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Iván Rodríguez, CEO de Modelia: “Hace dos años podías detectar que una imagen era artificial. Hoy no”

10 June 2026 at 09:51

Cualquier imagen de moda se consume en segundos, pero bien es sabido que esconde semanas —incluso meses— de trabajo detrás: casting de modelos, alquiler de estudio, estilismo, maquillaje, peluquería, iluminación, localizaciones, transporte de prendas, equipos creativos, fotógrafos, asistentes, retoque y edición. La moda ha construido durante décadas su imaginario a partir de esa maquinaria de la que participan y dependen decenas de puestos de trabajo y que es el resultado de un proceso creativo, pero también físico, a veces lento y casi siempre caro. Ahora, la inteligencia artificial (IA) amenaza con romper el engranaje. Es posible generar una campaña de moda, una fotografía para e-commerce y hasta la portada de una revista en cuestión de minutos. El potencial ahorro en recursos y costes es evidente para las empresas, pero el debate respecto a la creatividad humana, la autoría, el valor y la supervivencia de ciertos oficios está servido.

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© Qi Yang (Getty Images)

“Hace dos años podías detectar que una imagen era artificial. Hoy no”, dice Iván Rodríguez.

“Son lo mejor que el fútbol le ha dado a la cultura pop”: la historia de las WAGS que revolucionaron el Mundial 2006

8 June 2026 at 04:30

© ADRIAN DENNIS (AFP via Getty Images)

Algunos lo calificaron de “circo” y otros de “teatro”, pero su recuerdo sigue más vivo que cualquier gol anotado por sus parejas. 20 años después, se ha escrito mucho sobre los sucesos que ocurrieron durante la participación de la selección inglesa en la Copa del Mundo de 2006, pero ninguno tiene que ver con el rendimiento de los futbolistas sobre el terreno de juego. La atención de todo un país estaba puesta en las gradas, en el grupo de esposas y novias que, lideradas por Victoria Beckham, sublimaron con su comportamiento y estética el fenómeno conocido como WAGS. “Son lo mejor que el fútbol le ha dado a la cultura pop”, alegó 'The Cut'.

© Ross Kinnaird (Getty Images)

Este acrónimo, popular todavía hoy, nació en Inglaterra en aquel verano de 2006 para listar bajo una misma denominación a todas las mujeres, esposas y novias ('wives and girlfriends'), famosas o anónimas, que salían con futbolistas y copaban un foco de atención cada vez más creciente. El Mundial supuso el apogeo del fenómeno, ya que 22 de los 23 futbolistas de la selección viajaron acompañados de sus parejas, convertidas de la noche a la mañana en estrellas de tabloide gracias a las noches de desenfreno, las jornadas de shopping con desembolsos millonarios y unos looks marcados por bolsos y cinturones con logos gigantes, prendas mini, entalladas y brillantes, gafas de sol de montura enorme, bronceados intensos, extensiones exageradas, tacones imposibles y manicura francesa.

© Richard Sellers/Allstar (Getty Images)

La ‘reina’ del grupo era Victoria Beckham, por supuesto una figura más que conocida en todo el mundo antes de cruzar su camino con el futbolista de melena rubia y dorsal número 7. Por entonces ya habían tenido tres hijos juntos, pero todavía no había emprendido su exitoso camino en el mundo de la moda. Ella misma reconoce que andaba perdida creativamente, así que decidió hacer de las gradas de los estadios de fútbol su mejor escaparate. En el documental de Netflix estrenado hace unos meses, así lo confirmaba: “Si soy sincera supongo que había un punto de búsqueda de atención. Esa fue mi manera de mantenerme en el candelero: pasar de ser una Spice Girl a ser una WAG”. La leyenda asegura que se llevó a Alemania hasta treinta pares de vaqueros y sesenta de gafas de sol.

© Andrew Parsons - PA Images (PA Images via Getty Images)

Una de las anécdotas más repetidas sobre aquella concentración sitúa a la propia Victoria como protagonista. Según cuentan, la cantante perdió los nervios después de que el jet privado que la federación de fútbol había preparado para las parejas de los jugadores, una vez terminado el partido contra Suecia, viera retrasada su salida en el aeropuerto de Colonia. “Hasta un perro recibe mejor trato que este”, protestó.

