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La playa interior de Teruel: el nuevo enclave acuático entre montañas y en el corazón del Maestrazgo

10 June 2026 at 12:16

La playa interior de Teruel: el nuevo enclave acuático entre montañas y en el corazón del Maestrazgo

Aguas turquesas, roca caliza y deportes acuáticos en un enclave de interior situado junto a uno de los embalses más singulares de Aragón

El arenal de montaña que ha dado a la provincia de Ourense su primera playa condecorada con bandera azul

Aguas azul turquesa, arena fina y sol radiante a más de 100 kilómetros del mar más cercano. La playa del embalse de Santolea es la nueva gran apuesta turística de la comarca del Maestrazgo de cara al verano. Enclavada a orillas de una presa artificial y rodeada por un paisaje rocoso y escarpado, esta zona de baño entre montañas ofrece actividades como piragüismo, paddle-surf o navegación sin motor, todo ello en un entorno de gran valor paisajístico y geológico.

Inaugurado el 22 de abril de 2026, el proyecto responde a una histórica demanda de espacios acuáticos en la región y se convirtió en una realidad tras la finalización de las obras de la presa en 2022. Esta iniciativa, financiada a través del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), supuso una inversión de 106.761,28 euros destinada a labores de limpieza, accesibilidad e infraestructura turística.

La playa está situada en el término municipal de Castellote, en la comarca del Maestrazgo, a pocos metros de la carretera local TE-39. Desde Alcañiz, la ciudad de referencia más próxima, el trayecto es de 45 kilómetros —unos 40 minutos en coche—, mientras que desde Zaragoza, la capital aragonesa, la distancia es de 140 kilómetros, aproximadamente una hora y cincuenta minutos por carretera. El acceso en transporte público es limitado, como suele ocurrir en este tipo de entornos rurales del interior, por lo que el coche es la opción más recomendable.

Esta playa no está diseñada para competir con el Mediterráneo, el Atlántico o el Cantábrico. Su propuesta es otra: ofrecer a los habitantes de los municipios cercanos un espacio tranquilo junto a un agua limpia y calmada, rodeado por paredes de roca caliza. Aunque se trata de un paisaje abierto, la sensación es de recogimiento.

El recinto cuenta con una zona de arena habilitada, aparcamiento, señalización informativa sobre el entorno, áreas de descanso con mesas y bancos y un pantalán recién instalado desde el que muchos visitantes acceden al agua. Se trata de una infraestructura sencilla, pero equipada con lo necesario para pasar una jornada cómoda. Las actividades principales son el piragüismo y el paddle-surf, que conviven con la pesca, la navegación sin motor y el baño. Es un destino pensado para disfrutar de un día al aire libre en familia o con amigos.

Pero el atractivo de Santolea no se limita al agua. El embalse se asienta sobre un territorio de gran valor geológico y paleontológico. La zona cuenta con importantes yacimientos del Cretácico Inferior y se encuentra junto al Bosque Pétreo, otro enclave de gran interés natural e histórico. A escasos kilómetros, el castillo templario de Castellote domina el valle desde lo alto de su peña. Más allá de esta localidad, la comarca del Maestrazgo concentra cuatro de los seis Monumentos Naturales de Aragón, con parajes como el Nacimiento del Río Pitarque o los Órganos de Montoro, que por sí solos justifican la visita.

La historia de Santolea: décadas de historia sumergida

Pero Santolea no es solo una playa. Es también décadas de historia sumergida. El origen del embalse se remonta a los años treinta del siglo pasado, cuando se construyó la primera presa sobre el río Guadalope, que ya desplazó y anegó poblaciones cercanas. Décadas más tarde, en los años setenta, la infraestructura fue reconstruida. Esta vez, sin embargo, terminó por engullir todo lo que quedaba del pueblo. La villa de Santolea, que había llegado a contar con varios cientos de habitantes y cuya economía se basaba principalmente en la agricultura y la ganadería, fue despoblada y demolida para dar paso a las aguas del nuevo proyecto. Sus calles, iglesias, casas y campos de cultivo desaparecieron bajo el embalse.

