Durante años, la industria tecnológica ha crecido a un ritmo difícil de seguir y, sobre todo, difícil de sostener. Por ejemplo, en el sector de la telefonía móvil, se ha establecido por norma que cada año tengamos una generación nueva de un modelo, incluso aunque sea prácticamente un clon del anterior. Hemos acumulado cables, cargadores y accesorios en cajones para no usarlos jamás. Y es habitual que otros equipos a los que damos menos importancia, como un router, se sustituyan por defecto cada vez que nos movemos de operadora.
Esta vorágine de despilfarro y, especialmente, de consumo insostenible ha hecho estragos con nuestros bolsillos y, tal vez, con la cuenta de beneficios de las empresas. Por eso las grandes compañías tienen una hoja de ruta cada vez más marcada con respecto a la sostenibilidad. El último ejemplo de ello lo ha marcado Telefónica.
La teleco asegura que en 2025 gestionó más de cuatro millones de dispositivos procedentes de clientes, operaciones y oficinas con criterios de reutilización y reciclaje. Del total de equipos recogidos, el 75 % se reutilizó y el 25 % restante se recicló. Entre ellos figuran tres millones de routers y descodificadores, además de equipamiento de red y teléfonos móviles recuperados.
No es solo una cuestión económica
Según los últimos datos publicados por Naciones Unidas, la generación mundial de residuos electrónicos está aumentando cinco veces más rápido que el reciclaje documentado de estos residuos. En su informe más reciente sobre la materia (2024), estamos generando al año unas 62 millones de toneladas y se prevé que para 2030 la cifra sea de 82 millones de toneladas. Cerca de un millón de todas esas toneladas (935.000) proviene de España. Eso equivale a 19,6 kilos por habitante.
El problema, sin embargo, no es solo la generación de residuos, sino cómo se procesan después. La basura electrónica se recicla de forma distinta a otros residuos porque mezcla materiales valiosos –metales, plásticos, vidrio– con componentes peligrosos, como aceites, gases refrigerantes, mercurio, baterías o retardantes de llama.
El gran problema es que no toda esta basura entra en el circuito correcto. En España, de los 935 millones de kilos de residuos electrónicos generados en 2022, se documentaron como recogidos y reciclados oficialmente 395,2 millones de kilos. A escala mundial, solo el 22,3 % de los residuos electrónicos generados en 2022 fue recogido y reciclado oficialmente de forma ecológica documentada.
Reutilizar antes que reciclar
La parte más relevante del anuncio de Telefónica no está tanto en el reciclaje como en la reutilización. Reciclar es necesario, pero suele llegar tarde: cuando un producto ya ha agotado su vida útil o no se ha podido reparar, recolocar o reaprovechar. La reutilización, en cambio, evita fabricar un dispositivo nuevo y reduce el consumo de materias primas, energía y emisiones asociadas.
Según Telefónica, en el área de equipamiento de red se reutilizaron más de 780.000 unidades en 2025. En móviles, la compañía afirma haber recogido cerca de 95 toneladas de terminales y haber reutilizado más de 357.000 dispositivos. También destaca que algunos equipos nuevos, como el router Movistar WiFi 7, incorporan criterios de eficiencia energética, un 70 % de materiales reciclados y embalajes con materiales reciclados certificados FSC.
La empresa enmarca estas cifras dentro de su objetivo de alcanzar el ‘cero residuos’ en 2030. La expresión, habitual ya en los planes de sostenibilidad de grandes compañías, exige cierta prudencia: el reto no está solo en gestionar mejor los residuos que ya existen, sino en diseñar desde el principio productos más duraderos, reparables y fáciles de recuperar.
Esto último, además, no responde solo a una cuestión de imagen corporativa. La regulación europea empuja en esa dirección. La Directiva sobre el derecho a reparar entró en vigor en julio de 2024 y los Estados miembros tendrán que aplicarla desde julio de 2026, con el objetivo de facilitar que los consumidores reparen productos en lugar de sustituirlos antes de tiempo. A ello se suma la obligación del cargador común USB-C, que busca reducir la fabricación y eliminación de cargadores innecesarios. El Consejo de la Unión Europea calcula que esta medida puede evitar casi 1.000 toneladas de residuos electrónicos al año.
El 30 de noviembre de 2022 el mundo cambió para siempre. Esa es la fecha en la que OpenAI abrió al público ChatGPT, el chatbot de inteligencia artificial que hizo que el boom por la IA generativa comenzase. Pero desde luego no es el inicio de la investigación y el desarrollo de sistemas sintéticos.
La inteligencia artificial lleva décadas explorándose y años poniéndose en práctica en los proyectos de las grandes compañías tecnológicas. Algunos usos eran más evidentes, como los algoritmos capaces de predecir la siguiente serie que te iba a gustar en Netflix, y otros pasaban desapercibidos, como los filtros que separaban automáticamente el correo basura de los mensajes importantes, los sistemas de reconocimiento facial que desbloqueaban el móvil o las herramientas capaces de detectar fraudes en una operación bancaria antes de que el usuario notase nada raro.
La diferencia es que ahora la IA se ha vuelto cotidiana, conversacional y masiva. Cada consulta a un chatbot, cada imagen generada, cada resumen automático o cada modelo que se entrena necesita capacidad de cómputo. Y cuanto más se usa la inteligencia artificial, más trabajo tienen que hacer los centros de datos que la sostienen.
Porque toda esa infraestructura digital, por invisible que parezca, necesita un lugar físico. Los datos no flotan en una nube abstracta: se almacenan, se procesan y se mueven en datacenters llenos de servidores que consumen electricidad, necesitan refrigeración y, en muchos casos, también agua. Un gasto que lleva bastante tiempo generando controversia.
El debate no es nuevo, pero empieza a tener cifras más concretas. Amazon ha desvelado por primera vezcuánta agua consumen sus centros de datos de AWS en España: 68 millones de litros en 2025. El consumo corresponde a Aragón, la comunidad donde se ubica la Región Cloud de AWS en nuestro país y donde la compañía opera desde noviembre de 2022.
Para hacerse una idea, 68 millones de litros equivalen aproximadamente a 27 piscinas olímpicas o al consumo de agua anual de unas 1.455 personas en España según el consumo medio doméstico que publica el INE –128 litros por habitante y día–.
¿Es mucho o poco?
Amazon defiende que esos 68 millones de litros son una cantidad pequeña si se compara con el conjunto del agua que usa la industria en la cuenca del Ebro. Según sus cálculos, el consumo de sus centros de datos en Aragón supone el 0,03 % de la demanda industrial de esa demarcación.
Dicho de otra forma: la compañía no presenta el dato como una señal de alarma, sino como la prueba de que sus instalaciones consumen poca agua en relación con otros usos industriales de la zona. También asegura que sus centros de datos en España son especialmente eficientes: emplean 0,12 litros de agua por cada kilovatio hora de energía que consumen, una cifra que Amazon sitúa muy por debajo de la media del sector.
La explicación está en cómo se refrigeran estas instalaciones. Los servidores generan mucho calor y necesitan mantenerse a una temperatura estable para funcionar. Amazon sostiene que, durante la mayor parte del tiempo, sus centros de datos se enfrían con aire exterior y que el agua solo entra en juego en los momentos de más calor, cuando hace falta un refuerzo para evitar el sobrecalentamiento.
La cifra española forma parte de un anuncio global
El dato de Aragón no llega aislado. Amazon ha publicado también por primera vez una cifra global sobre el agua utilizada por sus centros de datos. En 2025, sus operaciones mundiales emplearon 2.500 millones de galones de agua, unos 9.500 millones de litros. Para visualizarlo, equivaldría aproximadamente a 3.800 piscinas olímpicas.
La compañía sostiene que, pese al crecimiento de sus operaciones, el uso de agua en los centros de datos que posee y opera directamente se redujo un 2 % respecto al año anterior. Amazon enmarca estos datos dentro de su objetivo de ser water positive en 2030, es decir, devolver más agua a las comunidades de la que consume en sus operaciones.
Más transparencia, pero no toda la foto
La publicación supone un avance respecto a la información que Amazon venía ofreciendo hasta ahora. Durante años, la compañía ha hablado de eficiencia, sostenibilidad y proyectos de reposición de agua, pero no había dado una cifra tan concreta sobre el uso de agua de sus centros de datos en España.
Sin embargo, el dato no despeja todas las preguntas. Amazon no desglosa cuánto corresponde a cada instalación, qué parte del consumo se concentra en los meses de verano, cuánta agua se evapora en los procesos de refrigeración, cuánta se devuelve al sistema ni qué fuentes concretas se utilizan en cada centro. Tampoco permite saber cómo evolucionará ese consumo con la ampliación prevista de su infraestructura en Aragón.
Ese matiz es importante porque los centros de datos no consumen agua de forma uniforme durante todo el año. Su necesidad de refrigeración puede crecer en los días más calurosos, justo cuando la presión sobre los recursos hídricos suele ser mayor. Por eso, más allá de la cifra anual, la pregunta relevante es cuándo se usa esa agua, de dónde procede y qué impacto tiene en el territorio.
Los datos llegan en un momento crítico
El crecimiento de la inteligencia artificial generativa ha acelerado la construcción de centros de datos en todo el mundo y ha abierto un debate cada vez más visible sobre su impacto en electricidad, agua, suelo e infraestructuras locales.
En los últimos meses, la presión ha llegado incluso al interior de las propias tecnológicas. En Seattle, empleados de Amazon apoyaron una moratoria temporal a nuevos centros de datos y pidieron más regulación y transparencia sobre el impacto de estas instalaciones. La discusión no gira solo en torno al agua, sino también al consumo eléctrico, el ruido, las tarifas, la planificación urbana y la capacidad de las ciudades para absorber nuevas infraestructuras digitales.
También en Europa el sector avanza hacia mayores obligaciones de transparencia. La normativa comunitaria exige que los centros de datos con consumo energético significativo informen sobre indicadores de eficiencia energética y sostenibilidad, incluida la huella hídrica. España trabaja en esa misma línea para trasladar esas obligaciones al marco nacional.
La nube, pese a su nombre, no flota en el aire. Necesita edificios, servidores, electricidad, refrigeración, suelo y agua. Y cuanto más se extiende el uso de la inteligencia artificial, más importante resulta saber qué recursos sostiene esa infraestructura, dónde se consumen y con qué nivel de transparencia se comunican.
