Normal view

La inflación disparada fuerza al BCE a la primera subida de tipos en tres años como medida "preventiva"

10 June 2026 at 23:02
La presidenta del BCE, Christine Lagarde

103 días después de que Estados Unidos e Israel atacaran Irán, el conflicto en Oriente Medio se ha prolongado el tiempo suficiente como para convertirse en un problema para el Banco Central Europeo (BCE). La inflación de la eurozona ha pasado del 1,9% registrado en febrero al 3,2% de mayo, alejándose del objetivo del 2% que guía la política monetaria de la institución presidida por Christine Lagarde. Durante los primeros compases de la guerra, el BCE optó por la "cautela" para evitar una sobrerreacción ante un conflicto cuyo alcance y duración todavía resultaban inciertos. La prioridad consistía en preservar margen de maniobra por si la guerra se prolongaba y las tensiones sobre los precios terminaban consolidándose. Tres meses después, precisamente este escenario es el que comienza a imponerse entre los analistas y miembros del Banco Central.

Por ello, el consenso del mercado estima que la reunión del BCE de este jueves marcará un punto de inflexión al elevar los tipos de interés 25 puntos básicos: del 2% al 2,25% en el tipo de depósito. Una subida que supondría la primera desde hace casi tres años, cuando en septiembre de 2023 la institución puso fin a una racha de diez incrementos consecutivos destinados a contener la inflación provocada por la guerra de Ucrania.

No obstante, los expertos no creen que el BCE vaya a repetir el agresivo ciclo de endurecimiento monetario desplegado tras la invasión rusa en Ucrania. Aunque el mercado descuenta una segunda subida después de la de este jueves, los expertos creen que los próximos movimientos dependerán de la evolución de la inflación y el crecimiento económico. De ahí la importancia de la actualización de previsiones que el BCE presentará este jueves. Como señala Karsten Junius, economista jefe de J. Safra Sarasin Sustainable AM, "en un contexto de incertidumbre política, las decisiones monetarias se comunican mejor cuando van acompañadas de actualizaciones de previsiones económicas que respalden dicha decisión".

No es la crisis de Ucrania

Aunque los analistas descuentan dos subidas de tipos en 2026, también ven difícil una repetición del agresivo guion de 2022 por una razón sencilla: esta vez la crisis energética presenta características distintas. Patrick Barbe, gestor sénior de Neuberger, recuerda que la eurozona depende menos del petróleo procedente de Oriente Medio, que tampoco está sufriendo las graves interrupciones logísticas observadas en 2022 y que, al menos por el momento, "no hay problemas con el gas, ni un aumento vertiginoso de los precios de los alimentos, ni un repunte de los precios de la electricidad".

A ello se suma que el punto de partida económico también es diferente. "La actividad económica era débil antes del conflicto iraní", explica Barbe, en contraposición a lo que ocurrió en 2022, cuando Europa se beneficiaba de la fuerte recuperación posterior a la pandemia. Entonces, el BCE tuvo que enfrentarse a una economía que seguía creciendo con fuerza pese al encarecimiento de la energía. Ahora, en cambio, una política monetaria demasiado agresiva podría agravar la desaceleración que arrastran varias economías europeas.

Sin embargo, que el contexto sea diferente no significa que no existan riesgos. Michael Krautzberger, director global de mercados públicos de Allianz Global Investors, advierte de que la persistente disrupción en el estrecho de Ormuz está elevando el riesgo de que los elevados precios energéticos se prolonguen más de lo previsto. A su juicio, empiezan a aparecer presiones inflacionistas más amplias y "señales de efectos de segunda ronda" sobre otros bienes de consumo.

Una subida "preventiva"

Ante este escenario, "el balance de riesgos aboga cada vez más por una medida preventiva", concluye Kevin Thozet, miembro del comité de inversión de Carmignac, en referencia a la subida de tipos que el mercado da prácticamente por descontada este jueves. Detrás de esta estrategia subyace además una lección aprendida durante la crisis inflacionista de 2022: evitar reaccionar tarde.