En 2018, sin embargo, el pantano inició un nuevo proceso de remodelación que concluyó en 2022 y que es el que, hoy en día, permite la existencia de la playa fluvial. Durante estas obras, Santolea tuvo que ser vaciado, lo que dejó al descubierto restos de los núcleos que habían permanecido bajo el agua durante décadas. El hallazgo más destacado fue el antiguo puente de Castellote, una construcción del siglo XVI que había permanecido sumergida durante noventa años y que emergió prácticamente intacta. Su aparición movilizó a numerosos vecinos de la zona, que impulsaron una iniciativa para desmontarlo piedra a piedra y reconstruirlo posteriormente, al tiempo que se rendía homenaje a la memoria del pueblo desaparecido.

Cuando finalizaron las obras de la presa, la capacidad del embalse aumentó hasta los 111 hectómetros cúbicos, permitiendo recuperar un gran espejo de agua estable. Lo que nació como un proyecto destinado a garantizar el suministro de agua a los municipios cercanos terminó abriendo también una oportunidad turística. La misma agua que borró Santolea del mapa se ha convertido décadas después en uno de los paisajes más singulares del interior de Aragón.

La nueva playa fluvial da comienzo a una etapa distinta para el embalse de Santolea, que suma el atractivo turístico a su función histórica de abastecimiento. Un espacio que aspira a convertirse en uno de los referentes turísticos del Maestrazgo durante la temporada estival.

La Diputación de Cáceres impulsará la exhumación de más de 300 víctimas de la represión franquista en dos fosas comunes

10 June 2026 at 04:30

A partir del verano, los cementerios de Cáceres (96.651 habitantes) y Conquista de la Sierra (193) acogerán trabajos para intentar exhumar e identificar los restos de más de 300 víctimas de la represión franquista enterradas en fosas comunes. Estas intervenciones, promovidas por la Diputación de Cáceres, contarán con una dotación de 100.000 euros procedente de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática. Pueden extenderse durante más de año y medio y apuntan a ser unas de las mayores en materia de memoria democrática realizadas en Extremadura en los últimos años.

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© Cedidas por la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Zona del cementerio de Cáceres donde se localizan las fosas a exhumar.

Art Laietà celebra 25 vendimias con más de 500 profesionales del sector

9 June 2026 at 15:43

Art Laietà (conocida durante años como Alta Alella) celebró ayer 25 vendimias acompañada por 500 profesionales del sector vitivinícola. Aunque el proyecto comenzó hace 35 años, los primeros vinos y cavas no llegaron al mercado hasta 2001. Una trayectoria que no solo habla de tiempo, sino también de coherencia y fidelidad a una manera de entender el vino: arraigada al territorio, respetuosa con la naturaleza y comprometida con la expresión del paisaje de Alella.

El encuentro profesional permitió a los asistentes descubrir algunos de los espacios más emblemáticos de la bodega, como la Cava Vella, donde reposan los cavas de larga crianza; el Celler de les Aus, escenario de las catas; y los nuevos viñedos de la finca Cal Regent.

Un territorio único a través de catas inéditas

El Celler de les Aus acogió la mayor parte de las catas de la jornada. La primera fue la Cata del Canto de los Pájaros, dirigida por Mireia Pujol-Busquets, segunda generación de Art Laietà, el periodista Jordi Luque y el ornitólogo Pere Alzina. Durante la sesión se degustaron los vinos Puput, Tallarol y Merla, mientras los asistentes descubrían estas especies que habitan en el Parque Natural de la Serralada de Marina y sus cantos.

A continuación, tuvo lugar la cata Ópera Vertical de Cau d’en Genís, con las añadas 2024, 2021 y 2014, dirigida por el sumiller de Alella Marc Guallar y maridada con tres piezas de ópera interpretadas por la mezzosoprano Helena Ressurreição y la pianista Oriana Kemelmajer.

El fundador de la bodega, Josep Maria Pujol-Busquets, y el primer Master of Wine catalán, Álvaro Ribalta, protagonizaron la tercera cata, una vertical en la que se degustaron seis añadas de los cavas de colección AA10 y AA5.

Y para los amantes de los vinos dulces, el Centro de Enoturismo acogió un show de chocolate maridado con el vino Dolç Mataró (añadas 2023 y 2010), a cargo de Miquel Antoja, chef y fundador de Foodlona, y Mireia Pujol-Busquets.

Homenaje a Javier Pagés y otras actividades

Más allá de las catas, la bodega acogió numerosas actividades durante toda la jornada. Degustación de todas las referencias de Art Laietà, propuestas gastronómicas de chefs y restaurantes de proximidad, visitas a los nuevos viñedos, cata de vinos seleccionados de todas las bodegas de Grandes Pagos de España, arte en directo sobre los Oeuf de Beaune y la presentación de la última novedad de la bodega: su primer vino low-alcohol de Macabeo (8 % vol.).

