León XIV enlaza su pontificado a España en siete días para la historia


Es más que probable que esta legislatura tan cuesta arriba para el Gobierno concluya sin unos nuevos Presupuestos Generales del Estado (PGE). El Ejecutivo no ha llevado a la Cámara ningún proyecto en estos tres años, pese a haberlo prometido insistentemente, por la evidente falta de apoyos. Pero el mandato emboca ya la recta final y las generales, aunque no tengan fecha, están más cerca. Y ahora sí que Pedro Sánchez puede utilizar unas nuevas cuentas como "relato", como creen en su partido, como programa electoral. Por eso el Gobierno quiere lanzar la señal de que irá más rápido con los trámites. Ya publicó el viernes pasado en el Boletín Oficial del Estado la orden de Hacienda para poner en marcha la maquinaria interna y el 23 de junio estará lista otra piedra fundamental, el cuadro macroeconómico, así que julio se aprovechará, previsiblemente, para que las Cámaras debatan y voten los objetivos de déficit y deuda. Y suceda lo que suceda con ellos, el texto con los nuevos PGE llegaría al Congreso en los últimos meses del año para su tramitación parlamentaria.
Sánchez, por tanto, quiere marchar de vacaciones, que este año previsiblemente serán algo más largas —cuatro semanas sin reunión del Consejo de Ministros, todo agosto— con un paso dado hacia los PGE de 2027. Porque para los socialistas es prioritario enviar la señal de que, pese a todos los casos judiciales que les acechan, el Gobierno continúa trabajando, sigue con su labor y no está paralizado. El mensaje, mil y una vez reiterado, es que agotará la legislatura.
Vamos a avanzar para la presentación de los Presupuestos, presentando el cuadro macro el día 23 de junio, se lo dejo anunciado que a lo mejor es incluso de su interés", espeta Cuerpo al PP
La sesión de control de este miércoles en el Congreso estuvo tomada por el caso Leire. El PP percutió una y otra vez con ella, empezando por Alberto Núñez Feijóo. Pero en la respuesta a la portavoz popular, Ester Muñoz, el vicepresidente primero sí avanzó un compromiso del Gobierno. "Como ya dijo el presidente del Gobierno, vamos a avanzar para la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, presentando el cuadro macro el día 23 de junio, se lo dejo anunciado que a lo mejor es incluso de su interés", apuntó Carlos Cuerpo.
Enfrentamiento directo entre Sánchez y Feijóo en la sesión de control al Gobierno https://t.co/uitTQCuaQj pic.twitter.com/cP3DdJqIaI
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Es decir, que el Consejo de Ministros aprobará el cuadro de previsiones macroeconómicas en menos de dos semanas, y justo un día antes de la comparecencia en el pleno de la Cámara baja de Sánchez, en la sesión en la que dará cuenta del caso Leire y de la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. La idea del Ejecutivo, según avanzan fuentes del área económica a este diario, es que los objetivos de déficit y deuda sean aprobados primero por el Consejo de Política Fiscal y Financiera —la reunión del titular de Hacienda, Arcadi España, con los consejeros autonómicos sería por tanto el lunes 22— y luego por el Gobierno —el martes 23—, ya junto con el techo de gasto.
La idea es que el Consejo de Política Fiscal y Financiera pudiera reunirse el 22 de junio, aunque no está cerrado. La senda de estabilidad se votaría así en julio, y casi seguro será tumbada dos veces
Ese es "el escenario central" ahora mismo, indican fuentes del más alto nivel del Ejecutivo. De este modo, los objetivos de déficit y deuda —la llamada senda de estabilidad— serían debatidos y votados por el Congreso en un pleno extraordinario de julio. Si ocurre como en los ejercicios anteriores, serán tumbados por PP, Junts y Vox. En ese caso, el Consejo de Ministros debe remitir la senda de nuevo al Parlamento —si es la misma, no debe pasar previamente por el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF)— para un segundo debate y votación. Y si cae por segunda vez, entonces el Gobierno está obligado a elaborar los nuevos Presupuestos con el marco de déficit anterior, menos flexible para comunidades autónomas y ayuntamientos.
El Gobierno presentará el cuadro macro para los Presupuestos el 23 de juniohttps://t.co/z4gMfmXiqz pic.twitter.com/2qH0onp3cm
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Si se cumplen todos estos pasos, entonces el proyecto de nuevas cuentas aterrizaría en el Congreso ya en el otoño. La Constitución obliga a que se presenten antes del 30 de septiembre, aunque en la pasada legislatura, cuando Sánchez sí disponía de mayoría parlamentaria, se enviaban a la Cámara baja avanzado octubre y conseguía, en todo caso, que acabara su tramitación antes del 31 de diciembre, de tal manera que entraban en vigor el 1 de enero del año siguiente. Así se aprobaron las cuentas de 2021, las de 2022 y las de 2023, las que están todavía vigentes.
No obstante, como advierten en la cúpula del Ejecutivo, no está todo cerrado, de tal manera que no está sellado aún que el CPFF se celebre el 22 de junio y que, en consecuencia, la senda de estabilidad llegue a Congreso —y, si superara esa pantalla, algo poco probable, al Senado— en julio. Podría suceder, continúan estas fuentes, que el 23 de junio el Consejo de Ministros aprobara el cuadro macro y que posteriormente se diera luz verde a los objetivos de déficit y deuda y al techo de gasto, de modo que los tiempos se estirarían.
El Gobierno señala que esta vez, pese a que no ha cumplido con la Constitución en esta legislatura, sí piensa mandar los PGE "en tiempo y forma" al Congreso. El mensaje, "trabajo y normalidad"
Pero la idea del Gobierno es que esta vez sí se cumpla —no ha ocurrido en toda la legislatura— el calendario ordinario, de tal manera que los PGE puedan ser entregados a la Cámara baja en torno a esa fecha límite del 30 de septiembre. Que se presenten, detallan, "en tiempo y forma". Porque el mensaje, pese a todos los nubarrones que rodean a Sánchez, es de "trabajo y normalidad", subraya un ministro de mucho peso.
#EnDirecto | La "reflexión" de Nogueras (Junts): "Que el papa haya hablado más catalán en una hora que Sánchez y Feijóo juntos en toda su carrera política explica muy bien cuánto les importa Cataluña" pic.twitter.com/XoJX15eNld
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Para comparar cómo esta vez el Gobierno está manejando de forma muy diferente los tiempos basta con recordar qué ocurrió el año pasado. El CPFF aprobó la senda de estabilidad el lunes 17 de noviembre, y el Consejo de Ministros del día siguiente, martes 18, la respaldó y dio el visto bueno al techo de gasto y al cuadro macroeconómico, que preveía un crecimiento para 2026 del 2,2% del PIB. Los objetivos de déficit y deuda fueron rechazados por dos veces por el Congreso, con el voto de PP, Junts y Vox, antes de que acabara el año. La entonces vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, prometió presentar los PGE de 2026 en el primer trimestre, pero poco antes de que concluyera el plazo el Ejecutivo echó el freno con el argumento de que había sobrevenido la guerra de Irán, y eso podía alterar las previsiones. Desde entonces, se ha ido monitorizando la situación.
El vicepresidente había calculado que la guerra de Irán podía restar unas décimas de crecimiento. Ahora también se está hablando con los sectores cómo actualizar el plan de respuesta al conflicto
El pasado 28 de abril, ya con Montero fuera del Gabinete y su sucesor, Arcadi España, en Hacienda, el vicepresidente Cuerpo calculó que el conflicto en Oriente Próximo podría traducirse en una merma de entre 0,1 y 0,4 puntos del crecimiento económico y un punto más de inflación media anual. Esa perspectiva se incluyó en el informe de progreso anual remitido a Bruselas, pero no se introdujeron cambios en el cuadro macro, a la espera de cómo evolucionase la contienda. Tras una primera reunión con los agentes sociales el pasado 25 de mayo, ayer miércoles continuó la ronda de encuentros del Gobierno con los sectores para analizar el impacto de la guerra y hacer seguimiento del funcionamiento del plan de respuesta, "con la vista puesta en su continuidad y adaptación más allá del 30 de junio". El vicepresidente primero despachó con las patronales y asociaciones de los sectores del transporte, la logística y la distribución.
