Feijóo promete una "limpieza total" frente a un Gobierno que "organiza cacerías" contra jueces, fiscales y policías


“Hoy juego en casa, como el Celta”. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha arrancado este viernes su intervención en un encuentro del Círculo de Empresarios de Galicia con un chascarrillo, unos minutos de relajación antes de cargar contra el Gobierno por los casos de corrupción y pedirle a Pedro Sánchez que convoque elecciones. Unas horas después de que se haya conocido que el juez José Luis Calama ha abierto una pieza separada de la investigación principal contra el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero para indagar en la presunta comisión de un delito fiscal y otro de contrabando, Feijóo ha asegurado que “España necesita con urgencia cambiar la conversación pública. Cambiar a un gobierno que solo está centrado en su supervivencia para que otro se ocupe de las necesidades de los ciudadanos”. “Nunca pensé que me enfrentaría a este nivel de degradación, pero el reto que hoy tiene España es este”, ha afirmado.

© Adrián Irago (Europa Press)

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) dio a conocer este jueves su nuevo barómetro correspondiente al mes de junio que a diferencia del anterior, aplazado a finales del mes pasado por las elecciones de Andalucía, sí recoge la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en relación al rescate de Plus Ultra y las novedades en investigaciones como el 'caso Leire' que cercan al PSOE en asuntos como la construcción de una estructura contra jueces, fiscales, mandos policiales o periodistas que investigaban asuntos de presunta corrupción que afectaban al Gobierno, al partido, a Pedro Sánchez o a su entorno. Y eso, deja tocado a ojos del centro público al PSOE.
En un mes, el CIS aprecia un desgaste importante del PSOE de Sánchez, que sin embargo sigue a la cabeza de la estimación electoral a ojos del director del organismo, José Félix Tezanos. Sánchez ganaría las elecciones de producirse esta jornada. Los socialistas obtendrán el 31,3% de los votos frente al 36,4% del mes pasado, cuando creció dos décimas. Esa caída repercute en dos direcciones, hacia los socios de izquierda estatales, o hacia el PP. Alberto Núñez Feijóo se refuerza, pasa un subida de 1,3 puntos hasta el 24,9% de los votos en mayo, a una previsión de 27,1 puntos en junio. Asciende ahora 2,2 puntos.
Después de dos meses de recuperación, Vox vuelve a caer unas décimas. La papeleta de Santiago Abascal pasa del 16,2% al 15,8% de los sufragios. En un momento crítico, la caída de Sánchez en las previsiones beneficia a Sumar y a Podemos. Sin embargo, en cuanto a los primeros, este estudio, elaborado entre finales y principios del mes pasado, no recoge las últimas novedades dentro de Sumar, con denuncias de "maltrato laboral" dentro de la dirección. La coalición de izquierdas pasaría del 5,7% al 6,4%, y Podemos, por su parte, del 2,5% al 2,8%.
Entre las previsiones a partidos regionalistas, nacionalistas o independentistas, ERC se mantiene con un 1,9%, EH Bildu con un 1,2%, alejándose del PNV, a quien duplica ya en unas votaciones al Congreso. Junts se queda en un punto, como el BNG, que crece unas décimas. Coalición Canaria y UPN aguantan con un 0,2 y un 0,1% respectivamente. Las cifras ponderan a nivel nacional, no autonómico, lo que reduce la precisión. Se Acabó la Fiesta desciende del 2,4% al 1,9%.
Ahora el nuevo CIS recoge asuntos clave que afectan al PSOE, como esas investigaciones judiciales. El trabajo de campo del CIS anterior se suscribió a principios de mayo y la publicación del estudio se prorrogó una semana por el cierre de campaña andaluza. Se dejó para finales de mes. Por entonces, el 19 de mayo, el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama, quien indaga en presuntas irregularidades por el rescate de 53 millones de euros del Gobierno concedida a la aerolínea Plus Ultra, imputó al expresidente Zapatero por un presunto delito de tráfico de influencias u otros como el de organización criminal. Se le vincula con una red de blanqueo de capitales, como líder de una organización "jerarquizada y estable" para beneficiarse de la Administración por su acceso y contactos.
Por otro lado, tan solo una semana después, el 27 de mayo, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entraba en la sede del PSOE para obtener documentación sobre esa presión a jueces, fiscales y policías por la que se investiga a Leire Díez, entre otros. Lo ordenó el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que al mismo tiempo imputó a la gerente socialista, Ana María Fuentes y al exvicepresidente de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías. Después de eso, han salido a la luz reuniones de Díez con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, conversaciones con la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, y agendas con apuntes donde aparecen las siglas P.S. que desde la oposición vinculan ya directamente a Sánchez.

