Todo sube, menos el gin tonic: la lucha por el cliente en las azoteas de Gran Vía baja el precio un 7% de media
El cielo de Madrid está de oferta. Los hoteles de la capital han anunciado ya la reapertura de sus mejores azoteas con vistas a la Gran Vía de cara al verano. Lo han hecho con grandes fiestas que prometen exactamente lo mismo: los espacios más privilegiados de Madrid, una estética pretendidamente bohemia o ibicenca y cócteles más pensados para la foto que para el deleite. EL PAÍS lleva siete años documentando este fenómeno. En ese tiempo, las azoteas con vistas a la Gran Vía prácticamente se han duplicado. Si en la primera ruta elaborada por este periódico, en 2019, se contabilizaron 18 terrazas entre Plaza de España y el Palacio de Cibeles —un recorrido de apenas dos kilómetros—, hoy ya se pueden contar 36. La cifra refleja la concentración de locales y la feroz competencia que se libra en esta milla de oro del gin-tonic madrileño. Todos quieren reinar ahí arriba.
