Para Antoni Gaudí, que murió tal día como este miércoles, hace 100 años, ingresado en un hospicio porque lo tomaron por un mendigo tras ser atropellado por un tranvía, habría sido un sueño saber que el Papa, los Reyes de España, el presidente del Gobierno y de la Generalitat, el alcalde de Barcelona y una larga lista de autoridades estarían, un siglo después, rindiéndole homenaje y mirando al cielo para ver cómo se iluminaba la torre de la iglesia más alta del mundo. La epopeya de la Sagrada Familia, 144 años en construcción, y que aún no ha acabado, ha tenido este miércoles uno de sus días para la historia con la solemne ceremonia religiosa que ha culminado con la bendición del Papa a la Torre de Jesucristo. Otro momento que hará que la imagen de Barcelona dé la vuelta mundo, con 9.000 personas dentro del templo y 130.000 en el exterior, según las autoridades.
El Papa, junto a los Reyes y el arzobispo de Barcelona, Juan José Omella Omella, siguen el espectáculo de luces y fuegos artificiales tras la bendición papal de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia.
El papa León XIV asiste a un gran espectáculo de luz en homenaje a Antonio Gaudí, tras bendecir la Torre de Jesús al finalizar la misa celebrada en la Sagrada Familia.
El segundo vehículo blindado y con vitrina antibalas destinado a un Pontífice se fabricó en Jaén para Juan Pablo II. Con él viajó a Salamanca en 1982 y, después, a Perú, Colombia, India... Hoy se exhibe en los Museos Vaticanos Leer
El segundo vehículo blindado y con vitrina antibalas destinado a un Pontífice se fabricó en Jaén para Juan Pablo II. Con él viajó a Salamanca en 1982 y, después, a Perú, Colombia, India... Hoy se exhibe en los Museos Vaticanos
El papa León XIV ha visitado este miércoles la abadía de Montserrat, símbolo de la Iglesia y de la identidad de Cataluña, pero también del escándalo de la pederastia. Fue en este lugar donde surgió uno de los casos más graves de esta comunidad autónoma, destapado por este periódico en enero de 2019: los últimos tres abades del monasterio, los anteriores al actual, encubrieron abusos durante décadas y han surgido acusaciones contra tres frailes con al menos 15 víctimas. Ninguna de ellas ha recibido compensación, salvo la última conocida, a raíz de una condena judicial en 2024, según los datos de Miguel Hurtado, la primera víctima que salió a la luz. Es un ejemplo de esa “llaga abierta” que ha admitido el Papa en su llegada a España. Sin embargo, León XIV no ha aludido al escándalo en su discurso ante la comunidad benedictina. La propia abadía pidió perdón públicamente y admitió los abusos en un informe en 2019. Tampoco el actual abad, Manel Gasch i Hurios, en el cargo desde 2021, ha hecho mención alguna a la cuestión en su intervención.