Laura, la maestra en Irlanda que asesora a los españoles para trabajar allí: "El salario inicial es de 46.000 euros..."
La gallega Laura Varela dejó hace ocho años su tierra natal, Santiago de Compostela, con la idea de pasar solo nueve meses como au pair en Irlanda. Las oportunidades laborales que le ofreció el país en su ámbito, la educación, han acabado alargando su estancia, de tal forma que tras casi una década aún reside allí. Laura trabaja como maestra de educación especial en un centro público irlandés y las ventajas labores, según cuenta a 20minutos, con respecto a sus compañeros españoles son claras: un salario inicial de unos 46.000 euros brutos anuales que puede extenderse, al final de su carrera, hasta los 83.000 euros; cuatro meses de vacaciones pagadas para los maestros y hasta cinco meses para los profesores; posibilidad de ingresos extras, hasta 4.000 euros adicionales al año por tareas como revisión de exámenes; contratos permanentes desde el primer día y beneficios adicionales como una baja de maternidad de seis meses que puede ser ampliable hasta un año.
Aunque trabajar como docente en la educación pública irlandesa puede sonar complicado, Laura aclara que los requisitos son bastante fáciles de cumplir. Para ayudar a los españoles que estén interesados en explorar esta oportunidad, la maestra creó un servicio llamado Por El Mundo Adelante que se encarga de asesorar y recopilar todos los documentos necesarios para que el profesional pueda ejercer como docente en el país. Hasta el momento, Laura ha ayudado a 220 españoles, de los cuales 200 están trabajando en las aulas irlandesas.
El acceso a este sistema no requiere de una oposición ni de interminables horas de estudio, sino que consiste en inscribirse en el Teaching Council, un organismo oficial que otorga un número de registro profesional. Una vez obtenido dicho número, se puede trabajar en los centros públicos de todo el país. A estos puestos se accede realizando una entrevista de trabajo, tal y como funciona en el sector privado en España.
Sobre si la oferta laboral es amplia, Laura afirma que "faltan muchos profesores porque el propio irlandés suele irse a otros países donde pueden acceder a salarios más altos, por tanto, hay mercado". Además, la docente remarca que "es importante que los españoles conozcan que la experiencia laboral obtenida en Irlanda proporciona puntos extras en las oposiciones de prácticamente todas las comunidades autónomas". Esto podría ser de gran ayuda en el caso de que, tras un tiempo, el maestro o profesor decidiera volver a España y optar a una plaza pública.
Requisitos para trabajar como docente en Irlanda
Los requisitos para conseguir el número de registro profesional y, por tanto, poder trabajar como docente en Irlanda son escuetos: tener un grado universitario (no necesariamente en educación, puede incluir cualquier otro ámbito) y poseer un título oficial de Cambridge que acredite un nivel de inglés C1 o, en su defecto, haber trabajado tres años en un país angloparlante.
Con esta base, existen cuatro vías a través de las cuáles se puede presentar la documentación en el Teaching Council. Escoger una u otra depende de las preferencias personales y de la formación que se posea. La ruta uno es para los maestros de primaria, donde sí es necesario estar graduado en magisterio. La ruta dos se destina para los profesores de secundaria, en este caso se acepta cualquier grado universitario, pero es imprescindible haber cursado un máster de profesorado. La ruta tres abarca el resto de los casos, valdría cualquier grado universitario y no es necesario ningún máster.
Sin embargo, Laura define esta ruta como "de paso" puesto que el salario es un poco más bajo porque no se considera al profesional tan cualificado como los que escogen la ruta uno o dos. Además, a los tres años se exige una titulación que acredite el conocimiento del docente en gaélico irlandés. La maestra gallega aclara que si la persona no está interesada en cursar dicho idioma se puede cambiar de ruta fácilmente. Una opción bastante común, según cuenta Laura, puesto que en esos años el docente ha tenido tiempo de cursar un máster en profesorado y pasar a la ruta dos. Si la persona no ha cursado dicho máster, existe otra opción, la ruta cuatro.
Este último camino está destinado a las personas que desean trabajar en Educación Especial. En esta ruta, aunque es cierto que no requiere una titulación específica, Laura afirma que "la carga emocional y física en el trabajo es muy dura". Por esta misma razón, la maestra asegura que "no hay muchos profesionales que se dediquen a esto, lo que la convierte en una salida con muchas ofertas de empleo".
Una vez decidido el camino a seguir, hay que materializarlo con el registro en el Teaching Council y la obtención del número profesional, que permitirá a la persona ejercer la docencia en Irlanda. Un proceso que no es complejo, aunque sí requiere de un conocimiento previo sobre qué documentación es necesaria o cómo adaptarla al modelo irlandés.
¿Cuánto tiempo se tarda en conseguir el Teaching Council y cuánto cuesta el registro?
Una duda que puede surgirle a un español que se está planteando si dar el paso e irse a trabajar como docente a Irlanda es cuándo debería iniciar los trámites y cuánto tiempo tardará en poder ejercer. Laura recomienda iniciar el proceso en enero para poder empezar en agosto (que es cuando inicia el curso escolar), es decir, no suele tardar más de seis meses en completarse.
La maestra gallega asegura que, a sus clientes, les tramita la documentación en una semana —aunque la recopilación depende de la situación de cada candidato—y que la resolución del Teaching Council se demora, como máximo, cuatro meses, pero en muchos casos puede llegar incluso antes.
Las tasas para obtener el número de registro dependen de la ruta escogida. La uno y la cuatro cuestan 290 euros, solo el hecho de presentar la documentación. Para la dos serían también 290 euros, a los que habría que sumarle 100 euros por asignatura que se desee impartir. La más barata es, por tanto, la ruta tres que oscila entre los 55 y los 90 euros. Una vez pagadas dichas tasas iniciales, cada año hay que abonar unos 70 euros para mantener el número activo.
El elevado coste de la vida
El principal problema al que se enfrentan los recién llegados, según la propia experiencia de la docente, es el alquiler de una vivienda, que se encarece mucho en ciudades grandes como Dublín. Por tanto, Laura recomienda llegar al país con unos ahorros mínimos de 3.000 y 4.000 euros, hasta asegurar un puesto de trabajo. Además, el proceso para obtener el número de registro profesional puede iniciarse desde España, con lo que no es necesario vivir en el país hasta obtenerlo.
Gracias a su salario, la maestra gallega ha conseguido lo que muchos jóvenes españoles ansían, comprar una casa con 28 años: "El salario en Irlanda me ha permitido ahorrar lo suficiente para comprarme una vivienda y, un año después, tener un hijo. Además, he tenido la oportunidad de viajar muchísimo". Aun así, tras ocho años en el país, Laura quiere volver a España puesto que echa de menos a su familia y amigos: "Quiero estar cerca de los míos y aquí los planes son muy reducidos, no existe la cultura de irse a una terraza a tomar un café".




