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Por qué el papa habla sobre la inmigración pero no critica a Israel por los ataques a cristianos en Oriente Medio

El papa León XIV en su encuentro con inmigrantes en Canarias

Durante los seis días que ha estado en España, León XIV ha dejado mensajes contundentes relacionados con cuestiones políticas. De la defensa de la dignidad de los inmigrantes en pleno debate por la regularización extraordinaria y la "prioridad nacional" a sus críticas al aborto, algunos de los discursos papales han levantado ampollas en ambos lados del espectro ideológico español. Sin embargo, el santo padre se ha mantenido al margen de otros asuntos que han tenido relevancia en nuestro país los últimos meses. Decisiones que tienen mucho más que ver con la estrategia diplomática vaticana que con un deseo de pronunciarse sobre asuntos internos en nuestro país.

La cercanía de Pedro Sánchez al papa durante su visita no ha sido casual. El presidente del Gobierno ha querido exhibir sintonía con el pontífice en un momento crítico para los socialistas, cercados por los casos de corrupción y contra el entorno íntimo de Sánchez. Así, le ha venido bien poder anotarse un tanto con los mensajes de León XIV a favor de la paz, obviando otros aspectos más incómodos de su discurso. Pero las críticas a la escalada bélica del santo padre, de las que el Ejecutivo también ha hecho gala durante meses, no se traducen en una correspondencia absoluta con las posturas del Gobierno sobre la guerra en Oriente Medio.

En el caso del papa, León XIV ha evitado pronunciarse de una forma tan abierta como lo hacía Francisco sobre la situación en Gaza, donde la única parroquia católica ha sido bombardeada en más de una ocasión, o el Líbano, donde el Ejército israelí ataca y humilla a las comunidades cristianas del sur del país. Un "silencio nominal" que no se traduce en una falta de interés, remarca el vaticanista chileno Luis Badilla. Para el experto, la actitud del nuevo pontífice tiene que ver con un deseo por dar un lavado de cara a la diplomacia de la Santa Sede, que fue eclipsada por la figura de Francisco durante la anterior etapa.

Un silencio que podría romperse

"El papa tiene que dibujar una línea fina en esta clase de conflictos porque es importante para la práctica política del Vaticano desde el siglo XX", explica Miles Pattenden, de la Universidad de Oxford. En este sentido, el caso de Francisco, que llamaba todos los días al sacerdote de la parroquia de Gaza, fue una desviación de la actitud habitual de la Santa Sede, que busca mantener la neutralidad en este tipo de situaciones. De hecho, el historiador recuerda que Francisco recibió numerosas críticas desde diversos sectores dentro del catolicismo. Tampoco gustó a Israel, que permaneció callado tras la muerte del pontífice.

No puede parecer que toma partido por uno de los bandos en el conflicto, porque entonces las personas que apoyan a la otra parte podrían descartar todo lo que dice

MILES PATTENDEN

Según Pattenden, León XIV trata de evitar una línea tan confrontativa. Aun así, cree que si los ataques contra las comunidades cristianas en el Líbano se intensifican, el papa podría verse interpelado a adoptar una postura más contundente contra Israel. El caso libanés es especialmente sangrante, porque se trata de un país donde alrededor del 40% de la población es cristiana.

Una postura que comparte Badilla, que ve poco probable que el Vaticano no tenga una política precisa respecto al conflicto en el Líbano. Más aún teniendo en cuenta que la estructura constitucional del país da un rol preciso a los cristianos: "Siguen siendo fundamentales".

León XIV no hablaba solo para España

Pese al incremento de la presión sobre los creyentes cristianos en el país árabe, España no era el escenario adecuado para hablar sobre el conflicto en Oriente Medio. A pesar del apoyo del Gobierno y la opinión pública a la causa palestina, y la correspondiente crítica a las acciones de Israel en la región. Aunque un mensaje así podría haber sido bien recibido en nuestro país, en otras partes podría haber resultado más incómodo, como le sucedía a Francisco.

