Soy experta en lavandería y desde que lavo de esta forma las toallas, he pagado menos en mi factura de la luz
A día de hoy, hemos acabado pensando que para evitar bacterias y malos olores debíamos meter en la lavadora las toallas cada vez que se utilizasen. Sin embargo, esta obsesión por la higiene diaria es menos beneficiosa de lo que creemos, primero porque acaba estropeando las fibras del producto, y además, aumenta de forma considerable el consumo de energía y agua.
Para saber realmente cuándo se debe lavar la toalla, primero se debe conocer de qué tipo es y cuánto se ha utilizado.
Cada cuánto usos hay que lavar tus toallas
Estos textiles forman parte de nuestro día a día, están cuando nos lavamos las manos, cuando nos duchamos o cuando salimos de la piscina, y cada una de ellas siguen unas normas.
Para evitar que se acumulen bacterias y hongos los expertos recomiendan lavarla cada 3 o 4 usos. Sin embargo, es verdad que tiempo exacto y la necesidad de lavado dependen del uso y del tipo porque cada una retiene la humedad y la suciedad de una manera.
Para las toallas de ducha o de cuerpo, principalmente es importante extenderlas bien en un lugar donde haya ventilación para evitar el olor a humedad cada vez que se utilice. Asimismo, esta debe lavarse a la cuarta vez que se utilice.
¿Y las toallas de lavabo o manos? Pues bien, estas como se suelen usar varias veces al día por diferentes personas (casi siempre), acumulan gérmenes bastante más rápido, por ello recomiendan cada 1 o 2 días.
Mientras que, hay dos tipos que sí que se deben de lavar después de cada uso, y estas son las toallas de playa o piscina, y las de gimnasio o deporte.
Lo que no se debe hacer a la hora de lavar las toallas
Las toallas recogen un mal olor cuando se quedan húmedas, por las bacterias o por el detergente o suavizante que se deja sin aclarar bien. Muchas veces desconocemos por qué sigue oliendo mal la toalla, o no sabemos si realmente está bien lavada, esto se debe a estos errores:
- El uso del suavizante
El suavizante para las toallas no es beneficioso, ya que crea una especie de capa sobre las fibras de algodón, provocando que no absorba bien la toalla y no elimine bien los malos olores o la suciedad.
Hay expertos que recomiendan como sustitutivo a este producto el vinagre blanco.
- Echar de más de detergente
Al echar demasiado detergente, puede hacer que la toalla no quede bien aclarada y el producto se quede sin aclarar, por lo que tampoco estaría del todo limpia.
- Sobrecargar la lavadora
Recomiendan lavar las toallas a parte del resto de coladas, llenando solo hasta tres cuartas partes del tambor para que haya espacio suficiente.
- La humedad
No se debe doblar y guardar las toallas en cuanto salen de la lavadora, esto es lo que produce la humedad y el moho. Por lo que, antes de guardarlas en la estantería o en el armario, se debe asegurar uno que está completamente seca.


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