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Aspaym, un campamento inclusivo en el que "las sillas van por delante"

8 June 2026 at 06:29

Este campamento tiene una consigna: las sillas por delante. Cada niño la interioriza y la lleva a la práctica. La silla siempre delante por si hay que ayudar y empujarla. La silla siempre delante por si hay que buscar algún tesoro e impides la visión de quien está detrás mientras tú estas de pie.

El Bosque de los Sueños es el nombre de un espacio accesible situado en Cubillos del Sil, muy cerquita de Ponferrada. Este lugar acoge del 3 al 14 de agosto el campamento de Aspaym para niños y niñas con y sin discapacidad.

Los peques tienen entre 6 y 17 años y conviven en igualdad de condiciones. "Hablamos de ocio inclusivo", explica Samuel Regueira, responsable de prensa y comunicación de la Federación Nacional Aspaym y de su campamento. "Organizamos todo tipo de actividades de campamento, desde las más típicas a las más novedosas, pensando en que todos los niños puedan disfrutarlas en igualdad de condiciones. Aquí no se trata de separar o de limitar, lo importante es que exista un espacio real de convivencia donde compartir todos juntos juegos, actividades y experiencias de manera natural. El ocio inclusivo es posible con apoyos para todas las personas".

La temática de este año son los agentes secretos. Como en cada edición acudirán a la piscina municipal (adaptada) del municipio o a un cercano circuito de karts (también adaptado). Otra de las actividades más clásicas de este campamento son sus olimpiadas. Se celebran por las mañanas y engloban varias disciplinas como el tiro con arco o la petanca. "Por supuesto, todo adaptado para que juegue todo el mundo", apunta Samuel.

Dentro de la discapacidad, el campamento está pensado especialmente para discapacidad física, lesiones medulares y movilidad reducida. Pero el mayor desafío no está en conseguir que niños y niñas con discapacidad se apunten. De hecho, ya han cubierto las plazas y los hay en lista de espera. Los puestos que no han llenado todavía son los que corresponden a la chavalada sin discapacidad. "Nos pasa siempre, es el mayor desafío -cuenta Samuel-, llegar a los pequeños sin discapacidad y a sus familias. Yo entiendo que te pones a buscar campamento de verano y el que tiene discapacidad sí que busca un campamento inclusivo, pero el que no la tiene no. Lo habitual es que los niños sin discapacidad que vienen sean hermanos o hermanas de los chavales con discapacidad o amigos del cole".

El campamento cumple este año su edición 29 y tiene 60 plazas. El deseo de Aspaym siempre es que haya mitad y mitad de niños con y sin discapacidad. "En el campamento tenemos una alta ratio de repetición entre los asistentes", agradece Samuel. "Hablamos con ellos y sus familias porque nadie mejor para difundir la experiencia e intentar llegar a más personas".

Después de casi treinta años, Aspaym cuenta con voluntarios para ejercer como monitores en el campamento. "Lo mejor es que muchos de ellos son antiguos chavales que han venido al campamento y cuando se les pasa la edad quieren volver como monitores para ayudar a los niños a tener una infancia como la que tuvieron ellos", dice Samuel. "Cuando crecen se les da una formación sobre las pautas que deben seguir, los distintos ciclos, las guardias, la paciencia, cómo mediar o cómo relacionarse con los compañeros".

Samuel es consciente de que hay otros muchos campamentos de los que los chavales con discapacidad se quedan fuera porque no cuentan con los apoyos que necesitan. Para ellos este es una prueba de que "alguien como él puede divertirse y tener un verano como el de cualquier otro niño", explica Samuel. "Por su parte, a los niños sin discapacidad les permite aprender a entender su realidad. Y además la entienden superbién".

"Nos gustaría tener más capacidad para atender a todos los niños con discapacidad que quieren venir y actualmente están en lista de espera. Tener más recursos para toda la demanda que tenemos", lamenta el responsable de Aspaym. "Este es uno de nuestros principales retos y el otro, ser capaces de atraer de la mima manera a niños y niñas sin discapacidad. Igual que hay niños que los mandan a campamentos de informática para que aprendan algo para el futuro, pues que se planteen mandarlos a uno inclusivo para que aprendan valores para su futuro", concluye.

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