha expresado desde el Parlamento Europeo el comisario de Comercio, Maros Sefcovic. "El enfoque general de la Comisión sigue siendo la reducción de riesgos, ya que la desvinculación no es ni deseable ni realista", sostuvo sobre la relación presente y futura con el gigante asiático.

Y es que el Ejecutivo comunitario quiere aplicar, como viene avisando, la llamada "doctrina Sinatra", que quiere decir que la UE colabore con China solo en las áreas que sean beneficiosas. "China sigue siendo un socio fundamental y la implicación y el diálogo deberían intensificarse, aunque con el claro propósito de reequilibrar la relación", añadió Sefcovic ante los eurodiputados en un debate centrado también en los temas a tratar en el Consejo Europeo de este jueves y viernes.

"En última instancia, nuestra relación comercial y de inversión debe ser recíproca, más justa y sustentarse en unas condiciones de competencia equitativas", añadió el comisario, que pidió más fortaleza comercial al bloque comunitario no solo frente a China, sino también ante las dinámicas de Estados Unidos e incluso de Rusia.

"La UE también debería continuar su labor para aumentar la eficacia de su política de defensa comercial, así como reforzar la diversificación, incluido el aprovechamiento de los numerosos acuerdos de libre comercio. Esto es esencial para fortalecer la resiliencia de nuestra economía y mejorar la competitividad de nuestra industria", terminó, con el foco puesto en los acuerdos alcanzados recientemente con el Mercosur, con India o incluso con Canadá en materia defensiva.

Estos comentarios de la Comisión llegan, eso sí, menos de un mes después de que España, Italia, Países Bajos, Francia y Lituania reclamaran a Bruselas medidas comerciales más duras sobre Pekín, aunque el Gobierno español alegó que se trataba de un reclamo más general, y no solo contra el gigante asiático. Con todo, los países pidieron a la Comisión Europea "contemplar con mayor frecuencia la posibilidad de iniciar investigaciones de salvaguardia en caso de perturbaciones comerciales que afecten a todo un sector", con una política "más directa y asertiva". Según el documento, además, este enfoque "ayudaría a preservar las capacidades de producción restantes de la Unión en sectores estratégicos y cadenas de valor, protegiendo así la base industrial" de Europa.

También reclamaron que se ajuste la legislación vigente para garantizar que las empresas extranjeras no puedan eludir las investigaciones comerciales de la UE, y una medida para permitir que la Comisión aplique derechos antisubvención directamente a las empresas. En la actualidad, esos derechos solo pueden aplicarse a países y productos. Al mismo tiempo, ponen sobre la mesa la llamada "herramienta de defensa comercial intersectorial" que podría activarse cuando no sea aplicable ninguna otra herramienta de defensa comercial— y la idea de derechos adicionales o contingentes arancelarios "con el fin de proteger a los productores europeos".

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Bruselas defiende el giro de la UE hacia una política migratoria más dura porque "responde a las demandas de los ciudadanos"

El comisario de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ha defendido este martes ante el Parlamento Europeo el giro de la UE hacia una política migratoria más dura. Y lo ha hecho en un debate sobre el reglamento de retornos, la última pata del pacto migratorio, que se votará este miércoles en la Eurocámara. "La regulación de retorno creo que es una respuesta importante a las preocupaciones que los ciudadanos en Europa tienen", comentó al respecto el dirigente austriaco.

"Vamos a hacer retornos más rápidos, más efectivos, mientras, por supuesto, respetamos los derechos de la gente", añadió, en un mensaje que además tuvo una especie de crítica a lo que hizo la UE en el pasado. "Hace diez años tomamos muchas responsabilidades como Unión Europea, pero, como siempre digo, no teníamos un sistema, no teníamos las reglas correctas, y no teníamos control sobre lo que estaba pasando en la Unión", sentenció.