Desde Cupertino, la cuna de Apple en Estados Unidos, la emoción el pasado lunes se palpaba en el ambiente. No solo porque la keynote de la WWDC –la conferencia anual de desarrolladores de la compañía– haya sido la última de Tim Cook como CEO, sino también porque parece que los de la manzana han logrado por fin aterrizar las novedades en inteligencia artificial que llevan dos años prometiendo.
Aunque más tarde de lo deseado y sin que la mayoría de las funciones disten mucho de lo que Android ya hace, exceptuando alguna novedad muy flashy como puede ser Spatial Reframing, lo nuevo de Apple ha tenido, en general, buen recibimiento de los analistas del sector. Pero especialmente aplaudida ha sido la que se ganó el protagonismo del evento: la nueva Siri superinteligente. Bautizada como Siri AI, el asistente supervitaminado ahora puede –entre otras cosas– entender el contexto personal del usuario, acceder a información almacenada en distintas aplicaciones, comprender lo que aparece en pantalla y utilizar por su cuenta herramientas del sistema para completar tareas. Es, por fin, la IA agéntica por la que todos los fabricantes están apostando. El problema es que en Europa, y por ende en España, no veremos nada de esto, al menos de momento.
Apple afirma que las leyes europeas impiden la llegada de Siri AI a la UE
Durante la keynote de presentación no fue hasta casi el final cuando Craig Federighi, vicepresidente sénior de Ingeniería de Software de Apple, desveló que “Siri AI no estará disponible inicialmente en la UE en iOS y iPadOS”. “Estamos trabajando intensamente para encontrar una vía que preserve la privacidad y la seguridad de nuestros usuarios”, matizó.
La compañía publicó después un comunicado en su sala de prensa en el que afirma que esto es debido a la Ley de Mercados Digitales (DMA). “En los últimos meses, los organismos reguladores de la UE no han aceptado ninguna de las soluciones propuestas por Apple para llevar Siri AI a la UE, a pesar de ofrecer compatibilidad con otros asistentes virtuales de manera segura”, detalla el texto.
Se recoge una cita de Federighi en la que dice estar “profundamente decepcionados” de que los usuarios de la UE no puedan disfrutar de Siri AI en el iPhone y el iPad cuando se lancen las nuevas versiones de software “más adelante este año”. También sostiene que la compañía mantiene la esperanza de poder traer “en algún momento” esta tecnología a Europa.
Después vienen las culpas: “Su falta de disposición para participar de forma constructiva en soluciones que preserven la privacidad y la seguridad hace que actualmente no tengamos una fecha prevista para la disponibilidad de Siri AI en iOS y iPadOS en la UE”.
Apple explica que “bajo la interpretación extrema de la Ley de Mercados Digitales”, en cuanto Siri AI esté disponible en la UE, “Apple tendría que dar a cualquier asistente virtual acceso directo a los datos privados de los usuarios y capacidad para controlar otras apps instaladas, sin las protecciones esenciales necesarias para proteger a los usuarios y sus datos”.
Es decir: si Apple abre la puerta a que su propio asistente de inteligencia artificial lea y envíe mensajes, haga compras, acceda a archivos y realice acciones en distintas apps, tiene que hacerlo también con los sistemas de IA de terceros.
Los de Cupertino aseguran que propusieron distintas soluciones a la UE, como una solución llamada Trusted System Agent que funcionaría como intermediario entre los asistentes virtuales de terceros y los datos de los usuarios, pero que “la Comisión Europea no ha aceptado ninguna de las propuestas”.
La Comisión Europea rechaza las culpas de Apple
“La decisión de no lanzar Siri AI en la UE es de Apple y solo de Apple”, declaró el portavoz de la Comisión Europea Thomas Regnier a los periodistas en Bruselas, según recoge Reuters, añadiendo que no existe ninguna disposición en la Ley de Mercados Digitales que impida a la compañía introducir nuevos productos en la UE.
A diferencia de lo que alega la compañía dirigida por Tim Cook, Regnier señaló que “Apple simplemente no fue capaz de desarrollar soluciones de interoperabilidad que cumplieran con los estándares esenciales de privacidad y seguridad de la UE” y que se limitó a solicitar a la Comisión Europea “que la eximiera de sus obligaciones de interoperabilidad en virtud de la DMA durante al menos 18 meses”. “Esto no es una opción”, concluyó Regnier.
Saltarse la DMA puede conllevar para las empresas infractoras multas de hasta el 10 % de su facturación anual global.
Internet por satélite ya no suena a rareza futurista ni a solución reservada para barcos, aviones, expediciones o casas perdidas en mitad de ninguna parte. La carrera por llevar conexión desde el cielo se está acelerando y cada vez hay más fabricantes intentando hacerse con un trozo de este mercado. Amazon, sin ir más lejos, volvió a remarcar hace apenas unos días sus planes con Amazon Leo, su futuro servicio comercial de internet satelital, pensado para llevar banda ancha a zonas rurales, comunidades desatendidas y lugares donde la fibra o el 5G siguen sin llegar bien.
En ese tablero, Starlink sigue jugando con ventaja. La red de satélites de SpaceX, compañía de Elon Musk, ya opera en España y se ha convertido en una de las alternativas más conocidas para quienes necesitan una conexión estable lejos de las grandes ciudades. Incluso fue prácticamente la única conectividad que no tumbó el apagón el año pasado. Pero esa posición también tiene letra pequeña: justo cuando la competencia empieza a asomar con más fuerza, Starlink vuelve a encarecer sus condiciones para las nuevas altas en nuestro país.
La compañía ha introducido una nueva cuota de10 euros al mes por el alquiler del kit de conexión, formado por la antena y el router. El cargo aparece durante el proceso de contratación como Monthly Kit Fee y se suma al precio de las tarifas residenciales.
Cuánto cuesta ahora Starlink en España
Con esta nueva cuota, el precio final para nuevos clientes queda así: el plan Residencial 100 pasa a costar 45 euros al mes (35 euros de tarifa más 10 euros del kit); el Residencial 200 sube hasta los 55 euros mensuales; y el Residencial 400 se sitúa en 75 euros al mes, al sumar los 65 euros de la tarifa y los 10 euros del alquiler del equipo.
El matiz importante es que el usuario paga por utilizar el kit, pero no pasa a ser suyo. Es decir, la antena y el router siguen estando en régimen de alquiler y deben devolverse si se cancela el servicio. La cuota equivale a 120 euros al año, una cantidad que empieza a pesar más cuando se mira el total.
La subida, además, llega después de varios ajustes recientes en la oferta residencial de Starlink en España. La compañía reorganizó sus planes y ha ido elevando los precios de entrada.
El móvil de Donald Trump no gana para sobresaltos. Desde que se anunció, el Trump Mobile T1 ha ido acumulando una pequeña colección de polémicas: dudas sobre su fabricación en Estados Unidos, cambios de diseño, retrasos, reservas poco claras y hasta una filtración de datos personales de sus compradores. Una vulnerabilidad en la web oficial de Trump Mobile habría expuesto nombres completos, correos electrónicos, direcciones postales y números de pedido de clientes que habían reservado el dispositivo.
Ahora llega otro capítulo, quizá el más incómodo para un teléfono que nació envuelto en promesas patrióticas. iFixit ha desmontado el Trump Mobile T1 y la conclusión es bastante directa: el móvil se parece muchísimo, por no decir prácticamente todo, al HTC U24 Pro. Es decir, a un teléfono Android de 2024 al que se le habría cambiado el envoltorio para convertirlo en un producto dorado, con marca Trump y discurso estadounidense. Pero esto era ya un secreto a voces. Y además no es la primera vez que el el prometido smartphone patriótico copia el diseño de otro fabricante.
Por fuera parecía un HTC. Por dentro, también
Las sospechas no venían de la nada. El T1 ya recordaba demasiado al HTC U24 Pro por su diseño, por la disposición de las cámaras, por la pantalla curva, por el conector de auriculares y hasta por la ranura para microSD, dos elementos poco habituales en muchos móviles actuales pero presentes en ambos modelos. Lo que faltaba era abrirlo.
Eso es precisamente lo que ha hecho iFixit en colaboración con NBC News. El equipo comparó un Trump Mobile T1 con un HTC U24 Pro, los pasó por un escáner CT, los desmontó pieza a pieza e incluso hizo una prueba bastante reveladora: colocar la placa base del HTC dentro del chasis del teléfono de Trump. El resultado fue un móvil funcional, lo que deja poco margen para hablar de simple parecido exterior.
Según iFixit, las diferencias existen, pero son pequeñas. El flash trasero está en otra posición, aunque no porque se haya rediseñado la placa, sino porque se ha alargado el cable flexible. También cambia ligeramente el patrón de los agujeros de la rejilla del altavoz, pero el componente y su posición son los mismos.
En el interior ocurre algo parecido. iFixit señala que las formas de los componentes, la colocación de las piezas, los tornillos e incluso las pegatinas antimanipulación coinciden con las del HTC U24 Pro. El chip también apunta en la misma dirección: ambos utilizan el Snapdragon 7 Gen 3 de Qualcomm. La diferencia está en el paquete de memoria, que en el T1 procede de Micron y en el HTC analizado era de SK Hynix, algo que iFixit considera un cambio menor y habitual en distintas tiradas de producción.
La batería es casi la única diferencia importante
Donde sí hay un cambio más relevante es en la batería. El Trump Mobile T1 monta una celda de 19,35 Wh, frente a los 17,23 Wh del HTC U24 Pro. Esa batería, según iFixit, está fabricada en Filipinas por Newlix Mfg Inc. Sin embargo, el T1 sale perdiendo en carga rápida: se queda en 30 W, mientras que el HTC U24 Pro alcanza los 60 W.
Aun así, esa diferencia no cambia el fondo de la historia. El Trump Mobile T1 no parece un móvil diseñado desde cero, sino una versión personalizada de un dispositivo ya existente. Un teléfono dorado, con la marca Trump y con algunos ajustes, pero apoyado en una base que ya estaba en el mercado.
Trump Mobile retiró o suavizó algunas afirmaciones iniciales sobre el supuesto origen estadounidense del dispositivo, después de haberlo presentado como un teléfono “diseñado y construido” en Estados Unidos. Ahora en su web oficial el T1 se presenta como un móvil de “rendimiento premium” y “orgullosamente americano”, diseñado con “valores americanos” y moldeado por la “innovación estadounidense”.
