Los disturbios antiinmigración sacuden Belfast tras el apuñalamiento de un hombre por un ciudadano sudanés
Los disturbios antiinmigración vuelven a sacudir Irlanda del Norte tras el apuñalamiento de un hombre de unos 40 años en la capital, Belfast, un caso por el que ha sido enviado a prisión preventiva como sospechoso a un ciudadano sudanés de 30 años. El ataque, ocurrido el lunes por la noche y difundido en redes sociales con imágenes muy gráficas, ha desencadenado una ola de protestas en varias localidades. Los altercados han dejado al menos dos agentes heridos, familias desalojadas de sus hogares, vehículos, autobuses y viviendas incendiadas y un centenar de personas bajo investigación policial.
El origen de la violencia se sitúa en el ataque sufrido por Stephen Ogilvie, trabajador del NHS, el servicio público de salud británico, el lunes hacia las 22.30 horas en el norte de la ciudad. El hombre se encuentra hospitalizado con heridas graves en el cuello y espalda y ha perdido el ojo izquierdo, según las autoridades. El móvil del ataque aún no ha sido aclarado, aunque la Policía de Irlanda del Norte, la PSNI, ha descartado por ahora que el suceso esté relacionado con el terrorismo islamista.
El presunto autor, Hadi Alodid, ha comparecido también este miércoles por videoconferencia ante un tribunal acusado de intento de asesinato, amenazas de muerte contra otra persona y posesión de un arma blanca. El juez Steven Keown ha rechazado conceder la libertad bajo fianza a Alodid al alegar que los riesgos eran "demasiado grandes" y ha decretado su prisión preventiva durante cuatro semanas. Para adoptar esa decisión, se ha basado en el argumento de la Policía, que advirtió de que una eventual puesta en libertad provisional podía desencadenar nuevos disturbios en un clima ya marcado por la tensión.
En los últimos años, varias ciudades norirlandesas han sido escenario de protestas y altercados violentos tras incidentes atribuidos a miembros de comunidades migrantes, lo que explica el temor de las autoridades a que el caso derive en nuevos episodios de violencia contra extranjeros o negocios vinculados a ellos.
Más de 200 llamadas y 62 áreas afectadas
La PSNI sostiene que Alodid viajó desde Sudán a París y, luego, de París a Dublín, en fechas que no han sido precisadas. Desde la capital irlandesa habría tomado un autobús hasta Belfast en febrero de 2023, donde solicitó asilo. Las fuerzas del orden han confirmado que obtuvo en septiembre de ese mismo año un permiso para permanecer en Reino Unido. Ese itinerario migratorio, unido a la nacionalidad del acusado, ha sido utilizado por grupos y cuentas antiinmigración para alimentar una convocatoria de protestas que ha terminado derivando en disturbios.
Poco después del ataque comenzaron a circular imágenes del apuñalamiento. La difusión del material, unida a mensajes de perfiles de extrema derecha, convirtió un suceso todavía bajo investigación en una llamada a la movilización antiinmigración. Entre quienes alentaron las protestas estuvo el activista inglés Tommy Robinson, que publicó en X un mensaje en el que aseguraba que "todo el Reino Unido" debía salir a la calle tras "un nuevo ataque de los invasores contra nuestro pueblo", un mensaje que fue retuiteado por Elon Musk, quien en las últimas horas también compartió imágenes del ataque y publicaciones de cuentas antiinmigración.
Con todo, la tensión desembocó este martes en una noche de violencia. El servicio de bomberos de Irlanda del Norte llegó a registrar el martes entre las 19.00 horas y la medianoche más de 200 llamadas y e intervinieron en 62 áreas, la mayoría en la capital de la provincia, donde fueron necesarias 21 unidades adicionales para hacer frente a las emergencias. También se registraron disturbios en otras partes de Irlanda del Norte, incluyendo Newtownabbey y Portadown. No obstante, la violencia llegó incluso a puntos en Escocia o la ciudad de Southampton, en el sur de Inglaterra.