Buena parte del foco político en este histórico discurso papal estaba puesto en la reacción a unas palabras que, en la misma medida, podían apelar a la izquierda -en asuntos como la defensa de la vida o la familia- y a la derecha -inmigración o derecho internacional-. León XIV ha hecho honor a su profundidad y hondura intelectual para poner sobre la mesa asuntos de calado, así como las posibles contradicciones de nuestra clase política.
Por ejemplo, Alberto Núñez Feijóo, ha dicho suscribir "desde la primera a la última" las palabras del Sumo Pontífice, tanto en la forma como en el fondo. Sin embargo no ha aludido a la defensa cerrada que León XIV ha hecho de la necesidad de atender a los inmigrantes y asegurar su "rescate, asistencia, acogida e integración" sin distinguir entre los regulares y los que entran a nuestras fronteras de manera ilegal.
El exhorto también alcanzaba a Vox, partido con el que el PP comparte su rechazo a la regularización masiva de inmigrantes, que apoya la Iglesia, y firma gobiernos autonómicos de coalición bajo el principio de la "prioridad nacional", aunque ambos partidos lo intepreten de manera muy diferente. Sí ha sido mucho más explicito al respecto el líder de Vox, Santiago Abascal, cuya presencia ya era de por sí noticia tras haber sido muy crítico con el Vaticano. Abascal ha escuchado "muy atentamente" las palabras que "se esperan de un líder religioso".
Pero, a continuación, ha matizado que "todos sabemos distinguir lo que es la política práctica de los discursos". E, incluso, se ha atrevido, al hilo de esta afirmación, a reivindicar para España, no se sabe si con ironía o no, la política migratoria del Vaticano "donde si uno entra ilegalmente tiene multa y cárcel". Asimismo, ha puesto el acento en otra parte del discurso papal, esto es, en el combate a las mafias y el derecho de los ciudadanos a permanecer en su propio país.
Este era el asunto más espinoso para los líderes de ambos partidos. Feijóo se ha movido más cómodo en la defensa de la "dignidad de la persona, de la familia y de la libertad religiosa", recordando que el PP "hunde sus raíces en el humanismo cristiano", consagrado en sus propios estatutos. También se ha aferrado a la idea de que "no hay instituciones sin convicciones. Tenemos un déficit de respeto a las instituciones y mucho más a las convicciones", en referencia implícita al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
En cambio, lo que más le ha gustado a Abascal ha sido el elogio de León XIV a la "historia, tradición e identidad" de España, pero lejos de bajar el termómetro del debate político, ha agregado de corrido, que todo ello se produce "cuando hay una mafia corrupta instalada en el Gobierno, que no solo ha malversado, robado, ocasionado muertes con su corrupción, sino que ha usado al Estado para encubrir sus propios crímenes amordazando a jueces fiscales, policías y guardias civiles", en relación al escándalo que rodea a la fontanera socialista, Leire Díez. No deja de ser significativo que el Papa no haya hecho alusión alguna a cuestiones como la ejemplaridad en el ejercicio de la gestión pública.
Y si bien el líder ultra dice coger el guante papal en contra de la polarización y de los discursos que buscan el "desprecio y la humillación" del contrario, lo pondrá en práctica, "entre políticos honrados. Nadie nos pide silencio frente a los crímenes y las corrupción", ha insistido.
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, no consiguió conectar con una parte del empresariado catalán presente el martes pasado en la 41 Reunió del Cercle d'Economía de Barcelona. La presión del sector y del Cercle para que el partido llegue a acuerdos de Estado con el PSOE como el de una nueva financiación autonómica –avivado por Hacienda días antes–, o el pulso de Junts exigiendo un encuentro con Carles Puigdemont en Waterloo si se quiere promover una moción de censura llevaron al popular a ejecutar un discurso que iba a ser "valiente" con contundencia. En definitiva: si no había presión a Junts para acceder sin condiciones, los efectos de Sánchez en el año que queda de legislatura podrían ser desastrosos para los intereses económicos.
Los empresarios lamentaron una cierta falta de "empatía" pública y un decálogo de propuestas detalladas más allá de denunciar la situación de la que advierte el PP, de España en un aprieto económico si continúa Sánchez. Algo que sí se produjo durante un desayuno previo donde Feijóo coincidió con nombres relevantes. Desde el presidente de Repsol, Antonio Brufau, el de Banc Sabadell, Josep Oliu, o Marc Murtra, de Telefónica. También con Josep Sánchez Llibre, presidente de la patronal, Foment del Treball. También se echó en falta la participación del responsable de Economía, Alberto Nadal, dado que el interés era "hablar de economía" más que de política.