En palabras de Marco Giordano, director de inversiones de Wellington Management, los inversores esperan que los bancos centrales actúen de forma "proactiva, en lugar de reactiva", para no repetir el error de considerar la inflación como un fenómeno transitorio antes de verse obligados a ejecutar un ciclo de endurecimiento monetario agresivo y consecutivo. Una cautela que también responde al deterioro gradual de las expectativas sobre la evolución del conflicto.

Como resume Annalisa Piazza, gestora de renta fija de MFS Investment Management, "desde marzo, el escenario ha cambiado". El petróleo se ha mantenido elevado durante más tiempo del previsto y comienzan a aparecer señales de transmisión hacia otros bienes. Y a ello se suman las sucesivas treguas fallidas y los continuos vaivenes geopolíticos —anuncios de alto el fuego que apenas duran unos días antes de dar paso a nuevos ataques—, que han contribuido a erosionar la confianza de los mercados en una resolución rápida del conflicto.

Además, que se logre reducir la inflación no depende únicamente de que el conflicto encuentre una salida rápida. También será determinante la velocidad con la que pueda recuperarse la capacidad de producción energética dañada durante la guerra. Una preocupación que la propia Christine Lagarde expresaba en marzo en una entrevista con The Economist, al advertir de que los daños sobre dicha capacidad productiva eran "demasiado importantes" y que resultaba "imposible" restablecerla por completo en cuestión de meses. Es decir, el escenario de normalización rápida sobre el que descansaban las previsiones centrales del BCE se ha ido desplazando hacia escenarios más adversos.

La presidenta del Tribunal de Cuentas se alinea con el Gobierno tras el uso de fondos UE para las pensiones

9 June 2026 at 12:33
La presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano

La presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano, ha defendido este martes la posición del Gobierno sobre la polémica generada por el uso del Ministerio de Hacienda de 2.389 millones de euros procedentes de los fondos europeos para financiar el pago de las pensiones de clases pasivas y complementos a mínimos en 2024. Durante su comparecencia en la Comisión Mixta para las Relaciones con el Tribunal de Cuentas, Chicano ha rechazado que el informe de la Cuenta General del Estado, elaborado por su organismo, concluyera que se hubieran utilizado fondos europeos para pagar pensiones y ha atribuido la situación a la prórroga presupuestaria.

"La controversia no es si se pagaron pensiones con fondos europeos", ha afirmado, "la controversia es si, en un ejercicio de prórroga presupuestaria, las limitaciones aplicables permitían o no utilizar créditos excedentarios del servicio 50 para financiar modificaciones dirigidas a otras necesidades".

Asimismo, la presidenta también ha denunciado lo que considera una utilización política del informe. "La instrumentalización política ha querido elevar una advertencia interna a la categoría de fraude con malversación de fondos europeos", ha asegurado, lamentando la "distorsión en la percepción pública y en el debate mediático" generada en torno a un documento.

La clave: la prórroga presupuestaria

La explicación de la presidenta se ha centrado en el origen de estos 2.389 millones de euros. Según ha detallado, el Gobierno español decidió concentrar las inversiones vinculadas al Plan de Recuperación en el denominado servicio 50, una clasificación presupuestaria específica creada para gestionar los créditos asociados a los fondos europeos. Entonces, al prorrogarse los Presupuestos Generales del Estado de 2023 en 2024, también se prorrogaron los créditos vinculados a dicho servicio. "Lo que hace que existan más fondos de los necesarios en el año siguiente para realizar las inversiones del plan", ha matizado durante su intervención.

Una interpretación que, sin embargo, no comparten todos los miembros del organismo. La Declaración de la Cuenta General fue aprobada con un voto particular discrepante y cinco votos concurrentes que defendían un tratamiento más severo de esta cuestión, aunque Chicano ha restado dramatismo a la situación al recordar que los votos particulares en este tipo de informes se han producido hasta en cinco ocasiones desde que empezó la democracia en España.

No obstante, la controversia ha reabierto el debate sobre los efectos de gobernar con presupuestos prorrogados. Ante ello, Chicano ha avanzado que el Tribunal de Cuentas estudia "la posibilidad de hacer un estudio jurídico-técnico sobre las consecuencias en la gestión presupuestaria de las prórrogas" sobre los recursos públicos.