#EnDirecto | El Papa León XIV oficia una misa por el centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí y luego bendecirá la Torre de Jesús pic.twitter.com/G3fUCA4Qgr
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En caso de que esta vez el Gobierno cumpla con el mandato constitucional y lleve su proyecto de Presupuestos a la Cámara, la siguiente pregunta es qué ocurrirá con ellos. Aunque Sánchez ha prometido diálogo y ha lanzado guiños sobre todo a Junts, insistiendo en que él desea el despliegue efectivo de la ley de amnistía —que depende de lo que resuelva el Tribunal de Justicia de la Unión Europea— y en que su Ejecutivo desea cumplir con lo firmado en Bruselas en 2023, los posconvergentes siguen muy distantes.
Es muy probable que PP, Junts y Vox se opongan a la senda, y se da por casi imposible que los de Puigdemont, que rompieron con el Gobierno en octubre, puedan dar luz verde a los PGE de 2027
La formación de Carles Puigdemont rompió con los socialistas el pasado octubre y desde entonces no se han retomado las negociaciones. Y, como el PNV, pide el adelanto de las generales, aunque ha reiterado, también como el PNV, que no se sumaría nunca a una moción de censura del PP que, para prosperar, requeriría del concurso de Vox. La derecha independentista recuerda siempre que puede que el Ejecutivo no ha cumplido con lo suscrito para la investidura y agita el discurso del agravio constantemente. Este miércoles, la portavoz en la Cámara baja, Míriam Nogueras, volvió a quejarse ante Sánchez de que el Gobierno ha "abandonado" Cataluña y no ha pagado "ni un solo euro" de lo que le corresponde a la comunidad. Junts rechazó la senda de estabilidad en 2024 y 2025 con el argumento de que no concedía la mitad del margen de déficit a las CCAA. Y nunca se prestó a negociar los PGE.
Si el "escenario central" del Ejecutivo es el finalmente elegido, Sánchez podrá cerrar este curso político con la senda de estabilidad llevada al Congreso (y probablemente tumbada por él). La previsión es que la última reunión del Consejo de Ministros tenga lugar el 28 de julio —ese mismo día o en esa semana, previsiblemente, Sánchez hará balance de este año en rueda de prensa—, y dé paso a un largo periodo vacacional. Este año podrían ser cuatro las semanas sin reunión del Gabinete, de modo que el primer Consejo de Ministros de vuelta de vacaciones se celebre el martes 1 de septiembre.
Ahora mismo, la previsión del Ejecutivo es que el último Consejo de Ministros se celebre el 28 de julio, y no tenga lugar la primera reunión del Gabinete hasta el 1 de septiembre, cuatro semanas después
Sánchez, como ocurriera el año pasado, necesita que la temperatura y la tensión política se enfríen. Esta semana, él y su equipo están pudiendo refugiarse en la visita del Papa —ayer, el presidente, su mujer y una buena parte de sus ministros acudieron a la misa en la Sagrada Familia y a la posterior apoteósica inauguración de la Torre de Jesús, y hoy acompañará a León XIV en Gran Canaria— y confía en que el Mundial de fútbol también ayude a desplazar el foco. La competición deportiva comienza precisamente este jueves y se prolongará hasta el 19 de julio.
Un espectáculo de música, drones y luz corona la inauguración de la Torre de Jesús https://t.co/BzbFvxf0zZ pic.twitter.com/PDO9vDYOCF
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En la Moncloa esperan que el desempeño de la Selección española, una de las grandes favoritas, contribuya a mitigar el impacto de las noticias en terreno judicial que están por venir en las próximas semanas: la comparecencia en audiencia preliminar de Begoña Gómez (lunes 15), la declaración de Zapatero (miércoles 17 y jueves 18), las sentencias del caso mascarillas y del juicio al hermano del presidente, David Sánchez —en fecha por determinar—, y las declaraciones de varios testigos (entre ellos, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, el 10 de julio) por el caso Leire. Elementos que nutrirán la comparecencia del presidente en el Congreso del 24 de junio y ante el comité federal de su partido del sábado 27. Pero el Ejecutivo se agarra sobre todo al efecto verano, a que el parón suponga un reset en la agenda política que le dé el oxígeno suficiente como para intentar recuperar el impulso a la vuelta, en septiembre. Y ahí los PGE jugarán un papel fundamental.
Si las cuentas son devueltas, Sánchez tendrá que decidir si continúa hasta la meta de 2027 o bien adelanta las generales y las sitúa antes que las municipales y autonómicas de mayo
Si la votación de totalidad de las cuentas públicas se produce en octubre, y estas son rechazadas, Sánchez tendrá que decidir si continúa, más debilitado, hasta la meta de julio de 2027, o bien adelanta las generales y las sitúa, como quieren muchos en su partido, antes de las municipales y autonómicas de mayo. Ni él ni los suyos se sitúan en ese punto. Hay varios partidos por jugar antes. Aunque, en realidad, todo el escenario esté embarrado por los distintos casos de presunta corrupción que amenazan a los socialistas y que roban al Gobierno todo el control de la agenda y buena parte de su capacidad de iniciativa. Todo lo devora el fuego de los escándalos.



"Es una nube de verano. Cae la lluvia, refresca el ambiente, te tiene a resguardo durante un tiempo, pero el sol no se ha ido. El calor vuelve". En el Gobierno son perfectamente conscientes de que la visita del Papa a España les da un respiro efímero en plena explosión de casos judiciales por presunta corrupción que afectan y conmocionan al PSOE, y por los que el presidente comparecerá en el Congreso el 24 de junio. Un alivio que se prolongará todo el tiempo que el Pontífice esté en nuestro país —hasta el próximo viernes, día 12—, y que a partir de ahí la actualidad informativa puede seguirles golpeando. Pero, a fin de cuentas, es algo de oxígeno, y los socialistas lo piensan aprovechar.
El Ejecutivo recibió con entusiasmo la elección de Robert Francis Prevost como León XIV hace casi un año, porque entendió que era un pleno continuador de Francisco, aunque con estilo propio. Y su visita apostólica a España, que comenzó el pasado sábado, refuerza esa convicción. El Gobierno ha querido mostrar plena sintonía con el Vaticano, reivindicando los grandes acuerdos alcanzados en los últimos años y sobre todo la convergencia de posiciones en los grandes debates mundiales. La inmigración, el respeto al derecho internacional, la "dignidad" de todas las personas, vengan de donde vengan.
El Ejecutivo recibió con alivio y entusiasmo la elección de Prevost como sucesor de Francisco, y en todo este año ha presumido de sintonía y conexión con el nuevo Pontífice en los asuntos globales
Esos son parte de los temas cardinales que el Papa abordó en su discurso ante las Cortes Generales de este lunes, el primero de un Pontífice en la historia democrática de España. Y el Gobierno puso el acento en ellos, se aferró a ellos, orillando las "diferencias" con él en otras cuestiones mollares, como su crítica al aborto o a la eutanasia. La Moncloa quiere poner de relieve su sintonía evidente con León XIV en los temas que ya son centrales en su papado: su defensa de un orden internacional basado en reglas frente a los caprichos del presidente de EEUU, Donald Trump —Prevost ha emergido, de hecho, como el líder global que ha sabido plantarle cara— y su apoyo a los inmigrantes frente a una derecha y una ultraderecha que se muestra insolidaria y que ha cargado contra la regularización extraordinaria promovida por el Ejecutivo y que la Iglesia sí respalda sin titubeos. Esa conexión con el Papa y su protagonismo absoluto durante esta semana permite a Pedro Sánchez mantener un perfil público más bajo y de paso desplaza los escándalos judiciales a un segundo plano. Un cierto refugio.
Sánchez explicará en el Congreso el 24 de junio los casos que afectan a Zapatero y al PSOEhttps://t.co/JOj7GkIjDd pic.twitter.com/Ejf26IgKv5
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El presidente fue recibido en audiencia privada por León XIV el pasado 27 de mayo en el Vaticano, y el pasado sábado fue él quien, junto a los Reyes, le dio la bienvenida a España en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. También asistió a la ceremonia posterior en el Palacio Real junto a buena parte de su Gobierno. En los actos que siguieron el sábado y el domingo distintos ministros del PSOE y de Sumar arroparon al Pontífice: en el centro CEDIA 24 horas de Cáritas, Félix Bolaños y Pablo Bustinduy; en la vigilia en la plaza de Lima, Ana Redondo; en la misa en Cibeles, Milagros Tolón; en el encuentro con la sociedad civil, los vicepresidentes Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen.