Al mediodía se vivió un momento muy especial durante un acto sorpresa en el que Mireia y Josep Maria Pujol-Busquets rindieron homenaje a Javier Pagés, presidente en funciones de la D.O. Cava, por la labor realizada durante los últimos ocho años. En el acto participó también Joaquim Tosas en representación de la Asociación de Elaboradores de Cava (AECava).

El DJ Axel Pi (Sidonie) puso el broche final a la celebración en la Terraza Mirador, en un ambiente festivo y cercano, con los pájaros sobrevolando los viñedos y el mar como telón de fondo.

© Jordi Gatell

Una jornada intensa

Playas con bandera azul, rutas de senderismo y pazos históricos en una de las localidades costeras más grandes de la Ría de Arousa

9 June 2026 at 14:52

Playas con bandera azul, rutas de senderismo y pazos históricos en una de las localidades costeras más grandes de la Ría de Arousa

Este municipio gallego reúne algunos de los paisajes más variados de las Rías Baixas: mar, montaña e historia a pocos kilómetros de distancia

Cuatro senderos clave para explorar a fondo el Monte Xiabre en Vilagarcía: su duración y recorrido

El agua quieta refleja los colores del cielo. Las bateas mejilloneras flotan apacibles sobre la ría y, en el horizonte, la silueta del Monte Xiabre domina el paisaje. Mar y montaña conviven en una tregua permanente. Vilagarcía de Arousa sabe de eso, lo vive cada día. Es una de las localidades costeras más grandes y activas de la Ría de Arousa, pero no presume de ello. Su perfil es el de una ciudad que ha sabido crecer manteniendo su carácter marinero. En sus alrededores, este enclave ofrece atractivos para todos los públicos: el paseo marítimo más largo de las Rías Baixas, playas con Bandera Azul, rutas de senderismo y pazos históricos escondidos entre jardines centenarios.

Vilagarcía de Arousa es la ciudad más importante de la ría que le da nombre, en la comarca de O Salnés. Su ubicación la convierte en un atractivo destino para visitantes de distintos puntos de Galicia. Se encuentra a 29 kilómetros de Pontevedra (unos 35 minutos en coche), a 46 kilómetros de Santiago de Compostela (unos 42 minutos en coche) y a 53 kilómetros de Vigo (unos 47 minutos en coche). A Coruña es la más alejada de las ciudades gallegas, situada a unos 117 kilómetros (aproximadamente una hora y veinte minutos en coche). La localidad también cuenta con estación de tren propia, bien conectada a la red ferroviaria. En cualquiera de los casos, la visita merece el desplazamiento.

Arenales frente a la ría

En total, el municipio de Vilagarcía cuenta con ocho playas que suman casi cuatro kilómetros de fina arena blanca y aguas calmadas. Sorprendentemente, estos arenales no suelen encontrarse entre los más concurridos de la región; más bien al contrario. Son playas de afluencia moderada, perfectas para desconectar y relajarse. Esto es una rareza en el litoral gallego, que durante el verano suele concentrar grandes cantidades de visitantes. Entre las ocho playas, dos lucen año tras año el distintivo de Bandera Azul: Compostela y O Campanario.

La primera, A Concha-Compostela, se lleva buena parte del protagonismo. Son casi dos kilómetros de arenal que se extienden entre los núcleos urbanos de Vilagarcía y Carril, unidos por el paseo marítimo. Durante los meses de verano, esta playa atrae no solo a vecinos del municipio, sino también a visitantes de otros puntos del interior de Galicia, que se acercan a disfrutar de su infraestructura —duchas, quioscos, servicio de socorrismo y limpieza diaria— y de su tranquilo ambiente de ría, alejado de la fuerza del Atlántico.

La segunda, O Campanario, situada entre Vilagarcía y Catoira, cuenta con una personalidad propia y muy diferente a la de A Concha-Compostela. Se trata de una playa fluvial donde las aguas dulces del río se mezclan con la influencia marina. Es una orilla tranquila, mucho menos concurrida que Compostela, perfecta para disfrutar con niños pequeños.