Grupos de encapuchados han asaltado viviendas vinculadas a comunidades inmigrantes y minorías étnicas, quemado coches, contenedores y autobuses; obligado a familias a abandonar sus casas y bloqueado carreteras. Además, se han realizado grafitis racistas como "que se joda el Islam" o "viviendas locales para la gente local", según recoge The Guardian. Para contener incidentes, un contingente de 200 agentes se ha trasladado a Irlanda del Norte con el objetivo de reforzar la presencia policial durante las próximas noches.
El jefe de Policía de Belfast, Jon Boutcher, ha calificado las escenas como un "insulto a la víctima" y a todas las personas afectadas por el ataque. Boutcher ha informado de que se investiga a un centenar de personas por su implicación en los altercados y de que los responsables serán "identificados y perseguidos". Además, ha hecho un llamamiento a familias y vecinos para que impidan que quienes tengan intención de participar en disturbios salgan a la calle. "Si son sus hijos o sus vecinos, impidan que salgan hoy. Esto tiene que parar. No podemos tener una sociedad que permita que esto ocurra", ha indicado.
"Los responsables sentirán todo el peso de la ley"
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha condenado los disturbios y ha calificado las escenas de Belfast de "impactantes" y "completamente inaceptables". "No hay justificación para la violencia y el desorden que vimos amenazando a nuestras comunidades, ni para aquellos que lo alentaron, en línea o en cualquier otro lugar", ha afirmado, al tiempo que ha subrayado que hubo personas atacadas por su origen y que no lo tolerará. "Los responsables sentirán todo el peso de la ley", ha añadido, antes de pedir calma y dejar actuar a la Policía.
El líder laborista ha agradecido además la labor de la Policía de Irlanda del Norte y de los servicios de emergencia "por su valentía al mantener a las personas a salvo". También ha compartido que había hablado con las autoridades locales, incluida la ministra principal norirlandesa, Michelle O’Neill, para abordar la situación. La prioridad, según Starmer, debe ser mantener un llamamiento a la calma y evitar que la violencia se extienda.
Si bien en su mensaje Starmer hace alusión a aquellos que fomentan este tipo de actos a través de internet, aunque sin mencionar directamente a Musk, algunos miembros del Gobierno británico han afeado los mensajes de apoyo que ha venido lanzando en las últimas horas en redes sociales. "Es espantoso. Cualquiera que intente aprovecharse de una situación como esta para impulsar su propia agenda política está muy equivocado y está causando daño", ha declarado este miércoles la presidenta del Partido Laborista, Anna Turley, a la emisora británica LBC.
El secretario de Estado británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, ha atribuido los disturbios a "matones encapuchados". En una rueda de prensa, ha denunciado que quienes convocan protestas contra la migración aseguran actuar para !proteger! a las comunidades locales, cuando en realidad hacen !exactamente lo contrario". "Esto no es lo que es Irlanda del Norte; este no es el gran lugar que es Irlanda del Norte", ha dicho Benn.
Asimismo, la ministra norirlandesa de Justicia, Naomi Long, ha descrito los incidentes como "la pura definición de racismo" y ha acusado a la extrema derecha de intentar convertir el miedo generado por el ataque en una campaña antiinmigración. "Lo que me angustia y me preocupa es que hay personas que, hasta ayer, habrían tenido dificultades para encontrar Belfast en un mapa, y que ahora están en internet compartiendo mensajes de incitación y aliento a la violencia", ha declarado a la BBC.
Por su parte, los líderes de los cinco principales partidos de Irlanda del Norte —Sinn Féin, Partido Democrático Unionista (DUP), Alianza, Partido Unionista del Ulster (UUP) y Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP)— emitieron este martes un inusual comunicado conjunto para condenar el apuñalamiento y pedir calma a la población. Los dirigentes se declararon "unidos" frente a este "horrible incidente" y reclamaron que se permita a la Justicia actuar sin interferencias.
Ante las protestas racistas en Escocia, como Glasgow, Edimburgo o Ayr, el ministro principal escocés, John Swinney, también ha condenado las escenas vistas en esas localidades y ha defendido que el país es "una nación acogedora". "El racismo, el odio y la intimidación no tienen cabida en Escocia", ha manifestado, y ha llamado a oponerse a esa tendencia.