La cesta de la compra se enfrenta a nuevas subidas: el campo acumula 280 millones de sobrecostes por la guerra en Irán

8 June 2026 at 23:02
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas

A los 100 días del inicio de la guerra en Irán, y con la cuenta atrás en marcha para que decaigan las medidas anticrisis aprobadas por el Gobierno, las familias españolas afrontan el riesgo de nuevas tensiones en la cesta de la compra. El secretario general de COAG (Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos), Andrés Góngora, advierte de que "el conflicto está generando un sobrecoste para el sector agrario español de 2,8 millones de euros al día", lo que sopone 280 millones por el momento. Además, desde la organización temen que, si no se resuelve el conflicto en Oriente Medio en verano, los agricultores tendrán desde este mismo "otoño problemas de liquidez para afrontar las siembras" de invierno.

La preocupación del sector agrario radica en que el actual encarecimiento de la energía, los carburantes y los fertilizantes termine reproduciendo la misma espiral de costes que sufrió el campo tras el estallido de la guerra en Ucrania. En 2022, los precios de los alimentos subieron más de un 15% y la cesta de la compra experimentó el mayor episodio inflacionista desde el comienzo de la serie del INE (Instituto Nacional de Estadística). Según explica Góngora, cuando se dispara el precio de las materias primas, "el impacto sobre la renta agraria es inmediato". Así sucedió en 2022: los consumos intermedios del sector "aumentaron un 29,9% en un solo año, con subidas del 62% en fertilizantes y del 50% en energía y lubricantes, lo que provocó una caída de la renta agraria real del 8,7%".

Y de acuerdo con el último informe de Perspectivas Económicas de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), durante los 100 días de duración del conflicto en Oriente Medio, los precios de los fertilizantes han registrado incrementos de entre el 39% y el 59%. Además, desde COAG suman las "significativas" subidas de otros "insumos clave", como el gasóleo agrícola, cuyo precio se ha disparado entre un 40% y un 50%. Un escenario en el que los sobrecostes derivados del conflicto bélico podrían acabar trasladándose al consumidor final en un momento especialmente delicado: los alimentos se han encarecido casi un 40% desde la pandemia, según los datos del INE.

Y no parece que la presión vaya a disiparse a corto plazo. La presidenta del BCE (Banco Central Europeo), Christine Lagarde, reconoció en marzo durante una entrevista en The Economist que los daños sobre la capacidad de producción energética derivados del conflicto "ya son demasiado importantes" y que su normalización no podrá producirse "en cuestión de meses" Circunstancia que amenaza con seguir alimentando el encarecimiento de materias primas esenciales para el campo.

El sector agrario ve "prematuro" retirar las ayudas

Ante este escenario, el foco está puesto en las medidas de apoyo aprobadas por el Gobierno para amortiguar el impacto económico de la guerra. Las medidas fiscales aplicadas a la electricidad y al gas han decaído, mientras que las vinculadas a los carburantes seguirán vigentes, por el momento, hasta el próximo 30 de junio. Precisamente para decidir si las medidas se mantendrán, adaptarán o se retirarán definitivamente, el Ministerio de Economía ha iniciado una ronda de reuniones con los agentes sociales y los sectores más afectados.

Entre ellos, el sector agrario, que considera "prematuro" retirar las medidas y reclama prolongar los mecanismos de apoyo mientras persiste la volatilidad en los mercados energéticos y de materias primas. En concreto, las organizaciones defienden "la continuidad de las medidas vinculadas al gasóleo profesional agrario" y pesquero, que contemplaba una subvención de 20 céntimos por litro de combustible que se sumaba al descuento general y que podría decaer el próximo 30 de junio.

No obstante, algunas medidas agrícolas tienen aseguradas su continuidad más allá del verano, lo que podría amortiguar el impacto sobre los precios en el supermercado. A finales de mayo, la Comisión Europea dio luz verde al régimen español de subvenciones estatales por valor de 500 millones de euros para ayudar a las empresas agrícolas a paliar los efectos de la subida de los precios de los fertilizantes.

Este programa permanecerá en vigor hasta el 31 de diciembre de 2026 y, según se desprende del comunicado remitido por Bruselas, "las empresas podrán recibir 22 euros por hectárea de secano y 55 euros por hectárea de regadío, hasta un máximo de 300 hectáreas por beneficiario". Además, de acuerdo con las estimaciones de la Comisión, el plan podría cubrir "hasta el 70% de los costes adicionales de los fertilizantes derivados de la crisis de Oriente Medio". Pese a ello, el sector teme que una prolongación del conflicto termine neutralizando parte del efecto de estas ayudas y vuelva a tensionar los costes de producción como sucedió en 2022.