El reconocimiento de Bandera Azul no se concede en vano. Se otorga únicamente a aquellas playas que cumplen estrictos criterios de calidad del agua, accesibilidad, servicios y sostenibilidad, incluyendo equipos de socorrismo y primeros auxilios. Son entornos especialmente cuidados para una visita sin sobresaltos.

Los caminos del Monte Xiabre

Las playas muestran la cara más amable de la región. El Monte Xiabre, por el contrario, exhibe su vertiente más natural. Se trata de un macizo rocoso que supera los 600 metros sobre el nivel del mar y que se reparte entre tres municipios: Caldas de Reis, Catoira y Vilagarcía de Arousa. Es la montaña más alta de la zona y, aunque el ascenso requiere esfuerzo, la recompensa desde la cima es una de esas panorámicas difíciles de olvidar: los valles interiores de O Salnés, los meandros del Ulla, la península de Barbanza, la desembocadura de la ría de Arousa y, en los días despejados, las islas de Cortegada, Sálvora y Ons.

El monte ofrece diferentes alternativas de senderismo que permiten descubrir sus distintas vertientes. Todas parten desde los alrededores de Vilagarcía de Arousa y están adaptadas a distintos niveles y tiempos. Los caminantes más experimentados pueden optar por la Ruta del Monte Xiabre, un recorrido circular de 8,6 kilómetros de alta dificultad. Por otro lado, quienes buscan vistas destacadas en menos tiempo pueden recorrer los 3,6 kilómetros que conducen a la Cruz de Xiabre y su mirador de 360 grados. Para familias o principiantes, el Mirador de Bamio ofrece un paseo de 1,5 kilómetros entre pinares y áreas de descanso. Como alternativa llana junto al mar, la Vía Verde do Salnés aprovecha una antigua vía ferroviaria totalmente accesible para peatones y ciclistas.

Los pazos: cuando la historia no necesita museos

Normalmente, la historia se cuenta en museos o en libros. Aquí no. Aquí se descubre al aire libre, entre jardines centenarios y fachadas de piedra que nunca dejaron de estar habitadas. En los alrededores de Vilagarcía se conservan diferentes pazos que mantienen, en la mayoría de los casos, todo el porte de épocas pasadas. La localidad ha trazado su propia Ruta de los Pazos para recorrerlos con calma.

El más destacado de todos es, sin duda, el Pazo de Rubiáns, residencia del único señorío de Galicia. Este enclave llama la atención por sus jardines de camelias y por su bodega del siglo XVI. La ciudad también alberga el Pazo-Convento de Vista Alegre, declarado Monumento Histórico-Artístico, además de A Golpelleira y O Rial, completando una ruta patrimonial que complementa la oferta de playas y espacios naturales del municipio.

Nueva añada de Pago de Otazu Chardonnay 2024

9 June 2026 at 09:54

Otazu presenta la nueva añada de Pago de Otazu Chardonnay 2024 (D.O.P. Pago de Otazu), un vino que refleja la singularidad del terroir de la Bodega con un microclima marcado por una influencia atlántica que define su carácter.

Elaborado exclusivamente con uvas 100% Chardonnay procedentes de viñedos propios certificados bajo la Denominación de Origen Protegida Pago (D.O.P.Pago de Otazu), la vendimia se realizó manualmente en septiembre de 2024 para preservar la máxima calidad y expresión del fruto.

La elaboración de esta nueva añada aúna tradición e innovación. Combina la fermentación y posterior paso en barricas de roble francés con bâtonnage semanal de las lías, así como la fermentación y posterior paso en depósitos de hormigón con forma ovoide, junto a sus lías. Este proceso garantiza la máxima calidad y expresión del terroir de Otazu, el viñedo con D.O.P. Pago situado más al norte de España.

Pago de Otazu Chardonnay 2024 se presenta con un color amarillo brillante y reflejos dorados. En nariz, despliega aromas florales vivos acompañados de notas cítricas y de fruta fresca, sobre un delicado fondo especiado. En boca, destaca por su elegancia, longitud y carácter vibrante, con una fina mineralidad que aporta frescura y equilibrio.

Se trata de un vino versátil, perfecto para armonizar con atún rojo, salmón, sardinas, caballa, tartar, ceviche, tiradito, sushi, mariscos, arroces, foie, jamón ibérico, verduras de temporada, quesos curados, pescados a la brasa, así como carnes blancas y rojas. Se recomienda servirlo entre 10ºC y 12ºC para disfrutar plenamente de toda su riqueza aromática y gustativa.