El presidente acudió a recibir a León XIV a Barajas y asistió a la ceremonia de bienvenida. Este lunes se reunió con él en la Nunciatura y le regaló un bonsái de olivo como símbolo de "paz y diálogo"
Y este lunes, el propio Sánchez se desplazó a la Nunciatura Apostólica a primera hora de la mañana y mantuvo una reunión de una media hora en la que compartieron el "compromiso de defender el valor de las migraciones y los derechos de todas las personas". "España seguirá apostando por el diálogo, el multilateralismo y el entendimiento entre los pueblos", escribió el líder socialista en redes sociales. Allí le regaló un ejemplar bonsái de un olivo de 13 años y de hoja perenne, como "símbolo universal" que es de "paz, diálogo y entendimiento", valores "compartidos" por ambos Estados.
Gobierno y grupos políticos reaccionan al discurso del Papa Leon XIV en el Congresohttps://t.co/tTLU3WT0CD pic.twitter.com/tBR0vr5Cap
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El jefe del Ejecutivo estuvo, con prácticamente todo su Gobierno —menos Óscar Puente (Transportes), de viaje oficial en Luxemburgo—, en el Congreso. Escuchando el histórico discurso del Papa, de media hora y respondido con una larguísima ovación, todo el hemiciclo puesto en pie, de siete minutos, algo que no se recordaba en la carrera de San Jerónimo. El Gobierno y los partidos —acudieron todos, menos Podemos y BNG— se quedaron con lo que más convenía a cada uno.
Todos lanzaron elogios, pese a que León XIV buscó equilibrar a izquierda y derecha. Porque recordó la doctrina de la Iglesia respecto a su rechazo al aborto y la eutanasia —"Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural"— y reivindicó la educación religiosa, pero también, contrariamente a los planteamientos de las derechas, volvió a defender la acogida "respetuosa" a los que vienen de fuera: "La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos". Más aún, cargó contra la discriminación "por su origen nacional, ético, religioso o lingüístico o por su condición económica o social", porque entonces "se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos". Un torpedo al principio de prioridad nacional exigido por Vox y firmado por el PP en sus pactos autonómicos en Extremadura, Aragón y Castilla y León.
El Papa buscó equilibrios a izquierda y derecha en su discurso ante las Cortes. Recordó la doctrina de la Iglesia en aborto y eutanasia, pero defendió la inmigración y el respeto al orden internacional
El Papa también validó el respeto al derecho internacional y la paz y condenó el rearme. Y reclamó el fin de la polarización, una tarea que ponía a todos los partidos y a todos los políticos: "La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario"; "quienes ejercen una responsabilidad pública tienen por eso una obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje"; "la firmeza no exige desprecio, la discrepancia no conlleva humillación". Nada dijo de las víctimas de la pederastia, aunque luego, en un acto con sus obispos, sí les pidió responder con "verdad, reparación y justicia" a los que han sido "heridos" por la "plaga" de los abusos del clero. Después, León XIV recibió en privado a seis víctimas muy escogidas, propuestas por el Defensor del Pueblo, las diócesis, la Conferencia Episcopal y el proyecto Repara de atención a afectados del Arzobispado de Madrid. Dejó fuera a las demás asociaciones de afectados que llevan años denunciando este escándalo en el seno de la Iglesia.
El Gobierno ve sintonía con León XIV en migración y paz y muestra respeto ante diferencias por aborto y eutanasiahttps://t.co/c8s958qw2h pic.twitter.com/czolHDiVdZ
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El ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, el encargado de la interlocución con la Iglesia, calificó de "muy claro" y "muy valiente" el discurso de León XIV. Y subrayó que en los dos "grandes debates" que hay no solo en España y en Europa, sino en el mundo, que son la "defensa de la paz y del derecho internacional y la defensa de la dignidad humana", la posición del Pontífice es "absolutamente concordante, absolutamente coherente con la posición del Gobierno de España". Ambos están "alineados". "Maravilloso el discurso, habla por sí solo. Estamos encantados", se satisfacían en la Moncloa.
Bolaños aplaude el discurso "muy claro" y "muy valiente" de León XIV, "concordante" con el del Ejecutivo en los temas cardinales. También pone en valor la organización "impecable" de la visita
Reconoció Bolaños que hay "diferencias" como con el aborto o la eutanasia, pero el Ejecutivo "respeta todas las posiciones políticas y todas las posiciones que tiene la Iglesia católica". El ministro no quería entrar al choque. Es más, puso en valor los acuerdos alcanzados en estos últimos años —sobre la exhumación de Franco y la resignificación de Cuelgamuros, el fin de la exención del pago de dos impuestos, las inmatriculaciones y, por encima de todos, el consenso para la reparación de las víctimas de los abusos sexuales del clero—, y esos pactos, dijo, pesan más que las discrepancias. Fricciones que se abordan "con respeto al otro, escuchándole e intentando "entenderse". El titular de la Presidencia hizo hincapié asimismo en la organización "impecable" y "milimétrica" de la visita, fruto del trabajo del Gobierno y de su coordinación con distintas administraciones y entidades. Un "éxito" para la imagen del país y un tanto que podrá colgarse Sánchez.
El portavoz socialista en la Cámara baja, Patxi López, admitió que su partido no comparte "al cien por cien" lo afirmado por el Papa, pero sí coincide en lo "fundamental" con él: el "humanismo" y la necesidad de situar a la persona "en el centro de la actuación y de la actividad política, económica y social". López recordó que las palabras de León XIV tienen una doble vertiente, moral y política.
El Papa León XIV critica la "descalificación permanente del adversario" ante el Congreso https://t.co/IkJJkQ3dCq pic.twitter.com/TOOWOTqjik
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El Pontífice, en suma, es "el representante de la Iglesia católica" y el PSOE, una "organización laica". Y aborto y eutanasia, añadió, informa EFE, son dos cuestiones en las que los gobiernos socialistas han legislado para que sean "posibles" en España. El dirigente sí remarcó las coincidencias en migración y acogida y en la importancia de combatir las mafias y promover la integración de los llegados a España. Los socialistas comparten igualmente que las diferencias en democracia deben abordarse con "diálogo y búsqueda de entendimiento y acuerdos" y no caer "permanentemente" en la "confrontación" y la definición del adversario político "como el enemigo a batir".
A la salida de la sesión, la sensación que recorría las filas socialistas era la misma. No sorprendió a diputados y senadores que el Papa criticara la legislación del aborto y la eutanasia, porque ese rechazo forma parte de su cuerpo doctrinal. "Los que no estarán contentos son los de la prioridad nacional", afirmaba un parlamentario. "Fue un discurso equilibrado, humanista, que respalda una dinámica de entendimientos —sancionaba otro—. Al Papa lo consideramos como nuestro. Pese a las cuestiones en las que la Iglesia es más conservadora".
Al Papa lo consideramos como nuestro. Pese a las cuestiones en las que la Iglesia es conservadora", señala un parlamentario. "No estarán contentos los de la prioridad nacional", dice otro
El Gobierno continuó acompañando a León XIV en el resto de actos de su agenda. La portavoz, Elma Saiz, estuvo con él en la ofrenda floral en la catedral de la Almudena —junto a la reina Sofía—, y luego le arropó, con la titular de Vivienda, Isabel Rodríguez, en el encuentro con la comunidad diocesana en el Bernabéu. Este martes, le despide en Barajas la ministra de Defensa, Margarita Robles, y le recibirá en el aeropuerto Josep Tarradellas-El Prat, en Barcelona, el responsable de Hacienda, Arcadi España, quien también le acompañará en el acto de la tarde, la vigilia en el Estadi Olímpic Lluís Companys.