Elma Saiz acaba con el Ministerio 'sin despachos' que le dejó Escrivá

7 June 2026 at 23:06
La actual ministra de Seguridad Social, Elma Saiz, y el exministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá

El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones nació en 2020 con una singularidad poco habitual en la Administración española: no tendría despachos. José Luis Escrivá, entonces titular del departamento y actual gobernador del Banco de España, quiso romper con el esquema tradicional de altos cargos encerrados tras una puerta y apostó por una gran zona de trabajo compartida en la sede de José Abascal, en Madrid. Ni siquiera él dispondría de despacho propio. Sin embargo, seis años después, aquella filosofía ha llegado a su fin.

El Ministerio que ahora dirige Elma Saiz ha adjudicado la instalación de mamparas de vidrio, paneles de madera y puertas para levantar nuevos espacios cerrados en la primera planta de la sede ministerial, precisamente la zona que fue concebida como una gran oficina abierta. Además, supone que, después de que José Luis Escrivá impulsara una profunda reorganización interna para eliminar los despachos tradicionales, el Ministerio de Seguridad Social volverá a destinar fondos públicos para recorrer el camino inverso.

68.563 euros para levantar nuevos despachos

En concreto, según figura en una licitación formalizada por el Ministerio y publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), para materializar este cambio organizativo, el Ministerio ha tenido que recurrir a una nueva obra de adaptación de espacios en su sede central: el edificio de José Abascal número 39.

Aunque el contrato despertó el interés de nueve empresas, finalmente ha sido adjudicado a Instalaciones Torrejón SL por 68.563 euros, frente a otras ofertas que llegaron a superar los 84.000 euros. Así, los trabajos deberán completarse en un plazo máximo de 90 días desde el inicio de las obras.

Según recoge la memoria justificativa del expediente, la explicación oficial del cambio se debe a "las nuevas necesidades de personal existentes en el Ministerio", por lo que "se precisa dividir la zona diáfana existente en la planta primera". El documento detalla, además, que las obras permitirán habilitar once despachos: diez en la zona abierta de esa primera planta y otro adicional destinado expresamente al jefe de Gabinete de la ministra.

Pero la actuación va mucho más allá de una simple redistribución de puestos de trabajo. La documentación técnica del contrato contempla la instalación de 217 metros cuadrados de mamparas acristaladas, otros 93 metros cuadrados de paneles de madera, once puertas de vidrio de suelo a techo y once módulos de electrificación. A ello se suman 84 metros cuadrados de vinilo, sistemas de cierre con llaves amaestradas y distintos trabajos de adaptación arquitectónica. En la práctica, la reforma supone compartimentar una planta que durante seis años funcionó bajo el modelo de oficina abierta impulsado por Escrivá.

Del ministerio sin despachos al regreso de las puertas

Una decisión que contrasta con el planteamiento que defendió Escrivá cuando puso en marcha el Ministerio en 2020. El entonces ministro sostenía que eliminar despachos favorecía la comunicación entre equipos, agilizaba la toma de decisiones y mejoraba la productividad. La apuesta era tan radical para los estándares de la Administración que el propio ministro renunció a disponer de un despacho individual y reservó salas específicas únicamente para reuniones o conversaciones que exigieran confidencialidad.

La reforma respondía a una voluntad expresa de romper con la organización tradicional de los ministerios. Altos cargos, asesores y responsables políticos compartirían espacios de trabajo abiertos para facilitar el intercambio de información y reducir las barreras jerárquicas que históricamente han caracterizado a la Administración. Ahora, sin embargo, la Seguridad Social considera necesario recuperar los espacios cerrados.

La razón oficial es el aumento de personal y las nuevas necesidades organizativas del departamento. Pero el resultado es evidente: la zona diáfana que simbolizó el experimento de Escrivá dejará de serlo. Seis años después de derribar las barreras físicas entre los altos cargos, el Ministerio de Inclusión vuelve a levantar paredes.

❌