Balotaje en Perú: ¿en qué va el conteo, qué falta definir y hacia dónde se inclina la balanza?
O candidato à presidência do Peru, Roberto Sánchez, pediu nesta sexta-feira (12) uma revisão completa do processo eleitoral das eleições peruanas e convidou o partido da adversária, Keiko Fujimori, a acompanhar a recontagem de votos.
Sánchez alegou ter observado irregularidades na apuração dos votos nacionais e internacionais.
O candidato acrescentou dizendo que a medida conjunta permitirá garantir estabilidade e segurança ao país.
As afirmações de Sánchez acontecem em meio à apuração dos votos, com o Júri Eleitoral Peruano realizando a revisão das cédulas contestadas.
Com 98,304% das urnas apuradas às 20h45 (horário de Brasília), a candidata de direita tinha 50,010% dos votos, enquanto Sánchez aparecia com 49,990%, segundo o ONPE (Escritório Nacional de Processos Eleitorais) do Peru. A diferença era de cerca de 3.616 votos.
Os votos estão sendo contados desde o domingo (7), quando o segundo turno foi disputado, mas o resultado final ainda pode levar semanas para ser anunciado.
Como mostrado pela CNN, dois dos principais pontos que dificultam a apuração dos votos no país são: a maneira como a eleição é realizada e a geografia local, com terreno montanhoso e selvas.
O país utiliza o voto impresso, o que exige que as cédulas sejam enviadas para centros específicos para que sejam contadas. Muitas vezes é necessário utilizar barco para alcançar locais em áreas de selva ou então fazer viagens com burros para regiões sem estradas e trilhas.
La candidata derechista Keiko Fujimori ha vuelto a situarse este miércoles por delante del candidato izquierdista Roberto Sánchez al alcanzarse el 98,20 % del escrutinio. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú se celebró el pasado domingo
A falta de contar menos del 2 % de los votos, Fujimori obtiene el 50,001 % de los votos válidos al recibir 9.032.189 sufragios, frente al 49,999 % de Sánchez, que suma votos 9.031.723, lo que deja a la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) encaminada a ser la nueva presidenta de Perú por un estrechísimo margen.
El lunes, el candidato de Juntos por el Perú había tomado la delantera y consiguió alcanzar una ventaja de hasta 42.000 votos, pero la candidata de Fuerza Popular ha logrado revertir esa diferencia gracias al voto del extranjero, donde es la más votada.
La hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) puede, de esa manera, lograr el objetivo que había perseguido en las últimas tres elecciones donde había sido derrotada en la segunda vuelta (2011, 2016 y 2021) y que apunta a conseguir en su cuarta candidatura presidencial.
Los votos que restan por escrutarse pertenecen a los emitidos en el exterior y a actas impugnadas, la mayoría de la capital Lima, donde en ambos casos la derechista es la más votada, lo que previsiblemente puede darle el triunfo por unos pocos miles de votos sobre su rival, que compitió en nombre del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022).
Se trata de la tercera elección consecutiva en Perú que se va a decidir por un margen exiguo de unas decenas de miles de votos, después de que Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo derrotaran a Keiko Fujimori por apenas 40.000 votos en 2016 y 2021, respectivamente.
El probable triunfo de Fujimori en esta ocasión supondría el retorno del fujimorismo al gobierno de Perú después de 26 años de la dimisión de su padre por fax desde Japón, tras un decenio donde se afianzó en el poder con un autogolpe de Estado en 1992 y que terminó en medio de un gigantesco escándalo de corrupción.
La candidata realizó una campaña de reivindicación total del legado de Alberto Fujimori al prometer gobernar como él, quien asentó las bases de la estabilidad económica y comercial que permitieron el crecimiento del país en últimas tres décadas, a la vez que derrotó a los grupos subversivos Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Más de 27,3 millones de peruanos estaban convocados el domingo a las urnas para escoger entre Fujimori y Sánchez a la opción que tendrá el derecho de gobernar el país por los próximos cinco años (2026-2031), tras una década de inestabilidad política al haber tenido ocho presidentes, debido a una sucesión de destituciones presidenciales promovidas por el Parlamento.