Otazu es una propiedad familiar ubicada en el norte de España, dedicada al vino, con más de 150 obras de arte contemporáneo integradas en sus espacios. Favorecida por un microclima único, cuenta con su propia denominación de origen protegida, D.O.P. Pago de Otazu.

Siglos de tradición vitivinícola, reflejada en un Señorío del siglo XII y una Bodega centenaria de 1840, inspiraron a una familia y un equipo comprometidos con la elaboración de vinos de gran calidad en un entorno donde el vino y el arte se fusionan en perfecta armonía.

En Otazu, el arte contemporáneo se aprecia a través de la estrecha colaboración con artistas para la presentación de sus vinos, así como de la colección permanente, su exposición anual y sus piezas de arte monumentales, que enriquecen la belleza natural que la enmarca.

“Crear un vino es una forma de expresión artística y, al igual que el arte, es un reflejo de su tiempo con una mirada al futuro. Por lo cual, inexorablemente, nos comprometemos con la continuidad a través de nuestras futuras generaciones”, reflexiona Guillermo Penso, presidente de la Fundación Otazu.

© Otazu

Pago de Otazu Chardonnay 2024

La bodega Eduardo Peña consigue el Gran Baco de Oro para su María Andrea 2025...

8 June 2026 at 17:35

Acaba de publicarse la lista de los Premios Baco, el Concurso Nacional de Vinos Jóvenes de la Unión Española de Catadores, abierto en exclusiva a los vinos elaborados en la cosecha más reciente, la 2025, y la bodega Eduardo Peña vuelve a destacarse como elaboradora de los grandes y modernos ribeiros, buscando la máxima expresión varietal, trabajando cada variedad por separado y en su momento óptimo de maduración.

© Imbolc

La bodega Eduardo Peña consigue el Gran Baco de Oro para su María Andrea 2025...

Qué ver en el pueblo que logró ser el primero del norte reconocido como el Más Bonito de España

8 June 2026 at 15:03

Qué ver en el pueblo que logró ser el primero del norte reconocido como el Más Bonito de España

Del empedrado medieval a las cuevas de Altamira: una guía para recorrer 'La Villa de las Tres Mentiras'

Historia medieval, deporte en la naturaleza y un castillo del siglo X en este pequeño pueblo del Pirineo catalán

Fachadas de piedra y balcones de madera o herrería, muros de altura contenida de los que cuelgan plantas, edificaciones centenarias, calles empedradas y vistas hacia valles verdes: así se pasea por Santillana del Mar, la conocida como 'Villa de las Tres Mentiras'. Un enclave cuya historia no empieza en la Edad Media, sino mucho antes: a dos kilómetros de su casco histórico se encuentran las cuevas de Altamira, con pinturas rupestres de más de 14.000 años de antigüedad. Es uno de los pueblos más bonitos de España, al menos según los múltiples rankings en los que figura año tras año.

“Ni es santa, ni es llana, ni tiene mar”, se repite constantemente respecto al nombre del pueblo. Y es una verdad a medias: su nombre sí proviene de una santa —Santa Juliana—; sus calles tienen cierto relieve, aunque el pueblo está enclavado en un valle y las pendientes son moderadas. Y, aunque la localidad no tiene salida al mar, el municipio de su mismo nombre sí cuenta con acceso al Cantábrico. Pero las discusiones sobre su nombre son, en realidad, lo que menos importa cuando se recorren sus calles.

Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1889, esta villa cántabra se sitúa a apenas 30 kilómetros de Santander, lo que la convierte en una escapada ideal para realizar en un día. Su reconocimiento no ha hecho más que crecer con el paso del tiempo: Santillana del Mar fue el primer pueblo del norte de España en obtener el sello de Los Pueblos más Bonitos de España y lleva años figurando entre los destinos mejor valorados de esta lista.

Adentrarse en Santillana del Mar es recorrer un conjunto histórico que ha conservado gran parte de su trazado medieval. Y para descubrirlo conviene empezar por el principio: la Colegiata de Santa Juliana alberga entre sus muros del siglo XII los restos de la joven noble cuyo martirio dio nombre al pueblo. Se trata de un edificio de estilo románico que constituye el principal referente monumental de la localidad. Pero más allá de la fachada, su mayor tesoro es el claustro interior. Cuenta con 42 capiteles que reproducen diferentes escenas bíblicas y constituye el núcleo alrededor del cual creció el pueblo.