Pese a todo, entre el PP y el sector hay sintonía general, de relaciones y con los objetivos fiscales o la desregularización. La denuncia por la carga impositiva o el parón legislativo es mutua. Aunque hay preocupación en el papel que tendrá Vox en la materia económica en vistas a que tendrán que gobernar en coalición –hay ya tres precedentes autonómicos– la próxima legislatura, pese a que el PP confía en lograr la mayoría absoluta. El mensaje de presión de Feijóo quedó claro in situ, pero hay temor en que condicionar a Junts puede volvérseles en contra en el futuro, por promocionar indirectamente con ello la llegada de Vox al poder, aunque haya elecciones entre medias del proceso.
En consultas con el departamento económico del PP, fuentes del mismo aseguran a El Independiente que las relaciones con el sector tanto a nivel de partido como del propio Feijóo son "buenas y constantes". "Es una relación fluida, como debe de ser". Fuentes del equipo de Feijóo coinciden en los adjetivos y profundizan en la cuestión, con la mirada a lo ocurrido en el Cercle. Se muestran críticos, en todo caso, con la recepción del discurso en el Cercle. No gustó que se reclamen esos acuerdos con un PSOE que está más cerca de necesitarlo con la justicia, y se muestran firmes ante el desconcierto entre el empresariado catalán: "No estamos en política para agasajar los oídos de nadie. Los empresarios deben valorar que haya un político con las ideas claras, con convicciones y que sea capaz de decir las cosas con firmeza aunque no gusten. No puede haber condescendencia en estos momentos o adaptarse a lo que se quiere escuchar".
No gustó la presión de la dirección del Cercle para llegar a acuerdos con Sánchez en financiación autonómica
Desde Génova se defiende el discurso de Feijóo, donde se expuso "lo que él considera que es la España que viene". No muestran mayor preocupación porque a parte del sector les haya "decepcionado que Feijóo no coja el guante" para alcanzar un acuerdo económico con el PSOE en un periodo de acorralamiento por presunta corrupción o por las 'cloacas' de Leire Díez, entre otros. En plena ofensiva política del PP.

Desde el entorno de Feijóo se delimita, en todo caso, la situación. No se ve equiparable un hecho puntual con la relación cotidiana que el popular desarrolla con empresas y altos cargos de las mismas. No creen comparable al Ibex y todo el grueso económico del país con el Cercle, pese a que la relación de algunas grandes corporaciones como las citadas a través de sus presidentes, Caixabank o Naturgy, que cotizan en el Ibex, mantengan un vínculo estrecho. De Feijóo "el Ibex y las grandes empresas saben que si el PP gobierna al frente no hay una persona líquida". "Hay experiencia de gestión -por los 13 años al frente de la Xunta-, que no es frívola y que no te va a engañar cuanto te habla. Te puede gustar más o menos lo que dicen". Los populares evocan la existencia de una relación de confianza mutua con las empresas. "Hay atributos de Feijóo que el Ibex valora", dicen, reservándose ahondar más en ellos.
Las fuentes consultadas evitan hacer comparaciones sobre la relación con las empresas es mejor en esta etapa de Feijóo que en las anteriores de Pablo Casado o Mariano Rajoy. Éste último, durante su etapa de gobierno, aunque mostraba cercanía con los principales dirigentes económicos, apostaba por delegar en su ministro de Economía, Luis de Guindos. Afirman desconocerlo, pero sí recalcan que la materia es crucial para el PP en su enfoque de gobierno y se apuesta por tener las mejores relaciones. Se añade que el Ibex valora al equipo de Feijóo: "Hay tranquilidad. No hay temor a que llegue gente poco preparada. Saben que estamos listos y eso tranquiliza". "No reconocemos más capacidades en Sánchez que en Feijóo, o en Sara Aagesen y Arcadi España que en Nadal o Juan Bravo", ex titular de Economía del PP y actual responsable de Hacienda y Vivienda.
Génova prioriza la gestión económica de cara al próximo gobierno. La importancia de la materia es "absoluta"
Por otro lado, se alude a la "red de contactos" tejida con todo ese sector por Feijóo, lo que trasmite más confianza a juicio de los populares frente a acceso de perfiles como Sánchez o José Luis Rodríguez Zapatero, sin apenas relación con ese ámbito en su acceso al Gobierno. Se hace hincapié en el asesoramiento externo que tiene Feijóo, tanto particular como a través de la fundación Reformismo21, con figuras como el expresidente de Renfe y exmiembro de la consultora McKinsey, Pablo Vázquez o la exministra de Empleo Fátima Báñez. También Luis Garicano, ex de Ciudadanos. "La importancia que Feijóo le da a la economía es absoluta", añaden. "El Ibex sabe que viene un gobierno que dará números y que tiene sensibilidad con las necesidades del país en lo económico, tributario o energético". Alejan el miedo a Vox con el compromiso de que podrán gobernar en solitario. Lo que ocurra en Andalucía con Juanma Moreno será un espejo al que mirar.