© C. Uncle (FilmMagic)

Este fenómeno cultural alcanzó una faceta todavía más cinematográfica gracias al escenario en el que se desarrolló este circo maximalista: la tranquila localidad de Baden-Baden. Localizada en plena Selva Negra, es una pequeña ciudad balneario asociada desde el siglo XIX a la burguesía europea –el resort favorito de la reina Victoria– con apenas 50.000 habitantes y que destaca por su elegancia, discreción y un turismo de lujo pensionista centrado en la salud. Por supuesto, nada que ver con el ruidoso frenesí de un grupo de jóvenes estrellas millonarias –llegaron a apodarlas “hooligans con VISA”– y las hordas de fotógrafos que siguieron cada uno de sus pasos.

© picture alliance (picture alliance via Getty Image)

Las reducidas dimensiones de la ciudad ayudaron a que todo quedara documentado: las fiestas regadas con Moet hasta bien entrada la madrugada, las jornadas de compras en Gucci o Hermès con facturas superiores a los 60.000 euros y los choques entre ellas, ya que solo había un hotel lo suficientemente lujoso para que pudieran hospedarse. El coste de una noche en el Brenner’s Park ascendía a más de mil euros.

© Peter Macdiarmid (Getty Images)

Durante aquellas tres semanas de locura, Baden-Baden fue rebautizada por la prensa germana como “Shopping-Shopping”. Otro mito loco: Alex Gerrard, pareja del jugador estrella del Liverpool Steven Gerrard, se gastó más de 5.000 euros en 60 botellas de champán rosa en una sola noche. Apenas dos semanas antes había dado a luz a su segunda hija.

© ADRIAN DENNIS (AFP via Getty Images)

Tal fue la expectación en la localidad que incluso se instalaron marquesinas en las paradas de autobuses dando la bienvenida a Victoria Beckham.

© ullstein bild (ullstein bild via Getty Images)

Preguntada sobre su estancia en la localidad germana, la ex Spice Girl confesó que sus días allí le sirvieron para resetear y adoptar una imagen más “simple y elegante” de sí misma, que la acompaña hasta nuestros días. Fue incluso más explícita en su documental de Netflix: “Yo enterré esas tetas en Baden-Baden”.

© Peter Macdiarmid (Getty Images)

Pero Victoria no era la única mujer del grupo cuya fama trascendía el fútbol. Otro de los nombres importantes en la jerarquía de la expedición –es decir, era ‘celebrity’ por méritos propios y no por ser ‘la novia de’– fue el de la cantante Cheryl Tweedy, conocida por ser miembro del grupo adolescente Girls Aloud y que compartía su vida con el lateral derecho Ashley Cole. Tras popularizar la boina que tan de moda se puso en aquel tiempo –esa que en Reino Unido llaman 'baker boy hat' por su relación con los panaderos y la clase obrera de finales del XIX–, fue una de las que peleó de manera más pública contra el estereotipo. “Me fastidia muchísimo cuando la gente intenta etiquetarme como ‘mujer de’. Las WAGS no tienen carrera profesional y viven del dinero de sus maridos. Si me voy de compras, pago con el dinero que me he ganado con mi propio esfuerzo. Me moriría de vergüenza si tuviera que recurrir a usar las tarjetas de un novio”, protestó. Cheryl y Ashley Cole se divorciaron en 2010 y su última relación conocida fue con el malogrado cantante de One Direction, Liam Payne.

© picture alliance (picture alliance via Getty Image)

La fiesta terminó cuando Inglaterra fue derrotada por Portugal en los cuartos de final y tras una tanda de penaltis. La prensa no dudó en achacar el mal resultado de la conocida como generación dorada del futbol británico a la distracción provocada por las parejas de los jugadores y uno de los líderes del vestuario, el defensa Rio Ferdinand, admitió que “el futbol había pasado a convertirse en algo secundario”. En la imagen, cuatro de las WAGS de Inglaterra disfrutando de un parque de atracciones.