TikTok sigue empeñada en que no salgamos de su aplicación. La red social estaría probando una nueva función para hacer llamadas de voz desde los mensajes directos, un movimiento que refuerza su intento de convertirse en algo más que una plataforma para ver vídeos en bucle.
Según ha adelantado Digital Trends, la app estaría ensayando las llamadas de audio dentro de los DM, una opción que permitiría hablar con otros usuarios sin tener que saltar a WhatsApp, Instagram, FaceTime o cualquier otra aplicación de mensajería. O al mismísimo core de un teléfono, que es (o era), sencillamente, llamar.
La novedad adelantada por el medio especializado se basa en una filtración de un usuario en X (Twitter), conocido por filtrar funciones que están desarrollando las plataformas de redes sociales. Por lo tanto, de momento, no existe confirmación oficial por parte de TikTok sobre su implementación.
La novedad puede parecer pequeña, pero encaja con una estrategia cada vez más evidente: TikTok quiere que las conversaciones que empiezan alrededor de un vídeo también se queden dentro de TikTok.
De mandar vídeos a hablar dentro de la app
Hasta ahora, los mensajes directos de TikTok han funcionado sobre todo como una forma rápida de compartir vídeos con amigos. Ves algo gracioso, raro, útil o absurdo, se lo mandas a alguien y la conversación empieza ahí. Y la plataforma lleva tiempo reforzando esa parte privada de la experiencia.
La app ya permite enviar mensajes de voz, imágenes y vídeos en los chats, además de crear conversaciones de grupo. Las llamadas de voz serían un paso más: ya no se trataría solo de mandar un audio de unos segundos, sino de iniciar una conversación en tiempo real desde el propio chat.
La diferencia es importante. Una nota de voz se escucha cuando el otro puede. Una llamada exige atención inmediata.
La posible llegada de las llamadas de voz puede leerse como parte de una tendencia más amplia entre las grandes plataformas: todas quieren que el usuario haga cada vez más cosas sin abandonar su ecosistema.
TikTok ya no compite únicamente por el tiempo que pasamos viendo vídeos. También quiere ocupar el espacio de la conversación, la compra, los directos, la relación con creadores y la vida de comunidad. TikTok Shop, los DM, los vídeos en directo y ahora esta prueba de llamadas apuntan en la misma dirección: convertir en una 'superapp' para todo.
No es una idea nueva. Instagram hace años que dejó de ser solo una aplicación de fotos. Elon Musk ha expresado en muchas ocasiones que quiere convertir X en una “everything app”. WhatsApp cada vez incorpora más funciones sociales. Así que TikTok, que nació como la reina del vídeo corto, también está ampliando sus fronteras.
La diferencia es que TikTok parte de una experiencia muy concreta: el scroll infinito. Su reto no es solo añadir funciones, sino convencer a los usuarios de que tiene sentido usarlas ahí.
¿Y lo tiene? Las llamadas de voz dentro de TikTok pueden tener sentido para usuarios que ya utilizan mucho los mensajes directos de la app, especialmente entre adolescentes, grupos de amigos o comunidades muy activas alrededor de creadores. También pueden ser útiles para comentar vídeos en tiempo real, coordinarse en un chat o continuar una conversación que ha empezado compartiendo contenido.
Pero eso no significa que vayan a convertirse en una función masiva. En Occidente, los usos están muy compartimentados: WhatsApp para hablar, Instagram para socializar, TikTok para entretenerse, Amazon para comprar, Google para buscar… las plataformas intentan romper esas fronteras, pero el usuario no siempre se deja.
TikTok, por lo tanto, sigue asociándose sobre todo al entretenimiento, al consumo rápido y a esos ratos muertos en los que uno entra 'solo cinco minutos' y acaba viendo vídeos durante media hora.
Por eso, la pregunta no es si TikTok puede añadir llamadas de voz. Técnicamente, puede. La cuestión es si los usuarios quieren que una aplicación pensada para mirar vídeos se convierta también en otro lugar desde el que recibir llamadas.
Los permisos del móvil son una de esas cosas que casi todos aceptamos con cierta resignación. Descargas una aplicación, la abres por primera vez y, antes incluso de saber si te convence, ya te está pidiendo acceso a la cámara, al micrófono, a la ubicación, a los contactos o a cualquier otro rincón sensible del teléfono. En teoría, Android permite aceptar o rechazar esos accesos. En la práctica, muchas apps insisten, limitan funciones o directamente se vuelven inútiles si el usuario no pasa por el aro.
HONOR quiere darle una vuelta a ese problema con una función bastante ingeniosa: los Permisos Virtuales, una especie de ‘modo señuelo’ para que el móvil pueda proteger los datos personales sin que la app sepa realmente que ha sido bloqueada.
La novedad se ha dado a conocer a través de una publicación de HONOR en Weibo y llegará con la versión 10.0.0.160 de MagicOS, la capa de personalización de la marca basada en Android. Por ahora, eso sí, se está desplegando en China y la compañía no ha confirmado si también llegará a España o al resto de mercados globales.
La app cree que tiene permiso, pero no recibe tus datos
La idea es sencilla, pero muy útil: cuando una aplicación pide un permiso que el usuario no quiere conceder, el sistema puede hacerle creer que sí lo ha recibido. La diferencia está en que, en vez de darle acceso real a la información del teléfono, MagicOS le entrega datos vacíos o sin valor.
Así, si una app pide acceso a la cámara, el sistema puede ofrecerle una señal falsa sin información personal. Si solicita el micrófono, no recibe audio real. Y si intenta acceder a la ubicación, al calendario, a los mensajes o al registro de llamadas, el móvil le devuelve información inútil, como si no hubiera nada que recopilar.
Es decir, el usuario no se limita a pulsar 'Denegar'. Lo que hace el sistema es levantar una especie de decorado falso para que la aplicación piense que todo está en orden, aunque en realidad no pueda ver ni usar los datos sensibles del dispositivo.
Una respuesta a las apps que piden demasiado
La función es interesante porque aborda uno de los puntos más incómodos del uso diario del móvil: las apps que piden más permisos de los necesarios. Algunas lo hacen por comodidad, otras por modelo de negocio y otras porque recopilan datos que después pueden utilizarse para publicidad, análisis de comportamiento o, en el peor de los casos, acabar expuestos si la aplicación sufre una brecha de seguridad o si es una plataforma fraudulenta que se dedica a venderlos.
Android ya permite gestionar permisos de forma individual, pero el sistema tradicional tiene una limitación evidente: si el usuario deniega un permiso, la app lo sabe. Y, si esta quiere, puede bloquear parte de su funcionamiento o insistir hasta que el usuario acepte.
Con las función Permisos Virtuales, HONOR plantea una solución más silenciosa. La aplicación no recibe los datos reales, pero tampoco tiene por qué detectar de forma inmediata que el usuario le ha cerrado la puerta. Y este puede seguir usando la app sin entregar más información personal de la necesaria.
Según la información disponible, la función se aplica a los principales permisos de Android. Esto incluye algunos de los más delicados, como la cámara, el micrófono y la ubicación, pero también otros datos personales como mensajes, llamadas o citas del calendario.
Comprar por internet siempre ha tenido algo de búsqueda, comparación y confianza. El usuario mira precios, revisa opiniones, comprueba si la tienda le suena y decide si pulsa o no el botón de compra. Hay quienes adoran hacerse un máster en cada producto deseado para adquirirlo y otras personas consideran esta una labor tediosa. Para ellas, hay buenas noticias.
Las grandes tecnológicas quieren que cada vez haya menos pasos entre el deseo y la transacción: que baste con pedirle a una IA unas zapatillas, un bolso, una televisión o un regalo de cumpleaños para que el sistema busque opciones, compare características, vigile bajadas de precio y, llegado el momento, compre por nosotros.
La tendencia está ahí. Google lo ha mostrado en sus últimas I/O con nuevas herramientas de compra integradas en AI Mode, su modo de búsqueda con inteligencia artificial, y con Universal Cart, un carrito inteligente pensado para acompañar al usuario entre distintos servicios de la compañía y comercios online. Apple ha presentado en su reciente WWDCNotify Me para Safari, una función para que el navegador avise cuando detecte cambios en una página, por ejemplo, si un producto vuelve a estar disponible o baja de precio. Amazon ha incorporado Alexa for Shopping a su ecosistema de comercio electrónico. Y OpenAI permite que ChatGPT muestre productos, detalles, imágenes y enlaces de compra cuando detecta que el usuario quiere comprar algo.
El objetivo es que la IA deje de ser solo una herramienta que responde preguntas y pase a convertirse en eso que llevamos meses oyendo: un agente. En este caso, un agente de compras. El problema, como ocurre con casi cualquier salto tecnológico, es que la misma comodidad que promete ahorrar tiempo al usuario también abre nuevas vías para el fraude.
Tiendas falsas que se cuelan en las recomendaciones de la IA
Una investigación publicada por The Guardian ha puesto sobre la mesa webs falsas que imitan a tiendas reales y que han llegado a aparecer como fuentes en recomendaciones de compra de ChatGPT. La información parte de Ask Silver, un servicio de detección de estafas, que detectó páginas clonadas relacionadas con Russell & Bromley y Dunelm.
El ejemplo es fácil de entender. Un usuario pregunta a ChatGPT por bolsos o carteras populares de Russell & Bromley. La respuesta ofrece sugerencias, precios y enlaces. Entre esas fuentes, según la investigación, aparecíanpáginas fraudulentas que copiaban la apariencia de una tienda legítima. El usuario, al ver el enlace dentro de una respuesta aparentemente útil y ordenada, puede confiar más de la cuenta, entrar en la web falsa y pagar por un producto que nunca llegará.
El caso de Russell & Bromley, explica una fuente de Ask Silver al diario británico, tiene además un elemento añadido. La marca entró en concurso de acreedores en enero de 2026 y fue absorbida por Next, por lo que ya no existe una web oficial independiente de Russell & Bromley como tal. Esa situación genera confusión entre quienes siguen buscando la tienda original y crea un espacio perfecto para que aparezcan dominios falsos con nombres que suenan creíbles. “Es probable que los clientes potenciales sigan buscándolo”, añaden desde el servicio antifraude.