Desde el Gabinete de Feijóo aseguran que hay interacción con ese sector empresarial constante, pero prefieren no dar nombres de las reuniones de último año. "Lo es desde el principio". Hay interlocución concreta, pero también interacción con "perfiles muy elevados" para la presentación de propuestas, y muchos "prefieren no vincularse a la marca" públicamente para que haya ese feedback, justifican. "Vamos muy nutridos". Ejemplifican esa interacción de cara a las posiciones económicas frente a la guerra de Ucrania o de Irán. "En Génova no vamos con ocurrencias de papel boli".
El retrato dibujado por el entorno de Feijóo es el más actual, pero las relaciones con el mundo empresarial ha sufrido momentos de todo tipo desde abril de 2022, cuando Feijóo alcanzó la séptima planta de Génova tras el congreso del PP en Sevilla. La irrupción del gallego supuso un idilio inicial. Nada más echar a rodar su nueva dirección, Feijóo apostó por rodearse de un 'consejo en la sombra' para recibir asesoramiento de empresarios y de la sociedad civil, imputs con el que llegar mejor preparado a las generales; con una apuesta atractiva. Antes de final de año, llegó a reunirse en privado con el presidente de la Fundación La Caixa, Isidro Fainé, con el del BBVA, Carlos Torres, con el de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán y con el de Naturgy, Francisco Reynés. Eso le permitió pronto marcar músculo.
Ese año, en septiembre, Feijóo protagonizó un desayuno informativo en Madrid al que acudieron representantes de otros bancos principales como el Santander y el Sabadell; cargos de Mutua Madrileña, de Endesa, de OHLA, DKV o los mismos Reynés y Brufau, entre otra decena de personas. Se desbordaron las previsiones de aforo. También hubo interacción desde el principio con CCOO y UGT, con la intención de demostrar un PP amplio. Otro evento ese mes fue el Almuerzo de la Cámara de Comercio de EEUU, se le presentó como "el próximo presidente" frente a directivos de empresas estadounidenses.

Ahondó en esas reuniones la primera mitad de 2023, con el entonces presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, con Borja Prado, de Mediaset, o con el presidente del Real Madrid y de ACS, Florentino Pérez. Nuevamente con Torres y Fainé. Pero por primera vez, en la campaña de generales la relación con el sector se resiente al mostrarse inseguro el popular y mostrarse proclive a mantener el impuesto extraordinario a la banca y a las energéticas, aprobado meses antes como respuesta a la crisis económica por Ucrania. Los modificaría, dijo. Es una de las principales condiciones que los empresarios le pedían. No ayudó tampoco apuestas del PP como la jornada labora de cuatro días o votar junto a Sumar asuntos sobre las cláusulas hipotecarias, en una especie de 'giro social' en el que se apelaba a la vivienda y al bienestar social.
Al igual que en el Cercle, en octubre de 2024 durante la intervención de Feijóo en el XXVII Congreso Nacional de la Empresa Familiar, que el dirigente se centrase en cargar contra Sánchez dejó frío a los asistentes. "Va a bajar impuestos, pero no dice que va a hacer él", recogen algunas publicaciones de prensa los días posteriores. Esas dudas se salvaron ligeramente en diciembre. Feijóo intervino en el XXIII Congreso de Directivos CEDE en A Coruña frente a Fainé, Pallete y otras figuras de Criteria Caixa, de KPMG o de Deloitte. Se coincidió en esa sensación que ahora traslada Génova, de seguridad y seriedad.
En el último año, y ante otras dudas como en los objetivos –por la pluralidad de perfiles económicos en el equipo de Feijóo–, se trabajó por reforzar unas líneas que acabaron reflejadas en la ponencia política del PP tras el congreso de julio del año pasado en IFEMA. La incertidumbre del Ibex se rebajó al quedar en seis páginas el eje económico de la formación. Sobre todo, gustaron las menciones al fin del intervencionismo desde el Gobierno en empresas cotizadas, con ejemplos como Indra, Telefónica o Red Eléctrica, para señalar a Sánchez. Se concretaron las medidas en el plano laboral, como las "bolsas de horas" para dar mayor flexibilidad a las pymes y a los autónomos frente a la propuesta de jornada de 37,5 horas del Ejecutivo o ligar el subsidio de desempleo a la búsqueda activa de trabajo. También medidas para fomentar el turismo, atraer la inversión, no poner trabas a las empresas y proteger al campo de la "sobrerregulación" o de restricciones de las políticas climáticas que no crean justificadas.
Los empresarios o amuestran sintonía con Feijóo, pero asumen que la falta de voluntad de socios como el PNV y Junts conlleva aún un año de gobierno de Sánchez. Después de anunciar su intención de presentar Presupuestos, el Cercle llamó al presidente a tomar la iniciativa para esos acuerdos económicos.