© ADRIAN DENNIS (AFP via Getty Images)

Coleen Rooney, pareja del célebre delantero Wayne Rooney, aseguró después que las críticas que habían recibido por su comportamiento en el Mundial fueron exageradas. “No podíamos quedarnos en el hotel todo el día; teníamos que salir, comer algo y divertirnos. Fue injusto cómo nos criticaron por ello, que nos echaran la culpa solo por pasárnoslo bien”, aseguró.

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Una de las grandes protagonistas del verano fue Abbey Clancy, pareja del espigado delantero del Liverpool, Peter Crouch. La joven, de apenas 20 años, era una estrella mediática en ciernes tras quedar finalista en un 'reality' de supermodelos. Sin embargo, su estancia en Alemania acabó antes que la del resto después de que un tabloide publicara unas imágenes en las que aparecía esnifando cocaína dos años antes. Clancy, para evitar un mayor escándalo alrededor de la selección, se volvió a Inglaterra.

© EL PAÍS

20 años después, Clancy no solo sigue siendo una estrella en Inglaterra y madre de cuatro hijos junto a Crouch, sino que ha decidido abrazar la nostalgia y rentabilizar aquel convulso verano. La modelo ejerce como embajadora de la nueva línea de la firma Juicy Couture, icono de la moda hortera de principios de siglo, que rinde homenaje a las Wags de aquel tiempo. “Cuanto más colorido, mejor; cuanto más cortos los shorts, mejor. Era una época ostentosa y vibrante, y yo lo quería todo”, recuerda.

© Michael Regan (Getty Images)

Todo lo relacionado con las Wags del Mundial 2006 tuvo un impacto fundamental en la cultura británica de la época. Según una encuesta realizada en 2009 por la revista 'Mine', hasta el 60% de las jóvenes entre 21 y 25 años soñaban con convertirse en pareja de un futbolista.

© Mike Hewitt (Getty Images)

Para no repetir de nuevo el espectáculo de Baden-Baden, el siguiente seleccionador Fabio Capello prohibió el alojamiento de las Wags cerca del lugar de concentración de los jugadores ingleses en el Mundial de Sudáfrica 2010. “Estamos aquí para jugar al fútbol, no de vacaciones”, alegó el entrenador italiano, que restringió las visitas a una jornada a la semana, justo después de disputar el partido. La severidad tampoco sirvió de mucho: Inglaterra fue eliminada en octavos y España se alzó campeona.

© Stefan Rousseau - PA Images (PA Images via Getty Images)

En la imagen, Victoria y sus hijos Cruz y Brooklyn acompañan a David Beckham al aeropuerto tras caer derrotados en cuartos de final.

© Andrew Parsons - PA Images (PA Images via Getty Images)

Con el paso del tiempo, el papel de las parejas de los futbolistas en aquel Mundial también ha sido objeto de revisión. Fueron el chivo expiatorio de aquella generación, pero Inglaterra no perdió el campeonato porque un séquito de jóvenes se fueran de compras y brindaran cada noche con champán caro. Aquella narrativa ciertamente misógina también tenía un marcado componente de clase: buena parte de aquellas mujeres procedían de familias humildes del país y las mismas prendas de marca que evocaban glamour y exclusividad en las estrellas de Hollywood, en ellas eran calificadas de vulgares y superficiales.

© Alex Livesey (Getty Images)

La escritora Annie Lord lo expresaba así en un artículo publicado por 'I-d' en 2018: “La prensa criticaba a las WAGS principalmente porque no eran el tipo de esposas que la sociedad considera aceptables. Querían mujeres discretas y abnegadas, vestidas con rebecas de 'cashmere', que aplaudieran suavemente juntando sus hidratadas yemas de los dedos cuando su maridito hacía una buena volea. Pero no, las WAGS no se comportaban como ‘señoritas’. Tuvieron la audacia de ser mujeres ruidosas que disfrutaban de la vida independientemente de sus maridos, montándose en montañas rusas y tambaleándose por calles empedradas, con la cara interna de los brazos dolorida de tanto cargar con bolsas de cartón llenas de compras”.
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