Según recoge The Guardian, algunas de esas páginas usan términos como ‘official’, ‘deals’ o variantes similares para dar sensación de legitimidad. También ofrecen grandes descuentos, a veces muy agresivos, y pueden utilizar diseños, fotografías y catálogos que recuerdan a los de una tienda real.
No es una estafa nueva en su esencia. Las webs clonadas llevan años circulando en buscadores, redes sociales, anuncios y correos electrónicos. Lo nuevo es el canal: ahora los estafadores también intentan aprovecharse de los sistemas de búsqueda y recomendación de los chatbots.
La fiebre del AI shopping y sus riesgos
El comercio electrónico lleva años intentando reducir fricciones. Primero fueron los pagos con un clic, después los comparadores, las recomendaciones personalizadas, los avisos de precio y los carritos sincronizados. La inteligencia artificial generativa añade ahora una capa más: el usuario ya no tiene que navegar por menús, filtros y páginas de resultados, sino que puede formular una petición en lenguaje natural.
No es lo mismo escribir ‘zapatillas blancas mujer oferta’ en un buscador que pedirle a un asistente: «Quiero unas zapatillas blancas cómodas, que no sean muy caras, que sirvan para caminar bastante y que tengan buenas opiniones». La IA entiende mejor la intención, pregunta si necesita más datos y devuelve una selección más parecida a la recomendación de un dependiente que a una lista de enlaces.
Ese cambio explica por qué tantas compañías están apostando por el llamado AI shopping o comercio agéntico y la dirección es la misma en todos los casos: menos clics, menos búsqueda manual y más decisiones delegadas en sistemas de inteligencia artificial. Pero la tendencia tiene su cara y su cruz.
La investigación recogida por The Guardian habla de una posible “contaminación” o “poisoning” del sistema. Es decir, contenido malicioso creado para que una IA lo recoja como fuente y lo presente después como parte de una respuesta. No hace falta imaginar una manipulación sofisticadísima del modelo para entender el riesgo. Si un chatbot busca en la web, resume resultados y muestra enlaces, una página fraudulenta bien construida puede intentar colarse en ese circuito igual que antes intentaba posicionarse en Google.
La diferencia está en la confianza. Cuando alguien ve un anuncio sospechoso en una red social, quizá desconfía. Cuando recibe un correo con faltas de ortografía y una oferta imposible, puede sospechar. Pero cuando la recomendación llega dentro de una conversación con una IA, acompañada de una explicación personalizada y con apariencia neutral, la barrera psicológica baja.
Y el riesgo no es solo que alguien pierda dinero en una compra falsa, también puede entregar datos personales, dirección, teléfono, correo electrónico o información bancaria a una página fraudulenta.
Amazon ha tardado varios meses, pero por fin ha puesto a la venta en España su nueva generación de Kindle Scribe. La compañía presentó estos dispositivos en septiembre de 2025 en Estados Unidos, en un evento al que 20bits pudo asistir, y en mayo ya había adelantado que los traería también a nuestro país. Ahora, esa llegada se materializa con tres modelos: el Kindle Scribe de última generación, el Kindle Scribe Colorsoft y una versión Kindle Scribe sin luz frontal.
La principal novedad es el Kindle Scribe Colorsoft, el primer Kindle Scribe con pantalla a color. Hasta ahora, la familia Scribe se había movido en el terreno del blanco y negro, con una propuesta a medio camino entre lector de libros electrónicos y cuaderno digital. Con esta nueva versión, Amazon da un paso más hacia un uso más visual, pensado para subrayar, anotar, dibujar o trabajar con documentos en color, aunque sin convertir el dispositivo en una tableta convencional.
Con una pantalla a color basada en la tecnología Colorsoft de Amazon, la compañía defiende que está pensada para ofrecer colores suaves y cómodos para la vista, lejos de la experiencia de una pantalla LCD tradicional. También promete semanas de batería y mantiene la filosofía habitual de Kindle: sin apps ni notificaciones que interrumpan la lectura o la escritura.
El color no viene solo
La nueva familia Kindle Scribe llega a España con tres opciones. El modelo estándar es el Kindle Scribe de última generación, con luz frontal, pantalla sin reflejos de 11 pulgadas y un diseño más fino y ligero que el anterior. Amazon asegura que mide 5,4 milímetros de grosor, pesa 400 gramos y es hasta un 40 % más rápido tanto al escribir como al pasar página.
Existe también un modelo más básico, el Kindle Scribe sin luz frontal. Es una versión más asequible para quienes quieren la experiencia de escritura y lectura en una pantalla grande, pero no necesitan iluminación integrada.
En todos los casos, los dispositivos incluyen un lápiz premiumque se acopla magnéticamente y no necesita cargarse.
Más funciones de productividad y notas con IA
Además del salto al color, Amazon ha aprovechado esta nueva generación para reforzar la parte de productividad. Los nuevos Kindle Scribe incorporan una pantalla de inicio rediseñada con notas rápidas, compatibilidad con Google Drive y Microsoft OneDrive para importar documentos y exportar PDF anotados, e integración con OneNote para enviar notas como texto convertido o como imagen.
También se suma una búsqueda con inteligencia artificial en los cuadernos. Según Amazon, esta función permite buscar notas de forma natural, obtener resúmenes y plantear preguntas de seguimiento. En el caso del modelo Colorsoft, además, se añaden 10 colores de bolígrafo, 5 colores de subrayador y una herramienta de sombreado pensada para ilustraciones o bocetos.
La compañía también introduce los llamados espacios de trabajo, una forma de organizar documentos, cuadernos, libros y otros contenidos dentro de una misma carpeta.
Precio de los nuevos Kindle Scribe en España
Los nuevos Kindle Scribe ya están disponibles en España.
El Kindle Scribe de última generación parte de 519,99 euros en su versión de 32 GB y sube a 569,99 euros con 64 GB.
El Kindle Scribe Colorsoft cuesta 649,99 euros en la versión de 32 GB y 699,99 euros en la de 64 GB.
Por su parte, el Kindle Scribe sin luz frontal se queda en 449,99 euros.
La WWDC 2026 ha estado dominada por la inteligencia artificial. Apple ha presentado una nueva Siri, ha llevado Apple Intelligence a prácticamente todas sus aplicaciones y ha convertido la IA en el eje de sus próximos sistemas operativos. Sin embargo, entre todas las demostraciones hubo una que consiguió algo cada vez más difícil en una keynote tecnológica: sorprender.
Se llama Spatial Reframing y llega integrada en la aplicación Fotos de iOS 27 para iPhone. Sobre el papel podría parecer una herramienta más de edición fotográfica, pero lo que hace va bastante más allá de eliminar objetos, ampliar una imagen o aplicar filtros generativos.
La idea es sencilla de entender. ¿Quién no ha hecho alguna vez una foto y, al verla después, ha pensado que habría quedado mejor si hubiera movido ligeramente la cámara? Quizá una persona quedó demasiado pegada al borde de la imagen, un edificio aparece cortado o el horizonte se ve algo torcido.
Hasta ahora, ese error era prácticamente imposible de corregir. Con Spatial Reframing, Apple promete hacerlo después de haber tomado la fotografía.
Cómo funciona Spatial Reframing
Durante la demostración, Apple mostró una fotografía de dos niños celebrando el final del curso escolar. La imagen era correcta, pero el encuadre no terminaba de convencer al fotógrafo.
Al activar Spatial Reframing, el usuario puede arrastrar la imagen y modificar la perspectiva directamente sobre la pantalla. A medida que cambia el punto de vista, aparecen zonas vacías alrededor de la fotografía original. Es ahí donde entra en juego la inteligencia artificial.
Según Apple, la función combina los modelos espaciales desarrollados para Vision Pro con modelos generativos capaces de recrear partes de la escena que nunca fueron capturadas por la cámara.
El resultado es una imagen que parece haber sido tomada desde una posición ligeramente distinta a la original.
Algunos usuarios ya han compartido en X (Twitter) sus propias pruebas y el resultado es bastante impresionante:
La diferencia respecto a otras herramientas de edición es importante, ya que no se trata 'solo' de ampliar una foto por los bordes, una herramienta que ya conocemos de la IA en la app de Fotos de otros fabricantes.
Cuando una aplicación amplía una fotografía suele limitarse a generar contenido nuevo alrededor de la imagen original. Spatial Reframing intenta algo más ambicioso: reconstruir la escena teniendo en cuenta la profundidad y la disposición de los elementos presentes en la fotografía.
En otras palabras: 'cambiar' el lugar desde el que se tomó la imagen.
Los fans de Nintendo y de Zelda están dando saltos de alegría. La compañía japonesa acaba de anunciar en su último Nintendo Direct que el juego The Legend of Zelda: Ocarina of Time llegará este año a Nintendo Switch 2.
No se trata de un título cualquiera. Quienes tuvieron una Nintendo 64 a finales de los años 90 sabrán de lo que hablo. Ocarina of Time no fue solo una de las grandes aventuras de su generación: fue, para muchísimos jugadores, la primera vez que un videojuego se sintió como un mundo completo, vivo y misterioso.
Y, aunque no hay confimación oficial, los rumores dicen que no es una simple remasterización que intenta hacer al juego un lavado de cara para ponerlo a punto y tratar de equipararlo a la tecnología de la nueva Switch: la empresa japonesa ha hecho un remake de este videojuego de la saga, el primero en hacer uso de gráficos 3D.
De momento no hay demasiada información disponible y las imágenes son escasas, pero Nintendo ha compartido un pequeño adelanto de cómo será The Legend of Zelda: Ocarina of Time para la Switch 2.
El videojuego más aclamado de todos los tiempos
Nintento lanzó su Nintendo 64 en España en marzo de 1997 a un precio de 34.990 pesetas. Yo tenía 10 años y aquella fue la primera consola que tuve. Sí, soy así de vieja –o senior, que hoy en día está mejor visto–. Mis padres me la regalaron en un pack con el Super Mario 64 y, aunque nunca he tenido un perfil gamer demasiado marcado, aquello me despertó un gusanillo. Aunque mi verdadera revolución llegó al año siguiente, cuando aterrizó en nuestro país The Legend of Zelda: Ocarina of Time a finales de 1998.
Las aventuras de Link, quien por cierto confesaré que era mi crush de la adolescencia, me marcaron de tal manera que han influido al menos en dos cosas esenciales de la persona que soy ahora. Suena grandilocuente y exagerado, pero así es.