Y es que en una década la UE ha pasado de la política de "puertas abiertas" liderada por Alemania a aumentar los controles, incluso en algunas fronteras interiores, acelerar los retornos, aceptar centros de detención, recopilar más datos de quienes llegan y endurecer las condiciones para el asilo. Tardó mucho en llegar el pacto europeo de migración y asilo, que mostró una de las negociaciones más duras en la Unión... pero el acuerdo ya está en marcha desde este viernes. Así, el mensaje es radicalmente distinto al del pasado más reciente.

Queda por concretar todavía qué pasa con los llamados "centros de retorno", que son en realidad centros de detención de migrantes en terceros países, siguiendo el modelo que aplica Italia con Albania. España no recurrirá a ellos, pero la Comisión Europea prepara desde ya el encaje legal de esta vía, con hasta 17 países miembros a favor de ella. En general, además, la nueva normativa de retorno prevé plazos de detención para los repatriados de hasta dos años en caso de que haya riesgo de fuga o no se coopere con las autoridades. Esto, eso sí, no aplica a los menores no acompañados.

"Estamos abriendo un nuevo capítulo con reglas justas, con reglas firmes, con reglas más efectivas, con una buena balanza entre solidaridad y responsabilidad, con mejor control de nuestras fronteras y con una diplomacia de migración más fuerte y más asertiva", prosiguió el comisario desde la tribuna.

El foco para Bruselas está en ayudar a quienes pueden quedarse, pero también, dijo Brunner, en poder hacer retornos efectivos para quienes no pueden. El pacto, sentención, "nos dará herramientas más fuertes para retornar a las personas que no cooperan con las autoridades, si escapan de su obligación, si no retornan voluntariamente o, especialmente, si poseen un riesgo de seguridad a la Unión Europea".

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El G7 pide aumentar la presión sobre Rusia y Trump mete prisa a Putin: "Debería llegar a un acuerdo"

El conflicto de Estados Unidos con Irán va encaminado hacia una calma, aunque tensa, que permite a la comunidad internacional volver a centrarse en Ucrania, y eso se vio este martes en la segunda jornada de la cumbre del G7 en Evian (Francia) con la presencia además del presidente Volodimir Zelenski. Allí, Donald Trump mantuvo contactos bilaterales con él y llegó a asegurar que hará "lo que sea posible" por alcanzar la paz entre Kiev y Rusia, mientras la guerra sigue. De hecho, las grandes potencias instan a incrementar la presión contra Moscú mientras Washington le mete prisa al presidente ruso.

"Rusia debería llegar a un acuerdo. Rusia ha perdido una cantidad tremenda de personas, y también Ucrania. El mes pasado, entre ambos países, perdieron 35.000 soldados. Esto ocurre mes tras mes", sostuvo Trump durante su encuentro con el emir de Catar en los márgenes de la cumbre. "Es una locura lo que está pasando allí", ha incidido, para recalcar que "no ha ocurrido nada parecido desde la Segunda Guerra Mundial", añadió, antes de reconocer que había hablado con Putin el pasado domingo. Está previsto además que una vez que se firme el memorando del acuerdo con Irán el próximo viernes los enviados de la Casa Blanca vuelvan a viajar al Kremlin.

Las negociaciones entre Rusia y Ucrania no se dan desde el pasado mes de marzo, cuando tuvieron lugar los últimos contactos en Ginebra. "Haré todo lo que pueda. Si se niegan a avanzar junto a su pueblo, bueno, estamos hablando con ellos sobre eso y veremos qué ocurre", sentenció el presidente estadounidense en un mensaje que fue a la vez dirigido a Zelenski y a Putin. Eso sí, el tono de Trump con el líder ucraniano ha ido cambiando y en Evian le ha llegado a felicitar por los avances de sus tropas sobre el terreno desde hace semanas.

El propio Zelenski acogió de buen grado las conversaciones con Trump y reveló que este se ha mostrado a favor de conceder la licencia para que puedan fabricar sus propios misiles Patriot en territorio ucraniano. No tiene tan claro, por otra parte, que se pueda avanzar en un acuerdo de paz... porque Putin no quiere. "Todos creemos que la guerra debe terminar. Todos creemos que Rusia no tiene ninguna voluntad de hacerlo". Por eso considera que hay que "forzar" a Putin a sentarse en la mesa "a través de más sanciones" contra el Kremlin.