León XIV, ante 80.000 personas en el Bernabéu: "¡Hoy la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre!"https://t.co/7u7jWAw5YN pic.twitter.com/AaDDaHqgvi
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Sánchez volverá a estar con Prevost el miércoles, en la Sagrada Familia, en la misa y la bendición de la torre de Jesús. Y se sumará a la última parada de la visita apostólica: recibirá en la base aérea de Gando (Gran Canaria) al Papa junto a Robles y al titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres. Y luego le acompañará en su encuentro con migrantes y trabajadores voluntarios que les atienden en el puerto de Arguineguín. A esa cita en el muelle canario se desplazarán también Bolaños y Saiz. Fue la Moncloa quien anunció el pasado jueves que el presidente estará junto al Pontífice en el último tramo de su viaje, algo que no estaba previsto en un principio. Otra prueba más de que el Gobierno busca el contacto con León XIV.
En Moncloa hablan de "tregua", de "refugio" de una semana. "Y luego vendrá la vida real", los posibles mazazos por los casos abiertos y que atravesarán todo junio. Sánchez irá al Congreso el miércoles 24
Es una semana de "paréntesis" para el Ejecutivo, y por eso no la dejará perder. Los socialistas son muy conscientes de que este mes de junio puede ser durísimo para ellos. Probablemente este martes concluya el juicio contra el hermano del presidente, David Sánchez, cuya sentencia no tardará mucho en conocerse. Antes se dictará el fallo del caso mascarillas, que sentó en el banquillo al exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama. La semana que viene comparecerá en audiencia preliminar Begoña Gómez, la mujer del líder socialista, ante el instructor Juan Carlos Peinado, y será interrogado como imputado el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. El miércoles 24 de junio, Sánchez acudirá al pleno del Congreso para dar cuenta de esta causa y la que instruye otro magistrado de la Audiencia, Santiago Pedraz, el caso Leire. El sábado 27 dará explicaciones ante el comité federal del PSOE. Mes totalmente apretado. Pero en julio ya está agendada, para el día 10, otra cita importante: la comparecencia como testigo, y ante Pedraz, de la presidenta del partido, Cristina Narbona, por su relación con la exmilitante y presunta fontanera Leire Díez.
Papa.- León XIV llama desde La Almudena a derribar muros que "dividen y aíslan" para edificar "algo hermoso"https://t.co/pmoIqg08Zu pic.twitter.com/l0of3QGB34
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"Es cierto que el Gobierno ha encontrado refugio en la visita del Papa. Él habla de los grandes temas que mueven el mundo ahora mismo, y estos son la digitalización, los movimimientos migratorios, los derechos y libertades, la defensa de la dignidad humana, y coincide con los grandes temas del Ejecutivo. No es que intentemos sacar rédito", explican fuentes de la Moncloa.
Pero se trata, asumen, de una "tregua pontificia", de un "espejismo". O, como decía ayer un diputado, de una "tregua emocional" en el carrusel de malas noticias en que se ha sumergido el PSOE desde las elecciones andaluzas. "Esto no deja de ser un espejismo y se acabará. Y luego vendrá la vida real". Los siguientes previsibles golpes judiciales para el Ejecutivo, que confía no obstante en poder mitigar parcialmente con el Mundial de fútbol de Canadá, EEUU y México que arranca este jueves y que concluirá el 19 de julio. La visita del Papa es, pues, esa "nube de verano". Eficaz para airear el ambiente unos días, pero no para acabar con el calor que achicharra, muy a su pesar, al Ejecutivo.
Pese a la defensa de los valores católicos y la herencia histórica del cristianismo, las posiciones sobre inmigración de Vox dejan al partido en un limbo en su relación con la Iglesia Católica, más cuando el rechazo a la inmigración irregular y la apuesta –por rachas– de dar protagonismo a las demandas de deportaciones masivas les alejan de la doctrina social que promueve la entidad. Mientras que en el PP dirigentes de la primera línea avalan el cien por cien del discurso pronunciado este lunes en el Congreso de los Diputados por León XIV, en Vox marcan distancias con el mismo y lo utilizan, en todo caso, solo para reivindicar el reconocimiento de la historia española y atacar al Gobierno. "El Papa les ha lanzado un mensaje en contra de sus políticas abortistas y en favor de la eutanasia", dicen voces autorizadas de la formación.
Otras fuentes de alto rango comparten el discurso en términos generales, pero al ser preguntados por las posiciones sobre inmigración invitan a "trascender el contenido" del discurso y "mirar más allá" de lo que se ha dicho en el Congreso, algo más político y que dista del mensaje recurrente del Papa en los sucesivos actos que viene protagonizando desde su llegada el sábado por la mañana en España. De hecho, Santiago Abascal, este mismo lunes hizo esa separación. Después de que el pontífice abandonase el hemiciclo, fue interpelado para referirse a su llamada por "la justicia social, la acogida respetuosa o la integración" en los procesos migratorios, algo completamente contrario a las posiciones de Vox en cuanto a migración. "Hay que distinguir entre los discursos y la política práctica. Son las palabras que se esperan de un líder religioso", opinó Abascal, que intentó hacer compatibles ambas cuestiones para esquivar un nuevo enfrentamiento con la Iglesia.
"La necesidad de acogida al débil, al inmigrante, al extranjero es perfectamente compatible con las leyes de los Estados como reivindica el propio León XIV. Hasta tal punto se entiende bien que se distingue el hecho de la política práctica. Si uno entra en el Estado Vaticano tiene multa, tiene cárcel y la prohibición de entrar. A mí me gustaría tener una política migratoria igual en España", marcó posiciones Abascal para rebajar el calado de las palabras del pontífice y abrir una propia contradicción en su mismo posicionamiento previo. "Creo que es compatible mantener un discurso de acogida como defendemos; un discurso de combate de las mafias, sobre el derecho a permanecer en su propia tierra, con discursos que lo que señalan son los problemas que ocasionan la inmigración masiva en muchas sociedades. Por lo tanto, ninguna contradicción y muy satisfecho con los elogios que León XVI ha hecho a España".
Se coincide en ese punto con el PP, que mientras la izquierda celebra un posicionamiento favorable a la acogida, elude analizar párrafo a párrafo el detalle de lo expresado y asegura que de fondo se les da la razón con esa llamada a fomentar las vías legales –ellos lo vinculan al trabajo– y a la colaboración en los países de origen. "El Papa ha mostrado más coherencia hoy aquí que otros en años. Ha dado más argumentos que otros", dicen fuentes parlamentarias frente a Sánchez. Pese a ello, la distancia entre el PP y Vox a la hora de lidiar con la presencia del Papa es más que evidente. Por ejemplo, mientras el presidente del PP Alberto Núñez Feijóo se reunió en audiencia privada con León XIV por la tarde –y con Isabel Díaz Ayuso–, no ha habido interlocución con Vox ni Abascal más allá del saludo matinal en el Congreso.

Con su comparecencia frente a los medios tras la visita del Papa a la Cámara Baja, Abascal quiso desviar el foco del principal tema de confrontación con la Iglesia –y que pone en un dilema a parte de sus votantes, mayoritariamente definidos como católicos– y centrarlo en los asuntos positivos, en la coincidencia o en esa interpretación del mismo en defensa de la vida o en contra de la eutanasia. In situ alguna figura parlamentaria del partido quitaba hierro al asunto: "La izquierda no está de acuerdo con sus posiciones sobre la eutanasia o el aborto, no pasa nada por discrepar". En esa salida posterior al acto en el Congreso, algunas voces de Vox reivindicaban el resto de discursos más religiosos del Papa este fin de semana, apelando a la familia, al matrimonio –entre un hombre y una mujer– y a la fe. Delimitaban ya como hizo Abascal cada lugar de influencia, el religioso y el político.
Vox ha participado activamente en el aplauso multitudinario al Papa durante siete minutos, con vítores de por medio, y solo su portavoz adjunto y responsable de Vivienda, Carlos Hernández Quero, –uno de los dirigentes con perspectiva más dura contra la inmigración, socialpatriótica– se ha bajado de ese reconocimiento al poco de iniciarse el aplauso. Desde el partido niegan ninguna motivación y recalcan que participó en el aplauso.