Repito que nunca he sido una jugadora demasiado empedernida y las consolas han sido para mí hobbies esporádicos y modas de temporada, aunque siempre han estado ahí. Jugué a la NES y a la SEGA Mega Drive en casa de algún amigo y, además de la Nintendo 64, fui dueña de una Game Boy y adicta al Tetris, al Super Mario y, sobre todo, al Donkey Kong. Ya más mayor me pilló la fiebre de Pokémon, aunque tuve también mi etapa de fan del mundo de Pikachu y Ash Ketchum.
Pero volvamos a Zelda y a la Nintendo 64, porque sin el reino de Hyrule probablemente mis aficiones serían muy distintas. Hyrule marcó un antes y un después en la historia de los videojuegos porque fue el primer gran mundo tridimensional que se sintió verdaderamente vivo, conectado y explorable.
Ocarina of Time sigue la historia de Link, un joven héroe que se embarca en una misión para detener a Ganondorf, el rey de los Gerudo. Este malvado villano busca obtener la Trifuerza, un artefacto sagrado capaz de conceder el deseo más profundo de su portador. A lo largo de la aventura, el protagonista hyliano viaja a través del tiempo, alternando entre su yo infantil y adulto, para reunir las Piedras Espirituales y los Sellos de los Sabios necesarios para enfrentarse a Ganondorf y salvar el reino de Hyrule.
Los trucos, las hadas, los puzles, el Árbol Deku, las misiones secundarias (¡los cucos de Kakariko!), las vastas praderas, el Rey Zora, el caballo Epona, la banda sonora, las mazmorras… todos sus elementos convirtieron a este título en uno de los videojuegos más aclamados de todos los tiempos.
Pero tiene algo más. El juego llegó al mercado europeo con los textos en inglés debido a la enorme capacidad de almacenamiento que requería y a los ajustados tiempos de producción de Nintendo en la época. Para solucionarlo, Nintendo España distribuyó de manera gratuita junto con el cartucho una mítica guía de textos oficial con lomo verde. Este libreto contenía la traducción detallada de todos los diálogos, menús y descripciones del juego para que los usuarios pudieran seguir la historia paso a paso. Recuerdo vívidamente rebuscar entre sus páginas, investigar, informarme.
No fue mi primer contacto con la lengua anglosajona, ya me había ocurrido antes jugando a algún juego para PC que tuve que traducir en mi niñez, diccionario en mano. Sin embargo, con ‘el Zelda’descubrí que la versión original suele ser más rica y –al menos así es en mi memoria– aprendí por primera vez con gusto otro idioma.
La segunda consecuencia me lleva directa al motivo de escribir este artículo. Me metí tanto en el mundo de Hyrule y en las aventuras de Link que escribí mi primer cuento con sus personajes. Con recortes de revistas de imágenes del protagonista y de sus amigos Kokiri. En casa y entre clase y clase en el instituto –a veces durante las sesiones, lo que me valió hacer deberes extra en alguna ocasión–. En un cuaderno de cuadrícula y espiral tamaño A5. Con letra de caligrafía y con bolitos encima de las íes. Todavía lo conservo en mi baúl de los recuerdos, o en el cajón de los olvidos, no lo tengo claro. Pero fue la primera vez que me di cuenta de que de mayor quería dedicarme a escribir.
Y por estas razones querré comprar The Legend of Zelda: Ocarina of Time para Nintendo Switch 2. Porque sí: es uno de los videojuegos más aclamados de todos los tiempos, pero lo más importante es que creó un vínculo, una huella difícil de borrar. Y la que aquí he relatado es la mía, pero estoy segura de que si jugaron al título hace treinta años, querrán volver a jugar ahora por sus propios motivos.
Tal vez quieran comprobar cómo ha envejecido aquella aventura. Tal vez quieran enseñársela a sus hijos. Tal vez solo quieran escuchar de nuevo una melodía con la ocarina y sentirse, durante un rato, en el mismo lugar en el que estuvieron hace casi tres décadas.
Ocarina of Time llegó a Nintendo 64 en 1998 y, para muchos, fue mucho más que una aventura. Fue una puerta de entrada. A Hyrule, sí, pero también a una forma distinta de entender los videojuegos: como mundos que se exploran, historias que se viven y recuerdos que se quedan pegados durante años. Por eso el último anuncio de Nintendo no es un simple ejercicio de nostalgia. Es una llamada directa a quienes alguna vez se perdieron en el Bosque Kokiri, tocaron una melodía con la ocarina o entendieron que una consola podía contar una historia con la misma fuerza que un libro, una película o una serie.
Y si Nintendo buscaba una razón emocional para que muchos miren ahora la Switch 2 con otros ojos, acaba de encontrar una de las más poderosas.
La NASA ha hecho este martes uno de los anuncios más esperados del año. Y eso que no estamos en un año cualquiera para la agencia espacial: por primera vez desde la era Apolo, una tripulación ha vuelto a viajar alrededor de la Luna y regresar sana y salva a la Tierra. La misión Artemis II demostró que se pueden enviar de nuevo personas hacia nuestro satélite porque la tecnología que lo permite está preparada. Ahora toca dar el siguiente paso y eso, previsiblemente, ocurrirá en 2027.
Artemis III lanzará en 2027 a cuatro astronautas desde el Centro Espacial Kennedy a bordo de la nave espacial Orion, impulsada por el cohete Space Launch System (SLS). Durante una rueda de prensa celebrada este martes en el Centro Espacial Johnson de Houston, la NASA ha desvelado quiénes serán los tripulantes de esta misión.
"Estoy muy agradecido de estar aquí para hablar del programa Artemis y anunciar a los cuatro astronautas que emprenderán esta emocionante misión", ha confesado el administrador de la NASA, Jared Isaacman. Antes de levantar el secreto, ha reconocido su labor a Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, la tripulación de Artemis II: "Nos mostraron nuevamente la Luna y ayudaron a reavivar el interés mundial por la exploración espacial".
La tripulación estará comandada por Randy Bresnik, astronauta veterano de la NASA, expiloto de pruebas del Cuerpo de Marines de Estados Unidos y antiguo comandante de la Estación Espacial Internacional. Bresnik, que también ha trabajado en el desarrollo de sistemas de exploración para misiones Artemis, será el responsable de dirigir un vuelo especialmente técnico, centrado en probar maniobras que serán esenciales para futuras misiones lunares.
Junto a él viajará como piloto Luca Parmitano, astronauta italiano de la Agencia Espacial Europea. Su elección refuerza el papel de Europa dentro del programa Artemis, en el que la ESA ya participa con el módulo de servicio europeo de Orion. Parmitano es uno de los astronautas europeos con más experiencia: ha volado dos veces a la Estación Espacial Internacional, fue el primer italiano en comandarla y acumula seis paseos espaciales.
Los dos especialistas de misión serán Andre Douglas y Frank Rubio. Douglas, seleccionado por la NASA en la promoción de astronautas de 2021, era uno de los nombres que sonaban con más fuerza porque ya había entrenado como miembro de reserva de Artemis II, la primera misión tripulada del programa. Rubio, por su parte, aporta una experiencia difícil de igualar: en 2023 batió el récord estadounidense de permanencia continua en el espacio al pasar 371 días en la Estación Espacial Internacional.
¿En qué consiste Artemis III?
El pasado mes de febrero, la NASA comunicó un importante cambio de planes. En lugar de viajar a la Luna y bajar a su superficie, la misión Artemis III tendría un nuevo objetivo: poner a prueba “las capacidades críticas de encuentro y acoplamiento entre Orion y los sistemas comerciales de aterrizaje tripulado, necesarias para transportar astronautas a la superficie lunar”.
Es decir, tras demostrar con éxito que tanto el cohete SLS como la nave espacial Orion están listas para un viaje tripulado al entorno lunar, el siguiente paso lógico era probar la tecnología que necesitarán los astronautas para, una vez lleguen a la órbita de la Luna, poder descender a su superficie. El cambio de enfoque convierte a Artemis III en una especie de ensayo general: menos épico que un alunizaje, pero técnicamente imprescindible.
Durante la misión, la tripulación hará pruebas con los dos módulos de aterrizaje comerciales (desarrollados por SpaceX y Blue Origin) con los que tiene acuerdo.
Artemis III tendrá una arquitectura de misión especialmente compleja, basada en varios lanzamientos coordinados. Primero despegará el módulo de aterrizaje de Blue Origin, diseñado para permanecer hasta 90 días en el espacio y ofrecer así margen operativo a la misión. Después será el turno de Orion, lanzada desde Florida a bordo del cohete SLS con los cuatro astronautas. Una vez en órbita terrestre baja, Orion se encontrará y se acoplará con el módulo de Blue Origin durante aproximadamentedos días, tiempo en el que la tripulación realizará pruebas tecnológicas, operaciones de entrada al vehículo y verificaciones de sus sistemas de soporte vital. Tras separarse, Orion esperará la llegada del Starship lunar de SpaceX, con el que permanecerá acoplada cerca deun día antes de completar las últimas pruebas y regresar a la Tierra.
"Utilizaremos Artemis III para acostumbrarnos a campañas con múltiples lanzamientos, probar la interoperabilidad entre varios sistemas cerca de casa, aprender, mejorar e introducir los cambios necesarios cuando vuelva a pasar el testigo a las siguientes misiones", ha indicado Isaacman.
La tripulación de Artemis III pasará más tiempo a bordo de Orionque la tripulación de Artemis II, lo que “permitirá avanzar en la evaluación de los sistemas de soporte vital”. En total, la misión durará aproximadamente dos semanas.
Además de testear por primera vez el rendimiento del sistema de acoplamiento, la agencia también prevé probar un escudo térmico actualizado durante el regreso a la Tierra.
¿Qué son los módulos de aterrizaje?
Conocidos como Sistema de aterrizaje humano (o HLS, por las siglas de Human Landing System), estos vehículos son la pieza que falta entre Orion y la superficie lunar. Orion lleva a los astronautas hasta el entorno de la Luna, pero no está diseñada para alunizar. Para bajar al polo sur lunar y regresar después a la nave principal, la NASA necesita módulos comerciales capaces de transportar a la tripulación desde la órbita lunar hasta la superficie y de vuelta.