Y esa línea es la que siguen los socios del G7, incluido el propio Trump, que se ha mostrado a favor de retomar las sanciones energéticas contra Moscú precisamente por la inacción de Putin para sentarse en la mesa de negociaciones -y una vez encauzada la paz con Irán, clave desde el punto de vista de los mercados-. En este sentido, la UE ha pedido a través de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, "redoblar" el apoyo a Kiev porque la situación sobre el terreno es ahora favorable a los intereses ucranianos. "La situación está cambiando para Ucrania. El panorama en 2026 es muy diferente al de 2025. Ucrania defiende valientemente la línea del frente. El cansancio de Rusia es evidente. Es el momento de redoblar nuestro apoyo", reaccionó Von der Leyen en redes sociales tras la conversación con Zelenski.

En paralelo, el Gobierno británico también anunció una nueva batería de sanciones dirigida contra la denominada "flota fantasma" de Rusia, una red de buques utilizada por Moscú para sortear las restricciones internacionales sobre la exportación de petróleo. Las medidas afectarán a más de una veintena de petroleros y alcanzarán también a compañías navieras, aseguradoras marítimas y otros proveedores de servicios vinculados al transporte de crudo ruso.

Downing Street explicó en un comunicado que el objetivo es incrementar la presión sobre la capacidad financiera y logística del Kremlin, atacando tanto las embarcaciones empleadas para eludir las sanciones como las estructuras que respaldan la adquisición de material militar. Además, Londres incluirá en su lista de restricciones varios buques de gas natural licuado incorporados recientemente por Rusia para operar en el proyecto Arctic LNG 2, que ya se encuentra sancionado. Con esta nueva ronda, el Reino Unido eleva a más de 600 el número de embarcaciones rusas y de la llamada flota fantasma sometidas a medidas restrictivas, al tiempo que amplía el castigo a las entidades que facilitan la compraventa de estos buques.

Rusia por su parte no se mueve y este martes atacó de manera directa a la UE, que acaba de iniciar precisamente las negociaciones de adhesión con Ucrania. "Está construyendo todas sus estructuras de seguridad contra Rusia", expuso el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov, quien auguró que el bloque comunitario "simplemente se deshará" por la deriva que, a su parecer, está llevando en los últimos tiempos. Afeó también el "espíritu alemán" que ha vuelto a la UE con el rearme, lo que hará que "colapse". Sobre Ucrania, el Gobierno ruso insistió en que "no hay canales abiertos" entre Kiev y Moscú. El Kremlin mantiene que hay una invitación a Zelenski para negociar en territorio ruso, pero el presidente ucraniano ya la ha declinado en numerosas ocasiones.

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Trump afirma que los ataques de Israel sobre Líbano no tumbarán el pacto con Irán y dice ahora que no buscó un cambio de régimen

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha apuntado que los ataques de Israel contra Líbano no harán caer el pacto de EEUU con Irán, y ha negado desde la cumbre del G7 que su idea con la guerra fuera un cambio de régimen en Irán. "No creo en el cambio de régimen. He observado los cambios de régimen durante años, y nunca funcionan. Tiene que suceder simplemente", sostuvo desde Evian (Francia) durante una reunión bilateral con el emir de Catar. "Nunca me importó el cambio de régimen", añadió, aunque asume que en realidad sí lo ha habido.

Y es que en cuanto a la situación con Israel y Líbano, Trump fue duro con Tel Aviv: "Ya les dije que dejaran que Siria se encargara de Hezbolá, creo que lo harían mejor", espetó, y negó estar "frustrado" con el comportamiento de Benjamin Netanyahu: "Tenemos una buena relación". Eso sí, lanzó un mensaje a las autoridades israelíes. "Sin Estados Unidos, Israel no existiría", apuntó y pidió al primer ministro israelí que sea "más responsable" sobre lo que está haciendo en el Líbano, aunque considera que este conflicto es "una guerra menor" con respecto a la librada con Irán. Pero eso no fue óbice para que criticara los métodos de Israel: "Está muriendo mucha gente. No tienes que derribar un edificio de apartamentos cada vez que buscas a alguien. Hay mucha gente en esas casas, y no todos son Hezbolá", respondió.

