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Pakistán confirma un texto consensuado entre Irán y Estados Unidos

12 June 2026 at 17:48

En un nuevo giro de guion, los acontecimientos se han acabado precipitando este viernes cuando menos se los esperaba, después de varios días de fuego estadounidense contra infraestructura militar y civil de la República Islámica y ataques iraníes contra sus vecinos árabes. Y es que al cierre de esta edición el régimen de los ayatolás, 104 días transcurridos desde el inicio de la campaña israelo-estadounidense contra su enemigo por excelencia y más de dos meses después de decretarse el alto el fuego, aseguraba a través de su ministro de Exteriores estar "más cerca que nunca" del acuerdo - memorando de entendimiento- con Washington.

Si no hay nuevas sorpresas, el texto deberá ser ahora ratificado por las distintas instancias de poder de la República Islámica en las próximas horas y días. El régimen nacido en 1979 tendrá que empezar renunciando a su programa nuclear y deshacerse de sus reservas de uranio altamente enriquecido y permitir la reapertura del estrecho de Ormuz como condición indispensable para lograr algún tipo de alivio de sanciones por parte de la Administración Trump.

Más explícito y optimista ha sido el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif: "Podemos confirmar que se ha alcanzado un texto definitivo y consensuado del acuerdo de paz, y Pakistán está ahora trabajando estrechamente con ambas partes para finalizar los próximos pasos. La paz nunca ha estado tan cerca como lo está ahora". "En medio de los intensos esfuerzos de mediación que está llevando a cabo Pakistán, somos plenamente conscientes de la incesante campaña de desinformación que están llevando a cabo quienes desean sabotear el acuerdo de paz", abundaba el jefe del Gobierno pakistaní.

 

El país de Asia Central, que ha presumido siempre de mantener buenas relaciones tanto con la República Islámica de Irán como con EE UU, ha sido el principal mediador entre ambos y, por ende, gran parte del éxito del acuerdo. No se explica, en todo caso el acuerdo, sin la participación de las principales potencias regionales, de Qatar a Turquía pasando por Emiratos Árabes Unidos.

Netanyahu: Irán "no tendrá armas nucleares"

Quien se se ha apresurado en manifestar su rechazo a los términos del acuerdo ha sido el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien aseveraba que Irán "no tendrá armas nucleares" mientras él siga al frente del gobierno de su país. "El presidente Trump y yo coincidimos plenamente en este tema", afirmaba Netanyahu tras la conversación telefónica mantenida con el mandatario estadounidense. "De no ser por esta lucha, Irán ya contaría con bombas atómicas para destruir Israel. Irán está trabajando para destruir el Estado judío, y yo dedico mi vida a impedirlo. Mientras yo sea primer ministro de Israel, esto no sucederá", añadía el primer ministro israelí en un mensaje publicado en redes sociales.

Poco antes de que las autoridades pakistaníes anunciaran la buena nueva y como recordatorio de que nada es definitivo hasta que ambas partes estampen la firma en el flamante memorando -y aún después de hacerlo-, el presidente estadounidense, Donald Trump, acusaba a Teherán de mentir sobre los términos del acuerdo. "Lo que han dicho, incluyendo su débil y patética declaración sobre un posible acuerdo, no guarda relación con la verdad. Son personas muy deshonestas con las que tratar. Con ellos, no existe la buena fe. ¡Increíble!”, afirmaba el inquilino de la Casa Blanca en su plataforma de redes sociales. Según fuentes de la Casa Blanca citadas por medios de la región, el acuerdo podría ser firmado este fin de semana.

Un nuevo alto el fuego de 60 días

En cualquier caso, lejos aún de ser un acuerdo definitivo que aleje el espectro de la guerra y la inestabilidad para el conjunto de Oriente Medio, el memorando de entendimiento alcanzado entre Teherán y Washington establece un alto el fuego temporal de 60 días durante el que se emplaza a las partes a negociar el aspecto más complejo: el futuro de los programas nuclear y de misiles de la República Islámica y garantizar una arquitectura de seguridad regional.

Ajenos por ahora al acuerdo en ciernes, Hizbulá, el principal proxy de Irán en la región, e Israel siguieron este viernes enfrentándose sobre el terreno en el sur libanés. La inclusión del país de los cedros en el acuerdo, con unas Fuerzas de Defensa que ocupan una parte considerable del sur de Líbano, seguirá siendo un escollo toda vez que para Teherán la retirada israelí no es negociable.

"Si Trump no acepta un levantamiento de sanciones, la República Islámica no va a ceder en la cuestión nuclear. La oportunidad política para Trump está en dar incentivos a los nuevos interlocutores que en principio priorizan lo económico frente a lo nuclear”, asegura a LA RAZÓN el analista hispano-iraní Daniel Bashandeh. "La política nuclear representaba la línea de Alí Jamenei, pero no la de los nuevos interlocutores que ahora negocian con Trump. En caso contrario, la República Islámica cerrará filas y proseguirá la militarización", concluye el politólogo especializado en el país de Asia Central.