Según los planes hasta la fecha compartidos por la NASA, SpaceX desarrolla una versión lunar de Starship, seleccionada inicialmente por la NASA como módulo de aterrizaje para Artemis y originariamente era el primero en viajar a la Luna.
No obstante, si bien la primera misión que incluye alunizaje (Artemis IV) no está prevista hasta 2028, la nave de la compañía de Elon Musk todavía está en fase de pruebas. De hecho, en su último flight testhace solo un par de semanas hubo fallos serios que tuvieron que ver tanto con el propulsor como con la propia Starship. La etapa superior completó buena parte de la secuencia prevista, sobrevivió a la reentrada y realizó un amerizaje controlado en el Índico, aunque perdió uno de sus motores durante el vuelo y terminó en una explosión al contacto con el agua. El fallo más serio, sin embargo, estuvo en el booster Super Heavy, cuyo regreso acabó con un amerizaje duro en el Golfo de México y obligó a la FAA a exigir una investigación antes de autorizar el siguiente vuelo.
Por su parte, Blue Moon Mark 2, el módulo tripulado de Blue Origin, tampoco es todavía un módulo lunar listo para volar con astronautas, sino un sistema en maduración: ya ha pasado revisiones preliminares de diseño y cuenta con una cabina a escala real de entrenamiento en Houston, pero se trata de un prototipo de simulación, no de hardware de vuelo.
Durante la rueda de prensa Isaacman ha asegurado que "los preparativos para Artemis III ya están en marcha" y que "el equipo de la NASA, junto con contratistas y socios, comenzará a ensamblar el SLS este verano con el objetivo de iniciar las pruebas integradas antes de que termine el año".
Por su parte, Jeremy Parsons, gerente del Programa Artemis, ha declarado que desde la agencia confían en que el módulo de aterrizaje de Blue Origin estará listo cuando llegue el momento, pero asimismo ha comentado que "la NASA está involucrándose activamente y aportando toda su experiencia y capacidades, trabajando mano a mano con ellos para cumplir el compromiso" de volver a la Luna.
"Cuando Gene Cernan abandonó la superficie lunar durante Apollo 17 dijo: «Nos marchamos como llegamos y, si Dios quiere, volveremos con paz y esperanza para toda la humanidad». Ha tardado algo más de lo que probablemente imaginó, pero estamos regresando", ha señalado el administrador de la NASA.
Apple presentó en 2025 el mayor rediseño de su sistema operativo de la última década. iOS 26 con Liquid Glass fue un cambio importante, pero la compañía necesitaba seguir “perfeccionándolo”, reconocían este lunes el la keynote de la WWDC26 los responsables de diseño al presentar el nuevo iOS 27.
Como es habitual, los de Cupertino muestran cómo será su próximo sistema operativo durante la conferencia mundial de desarrolladores que la compañía celebra cada año en el Apple Park a principios de junio. El adelanto de iOS 27, que se estrenará con los iPhone 18 el próximo mes de septiembre, ya ha dejado a la vista algunas de las novedades que llegarán. Y una buena noticia si tienes un móvil antiguo: será compatible con todos los modelos de los últimos siete años, incluido el iPhone 11.
Un diseño reoptimizado para el interior de tu iPhone
“El año pasado presentamos nuestra mayor renovación de diseño hasta la fecha con Liquid Glass, que hizo que las aplicaciones y las experiencias fueran más expresivas y agradables de usar. Como ocurre con todas las grandes actualizaciones de diseño, existe un proceso natural: damos un gran paso adelante y después seguimos perfeccionándolo. Parte de cómo hacemos esto es escuchando a los usuarios y a los desarrolladores”. Así introducían desde Apple lo que está por venir en iOS 27 en cuanto a su aspecto.
Algunas personas que han usado Liquid Glass han expresado sus quejas sobre la dificultad de leer con claridad los contenidos, debido a las transparencias. Por ello, “para garantizar una legibilidad excepcional”, dicen desde Cupertino, se ha ajustado mejor para que “difumine el contenido complejo que hay detrás de forma mucho más eficaz, al tiempo que crea una mayor profundidad y separación visual”.
Es decir: Apple ha reducido parte de la transparencia para que botones, textos y menús destaquen mejor sobre el contenido que hay detrás. Y si no te gusta o lo prefieres más traslúcido o más opaco, el nuevo Liquid Glass ofrece también algunos parámetros personalizables.
Los iconos de las aplicaciones también cambian y ahora se ven “más definidos y con mayor profundidad”.
Más velocidad en tu iPhone
Una parte importante de la WWDC estuvo dedicada al rendimiento. Apple dedicó varios minutos a explicar mejoras que, aunque menos vistosas, afectan al uso diario del iPhone.
Por ejemplo, las animaciones del sistema son más fluidas, como al deslizar entre páginas de la pantalla de inicio en el iPhone, las aplicaciones se abren hasta un 30 % más rápido y, en general, el contenido en todo el sistema también carga más rápido.
Tras hacer nuevas fotos, antes había que esperar un momento para que aparecieran en la biblioteca, mientras que ahora aparecen hasta un 70 % más rápido. Compartirlas usando AirDrop también acelera, ya que en el nuevo iOS 27 los archivos se transfieren hasta un 80 % más rápido.
Asimismo, el iPhone será más inteligente a la hora de decidir cuándo debe mantenerse conectado a una red WiFi y cuándo debe cambiar a los datos de la tarifa del usuario.
Finalmente, los de Cupertino sacaron pecho sobre su ‘planificador de CPU’, el sistema encargado de repartir los recursos del procesador entre las distintas tareas que ejecuta el iPhone. Según la compañía, dicho sistema se ha actualizado, lo que permitirá mayor fluidez cuando se realizan varias acciones exigentes al mismo tiempo.
Una búsqueda más limpia
Toda esa mejora de rendimiento tiene un objetivo claro: que el iPhone responda mejor en tareas cotidianas. Y una de las más habituales es buscar algo que sabes que está ahí, pero que el sistema no siempre encuentra a la primera.
Por eso, Apple ha reconstruido la base de búsqueda de iOS, iPadOS y macOS, la que alimenta Spotlight, Fotos y Mail. La clave está en un nuevo índice que cataloga el contenido del dispositivo para entender mejor qué tienes guardado y dónde encontrarlo. Según la compañía, será más estable, más eficiente y tendrá en cuenta tanto contenido antiguo como reciente.
En la práctica, esto debería hacer que resulte más fácil localizar una foto, un correo o un archivo concreto, incluso aunque haya pasado tiempo desde que lo recibiste o lo guardaste.
Más novedades en Fotos, Salud y Mapas
Más allá del rendimiento y la búsqueda, iOS 27 también incorpora mejoras en algunas aplicaciones del sistema. En Fotos, los álbumes compartidos de iCloud podrán incluir imágenes y vídeos aportados por amigos que usen Android o Windows, y además permitirán compartir contenido en resolución completa.
La app Salud también amplía el seguimiento del ciclo con soporte para perimenopausia y menopausia. Según Apple, el sistema podrá avisar cuando los patrones registrados sean compatibles con la perimenopausia, además de permitir anotar síntomas relacionados y consultar información educativa.
En Mapas, Apple ha anunciado una mejora de Flyover gracias al uso de imágenes aéreas y modelos de inteligencia visual, con ciudades renderizadas con más detalle.
Más control para familias
Apple también dedicó un bloque importante de la presentación a la seguridad infantil. En iOS 27, los padres tendrán más herramientas para decidir qué contenidos pueden ver sus hijos, con quién pueden comunicarse y cuándo pueden usar determinadas aplicaciones.
Entre las novedades están los nuevos permisos para aprobar páginas web antes de que un menor las visite, más control sobre los contactos con los que puede hablar, mejoras en Communication Safety para detectar contenido sensible o violento y nuevas recomendaciones de tiempo de uso por categorías, como entretenimiento, juegos o redes sociales.
La compañía también ha rediseñado Tiempo de uso para que los padres puedan consultar y ajustar con más facilidad los hábitos digitales de sus hijos.
Siri por fin se pone al día con la inteligencia artificial
La gran protagonista de iOS 27 ha sido, sin duda, Siri. Apple ha reconstruido por completo su asistente para convertirlo en una herramienta mucho más conversacional y capaz de entender el contexto personal del usuario.
La nueva Siri puede buscar información en mensajes, correos electrónicos, notas, fotos o archivos almacenados en el dispositivo, comprender lo que aparece en pantalla y utilizar aplicaciones para completar tareas complejas. Durante la presentación, Apple mostró ejemplos como localizar una dirección compartida semanas atrás en una conversación, encontrar imágenes concretas en la fototeca o redactar correos electrónicos utilizando información repartida entre varias aplicaciones.
Además, Siri podrá mantener conversaciones más largas y naturales, recordar el contexto de una petición anterior y ofrecer respuestas mucho más elaboradas. Apple también ha anunciado una aplicación específica para Siri que permitirá recuperar conversaciones anteriores y continuarlas entre distintos dispositivos gracias a la sincronización con iCloud.
Se trata de la mayor actualización del asistente desde su lanzamiento. Sin embargo, muchas de las capacidades mostradas durante la WWDC ya están presentes, de una forma u otra, en herramientas como Gemini o ChatGPT.
Apple Intelligence llega a más aplicaciones
Más allá de Siri, Apple Intelligence se extiende a buena parte de las aplicaciones del sistema. Safari podrá organizar automáticamente pestañas relacionadas en función de su contenido y monitorizar páginas web para avisar cuando se produzca un cambio, como la apertura de inscripciones o la reposición de un producto agotado.
En Mensajes, la inteligencia artificial ayudará a encontrar fotografías concretas dentro de la biblioteca y sugerirá acciones rápidas en función del contexto de una conversación. Calendario permitirá crear eventos simplemente describiéndolos con lenguaje natural, mientras que la aplicación Contraseñas podrá actualizar automáticamente claves comprometidas en servicios compatibles.
Apple también ha mostrado nuevas herramientas creativas impulsadas por IA. Image Playground permitirá generar imágenes con distintos estilos a partir de una descripción de texto, mientras que Fotos incorpora funciones avanzadas de edición capaces de eliminar elementos, ampliar encuadres o modificar la composición de una imagen utilizando modelos generativos.