La Colegiata invita al visitante a recorrer con calma sus espacios. El sarcófago de Santa Juliana descansa en el altar mayor, que domina la nave central. Pero es el claustro donde muchos visitantes detienen más tiempo su visita: rodeado por un jardín y en un ambiente tranquilo, sus capiteles representan pasajes y personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. Cada columna presenta detalles diferentes.

Claustro de la Colegiata de Santillana del Mar
Claustro de la Colegiata de Santillana del Mar

Tras la visita a este centro religioso, el recorrido puede continuar por otra de las caras más reconocibles de la villa: sus torres y casonas blasonadas, reflejo del poder aristocrático que tuvo durante siglos. El pueblo conserva entre sus calles y plazas un amplio repertorio de fuentes, pequeños palacios y edificios históricos. La Torre del Merino es quizá la más emblemática. Durante siglos fue sede del poder judicial y símbolo de la autoridad señorial sobre la villa.

A pocos metros, la Torre de los Velarde y la Casa de los Quijano también son paradas destacadas para comprender la personalidad histórica de este enclave. Su arquitectura refleja la relevancia que tuvo Santillana durante la Edad Media. Hoy en día, algunas de estas construcciones están abiertas al público, que puede conocerlas mientras disfruta de la gastronomía local.

Al avanzar desde la calle principal hacia la Plaza Mayor, el trazado urbano cambia y da paso a un espacio más amplio. Tras las estrechas calles empedradas y los balcones de madera, la plaza aparece como uno de los principales puntos de encuentro de la localidad. Pese a su nombre, no se trata de una plaza monumental, sino de un espacio de dimensiones contenidas que mantiene la escala propia del pueblo. Está repleta de terrazas pertenecientes a restaurantes y cafeterías que ocupan los bajos de las casonas históricas sin alterar la estética del conjunto. El Parador de Santillana Gil Blas preside la plaza. Se trata de un edificio señorial del siglo XVIII que destaca entre el resto de construcciones del entorno.

Altamira: 14.000 años en la colina de al lado

A tan solo dos kilómetros del casco histórico, la historia de este enclave deja atrás la Edad Media para remontarse miles de años en el tiempo. La Cueva de Altamira, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga algunas de las pinturas rupestres más importantes del mundo: bisontes, ciervos y caballos trazados durante el Paleolítico Superior. Sin embargo, la cueva original permanece prácticamente cerrada al público para garantizar su conservación y solo un número muy reducido de visitantes accede a ella cada año mediante sorteo.

Lo que el viajero sí puede visitar es el Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, que incluye la Neocueva: una reproducción detallada del interior original. Esta instalación permite contemplar las pinturas en unas condiciones muy similares a las de la cavidad auténtica y acercarse a algunas de las manifestaciones artísticas más importantes de la Prehistoria.

A ogni arrivo a Lampedusa, Bruxelles scopre di avere una coscienza. Per rimetterla subito nel cassetto

7 June 2026 at 06:42

Lampedusa è di nuovo lì, come un promemoria che l’Europa si ostina a ignorare. Ogni volta che succede qualcosa sull’isola, Bruxelles scopre di avere una coscienza. E puntualmente la rimette nel cassetto. Ancora sbarchi nell’ultimo mese sul molo Favaloro, che ne seguono diversi altri. Anche se nessuno ne parla, siamo nel pieno della stagione degli sbarchi!

Sbarco è una parola che confonde. È un termine non umanitario, piuttosto è militare. Si sbarca in Normandia, non a Lampedusa.

Cosa c’è di umano nel chiamare sbarco, ad esempio, quello avvenuto a metà maggio caratterizzato dalla storia di una neonata ivoriana di un mese morta di freddo? Vestiti fradici, barca di sette metri, partenza da Sfax-El Amra. I rianimatori hanno provato tutto, ma il suo cuore aveva già deciso che non valeva la pena aspettare l’ennesima riunione dei ministri dell’Interno. La seppelliranno a Cala Pisana, accanto a tombe senza nome: il cimitero più visitato dai vivi solo quando c’è da fare passerelle. Accanto alla morte della bambina, l’ennesimo orrore: diverse donne stuprate durante il viaggio. Lo conferma Francesco D’Arca, responsabile del poliambulatorio dell’isola: “Non è un episodio isolato, ma l’ennesima ferita aperta nel Mediterraneo”.