León XIV ha visitado España, pero sabía que sus palabras aquí serían escuchadas en todo el mundo. Así, no ha hablado solo para los españoles, sino para el conjunto de cristianos repartidos por el mundo. Y, aunque su mensaje a favor de la inmigración se haya interpretado como uno dirigido a los políticos nacionales, el papa quería dar una lección a todo aquel que prestase atención. "Quizás en España se ha comentado como una cuestión interna, pero el rechazo a los inmigrantes se produce en todo el mundo", explica Pattenden.

Francisco tenía el problema de llevar cualquier planteamiento, cualquiera proposición a su persona, a su biografía y a su historia personal

LUIS BADILLO

Así, el papa no ha venido a España a hablar de los temas que interesan a los españoles, sino de su agenda como líder espiritual en un nivel general. Y por mucho que le preocupen los cristianos en el Líbano, debe ser muy cauteloso a la hora de abordar el conflicto. "No puede parecer que toma partido por uno de los bandos en el conflicto, porque entonces las personas que apoyan a la otra parte podrían descartar todo lo que dice", resume el historiador de Oxford. Esto pesa más para el santo padre que el hipotético apoyo que hubiesen podido encontrar sus palabras en España.

Un nuevo estilo de diplomacia

Esta actitud comedida de León XIV se enmarca en un esfuerzo por eliminar el personalismo de la figura del papa de la política internacional vaticana. "Francisco tenía el problema de llevar cualquier planteamiento, cualquiera proposición a su persona, a su biografía y a su historia personal", señala Badilla. En este sentido, apunta a que la versión mediática del papa argentino creó la idea de que el pontífice "siempre tiene que hacer escándalos o estar en primera página".

El nuevo papa ha restituido el papel central del personal diplomático de la Santa Sede y a sus embajadores por todo el mundo, que en los últimos años "no venían considerados como correa de transmisión importante para llevar y traer mensajes". Así, el experto vaticano señala que no se trata de que León XIV no quiera hablar sobre Oriente Medio o no le preocupe la situación allí, sino que ha decidido no centrar todo el discurso en el que él opina.

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León XIV en Arguineguín: tras los pasos de Francisco en el Lampedusa español

Varios inmigrantes en el muelle de Arguineguín, en Gran Canaria

Hace unos pocos años, Arguineguín no llenaba titulares. Este puerto pesquero en el sur de Gran Canaria era desconocido para el resto del mundo. Sin embargo, el impacto que la pandemia tuvo en la economía mundial llevó a miles de personas a embarcarse en cayucos para cruzar el océano. Las embarcaciones tenían como destino Canarias, donde los inmigrantes se hacinaron en los puertos de las islas, incapaces de hacer frente al flujo incesante de llegadas. Una crisis humanitaria de primer nivel en las costas españolas.

Por aquel entonces, más de 2.500 personas vivieron durante meses en Arguineguín, que pasó a ser conocido como "el muelle de la vergüenza". Medios internacionales fijaron su atención en esta pequeña localidad costera que no alcanza los 3.000 habitantes. Casi seis años después del inicio de la crisis, el papa León XIV visita este jueves un puerto que representa la cara más oscura de la ruta migratoria hacia Canarias.

Allí se encontrará con algunos de lo inmigrantes llegados a España por esta vía, pero también con los trabajadores y voluntarios que atienden a estas personas. Un encuentro que recuerda a la presencia de Francisco en la isla italiana de Lampedusa hace trece años, su primer viaje oficial fuera de Italia como pontífice. Las imágenes del papa argentino junto a los inmigrantes llegados desde África dieron la vuelta al mundo, así como su denuncia de la falta de solidaridad de las autoridades hacia ellos.