Por último, la aplicación Casa utilizará Apple Intelligence para resumir la actividad captada por cámaras compatibles y facilitar la búsqueda de momentos concretos dentro de las grabaciones, mientras que Atajos permitirá crear automatizaciones complejas simplemente describiendo lo que se quiere hacer con palabras.
El iOS con mayor soporte de la historia
Tal y como la compañía aseguró durante la keynote inaugural de la WWDC, “iOS 27 estará disponible para más usuarios que cualquier versión anterior de iOS”.
Así, según lo que ha confirmado Apple, iOS 27 será compatible con el iPhone 11 y con los modelos posteriores a este dispositivo, lanzado en 2019. Eso significa que el sistema operativo de Apple se podrá instalar en móviles de hasta ocho años de antigüedad, lo que da a la compañía un “soporte líder en la industria”.
No obstante, conviene señalar que compatibilidad no significa que un iPhone 11 vaya a recibir las funciones más vanguardistas de la compañía de la manzana. Apple Intelligence y Siri AI solo estarán disponibles en el iPhone 15 Pro, el iPhone 15 Pro Max, toda la familia del iPhone 16 y del iPhone 17, el iPhone Air y los modelos que se presentarán en septiembre.
Los desarrolladores pueden probar desde hoy las primeras versiones beta de iOS 27, mientras que la beta pública llegará el próximo mes. El lanzamiento definitivo para todos los usuarios está previsto para este otoño, previsiblemente coincidiendo con la llegada de la próxima generación de iPhone.
La compatibilidad, en el punto de mira
Sobre la compatibilidad, hay otro aspecto importante –especialmente para Europa y, por lo tanto, para España– que conviene tener en cuenta. Si bien Apple Intelligence estará disponible en la UE y en español, algunas prestaciones, incluida la generación de imágenes, “tienen límites de uso diario porque requieren potentes modelos basados en servidores”, según reconoce la compañía en la letra pequeña de su comunicado, aunque “este acceso se amplía con la mayoría de los planes de suscripción a iCloud+”.
También existen limitaciones según la región en la que vives, pero la situación es distinta a la de hace dos años, cuando Apple anunció su inteligencia artificial y buena parte de sus funciones no estaban disponibles inicialmente en Europa. Hoy, la mayoría de usuarios europeos ya pueden acceder a prácticamente toda la experiencia de Apple Intelligence si tienen un dispositivo compatible.
El problema llega con la nueva Siri. Igual que en su momento, como decimos, Apple no ofrecía en Europa las bondades de su IA, “Siri AI no estará disponible en iOS en la UE”, señalan, culpando de ello a la Ley de Mercados Digitales (DMA). Sostienen que la interpretación de la norma le obligaría a dar a otros asistentes virtuales un acceso profundo a datos privados y funciones del dispositivo si Siri puede utilizarlos. La empresa alega que se trata de una decisión tomada para proteger la privacidad de sus clientes.
Apple llevaba años intentando responder a una pregunta incómoda: qué papel quería jugar en la carrera de la inteligencia artificial. La respuesta ha llegado este lunes durante la WWDC26, la conferencia anual para desarrolladores de la compañía y la última de Tim Cook como consejero delegado, donde ha presentado una nueva generación de Apple Intelligence y una Siri completamente renovada capaz de mantener conversaciones más naturales, entender el contexto personal del usuario y actuar entre aplicaciones para completar tareas.
"La tecnología debe ser personal, potente y fácil de usar", ha sentenciado Cook durante los primeros minutos de la keynote, adelantanto el camino que iba a llevar el resto de la presentación.
La inteligencia artificial ha monopolizado buena parte de una keynote en la que también se han anunciado las nuevas versiones de iOS, iPadOS, macOS, watchOS y visionOS. Sin embargo, el protagonismo ha recaído sobre Siri AI, la apuesta más ambiciosa de Apple hasta la fecha para modernizar un asistente que llevaba años por detrás de alternativas como ChatGPT o Gemini.
La nueva Siri podrá buscar información en mensajes, correos electrónicos, notas, fotos o archivos del dispositivo, comprender lo que aparece en pantalla y utilizar aplicaciones para realizar acciones complejas. Apple ha mostrado ejemplos como localizar direcciones compartidas semanas atrás en una conversación, encontrar fotografías concretas en la biblioteca, redactar correos electrónicos completos basándose en el estilo del usuario o crear planes personalizados combinando información personal y datos obtenidos de internet.
Es decir: la principal diferencia respecto a la Siri actual es que Apple ya no la presenta como un simple asistente de voz.
Gracias a Apple Intelligence, Siri puede entender el contexto personal del usuario, acceder a información almacenada en distintas aplicaciones y utilizar herramientas del sistema para completar tareas sin necesidad de que el usuario vaya saltando entre apps.
Durante las demostraciones, la compañía ha insistido especialmente en la capacidad de Siri para trabajar con contenido personal, mantener conversaciones más largas y ofrecer respuestas más elaboradas, algo que acerca su funcionamiento al de los asistentes conversacionales impulsados por inteligencia artificial generativa que ya ofrecen OpenAI y Google.
Todo esto, al igual que en estos casos de la competencia, tiene su propio espacio: Apple ha anunciado una aplicación propia para Siri que permitirá recuperar conversaciones anteriores y continuarlas entre distintos dispositivos gracias a la sincronización con iCloud.
Una evolución esperada, aunque no exactamente revolucionaria
La sensación al escuchar a los diferentes speakers ha sido que lo que veíamos en la pantalla era algo mucho más maduro que lo que Craig Federighi mostró en la WWDC de 2024. Hasta ahora Apple Intelligence parecía una colección de herramientas, ahora la compañía habla de modelos propios, un sistema transversal, acciones entre apps y contexto personal.
Sin embargo, pese a ser algo que evidentemente representa un gran avance para los usuarios y aunque Apple ha situado Apple Intelligence en el centro de toda la presentación, buena parte de las funciones mostradas ya existen en otras plataformas.
La integración de asistentes basados en IA con el correo electrónico, las fotografías, el calendario o las aplicaciones del sistema lleva meses formando parte de propuestas como Gemini en Android o Copilot en Windows.
La diferencia es que Apple busca integrar todas esas capacidades dentro de una experiencia unificada y profundamente conectada con el sistema operativo. Y eso es algo que en Cupertino saben hacer muy bien.
De hecho, la compañía ha anunciado que Apple Intelligence también llegará a Safari, Fotos, Mensajes, Calendario, Contraseñas, Casa y Atajos. Entre las novedades destacan la organización automática de pestañas, la monitorización inteligente de páginas web, nuevas herramientas de edición fotográfica mediante IA o la creación de automatizaciones describiéndolas en lenguaje natural.
Apple se apoya en Google
Uno de los anuncios más llamativos de la keynote ha sido la confirmación de una colaboración con Google para desarrollar la nueva generación de modelos que impulsan Apple Intelligence.
Según ha explicado la compañía, Apple ha trabajado junto a Google aprovechando tecnologías de la familia Gemini para crear sus nuevos Foundation Models, que funcionan tanto en el dispositivo como a través de Private Cloud Compute, la infraestructura en la nube de Apple diseñada para ejecutar tareas de inteligencia artificial más complejas sin almacenar los datos del usuario.
Se trata de un movimiento significativo para una empresa que históricamente ha apostado por controlar toda la experiencia tecnológica de extremo a extremo.
Más allá de la IA: rendimiento, diseño y seguridad infantil
Aunque Apple Intelligence ha sido el eje de la presentación, Apple también ha dedicado parte de la WWDC a mejoras más terrenales. La compañía ha hablado de una optimización general del sistema para hacer sus plataformas más rápidas y fluidas, con aplicaciones que se abren hasta un 30 % más rápido en iPhone y iPad, fotos recientes que aparecen antes en la biblioteca, transferencias por AirDrop más veloces y una gestión más inteligente de los cambios entre WiFi y red móvil.
También ha anunciado mejoras en la búsqueda de iOS, iPadOS y macOS, con un nuevo índice para Spotlight, Fotos y Mail pensado para encontrar mejor contenido antiguo y reciente. En paralelo, ha presentado ajustes de diseño sobre Liquid Glass, con más legibilidad, barras laterales más coherentes en Mac y nuevos controles para adaptar la transparencia de la interfaz.
Y un pequeño spoiler que ya se ha convertido en easter egg habitual de la WWDC: la próxima versión de macOS será macOS Golden Gate.
Otro bloque relevante ha sido el de seguridad infantil. Apple ha anunciado nuevas herramientas para que los padres puedan decidir qué contenidos ven sus hijos, con quién pueden comunicarse y cuándo pueden usar determinadas aplicaciones. Entre las novedades están nuevos permisos para navegar por páginas web, más controles sobre contactos, mejoras en Communication Safety para detectar contenido sensible o violento, recomendaciones de tiempo de uso por categorías y una app Tiempo de uso rediseñada.
La gran ausencia: Europa
El gran asterisco de la presentación vuelve a estar en Europa. Apple ha anunciado que sus nuevas versiones de software llegarán como beta pública el próximo mes y estarán disponibles para todos los usuarios este otoño y que las funciones de Apple Intelligence integradas en aplicaciones estarán disponibles en los idiomas compatibles, pero no todas las novedades aterrizarán al mismo tiempo ni en todos los mercados.
En principio, las mejoras de Apple Intelligence en apps como Safari, Fotos, Mensajes, Mail, Calendario, Contraseñas, Casa o Atajos sí forman parte del paquete general de novedades. Ahí entran funciones como la organización automática de pestañas en Safari, las nuevas herramientas de edición en Fotos, las sugerencias inteligentes en Mensajes y Mail, la creación de eventos en Calendario mediante lenguaje natural o la posibilidad de generar atajos simplemente describiendo lo que se quiere hacer.
La excepción importante es Siri AI, precisamente la gran protagonista de la keynote. Apple ha confirmado que esta nueva Siri conversacional no estará disponible inicialmente en la Unión Europea en iPhone y iPad, aunque sí llegará a los usuarios europeos en macOS 27, visionOS 27 y watchOS 27.
La compañía atribuye el retraso a la Ley de Mercados Digitales. Según Apple, la interpretación de la norma obligaría a abrir a otros asistentes virtuales un acceso profundo al dispositivo, con capacidad para leer y enviar mensajes, acceder a archivos, hacer compras o actuar entre aplicaciones. Apple sostiene que eso plantea riesgos para la privacidad y la seguridad y asegura que la Comisión Europea ha rechazado sus propuestas para llevar Siri AI a la UE con más garantías.