La visita del Papa fue bien recibida por Vox en los días previos, desde el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, a la portavoz parlamentaria, Pepa Millán, que expresó la "ilusión" y las "ganas" por la misma. Para reflejar lo mejor de España, dijo, frente a la imagen que ha dejado el Gobierno a nivel internacional. Después de varios meses de encontronazos puntuales y distancia, Garriga hizo presencia durante un desayuno informativo del presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, el 12 de mayo en el Hotel Four Season de Madrid, lo que tuvo una lectura de acercamiento y de limar asperezas. Ahora se defiende que hay un cierto entendimiento y que desde la Conferencia se ha asumido que los países tienen derecho a gestionar como consideren su inmigración. Una distinción de lo político con lo social, en definitiva.
Hay dos antecedentes claros de choque. En agosto de 2025, Vox criticó que la Conferencia Episcopal lamentase que el Ayuntamiento de Jumilla (Murcia), restringiese el uso de instalaciones públicas, como el polideportivo municipal, para que la comunidad musulmana celebrase la fiesta del cordero. Eso llevó a Abascal a reaccionar y a sugerir que o bien los obispos se movían en esa dirección por miedo a perder "ingresos públicos", o bien por estar "amordazados" por los casos de pederastia de la Iglesia. Una confrontación directa que no dejó indiferente a nadie. "No estamos ante un debate sobre libertad religiosa, estamos ante la amenaza real de una ideología extremista como es el islamismo", señaló.
En abril volvió a haber un enfrentamiento. A raíz de la 'prioridad nacional' pactada con el PP, el secretario general y portavoz de la Conferencia, Francisco César García, expresó que "la dignidad de la persona es intocable e irrenunciable" y que "la Iglesia tiene el compromiso de estar cerca de unos y otros". Y ante ello, el líder de Vox respondió en X contra él. "Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso. Porque el gobierno le proporciona su negocio con la invasión. Y esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria".
Este personaje nunca se atreve a criticar al gobierno mafioso.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) April 24, 2026
Porque el gobierno le proporciona su negocio con la invasión.
Y esa es su prioridad: el negocio. Y el desprecio profundo a los españoles que quieren defender su patria. https://t.co/PxmAkDG6vD
Ante ello, desde la Conferencia se defendió el intento de contactar y reunirse con Vox a nivel nacional. García trasladó a principios de mayo tras un ofrecimiento, Vox no les dio respuesta, y eso que hay interlocución sin problema en el ámbito local y autonómico. En la Conferencia, según trasladó Argüello en un reciente encuentro con periodistas, entienden que el distanciamiento forzado por Vox en el plano estatal se debe a un "interés electoral".
"Vox hace de la cuestión migratoria la cuestión central porque debe percibir que hay votantes que proceden de sectores como barrios populares que pueden creer que la inmigración les perjudica en el Estado del bienestar. Y prima eso sobre la religión. Entendemos que hay una estrategia, les viene bien electoralmente", apreció Argüello, no viendo disonancia entre la base solidaria del catolicismo y la apuesta de católicos por Vox pese a ese distanciamiento de la Iglesia por miedo a los efectos de la inmigración. En la Conferencia han explicado que si bien los Estados tienen derecho a regular la inmigración como consideren, una vez llega, "debe primarse la dignidad humana". En esa contemplación se refugia ahora Vox para reservarse frente al discurso de acogida del Papa. Abascal alude a la compatibilidad de la solidaridad con la gestión migratoria que consideren los poderes del Estado. Con la Conferencia Episcopal se reunió justo después del acto en el Congreso León XIV.
Si bien sigue habiendo coincidencia de posiciones en temas morales, Vox mantiene un perímetro de distancia con la Iglesia y con los obispos españoles por estrategia electoral. No replican, sin embargo, alguna de las posturas anteriores con Francisco I, de desconfianza sobre todo cuando abordaba temas sobre España. Tampoco de rebajarle a "ciudadano Bergoglio" como el propio Abascal pronunció hace unos años. La figura del Papa por ahora sigue recibiendo un tratamiento institucional en Bambú, que tampoco ve en llamamientos de León XIV a "huir de enfoques identitarios que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos; de narrativas divisivas" y de quienes "ganan popularidad avivando el fuego de las polarizaciones" un toque de atención público sobre Vox. No se sienten aludidos y una vez más, miran a las políticas de Sánchez.
No llueve a gusto de todos. Tampoco las palabras del papa León XIV en el primer discurso de un pontífice en el Congreso de los Diputados han sido recibidos de la misma forma por parte de la izquierda parlamentaria. Mientras que desde el PSOE estas palabras son recibidas como un aval a las políticas sociales del Gobierno, una aproximación a las líneas del Ejecutivo por parte del estadounidense, los socios de izquierda del presidente Pedro Sánchez moderan más esa celebración. El propio Sánchez, en su encuentro previo con León XIV en la Nunciatura Apostólica, donde reside estos días por Madrid, vio en sus palabras un compromiso compartido "de defender el valor de las migraciones y los derechos de todas las personas".
Ha sido un honor mantener este nuevo encuentro con el Papa León XIV antes de su intervención histórica ante las Cortes.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) June 8, 2026
Compartimos el compromiso de defender el valor de las migraciones y los derechos de todas las personas.
España seguirá apostando por el diálogo, el… pic.twitter.com/tqoi1onLMH
Apuntan a que ha sido un discurso "equilibrado" y que si bien en asuntos como la inmigración se pueden destacar sus palabras, no puede hacerse ante cuestiones como la eutanasia o el aborto. Igualmente, destacan las referencias a la familia y a la educación concertada. Les falta una defensa tajante de lo público y de la igualdad entre parejas del mismo sexo. Entienden en todo caso, que León XIV "no puede cambiar una doctrina de la Iglesia" que se prolonga durante cientos de años.
Uno de los representantes de la izquierda que compareció ante los medios tras abandonar el Papa el hemiciclo dirección a la Conferencia Episcopal, fue el diputado y portavoz de Esquerra Republicana (ERC), Gabriel Rufián, quien puede ser uno de los rostros clave para la izquierda alternativa en los próximos meses de cara a las elecciones generales. La principal definición del discurso papal por parte del republicano fue la de "humanista". "Ha sido correcto y humanista", siguiendo "la senda del papa Francisco", recordó.
Hoy en día vivimos tiempos tan locos en los que preocupa más la llegada del fascismo al papa que a Felipe González
Gabriel Rufián, portavoz de ERC
Lamentó que en estos momentos "estemos tan mal que hay que dar la bienvenida a este tipo de discursos". "Él habla del bien común, de la palabra, del respeto al otro. Está muy bien para aquellos creyentes que le siguen y les puede chirriar discursos de los partidos que van muy de creyentes, pero les molestan quienes vienen de fuera sin dinero", trasladó refiriéndose a PP y a Vox. Le suscitó sorpresa los aplausos prolongados durante siete minutos por parte de sus bancadas: "Semana a semana abuchean y vetan con sus votos un discurso que habla de bien común y que sanciona a aquellos que dicen que alguien porque viene de fuera es menos". "Hoy en día vivimos tiempos tan locos en los que preocupa más la llegada del fascismo al papa que a Felipe González; así que imagínese cómo estamos".
Respecto a la postura del papa sobre el aborto o la eutanasia, el líder de ERC señaló que "son temas de la iglesia": "Es el papa y Iglesia católica tienen sus posicionamientos". La sensación general que han dejado las palabras del pontífice es de que todos ven en parte avaladas sus posiciones políticas. Incluido Alberto Núñez Feijóo. Desde Vox se resta trascendencia a lo político.
También ante las cámaras se expresó brevemente el diputado de Sumar procedente de Iniciativa del Pueblo Valenciano, integrado en Compromís, Alberto Ibáñez. Compartió la valoración de Rufián al ver como "correcto" el discurso de León XIV, pero al mismo tiempo lo tachó de "decepcionante".
Si bien en cuestiones migratorias vio una defensa clara a las posiciones favorables a la acogida –desde el PP se ve de forma contraria, con referencias a la actuación de origen y la mejora de las vías para una inmigración regular–, le faltó alusiones a la escuela pública en un momento en el que muchos docentes prolongan una huelga en el ámbito de la educación de cero a tres años, entre otros. "Decepcionante para todos, y por lo tanto, correcto". "Hay partes del discurso que no comparto. Tendría que haber dicho 'yo voy a defender la escuela pública'", indicó en el Patio del Congreso. Pese a ser preguntado por el aborto y la eutanasia, se mantuvo en sus posiciones.
