John Connolly, una mirada empática al lado más oscuro: “Es importante no ser cómplices del mal”
Una de las más fecundas y originales carreras de la historia de la ficción criminal inició su andadura, sin que el protagonista todavía lo supiera, el 29 de diciembre de 1996. El asesinato aquel día de la joven Belinda Pereira en Dublín, nunca resuelto, la reacción de unos y otros cuando se supo que era prostituta y la dejadez de la policía soliviantaron a un joven periodista freelance del Irish Times que por entonces leía con ahínco al maestro Ross Macdonald. Su nombre era John Connolly y aquella rabia, aquella necesidad de justicia, aquel impulso redentor cristalizaron en Todo lo que muere (1999), la primera historia protagonizada por el detective Charlie Parker. Casi 30 años después, nos encontramos con Connolly (Dublín, 58 años) en un hotel próximo al parque del Retiro y, por tanto, de la Feria del Libro de Madrid, por la que pasa este fin de semana como ilustre invitado. Viene con un estreno bajo el brazo (Hijos de Eva, Tusquets, como toda su obra) y ha aprendido español desde el último encuentro con este periodista. Pero volvamos al principio.