Además, Trump dio el acuerdo con los ayatolás por "cerrado" y entiende que la siguiente fase, es decir, la de la implementación, "será más fácil". El pacto, dijo, "debería ser exitoso" y al mismo tiempo ha negado que Washington vaya a hacer inversiones en Irán. En este sentido, prevé que el acuerdo esté totalmente rubricado en un plazo de 60 días.

"No estamos invirtiendo ningún dinero en Irán; circuló un rumor. Fue ridículo. Tenemos el derecho de entrar algún día y hacerlo si quiero hacer algo o si alguien quiere hacer algo, pero no estamos invirtiendo ningún dinero. No tenemos ninguna obligación de invertir dinero en Irán", resumió el inquilino de la Casa Blanca. Para él, queda claro en el acuerdo que Teherán no tendrá un arma nuclear: "No la van a desarrollar, no la van a comprar y no van a hacer nada relacionado con ella. Y si lo hacen las consecuencias serían increíbles". Asimismo, repitió la misma idea que al inicio del conflicto, y es que desde el punto de vista de EEUU, Irán estaba "a dos semanas" de tener precisamente el arma nuclear.

Esa supervivencia del acuerdo no está tan clara desde el lado de Teherán. Así lo expresó el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi. "Todo ataque israelí contra Líbano es una violación de estos entendimientos", ha señalado. "Desde nuestro punto de vista, las dos partes en este compromiso son Estados Unidos e Israel, por una parte, e Irán y Hezbolá, por la otra", esgrimió, antes de añadir que "el fin de la guerra en Líbano es una parte inseparable del acuerdo". Para el régimen ayatolá, "la guerra no termina sin que Israel se retire de los territorios libaneses que ha ocupado". En ese punto, Irán avisa de que las negociaciones para el pacto definitivo empezarán precisamente este viernes en Suiza.

En cambio, el presidente de Estados Unidos volvió a defender el acuerdo con Irán. "En mi acuerdo, si Irán obtiene un arma nuclear, serán volados en pedazos. En el acuerdo de Obama, se les permitió tener un arma nuclear", recordó para criticar los pasos de anteriores administraciones en las relaciones con Teherán, aunque la parte del desarrollo del armamento nuclear no parece de momento un punto importante en el pacto alcanzado el pasado domingo, según diversas fuentes, aunque Trump haya apuntado lo contrario.

Una voz algo más cautelosa fue la de su vicepresidente, JD Vance, que ha reconocido que el acuerdo es todavía "muy general" y que todavía tiene que pulirse a partir del viernes. Es más, aseguró que el pacto firmado -como memorando de entendimiento- no ocupa mucho más de una sola página. "En varios asuntos, tendremos que resolver estas cuestiones durante la fase de negociación técnica", comentó este lunes en una entrevista.

Asimismo, Trump asume que ha habido un importante cambio en los liderazgos iraníes. "Eran gente irracional, pero ya se han ido", respondió para volver a hablar de un cambio de régimen. "Creo que Irán tiene ahora un liderazgo racional", sentenció mientras insistía en las misma idea. "Los actuales líderes iraníes son personas muy racionales. Son agradables para tratar; son personas fuertes e inteligentes. No están radicalizados, y están buscando ayudar a su país".

Con todo, en la cumbre del G7 Trump recibió la felicitación por ejemplo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. "Ambos estamos de acuerdo en que debería significar un fin definitivo al programa nuclear de Irán. El estrecho se reabrirá. Los precios del petróleo están cayendo, y así es como la diplomacia da resultados", escribió la alemana en redes sociales. Eso sí, algunos países aportan matices; por ejemplo, Alemania supedita la participación del país en una misión para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz a conocer los detalles del acuerdo. "Debemos saber si existe un consenso general de que ese desminado se lleve a cabo", explicó el ministro de Exteriores germano, Johann Wadephul.

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