Esto significa que los usuarios españoles podrán recibir parte de las nuevas funciones de Apple Intelligence, pero no la experiencia más ambiciosa: una Siri capaz de mantener conversaciones largas, entender el contexto personal, buscar información en mensajes, correos o fotos, recordar conversaciones anteriores y ejecutar acciones complejas entre aplicaciones.
La situación deja una lectura agridulce. Apple parece haber encontrado por fin una dirección clara para Siri y para su estrategia de inteligencia artificial, pero los usuarios europeos vuelven a quedarse fuera, al menos de momento, de la función que mejor resume ese salto.
Puede sonar a titular pensado para llamar la atención (y, en parte, lo es), pero detrás de la idea de que la NASA 'vestirá de Prada' en la Luna hay bastante más ingeniería que moda. Axiom Space y la firma italiana han presentado una nueva prenda interior para astronautas que no está pensada para verse, sino para algo mucho más importante: ayudar a mantener con vida y en condiciones de trabajo a quienes salgan a caminar sobre la superficie lunar.
La pieza se llama Liquid Cooling and Ventilation Garment, o LCVG, y se llevará debajo del traje espacial AxEMU, el sistema desarrollado por Axiom Space para las misiones Artemis de la NASA. Es, en esencia, una capa técnica pegada al cuerpo que regula la temperatura y ayuda a gestionar la ventilación dentro del traje durante los paseos espaciales.
Así, no es el traje exterior, sino una especie de ropa interior tecnológica que se convierte en una de las capas más importantes del traje, porque trabaja justo donde el astronauta empieza a sufrir el esfuerzo físico: en el contacto directo con el cuerpo.
Durante una caminata espacial, el problema no es solo el vacío, la radiación o las temperaturas extremas del entorno. También lo es el propio calor que genera el cuerpo humano al moverse, manipular herramientas o realizar tareas científicas con un traje presurizado. Por eso, el LCVG incorpora una red de tubos por la que circula agua fría y que recorre las principales zonas musculares.
Ese sistema absorbe el calor corporal y lo transporta hacia el sistema portátil de soporte vital del traje, desde donde se expulsa al espacio. Además, Axiom destaca que esta nueva prenda cuenta con un circuito de refrigeración redundante, es decir, un sistema de respaldo por si falla el principal.
La ventilación es la otra parte de la ecuación. La prenda también incluye un circuito que lleva oxígeno fresco hacia la zona del rostro del astronauta y ayuda a retirar el dióxido de carbono exhalado, que pasa después por el sistema de depuración del traje antes de que el oxígeno pueda recircular.
La colaboración tiene más sentido del que parece si se mira desde el punto de vista de los materiales. Prada no entra aquí como marca de lujo, sino como una compañía con experiencia en tejidos técnicos, patronaje, materiales de alto rendimiento, técnicas de confección avanzadas y modelado en 3D.
Según Axiom Space, esa experiencia se ha aplicado al desarrollo de una prenda que debe ser cómoda, resistente y capaz de mantener la refrigeración y la ventilación durante paseos espaciales de hasta ocho horas.
La colaboración entre ambas compañías no empieza ahora. En 2024, Axiom Space y Prada ya mostraron el exterior del traje AxEMU, diseñado para soportar las condiciones extremas del polo sur lunar, una zona clave para el regreso de los astronautas a la Luna.
La NASA lleva años preparando el regreso de astronautas a la superficie lunar dentro del programa Artemis, con el objetivo de sentar las bases de una presencia más sostenida. En ese contexto, el traje espacial es una pieza crítica. No basta con que proteja: tiene que permitir moverse, agacharse, recoger muestras, usar herramientas y trabajar durante horas en un entorno hostil.
La NASA ha probado ya estos trajes en simulaciones bajo el agua y en entornos de gravedad reducida.
Las primeras semanas de junio son sinónimo de una cosa en Cupertino: la WWDC26 ha llegado. La Worldwide Developers Conference, la conferencia mundial de desarrolladores de Apple, se celebra desde este lunes hasta el próximo viernes. Y hoy tendremos novedades directas desde la sede de la compañía de la manzana a partir de las 19:00 horas en España. Aunque el evento no levanta tanto hype como la keynote de septiembre, en la que cada año conocemos la nueva generación de iPhone y alguna otra sorpresa más, esta cita suele servir como adelanto de aquella otra, pues vemos ‘las tripas’ que llevará el smartphone que todos querrán en unos meses.
En la pasada edición, Apple hizo uno de los mayores rediseños de sistema operativo en toda la historia: iOS 26 aterrizó en septiembre con el iPhone 17 tras haberse presentado en la WWDC de 2025 como ‘Liquid Glass’ y con aspecto renovado. Y no solo cambió la apariencia, ya que los de Cupertino también dieron un giro de guion a la nomenclatura y empezaron a hacer coincidir el año de lanzamiento con el nombre –el anterior sistema operativo fue iOS 18–. Sin embargo, la novedad ha traído reticencias y rechazo entre los ‘applelovers’ y también entre los expertos del sector debido a que sus marcadas transparencias, brillos y desenfoques reducen el contraste visual.
Dos ediciones atrás, lo que captó todas las miradas en la WWDC24 fue Apple Intelligence, el sistema de inteligencia personal integrado con el que la compañía quiere –o quería– competir con ChatGPT de OpenAI o Google Gemini. La idea era que fuera un conjunto de funciones de IA generativa diseñadas para comprender tu contexto personal, redactar y resumir textos y priorizar notificaciones, todo ello procesado directamente en el dispositivo “para garantizar la privacidad”. La realidad es que, dos años más tarde, los usuarios siguen esperando esa prometida revolución sintética.
Y hace tres años, en la WWDC23, el protagonismo se lo llevó el hardware, algo poco habitual en la conferencia de desarrolladores de Cupertino. En aquel evento se presentaron lasApple Vision Pro, las primeras gafas inmersivas de consumo que un fabricante popular y extendido en el mercado puso a la venta. Pronto las redes se llenaron con vídeos de gente con ellas en la calle o en diferentes ocasiones curiosas. Otras marcas reconocidas, como Samsung, siguieron la estela. Pero de nuevo, aquello tampoco cuajó: han pasado de ser presentadas como el futuro de la computación espacial a convertirse en un producto de nicho estancado y su elevado precio (desde 3.499 dólares), la escasez de aplicaciones nativas y la incomodidad por su peso han frenado sus ventas.
¿Y por qué remontarse hasta tres años para hablar de lo que va a ocurrir esta tarde? Porque parece que Apple hace varias ediciones que la WWDC no le sale como espera, al menos no en el largo plazo. El brillo del último iOS no ha logrado deslumbrar tanto como para quitar el foco del hecho de que ni tenemos la IA revolucionaria, ni tenemos el gadget revolucionario. Puede que por este motivo lo que la multinacional presente hoy tiene más que nunca a todo el sector en vilo.
John Ternus 'in the house'
Muchos periodistas y creadores están en el Apple Park y alrededores para presenciar la keynote inaugural de la WWDC en directo. Y una de las comidillas en todos los rincones es que allí también se encuentra ya John Ternus, el directivo que la firma ha designado ya como sustituto de Tim Cook.
La cita de este junio será especialmente relevante para el que ha sido el CEO de Appledurante quince años, cuando asumió el cargo tras el fallecimiento de Steve Jobs (2011), pues probablemente será la última vez que se suba al escenario del auditorio –el Steve Jobs Theater– para presentar una keynote como consejero delegado antes de que Ternus tome el relevo el próximo 1 de septiembre.
Cook no se marcha del todo –pasará a ser presidente ejecutivo de la compañía–, pero el cambio marca el cierre de una etapa.
Las novedades que se esperan en WWDC26
Esta WWDC26 no es una conferencia cualquiera. Apple no solo tiene que enseñar nuevas funciones para sus sistemas operativos, también necesita reconstruir parte del relato que se le ha ido desgastando en los últimos años. La compañía llega con la presión de demostrar que Apple Intelligence no fue una promesa demasiado grande para una tecnología todavía a medio hacer, que Siri puede volver a ser relevante y que iOS 27 no será solo una actualización de mantenimiento después del terremoto visual que supuso Liquid Glass.
La gran protagonista debería ser, precisamente, Siri. Apple lleva años arrastrando la sensación de que su asistente se ha quedado por detrás de los grandes chatbots generativos y la nueva versión tendría que ser el punto de inflexión: una Siri más conversacional, más útil, capaz de entender mejor el contexto del usuario y de ejecutar acciones dentro de las aplicaciones sin obligar a dar rodeos. Es decir, menos «esto es lo que he encontrado en internet» y más ayuda real dentro del iPhone.
La diferencia es que esta vez no llega sola. La alianza con Google y sus modelos Gemini pueden convertirse en el motor que impulse esa nueva Siri, aunque la compañía lo envuelva bajo la marca Apple Intelligence y bajo su discurso habitual de privacidad.
Además, según adelantó el conocido periodista especializado en Apple de Bloomberg, Mark Gurman, Siri cambiará su aspecto y pasará aestar alojada en la Dynamic Island en lugar de iluminar los bordes del móvil.
Junto a ella llegará iOS 27, previsiblemente acompañado de las nuevas versiones de iPadOS, macOS, watchOS, tvOS y visionOS. Después de un año marcado por el cambio estético, Apple podría apostar ahora por una actualización menos vistosa, pero más importante en el uso diario: mejoras de estabilidad, rendimiento, batería, privacidad y nuevas funciones de inteligencia artificial integradas en el sistema.
La incógnita, como casi siempre en la WWDC, está en el hardware. No es el terreno natural de esta conferencia, pero como decíamos Apple ha usado esta cita en otras ocasiones para enseñar productos importantes. Si hay alguna sorpresa, probablemente será algún guiño a nuevas categorías: gafas inteligentes o accesorios con más sensores.
En cualquier caso, la keynote de este lunes tiene algo de prueba de fuego. Apple llega con deberes pendientes en inteligencia artificial, con un rediseño visual que no ha convencido a todos y con una transición interna que abre una nueva etapa en la compañía. Tim Cook necesita despedirse de las grandes keynotes como CEO con algo más que promesas. Y Apple necesita demostrar que todavía puede marcar el ritmo, no solo seguirlo.