Los seis libros de la semana
Incierta gloria

© Arxiu privat Joan Sales (EL PAÍS)

© Arxiu privat Joan Sales (EL PAÍS)
D’Els arbres no s’ho mereixen ens criden l’atenció el títol, que era el nom de la secció sobre llibres d’un programa radiofònic en què participaven Enric Gomà i Màrius Serra, i que tant l’un com l’altre avalin els setze contes que s’hi agrupen; el primer amb la frase final de la ressenya entusiasta que li va dedicar a la revista digital Núvol, reproduïda a la faixa publicitària, i el segon amb un pròleg, ens garanteixen que probablement no perdrem el temps una vegada ens hi posem. Ens atrau, també, que es tracti de la segona edició d’una opera prima publicada fa tan sols tres mesos; ens encurioseixen, a més, l’enigmàtica sequedat de la nota biogràfica de l’autor, Pol Estrada (“Castellcir, 1998. Encara no ha fet res”), i la frase del llibre que hi figura a manera de tast: “—¿Encara no saps, amb quatre anys que tens, que el pipí i la caca dels altres no es toquen?”.

© La Ela Geminada
Hay una frase de Joan-Carles Mèlich, incluida en el prólogo de esta edición de Ética de la compasión, que podría resumir buena parte de su trayectoria filosófica: “Para un ser finito no hay posibilidad de existir en una calma total sin desprenderse de un pasado que nunca está definitivamente cancelado, de un presente que no se reduce a la actualidad ni de un futuro que se vislumbra borroso en el horizonte. Ninguna existencia puede evitar la extraña sensación de la disonancia”. Este ensayo, publicado originalmente hace más de una década en la editorial Herder, regresa hoy en una edición revisada para afirmarse como una de las obras filosóficas más singulares del pensamiento español contemporáneo. Desde La lección de Auschwitz, donde la barbarie del siglo XX se convertía en punto de partida para pensar los límites de toda pedagogía moral, pasando por Filosofía de la finitud, La sabiduría de lo incierto, Lógica de la crueldad o La fragilidad del mundo (premio nacional de ensayo 2022), Mèlich lleva décadas construyendo una filosofía de la vulnerabilidad, de la contingencia y de la sospecha frente a cualquier sistema moral demasiado seguro de sí mismo. Lo humano no comienza en la autonomía, sino en la dependencia, y Ética de la compasión condensa esa intuición. Ya en el prólogo, Mèlich afirma que toda ética que sitúe la finitud en su centro requiere necesariamente de compasión. “Una ética de la compasión se toma en serio el drama de la existencia: el espacio, el tiempo, las historias, las situaciones y las relaciones”.


© Niday Picture Library / Alamy / CORDON PRESS (EL PAÍS)