Ferite sul corpo, certo, ma soprattutto dentro. Solita storia: mentre i migranti provano a ricominciare, medici, psicologi e volontari tengono insieme i pezzi di un’umanità che i governi europei trattano come un fastidio stagionale. Dopo il ciclone Harry, che tra il 19 e il 21 gennaio ha devastato diverse coste di Sicilia e Calabria, il mare è diventato una lavatrice impazzita. Più di 1.800 persone morte. In alcuni giorni si muore più nel Mediterraneo che in un giorno di guerra in Iran.

La rotta tunisina resta una delle più pericolose al mondo, ma tranquilli: c’è sempre qualcuno pronto a spiegare che “la situazione è sotto controllo”. In questo scenario, la visita di Papa Leone il prossimo 4 luglio non è un evento: è un dito nella piaga. Tredici anni dopo Papa Francesco e la sua “globalizzazione dell’indifferenza”, un nuovo pontefice torna nello stesso punto della ferita, perché la ferita è ancora lì. E sanguina.

Papa Prevost arriva mentre il Mediterraneo vive una delle sue stagioni più tragiche. La sua presenza non sarà la solita foto da tg: sarà un appello diretto ai governi europei ad aprire corridoi umanitari, a creare vie legali a superare la logica emergenziale che da anni è diventata la foglia di fico perfetta per non fare nulla. Eppure, anche in mezzo alla distrazione generale, questa visita ricorda che l’umanità concreta esiste: volontari, medici, famiglie, comunità locali che non hanno mai smesso di accogliere. Senza decreti, senza conferenze stampa, senza hashtag.

Di fronte alla morte della neonata, alle donne violentate, ai corpi senza nome, risuonano ad esempio le parole del cardinale Matteo Zuppi, uno che non ha paura di dire le cose come stanno: “Non possiamo permettere che il Mediterraneo diventi un confine di morte. È il luogo dove si misura la nostra umanità, non la nostra paura.” E ancora: “L’Europa deve decidere se vuole essere una comunità solidale o un condominio dove ognuno chiude la porta.” Tradotto: o siamo un continente, o siamo un insieme di citofoni.

Lampedusa pertanto non è un confine periferico ma piuttosto il centro morale dell’Europa. La morte della neonata, le violenze sulle donne, le 1.800 vite inghiottite dopo il ciclone Harry: tutto questo non chiede solo lacrime, ma politica. Non commozione, ma decisioni. La visita di Papa Prevost arriva come un invito — o forse un monito — a non voltarsi dall’altra parte. Perché, come ricordava Papa Francesco nel 2013, “le migrazioni non sono un’emergenza, ma un segno dei tempi”. I tempi e le troppe morti, oggi, ci chiedono coraggio e non comunicati stampa.

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Críticas de las ONG y de la Iglesia por el desmantelamiento en Extremadura de la cooperación internacional

6 June 2026 at 14:01

La cooperación internacional extremeña, considerada durante décadas una de las señas de identidad de la comunidad autónoma y un referente nacional en solidaridad, atraviesa su momento más delicado. La Junta de Extremadura ha anunciado la decisión de recortar casi nueve millones de euros de los fondos destinados a cooperación al desarrollo para 2026, pasando de 11 a 2,7 millones de euros, además de no sustituir a la directora general de la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aexcid), Isabel Belloso, tras anunciar su renuncia por la falta de apoyos a este tipo de políticas.

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Asistentes a un curso informativo para regulación de inmigrantes en EccaSocial en Cáceres.

© VOX (VOX)

El vicepresidente y consejero de Desregulación, Servicios Sociales y Familia de la Junta de Extremadura, Óscar Fernández Calle, durante un acto del partido en Zafra.

I morti di Amendolara sono il sintomo di un’Italia che ha dimenticato troppo in fretta la propria storia

3 June 2026 at 17:26

Ci sono momenti in cui un Paese è costretto a guardarsi allo specchio, anche quando lo specchio restituisce un’immagine che non vorremmo vedere. Le fiamme di Amendolara, che hanno inghiottito quattro giovani migranti intrappolati in un’auto, è uno di quei momenti. È una ferita aperta che non si può coprire con la retorica, né archiviare come episodio isolato. Piuttosto pare essere il sintomo di qualcosa di più profondo, più antico, più radicato: un’Italia che ha smesso di vedere gli esseri umani che lavorano nei suoi campi, che raccolgono la sua frutta, che reggono pezzi interi della sua economia. Un’Italia che ha dimenticato troppo in fretta la propria storia.

