Irlanda del Norte arde tras el intento de asesinato de un británico a manos de refugiado sudanés
La tensión vuelve a recorrer las calles de Irlanda del Norte. Coches incendiados, viviendas calcinadas, comercios destrozados y enfrentamientos con la policía han sacudido Belfast después de que un solicitante de asilo sudanés fuera acusado de intentar asesinar a un trabajador del Servicio Nacional de Salud británico en plena calle. Mientras las autoridades piden calma, la extrema derecha ha aprovechado el suceso para redoblar su ofensiva contra la política migratoria del Gobierno laborista en un Reino Unido con una sociedad cada vez más polarizada.
“Es un ataque horrible y repugnante”, declaró el primer ministro, Keir Starmer, al condenar una agresión que ha conmocionado al país. “Mis pensamientos están con la víctima y agradezco la actuación de los ciudadanos que intervinieron para ayudarla”, añadió.
La víctima es Stephen Ogilvie, un trabajador sanitario británico de 40 años que, al cierre de esta edición, había perdido el ojo izquierdo y permanecía en estado crítico tras sufrir importantes heridas en la cara, el cuello y la espalda. El acusado, Hadi Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años que había obtenido asilo, compareció ayer ante un tribunal de Belfast acusado de intento de asesinato.
Los hechos ocurrieron el lunes por la noche en Kinnaird Avenue, una calle residencial del norte de Belfast. Un vídeo difundido posteriormente en redes sociales muestra cómo el agresor inmoviliza a la víctima en el suelo mientras la ataca con un cuchillo de cocina. Las imágenes, de apenas 54 segundos, fueron vistas millones de veces y han alimentado una ola de indignación que rápidamente derivó en disturbios, apenas una semana después de los también violentos altercados en el sur de Inglaterra tras el asesinato de un joven británico a manos de un representante de la comunidad Sij.
La ministra principal de Irlanda del Norte, Michelle O’Neill, denunció las escenas vividas. “Grupos de hombres enmascarados están obligando con fuego a familias enteras a abandonar sus hogares. Eso es simplemente cobardía asquerosa”, afirmó.
La violencia se extendió por varios barrios de Belfast. Fueron incendiados vehículos, viviendas y comercios. Las imágenes mostraban a familias evacuando sus casas mientras las llamas avanzaban por edificios residenciales. Un pastor local denunció que algunas personas estaban siendo expulsadas de sus hogares “porque son negras”.
Ante el deterioro de la situación, el jefe de la Policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, hizo un llamamiento a la calma y pidió a la población no dejarse influir por quienes intentan alimentar el conflicto desde las redes sociales. “Hay personas que no saben nada sobre Irlanda del Norte y están utilizando plataformas digitales para incitar a la violencia”, advirtió.
La advertencia estaba dirigida, entre otros, al activista ultraderechista Tommy Robinson, que difundió las imágenes del ataque entre sus seguidores pocas horas después de producirse. También Elon Musk, dueño de X, volvió a intervenir en el debate británico con mensajes favorables a las protestas. “Solo protestando repetidamente y con fuerza lograremos algún cambio”, escribió ante sus más de 240 millones de seguidores.
El caso ha vuelto a colocar la inmigración en el centro del debate político británico. Según explicó la policía, el acusado habría viajado desde Sudán a París y posteriormente a Dublín antes de desplazarse por carretera hasta Belfast en febrero de 2023. Allí solicitó asilo y obtuvo posteriormente permiso de residencia en Reino Unido hasta 2028.
La denominada “ruta irlandesa” se ha convertido de nuevo en objeto de controversia. La ausencia de controles fronterizos entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte permite la libre circulación de personas dentro del Área Común de Viaje compartida por ambos países. Respetar la peculiaridad de la línea divisoria cargada de historia fue uno de los capítulos más complejos del Brexit.
“Francamente, esta gente no debería estar aquí”, declaró Nigel Farage, líder de la derecha radical Reform UK y protagonista absoluto de los últimos comicios locales y regionales, después de conocerse el historial migratorio del sospechoso. El dirigente populista acusó al Gobierno de conceder permisos de residencia “como si fueran caramelos Smarties” y exigió una revisión del sistema.
La ministra de Justicia de Irlanda del Norte, Naomi Long, reconoció que existen desafíos relacionados con el control de movimientos entre ambos territorios, aunque pidió evitar que el caso sea utilizado para demonizar comunidades enteras. “No queremos que el Área Común de Viaje sea explotada con fines ilícitos, pero tampoco debemos estigmatizar a ningún grupo de personas”, afirmó.
El episodio coincide con el aniversario de las violentas protestas celebradas en Irlanda del Norte en junio del año pasado por la presunta violación de una menor por dos adolescentes de origen rumano en Ballymena, que luego fueron declarados no culpables y absueltos.
Aunque el número de inmigrantes en Irlanda del Norte sigue siendo reducido en comparación con el resto del Reino Unido, el aumento de la diversidad étnica coincide con una sociedad aún altamente polarizada entre católicos y protestantes donde la tensión se agrava con problemas estructurales de pobreza, exclusión y falta de oportunidades.


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