El otro rival del Mundial 2026: el calor extremo

A diferencia de lo que puedan pensar muchas personas, el animal más letal del mundo es un mosquito. Concretamente el Aedes aegypti, una de las más de 3.000 especies que se conocen y responsable de la muerte de cerca de 1 millón de personas al año. Es el verdugo y responsable de transmitir enfermedades como el dengue, el zika, la fiebre amarilla y la chikungunya, con pocas o nulas soluciones para el ser humano. La exposición es mayúscula y el cambio climático está, incluso, haciéndola más grande.
En este sentido, Google ha querido entrar en escena con un proyecto denominado Debug. El objetivo no es otro que liberar 32 millones de mosquitos macho esterilizados en zonas de Estados Unidos como California y Arizona durante dos años como forma de controlar la plaga y reducir la población de esta especie y combatir así estas enfermedades letales de las cuales no hay cura ni vacunas.
La empresa tecnológica ha estado observando a lo largo de los años que la población de este tipo de mosquito y la transmisión de enfermedades ha ido en aumento. En este contexto, iniciaron este proyecto como una forma de controlar esta plaga, algo que ya ha ido mostrando resultados en algunas zonas del mundo.
Y es que la Técnica del Insecto Estéril (TIE) fue desarrollada en 1950, por lo que mosquitos machos son infectados con la bacteria Wolbachia, lo que permite que no se puedan reproducir con mosquitos hembra silvestres. Esta técnica ya aplicada a otros insectos invasores y peligrosos como las moscas de la fruta, los gusanos barrenadores y las polillas de la manzana, evita que las plagas se descontrolen ya que los huevos nunca eclosionan, por lo que en cada generación se va reduciendo el número.
Tras sus buenos resultados en Singapur, donde el proyecto Debug ha conseguido suprimir 80-90 % de la especie Aedes aegypti junto con una reducción de los casos de Dengue. Google se ha puesto en contacto con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos con el objetivo de conseguir el permiso para liberar a 32 millones de mosquitos ya esterelizados.
La liberación se haría de forma controlada, ya que en un año se espera poder liberar 16 millones ya infectados con Wolbachia, para volver a liberar otros 16 millones en el segundo año.


Un análisis de los 65 bancos más grandes del mundo revela un notable incremento de la financiación de la industria de los combustibles fósiles por parte de estas entidades. A pesar de ser los principales responsables del cambio climático y de que la ciencia apunta a la necesidad de desengancharse del carbón, el petróleo y el gas, el pasado año estas 65 entidades aumentaron la apuesta por ese sector: la financiación aumentó un 8% respecto a 2024, hasta alcanzar los 906.000 millones de dólares, según el informe Banking on Climate Chaos.

© Angus Mordant (REUTERS)
No hay registros meteorológicos anteriores al siglo XVII. La medición más antigua se sitúa en el 1659 en el centro de Inglaterra. De ahí hacia atrás la única forma de estudiar el clima son los llamados "archivos naturales", básicamente los anillos de los árboles, testigos de hielo o sedimentos indicadores que permiten a los climatólogos reconstruir cómo actuaban los agentes atmosféricos hace miles de años.
Sin tener formación científica, a finales del siglo XIX unos pescadores peruanos advirtieron que algunos años las aguas del Pacífico eran más cálidas en la costa de su país. El fenómeno, cuya causa desconocían, solía tener lugar en la época navideña por lo que empezaron a llamarlo "la corriente del niño", una denominación que con el tiempo hizo fortuna hasta quedar bautizada en la terminología científica como El Niño.
Siglo y medio después la ciencia no ha logrado precisar con exactitud qué es lo que determina el inicio de estos ciclos de enfriamiento y calentamiento en el océano Pacífico ecuatorial, aún entendiendo que guardan relación con las variaciones en la presión atmosférica y la velocidad y dirección del viento.
De lo que sí tienen probada constancia es de la repercusión que el fenómeno tiene en la modulación del clima a escala planetaria. Los efectos de El Niño son olas de calor exacerbado, sequías intensas y lluvias torrenciales, efectos devastadores que afectan de forma directa a áreas del Pacífico pero que indirectamente inciden en otras partes del planeta con tendencia hacia veranos más intensos y calurosos, inviernos más húmedos, menos fríos y con fuertes precipitaciones.
Lo cierto es que la ONU acaba de alertar sobre la inminente formación de un episodio de El Niño que, según pronostican, provocará un calentamiento de gran impacto mundial que se sumará al cambio climático causado por la actividad humana.
Es la conclusión a la que han llegado los climatólogos de Naciones Unidas tras constatar que entre finales de abril y mediados de mayo la temperatura de la superficie en el océano Pacífico superaba en 6 grados el promedio habitual. Los científicos de la Organización Meteorológica Mundial, considerados como la fuente de información más autorizada del planeta en este campo, sitúan en un 80% por ciento el nivel de probabilidad de que se produzca un episodio de calentamiento ya entre junio y agosto y de un 90% de que el fenómeno se alargue hasta noviembre. El propio secretario general de la ONU, António Guterres, ha lanzado la alarma global sobre los efectos devastadores que puede tener el que "El Niño avive el fuego del calentamiento global" y pide a la comunidad internacional que lo trate como la grave alerta climática que es.
Su mensaje incide en la necesidad de proporcionar sistemas de alerta temprana que protejan a los mas vulnerables además de reiterar la necesidad de acabar cuanto antes con la dependencia de los combustibles fósiles acelerando al máximo el tránsito a las energías renovables.
Un mensaje que no deberíamos orillar aquí en España y en todo el Mediterráneo donde ya experimentamos los estragos de las olas abrasadoras con esos incendios inapagables que arrasaron el pasado verano casi cuatrocientas mil hectáreas de nuestro medio natural. El de mayo pasado ha sido el mes con más muertes por calor desde que hay registros. Lo del clima no es asunto menor.