Nel 1989, quando Jerry Essan Masslo venne ucciso a Villa Literno, il Paese si scoprì improvvisamente vulnerabile, colpevole, impreparato. La sua morte scosse le coscienze, portò in piazza migliaia di persone, costrinse la politica a muoversi e tutto ciò sembrava l’inizio di una nuova stagione. Invece, 36 anni dopo, siamo ancora qui a raccontare storie che assomigliano troppo alla sua. Cambiano i nomi, cambiano i luoghi, ma non cambia la sostanza: uomini e donne costretti a vivere ai margini, a lavorare in condizioni che non chiameremmo mai “lavoro” se riguardassero i nostri figli, i nostri fratelli, i nostri amici.

Il caporalato non è un fenomeno marginale né un’emergenza improvvisa: è un sistema economico strutturale del valore di oltre 5 miliardi di euro l’anno, coinvolge circa 230.000 lavoratori sfruttati, di cui almeno 150.000 migranti, e prospera in tutte le regioni italiane. Le ispezioni dell’Ispettorato Nazionale del Lavoro mostrano che più del 70% delle aziende agricole controllate presenta irregolarità, e in un caso su tre si tratta di sfruttamento grave. Pertanto questo fenomeno non è un incidente della storia italiana: è una sua ombra lunga. Muove miliardi, sfrutta centinaia di migliaia di persone, si insinua nelle pieghe di una filiera che premia il prezzo più basso e ignora il costo umano.

Le baraccopoli che bruciano, i turni massacranti, le paghe da fame, i trasporti gestiti dai caporali non sono eccezioni: sono la normalità per chi vive senza tutele, senza diritti, senza voce. E quando la vita di un essere umano vale meno di un cassone di pomodori, allora non è solo il lavoratore a essere tradito: è la nostra democrazia. La tragedia di Amendolara non è solo cronaca nera, piuttosto è un grido! Un grido che ci chiede dove eravamo mentre tutto questo accadeva. Dove erano le istituzioni quando quei ragazzi dormivano in baracche senza acqua né luce. Dove eravamo noi, cittadini, quando il linguaggio pubblico trasformava i migranti in numeri, in problemi, in minacce. Dove eravamo quando l’odio diventava normale, quando la paura diventava argomento politico, quando la dignità diventava un lusso.

Eppure, basterebbe poco per cambiare rotta. Basterebbe ricordare che l’Italia è stata un Paese di emigranti, che milioni di nostri connazionali hanno vissuto sulla propria pelle lo stesso disprezzo, la stessa esclusione, la stessa fatica. Basterebbe guardare negli occhi chi oggi lavora nei nostri campi e riconoscere in lui la stessa speranza che animava i nostri nonni quando partivano con una valigia di cartone. Basterebbe capire che migliorare le condizioni di lavoro dei migranti non è un favore: è un dovere. È un atto di giustizia. È un modo per dire che la vita umana non è negoziabile.

Alle famiglie delle vittime di Amendolara, e a tutte le famiglie che hanno perso un figlio, un fratello, un padre nelle pieghe oscure dello sfruttamento, va un cordoglio che non può essere solo una formula. Il vero cordoglio è la promessa di non voltarsi più dall’altra parte. È l’impegno a combattere l’odio che avvelena il dibattito pubblico. È la volontà di spezzare il meccanismo dello sfruttamento che condanna migliaia di persone a vivere nell’ombra. È la scelta di dire basta a un caporalato che gioca sulle spalle di chi, ogni giorno, contribuisce alla nostra economia in condizioni che non dovrebbero esistere in un Paese civile.

Non possiamo restituire la vita a chi l’ha persa. Ma possiamo fare in modo che la loro morte non sia inutile. Possiamo costruire un’Italia che non abbia paura dell’accoglienza, che non tolleri lo sfruttamento, che non accetti più che qualcuno viva e muoia ai margini. Possiamo farlo per loro, per noi, per la nostra storia. E soprattutto per il Paese che vogliamo diventare.

L'articolo I morti di Amendolara sono il sintomo di un’Italia che ha dimenticato troppo in fretta la propria storia proviene da Il Fatto Quotidiano.

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