Meses después de la visita de Francisco, la tragedia golpeó con fuerza a Lampedusa. Una embarcación con cientos de personas naufragó frente a la isla y 300 personas encontraron la muerte intentando llegar a Europa. Desde entonces, el eje migratorio se ha trasladado del Mediterráneo al Atlántico, convirtiendo a la ruta canaria en la más peligrosa del mundo. León XIV ha querido recoger el testigo de su predecesor a acercarse a una realidad que se ha cobrado la vida de 635 personas en lo que va de año.

La visita de León XIV, oportunidad para visibilizar el drama canario

Según datos del ministerio del Interior, las llegadas de inmigrantes por vía marítima a Canarias han descendido más de un 70% en los primeros cinco meses del año respecto al mismo periodo de 2025. Sin embargo, la mortalidad de la ruta ha aumentado. Por cada cien personas que llegaban a las islas el año pasado, morían 14. Ahora, la cifra se eleva a 21, de acuerdo a la ONG Caminando Fronteras.

Un drama que conocen bien desde Cruz Roja. Aunque ellos también han notado la tendencia a la baja, siguen encontrándose situaciones muy complicadas al atender a las personas que llegan a las islas. "Hemos tenido tenido que rescatar a personas en parada cardiorrespiratoria o en situaciones de gravedad extrema", explica explica el responsable de primera respuesta en emergencias, José Antonio Verona. A la sensación de alegría cuando logran salvar estas vidas, se contrapone la pena que sienten cuando se encuentran con inmigrantes ya fallecidos. Es esta realidad la que esperan que se visibilice con la visita de León XIV a Arguineguín.

Al igual que hizo Francisco en Lampedusa, su sucesor ha decidido arrojar luz sobre la emergencia humanitaria que se ha vivido durante los últimos años en las costas canarias. De hecho, el viaje de León XIV es la ilusión no cumplida del anterior pontífice. Antes de su muerte, el jesuita había expresado su interés por conocer el drama migratorio en España de primera mano, un deseo que nunca pudo cristalizar.

Varios inmigrantes son atendidos en el puerto de Arguineguín en Gran Canaria (foto de archivo)
Varios inmigrantes son atendidos en el puerto de Arguineguín en Gran Canaria (foto de archivo) | Europa Press Canarias

Una misa rodeado de cayucos

Los trabajadores y voluntarios que atienden a los que llegan a Canarias, esperan que la presencia del nuevo papa en sus muelles ponga el foco en la situación de extrema vulnerabilidad de estas personas. Soportan travesías de varios días, sentados sobre un tablón en el que no pueden moverse, detalla Verona sobre las condiciones en las que hacen el viaje. "La comida y el agua se racionan considerablemente y tienen que hacerse sus necesidades básicas encima", añade.

Se trata sobre todo de hombres jóvenes, de entre 18 y 28 años. "La gente mayor no lo suele intentar, recordemos que es la travesía más mortífera que tenemos en estos momentos, es bastante dura", apunta el responsable de Cruz Roja.

León XIV se va a encontrar con algunas de estas personas este jueves, pero su agenda migratoria en Canarias no termina ahí. Tras su presencia en Arguineguín, con la carga simbólica que conlleva, irá a Tenerife este viernes, donde planea visitar el mayor centro de acogida de inmigrantes del archipiélago: Las Raíces. También se reunirá con varias iniciativas locales que trabajan por la inclusión de estas personas y, como parada final en su viaje a España, oficiará una misa en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Tres cayucos utilizados por inmigrantes para alcanzar nuestras costas rodearán el altar durante la eucaristía.

Una postura que ya adelantó el lunes en el Congreso. Ante diputados y senadores, el santo padre defendió la dignidad de los inmigrantes: "El extranjero siempre debe ser acogido conforme a su dignidad". Su discurso, que llegó en medio de la polémica por la regularización extraordinaria del Gobierno de Pedro Sánchez y por el debate sobre la "prioridad nacional" de Vox, refleja que León XIV ha venido a España con una idea clara: alzar la voz ante la crisis migratoria, al igual que hizo Francisco trece años atrás en Italia.

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