Lo más preocupante de esta visita es que ha sido una oportunidad perdida para reparar a las víctimas de los abusos de la Iglesia Católica
Ione Belarra, secretaria general de Podemos
Otras fuentes del Grupo Plurinacional Sumar echó en falta mayor aperturismo o referencia a la libertad sexual o a la diversidad de las familias en la actualidad. Aunque son conscientes de ese peso doctrinal de la Iglesia Católica a día de hoy. "El papa no hace nada que no tenga pensado", trasladan a El Independiente, en referencia a las omisiones de asuntos o a la forma –más discreta o profunda– para referirse a ciertas cuestiones, caso del aborto o la eutanasia. Hay que recordar que el pontífice no apeló a ambos conceptos en su intervención ante representantes de las Cortes y otras figuras políticas o del poder judicial, pero sí mencionó que "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural".
Las conclusiones que se sacan entre los socios de la izquierda es que el Papa no ha querido polemizar y sí acercarse a todos los partidos políticos de una forma u otra. "Ha querido llegar a los sectores conservadores" en un intento de rebajar la tensión, de la que es consciente, expresan. Además de los pronunciamientos, fueron destacadas las ausencias de Podemos y del representante del BNG, Néstor Rego. Ambas formaciones, en todo caso, advirtieron los días antes de que no acudirían al evento. EH Bildu también estuvo presente.
Durante la recepción en el Congreso y la entrega de regalos oficiales del Gobierno y las Cortes, la portavoz de Sumar en la Cámara Baja Verónica Martínez Barbero, entregó al Pontífice una carta del Sindicato de Inquilinas de Madrid en la que denuncian la situación de miles de familias afectadas por la especulación inmobiliaria, incluido casos vinculados a entidades de la Iglesia.
En valoraciones posteriores a la visita al Congreso en el Patio, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, consideró "extemporal" la presencia del Santo Padre en la Cámara Baja. "Es una absoluta excepción, como bien saben el Papa ha visitado España en ocho ocasiones desde que se recuperó la democracia y nunca había hablado ante el Congreso porque es algo completamente extemporáneo que no ha lugar (...). Pido a la gente que piense si en vez del Papa fuera un ayatolá que viniera a hablar en el Congreso, es evidente lo que pensaría todo el mundo: nadie lo comprendería y mucho menos se comprende esta situación que estamos viviendo después de que el papa haya visitado ocho veces España y nunca hubiera hablado ante el Congreso".
Sobre el discurso, Belarra comentó que "más allá de las diferencias evidentes que tenemos en materia de educación o derecho al aborto, para mí lo más preocupante de esta visita es que ha sido una oportunidad perdida para reparar a las víctimas de los abusos de la Iglesia Católica, de esos bebés robados que son miles de personas en nuestro país que no conocen su identidad. El papa no ha obligado a las entidades religiosas a que abran sus archivos para que esas familias puedan conocer su identidad y saber dónde están sus hijos. Es oportunidad perdida junto con la de abrir los archivos del Patronato de Protección a la Mujer es muy grave".
Buena parte del foco político en este histórico discurso papal estaba puesto en la reacción a unas palabras que, en la misma medida, podían apelar a la izquierda -en asuntos como la defensa de la vida o la familia- y a la derecha -inmigración o derecho internacional-. León XIV ha hecho honor a su profundidad y hondura intelectual para poner sobre la mesa asuntos de calado, así como las posibles contradicciones de nuestra clase política.
Por ejemplo, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho suscribir "desde la primera a la última" las palabras del Sumo Pontífice, tanto en la forma como en el fondo. Sin embargo no ha aludido a la defensa cerrada que León XIV ha hecho de la necesidad de atender a los inmigrantes y asegurar su "rescate, asistencia, acogida e integración" sin distinguir entre los regulares y los que entran a nuestras fronteras de manera ilegal.
El exhorto también alcanzaba a Vox, partido con el que el PP comparte su rechazo a la regularización masiva de inmigrantes, que apoya la Iglesia, y firma gobiernos autonómicos de coalición bajo el principio de la "prioridad nacional", aunque ambos partidos lo intepreten de manera muy diferente. Sí ha sido mucho más explicito al respecto el líder de Vox, Santiago Abascal, cuya presencia ya era de por sí noticia tras haber sido muy crítico con el Vaticano. Abascal ha escuchado "muy atentamente" las palabras que "se esperan de un líder religioso".
Pero, a continuación, ha matizado que "todos sabemos distinguir lo que es la política práctica de los discursos". E, incluso, se ha atrevido, al hilo de esta afirmación, a reivindicar para España, no se sabe si con ironía o no, la política migratoria del Vaticano "donde si uno entra ilegalmente tiene multa y cárcel". Asimismo, ha puesto el acento en otra parte del discurso papal, esto es, en el combate a las mafias y el derecho de los ciudadanos a permanecer en su propio país.
Este era el asunto más espinoso para los líderes de ambos partidos. Feijóo se ha movido más cómodo en la defensa de la "dignidad de la persona, de la familia y de la libertad religiosa", recordando que el PP "hunde sus raíces en el humanismo cristiano", consagrado en sus propios estatutos. También se ha aferrado a la idea de que "no hay instituciones sin convicciones. Tenemos un déficit de respeto a las instituciones y mucho más a las convicciones", en referencia implícita al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
En cambio, lo que más le ha gustado a Abascal ha sido el elogio de León XIV a la "historia, tradición e identidad" de España, pero lejos de bajar el termómetro del debate político, ha agregado de corrido, que todo ello se produce "cuando hay una mafia corrupta instalada en el Gobierno, que no solo ha malversado, robado, ocasionado muertes con su corrupción, sino que ha usado al Estado para encubrir sus propios crímenes amordazando a jueces fiscales, policías y guardias civiles", en relación al escándalo que rodea a la fontanera socialista, Leire Díez. No deja de ser significativo que el Papa no haya hecho alusión alguna a cuestiones como la ejemplaridad en el ejercicio de la gestión pública.
Y si bien el líder ultra dice coger el guante papal en contra de la polarización y de los discursos que buscan el "desprecio y la humillación" del contrario, lo pondrá en práctica, "entre políticos honrados. Nadie nos pide silencio frente a los crímenes y las corrupción", ha insistido.
El papa León XIV protagonizó este lunes el primer discurso de un pontífice en el Congreso de los Diputados ante las Cortes Generales, con motivo de su visita apostólica a España, iniciada este sábado con varios actos en el Palacio Real, Cibeles o la plaza de Lima junto a jóvenes y autoridades. En él hizo hincapié en temas polémicos a nivel político como la inmigración, a la par que reivindicó la paz ante unas Cortes donde predomina la polarización. Destacó el legado histórico y moral de España, el reto que hay ante la inteligencia artificial, la diplomacia o la libertad religiosa. Pero al mismo tiempo hizo una defensa de la doctrina de a Iglesia en aspectos como el aborto o la eutanasia. Se refirió a los abusos de la Iglesia y pidió a los obispos responder a ellos con "verdad, justicia y reparación".
El también jefe de Estado del Vaticano llegó a la Cámara baja, por el patio de Floridablanca, después de una reunión con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez en la Nunciatura Apostólica —donde descansa estos días—. Fue recibido por los presidentes de Congreso, Francina Armengol, y Senado, Pedro Rollán. También por Sánchez. Posteriormente fue saludado por los presidentes del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, y del Constitucional, Cándido Conde-Pumpido. Se rindieron honores y se interpretó el himno de Ciudad del Vaticano y de España, interpretados por la Banda Sinfónica de Música de la Policía Nacional. Acudió al Salón de los Pasos Perdidos para firmar el libro de honor y saludar a los miembros de las mesas de ambas Cámaras, a los portavoces de grupos y al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo.
"Con el deseo de que los derechos de todos estén siempre en el ejercicio de la actividad legislativa de esta sede democrática de la soberanía nacional española".
