¿Cómo nació el rock pesado en español? La primera edición patria de este histórico LP argentino
El origen del rock pesado en español, una grabación perdida queBeat Generacion edita en España por primera vez. Un disco anárquico, hijo de su tiempo, convulso y pre dictarorial, donde todo era posible y todo estaba vigilada. No había nada así en el mundo. Menos en español. El segundo volumen de la Pesada (editado originalmente en 1972 y recuperado en 2026 por Beat Generación), sigue siendo el de un proyecto ecléctico, variado, con distintos músicos y estilos, con la cabeza visible del gordo, de Billy Bond, pero, esta vez, con una formación más estable: las guitarras crujientes y bluseras se las reparte el mito Pappo con Kubero Díaz (uno de los grandes del rock argentino, inmortalizado por Miguel Abuelo en su LP solista Buen día, día, con aquella joyita, "Días de Kuberito Díaz"), que había tocado en la seminal La Cofradía de la Flor Solar.
Mientras que Pappo ofrecía ese tono blues argentino tan auténtico, Kubero tenía un punto más psicodélico.
Con un tema de Díaz se abre el LP, abre urbano y salvaje, es La pálida ciudad, con la voz de Billy, anfetamínica, tratando de seguir el violín de Jorge Pinchevsky, casi una guitarra solista. La maldita máquina es el segundo corte, con el bajo de Alejandro Medina (que se encarga de la composición junto a Rubén de León), de Manal, sosteniendo la épica de un tema, 1972, que está cerca de lo que hacían en Inglaterra los Led Zeppelin y, sobre todo, Black Sabbath. El fraseo de Bond más que cantar, mastica… la pareja Jorge Álvarez/Billy Bond se encargan de Blues para mis amigos, un tema que surge del espíritu de improvisación, exagerado, llevando el intercambio instrumental sobre una sucesión melódica de más de siete minutos. Esa propuesta, de manual, muy del gusto de la época, más de resina y cigarrillo, de trago y de ruleta. La batería, compartida por Luis Gambolini (compadre de Bond desde el principio) y con Javier Martínez, al que se nombra: “que canta y toca”. Ya hablamos de Javier Martínez en Motel Margot, de su labor como letrista y compositor en Manal (Javier Martínez, Alejandro Medina y Claudio Gabis, un trío superdotado), definiendo Buenos Aires como un blues eléctrico desconocido en España y que, tras la muerte de Martínez en 2024, dejó huérfano. Martínez letrista y Martínez músico, como Billy Bond y Pappo, son extraños, extraterrestres en el planeta Europa y que, por lo menos en parte, estamos recuperando gracias a reediciones como esta. Cierra la primera cara del LP Que descanses en paz, casi un juego, una miniatura de dos minutos, con piano y violín (Jorge Pinchevsky y Roberto Lar) que suena a entretenimiento menor. Fonética y gamberrismo de estudio.
Damos la vuelta al vinilo para abordar Para qué nos sirven, rock frenético de onda corta, setentero total, a Jorge Álvarez y Bond se une Pappo en la composición. Estamos en plena dictadura de Lanusse y aquí las metáforas había que utilizarlas con tiento. Tiempos duros, tiempos difíciles. Iba a volver Perón, iban a llenar de sangre las calles de Buenos Aires y el monte de Tucumán los montoneros, Billy se iría Brasil. Otros para España. Mientras el violín de Pinchevsky se clavaba en el alma. El uso del violín es un detalle cualitativo en el proyecto, Pinchevsky estaría con Sui Generis grabando Vida, pero, incluso, puedes seguirlo en los créditos hasta momentos tan delirantes como “La hija de lágrima” de Charly García o como músico estable en bandas del progresivo internacional como Gong. Palabras mayores.
El segundo tema de la cara B es Voy a ver un amigo, con música de Pappo y letra de Javier Martínez. Entre las burbujas ácidas, el movimiento y el sueño, hay aviso por lo que está a punto de llegar. Pronto caminar por la ciudad iba a ser un peligro y el mundo tendría que llevarse el bajón a casa. Un piano tocado con energía de percusión reaviva la sensación de crudeza y violencia. El final, que parecía una humorada, no lo es: La Marcha de San Lorenzo, escrita por Cayetano Alberto Silva, una tonada militar, usada de manera patriótica en las escuelas argentinas. Vertida en un oscuro blues, asalvajado y grotesco. San Martín y compañía. Aquí es con
No olvidemos que, años más tarde, Charly García grabó El himno nacional argentino. Cosas que aquí, en España, no entendemos.
Este segundo volumen de la Pesada es más prolijo en su organización instrumental, pero adolece del éxtasis de composición que tenía el primero de sus discos. Algunos de sus temas parecen improvisaciones de estudio, pero, al tener una nómina de colaboradores olímpicos, el disco sigue siendo un objeto imprescindible para un tiempo y un lugar. Si no te lo pillas, es que no has entendido nada. Ni Calamaro ni Robert Johnson ni Rosalía. Ahí lo dejo. Bueno, ni Radiohead, pero es que, si estás leyendo esto, ya lo sabías.