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Estas son las palabras que Su Santidad ✝️ el Papa León XIV ha escrito en el Libro de Honor del #Congreso. 📷 🏛️ pic.twitter.com/b7rY8rBvLa
Durante su discurso de media hora, el más político de todos los pronunciados desde su llegada a España y en el que más equilibró entre izquierdas y derechas —ningún Papa acudía a nuestro país desde 2011—, León XIV hizo una profunda reflexión moral sobre la dignidad inviolable de la persona humana, como elemento fundamental para toda labor política y legislativa. Para la construcción social y la elaboración de las leyes. Volvió a recordar el legado histórico y moral de España, como hizo el sábado ante los Reyes y el resto de representantes públicos en el Palacio Real. Citó a Miguel de Cervantes, Santa Teresa de Ávila y a Miguel de Unamuno, incidiendo en que en nuestro país se ha sabido mirar al ser humano como alguien dotado de libertad y abierto a la verdad. Destacó el papel histórico de la Escuela de Salamanca y de fray Francisco de Vitoria, quienes introdujeron hace siglos la defensa de los derechos humanos frente a la fuerza, recordando que todo poder tiene límites morales y que existe una comunidad que trasciende a lo particular.
León XIV hace una profunda reflexión moral sobre la dignidad inviolable de la persona humana, como elemento fundamental para toda labor política y legislativa
Para él, el legado cultural basado en la dignidad, la moral y la libertad "vive también en estas Cortes, cada vez que el legislador se pregunta cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar". "La pregunta salmantina sigue acompañando la tarea de quienes sirven a la vida pública", y cada vez, dijo, esta es más complicada porque toca ámbitos más y más "delicados de la vida personal y social". Pero para él, el "progreso ofrece posibilidades".
El Papa volvió a abordar la cuestión de la IA. Destacó que en el caso tecnológico de este ámbito, ese progreso no es neutral y requiere a una persona que ocupe el centro de las decisiones. "Como he recordado en mi reciente encíclica [Magnifica humanitas], la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza, por eso ante las transformaciones de nuestro tiempo, nuestro discernimiento debe centrarse en el lugar que ocupa la persona humana en nuestras decisiones, y cómo se plantean hoy, de manera nueva, la dignidad del trabajo, la solidaridad, la política social y el bien común". Mencionó especialmente el uso de esas tecnologías en el ámbito militar, en un contexto de guerra entre otros puntos en Ucrania y en Oriente Medio. Pidió una vigilancia ética rigurosa para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean delegadas a automatismos de la IA, lo que eximiría a las personas de su responsabilidad moral.
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León XIV lamentó que actualmente el mundo experimenta "una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en múltiples formas de violencia, polarización y desconfianza recíproca". Por ello, "la paz se presenta como una aspiración política y, más aún, como una verdadera exigencia moral". Lo reivindicó ante los legisladores, sabiendo de la importancia de los mismos en esa toma de decisiones.
El Papa entró de lleno en un mensaje de defensa de la vida en todo su ciclo, pero sin utilizar palabras gruesas, evidenciando su deseo de utilizar un tono conciliador. "Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona. Por eso, la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y armar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad". Consideró que una sociedad no es verdaderamente justa si abandona a los más vulnerables: "Al niño que aún no ha nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás".
La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario. En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz
Papa León XIV en el Congreso
Con ello, el Pontífice hace alusiones a cuestiones como el aborto o la eutanasia, ahora en el foco político y de la confrontación entre los bloques de derechas e izquierdas. Advirtió de que una convivencia justa no puede subordinar la dignidad a consensos sociales o mayorías cambiantes, ya que esta precede a cualquier concesión del Estado. Defender estas cuestiones, dijo, es una "meta de la civilización".
Hilando con este asunto, el Papa protagonizó una defensa de la familia como el núcleo de la sociedad, como "la realidad humana primera y fundamento natural de la comunidad". Una garantía de estabilidad que "fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones" y la convivencia. "Es la primera escuela de la humanidad", donde se aprende a "recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer". Recalcó, por ello, el vínculo que debe haber entre las escuelas y las familias, pero igualmente hizo un alegato por la libertad educativa y el derecho de los padres a definirla en estricta coherencia "con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas". Apostó por esa amplitud y por la libertad de credo de los ciudadanos en general. Ahora bien, expresó que si bien "la fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones, sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública".
El Santo Padre abordó el tema de la inmigración alejándose de cuestiones económicas o demográficas y lo encapsuló en un asunto "eminentemente moral" y jurídico. Rechazó la discriminación de cualquier signo nacional, ético, religioso, lingüístico o en la condición socioeconómica, y defendió la dignidad: "El extranjero siempre debe ser acogido conforme a su dignidad". Una referencia a la inmigración irregular y a la crisis migratoria que ha azotado a nuestro país por rachas, en Canarias o en la parte del Mediterráneo.
Instó a actuar en dos frentes, en mejorar las vías legales para la acogida, de forma segura, para quien desea hacerlo. De forma "respetuosa" y ofreciendo oportunidades. Pero también llamó a fomentar el derecho a permanecer en los propios territorios, trabajando por eliminar los problemas de origen que promueven esa inmigración forzada y a la desesperada. En temas de desigualdad social, de paz ante los conflictos bélicos o por los efectos de la crisis climática.
León XIV apuesta por ofrecer "vías seguras y legales" a los inmigrantes, una "acogida respetuosa y posibilidades reales de integración", y también promover el derecho a quedarse en la propia tierra
El asunto genera polémica en España, con una izquierda que lidera, con PSOE y Sumar en el Gobierno, cuestiones como la regularización extraordinaria de 500.000 inmigrantes irregulares que ya trabajan o residen en el país, y frente a una derecha de PP que busca restringir la inmigración vinculándola al trabajo o un Vox que aboga por procesos de deportaciones masivas o de cierre de fronteras. Todo con el concepto de "prioridad nacional" en el centro, protagonizando los últimos pactos autonómicos entre populares y ultraconservadores. Las entidades sociales vinculadas a la Iglesia, como Cáritas, han defendido con vehemencia esta regularización. Empezando por el propio Papa.
#EnDirecto | El Papa habla sobre los migrantes y refugiados en el Congreso y apuesta por "justicia social, acogida respetuosa e integración": "Exige una respuesta que mire a las personas, que afronte las causas que les obliga a partir y vaya más allá de la gestión de flujos" pic.twitter.com/0z6i86Apw7
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Respecto a esa inmigración irregular y las situaciones que expulsan a los ciudadanos de sus lugares de origen, el Pontífice denunció la actuación de las mafias. Alertó de que muchas personas caen en sus manos y que estos se aprovechan de su desesperación. Llamó al legislativo a fortalecer las labores de prevención, de rescate y de asistencia a las víctimas, y a promover la cooperación multilateral para transformar las fronteras. Para dar una respuesta solidaria a nivel internacional. "Las fronteras deben dejar de ser lugares de abandono para convertirse en verdaderos espacios de protección responsable".
Para acabar, León XIV apostó nuevamente por la paz, por la diplomacia y por el "desarme del lenguaje". Rechazó la escalada armamentística en Europa, recordando que las armas solo imponen silencios temporales y que la verdadera seguridad nace del diálogo paciente y la justicia. Pidió a los diputados concordia: "La firmeza no exige desprecio y la discrepancia no conlleva humillación". Porque la "pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario", porque "en una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos".
#EnDirecto | El Papa advierte sobre la polarización, exige "respeto a quien piensa distinto", instituciones "al servicio del encuentro" y memoria histórica "que busque la verdad y la reconciliación": "Respeto mutuo en medio de la discrepancia" https://t.co/4AYhAn3vlm pic.twitter.com/NqCnC4cdCp
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Desde la tribuna de invitados asistieron a su discurso todo el Gobierno —salvo el ministro de Transportes, Óscar Puente, de viaje oficial en Luxemburgo—, los representantes de los grupos y principales líderes políticos, como Feijóo o Santiago Abascal, o los expresidentes del Gobierno Mariano Rajoy y José María Aznar.
Acuden los expresidentes Aznar y Rajoy, varios expresidentes del Congreso, los presidentes Illa y Barbón y los líderes de CEOE y CCOO. Solo faltan los representantes de Podemos y BNG
También ocuparon la tribuna los expresidentes del Congreso Luisa Fernanda Rudi, José Bono, Federico Trillo, Jesús Posada, Meritxell Batet y Ana Pastor, y los presidentes autonómicos de Cataluña, Salvador Illa, y de Asturias, Adrián Barbón. También Antonio Garamendi de la CEOE y Unai Sordo de CCOO. Las únicas ausencias parlamentarias fueron las de los diputados de Podemos y el del BNG. Hubo presencia de todos los demás, incluido Junts, ERC o EH Bildu.
Al terminar, el Papa se ganó una ovación de siete minutos que le llevó a emocionarse. Además, se lanzaron algunos vivas.
La presidenta del Congreso, Francina Armengol, fue quien dio la palabra al Papa, la que en nombre de las Cortes Generales le agradeció su visita apostólica a España en un momento capital, "en tiempos de incertidumbre global y de una polarización que amenaza con debilitar las democracias". Por eso hacen falta, sostuvo, "espacios de encuentro capaces de convocarnos alrededor de aquello que compartimos: la lucha por la dignidad humana, la justicia y la esperanza". Las palabras de León XIV, las primeras de un Pontífice ante la sede de la soberanía española, serán recordadas, reivindicó, como un símbolo: "Ante la adversidad, nuestra fortaleza descansa en la unión y en el acuerdo".
Armengol destaca el compromiso del Papa con el orden internacional, con la paz, con el multilateralismo, com la "dignidad humana, la justicia y la esperanza"
Armengol trabó un discurso más político que el Papa. Coincidió con él en la defensa del "orden internacional" frente a un mundo en el que "solo unos pocos de los más fuertes" –una clara referencia a Donald Trump y Benjamin Netanyahu– "imponen la masacre de miles de los débiles con total impunidad". Insistió en que la paz "ha de ocupar de nuevo el centro de la acción política internacional", la paz "dialogada y con vocación de permanencia", de la que hablaba el filósofo y teólogo mallorquín Ramón Llull. Para Armengol, el multilateralismo, ese que también defiende el Gobierno de coalición y en el que converge León XIV, es una "condición para la posibilidad de la convivencia internacional y una garantía frente a la fragmentación, el aislamiento y la imposición de la fuerza y la sinrazón". En definitiva, que deben "imperar las leyes, no la fuerza" y deben "vencer el humanismo y la solidaridad".
Pero estos, alertó la presidenta del Congreso, "solo vencerán" si las democracias se empeñan en tareas como la lucha contra la pobreza, contra la precariedad, contra la crisis climática o contra las violencias: la de género, la racista o la que "premia el privilegio frente a la vulnerabilidad". Ahí Armengol introdujo algunos de los temas a los que no aludió el Papa, como la necesidad de luchar contra la desigualdad de hombres y mujeres o la defensa de la salud como un derecho universal. Sí convergió con él en que hay que preservar "la dignidad de todos, también de las personas migrantes" y de las "más desfavorecidas". Pero la jefa de la Cámara se acordó igualmente de las víctimas de los abusos de la Iglesia. El Pontífice no las citó en su discurso de este lunes ante las Cortes Generales, pero sí que hizo referencia en su viaje hacia Madrid, en el avión papal, a la "llaga abierta" que suponen esas personas afectadas para la Iglesia. Fue esa alusión la que Armengol introdujo en su alocución, a pocas horas de que León XIV se encuentre con algunas de ellas. Esa "llaga abierta", de la que "tanto se ha hablado en las Cortes a raíz del riguroso informe que presentó el Defensor del Pueblo", debe ser cerrada, vino a decir.
La presidenta del Congreso alude a las víctimas de los abusos de la Iglesia, utilizando la misma expresión que empleó el Pontífice en su viaje, "llaga abierta". Pero León XIV no hace alusión a ellas en su intervención ante la Cámara
"Identificarse con las palabras de Su Santidad es una obligación ética de cualquier Estado democrático", apuntó la presidenta del Congreso, para convenir que también hay que compartir el contenido de su primera encíclica, Magnifica humanitas, y sobre todo el eje que la sustenta, que la tecnología "ha de estar al servicio de la humanidad". "Debemos reorientar la economía hacia la dignidad y la tecnología hacia la igualdad, la estabilidad y la inclusión, impongamos de una vez nuestras políticas humanistas y responsables, porque ninguna innovación será verdaderamente valiosa si erosiona aquello que nos define como sociedades libres y democráticas", resumió.
#EnDirecto | El Papa llega al Congreso de los Diputados entre aplausos de varias personas allí congregadas y saluda a Armengol, Rollán, Sánchez, Conde-Pumpido y Perelló https://t.co/4AYhAn3vlm pic.twitter.com/lt24xfIDrX
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Así que las Cortes, remachó, reafirman este lunes su "compromiso con la paz, con la cooperación internacional, con la igualdad, con la defensa de los derechos humanos y con la dignidad inviolable de todas las personas", objetivos que son también la enseña del Pontífice. Y recibiéndolo con "respeto y gratitud", acabó, las Cámaras se alían con él en una "responsabilidad compartida, una que allane el necesario camino hacia la esperanza".
León XIV se convertirá este lunes en el primer Papa que pronuncia un discurso ante diputados y senadores en el Palacio del Congreso, y lo hará no como Sumo Pontífice, sino como jefe de Estado de Ciudad del Vaticano, en el marco de su visita oficial a España.
Tras semanas de preparación, todo está listo ya en la Cámara Baja para recibir al Papa, que estará acompañado por la delegación oficial vaticana. Su estancia en el Palacio del Congreso se alargará por un tiempo de unos 50 minutos, según informa Europa Press.
Según la agenda oficial, está previsto que León XIV llegue en papamóvil a la Carrera de San Jerónimo sobre las 10.30 horas tras reunirse con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Nunciatura Apostólica.
A su llegada será recibido por los presidentes del Congreso, la socialista Francina Armengol, y del Senado, el popular Pedro Rollán. Tras los saludos de rigor, los tres se dirigirán al Patio de Floridablanca, donde les estarán esperando los representantes de los otros dos poderes del Estado: el presidente del Ejecutivo y los presidentes del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Isabel Perelló, y del Constitucional, Cándido Conde Pumpido.
Tras la rendición de honores, las autoridades del Estado y el Santo Padre escucharán los himnos de la Ciudad del Vaticano y de España, que serán interpretados por la Banda Sinfónica de Música de la Policía Nacional.
Precedidos por los maceros, la comitiva accederá al Palacio y se dirigirá al Salón de Perdidos, donde el Papa saludará a los miembros de las Mesas del Congreso y del Senado, al jefe del partido mayoritario de la oposición y presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y a los portavoces de los grupos parlamentarios de ambas Cámaras.
Hasta la fecha, todos los partidos con representación parlamentaria enviarán a representantes a esta ceremonia salvo Podemos y el BNG. Los morados alegan que el Papa sigue siendo "cómplice" de los abusos en la Iglesia Católica.
Concluidos los saludos, Armengol invitará al Papa a firmar en el Libro de Honor de la Cámara Baja para dar paso al habitual cambio de regalos. En concreto, la presidenta del Congreso entregará a León XIV un facsímil del manuscrito Liber Horarum o Libro de Horas, uno de los libros más antiguos (siglo XV) y valiosos de su fondo bibliográfico, y el del Senado, un manuscrito del Beato de Liébana, códice de Fernando I y Doña Sancha.
Seguidamente, todos se dirigirán al Salón de Plenos, al que el Papa y los presidentes de ambas cámaras legislativas entrarán por la escalera de acceso desde la Galería del Orden del Día. Una vez en el Hemiciclo, Armengol declarará abierta la sesión y pronunciará su discurso.
A su término, tomará la palabra León XIV para dirigirse, en su condición de jefe del Estado Vaticano, a diputados, senadores y resto de autoridades e invitados, entre los que se encuentran los miembros del Gobierno, presidentes autonómicos, las presidentas del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y del Tribunal de Cuenta, Enriqueta Chicano, y la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, así como expresidentes de las cámaras Baja y Alta.
El Congreso también cursó invitación a los expresidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy pero, según informaron a Europa Press fuentes de la organización, sólo acudirán a la cita los populares (Rajoy y Aznar) porque los dos exmandatarios socialistas ya han informado de que no asistirán.
Zapatero ha justificado su ausencia en que quiere centrarse en preparar su defensa tras su imputación por tráfico de influencias y falsificación documental en el 'caso Plus Ultra'.