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Irán avisa a Trump de que "no habrá ataque sin respuesta" y se replantea abandonar la negociación

10 June 2026 at 19:03

La situación en Oriente Medio no ha hecho sino endiablarse desde que comenzara la semana y el flamante memorando de entendimiento que hace no tanto parecía a punto de alcanzarse entre Teherán y Washington -según el cómputo de la CNN hasta en 38 ocasiones ha asegurado el presidente de EE UU, Donald Trump, que el acuerdo estaba "a la vuelta de la esquina"- se antoja hoy más lejos que nunca. El cruce de fuego entre las partes en las últimas y las nuevas amenazas estadounidenses -la nueva ronda de ataques puede ser cuestión de horas- con el telón de fondo de la intensificación de la campaña israelí contra Hizbulá en Líbano, agudiza la confusión generalizada sobre si el cese del fuego del 8 de abril sigue oficialmente vigente o no.

Al mandatario norteamericano parece habérsele acabado el optimismo y la paciencia habituales y anunció que golpearía "muy duro" a Irán después de advertir al régimen de que "pagará el precio" de haber dilatado su respuesta a la propuesta, pero sin dejar de invitarle a "firmar un buen acuerdo".

"No habrá ataque sin respuesta"

Desde Teherán, su cancillería advertía a la Casa Blanca de que "no habrá ataque sin respuesta". "Váyanse de nuestra región si quieren estar a salvo", le avisaba el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en una nueva muestra de desafío público. Con todo, la visita de una delegación catarí a Teherán deja claro que la actividad diplomática regional continúa activa. Su portavoz, Ismail Bagaei, insinuaba una retirada de las negociaciones. "El proceso diplomático no se desarrolla en el vacío, y para avanzar en cualquier proceso diplomático se necesita un clima mínimo en el que trabajar", afirmó el vocero de Exteriores.

Así las cosas, la Guardia Revolucionaria, unidad de élite de las fuerzas iraníes, reivindicaba en la madrugada el lanzamiento de una oleada de ataques con drones contra bases estadounidenses ubicadas en Bahréin -concretamente contra la sede de la Quinta Flota de la Armada de EE UU- y otros puntos de Oriente Próximo en una acción que calificó de "represalia" y "legítima defensa" por las agresiones estadounidenses de las últimas horas contra diversos puntos de la República Islámica.

21 objetivos en bases aéreas y navales

La otrora temible unidad ideológica del Ejército de la República Islámica y hoy poder de facto del régimen aseveraba además haber alcanzado "21 objetivos en bases aéreas y navales de la región" así como derribado un dron en el sur de Irán, y lanzado misiles contra hangares de aviones caza F-35 en una base estadounidense ubicada en Jordania.

Por otra parte, la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA), formada por 35 naciones, aprobaba ayer una resolución presentada por EE UU, Reino Unido, Francia y Alemania que insta a Irán a declarar sus reservas restantes de uranio enriquecido y a permitir el acceso de los inspectores a sus instalaciones nucleares. El futuro de las reservas de uranio en manos del régimen ha sido desde el comienzo de las negociaciones entre Teherán y Washington uno de los principales escollos. El régimen no tardaría en descalificarla al poco de trascender.

Violaciones de soberanía

Entretanto, el ambiente existente entre la República Islámica y sus vecinos del Golfo no hace sino emponzoñarse con el paso de los días y los ataques del régimen de los ayatolás a unas monarquías árabes que considera colaboracionistas con el enemigo. El Ministerio de Exteriores saudí denunciaba la última oleada de ataques iraníes a distintos Estados de la región, tildándolos de "flagrantes violaciones" de la soberanía de Kuwait, Bahréin y Jordania.

"La noche pasada no marcó ni el inicio de una guerra a gran escala ni el final de la crisis. Reveló que tanto Irán como EE UU siguen siendo capaces de imponerse costes mutuamente, aunque ninguno ha encontrado la fórmula para transformar éxitos tácticos en ventajas estratégicas. Como sostenía el economista estadounidense Thomas Schelling, el poder reside en moldear los cálculos del adversario mediante la imposición de costes", asegura a LA RAZÓN el politólogo Ehsan Rahimi.

“Irán intenta elevar el precio político y estratégico de la presencia estadounidense en el Golfo, mientras Washington busca preservar la disuasión sin quedar atrapado en una escalada prolongada. Como señaló el que fuera secretario de Estado de EE UU Henry Kissinger, el éxito duradero depende de convertir el poder militar en un nuevo equilibrio político. La verdadera batalla se libra hoy en las percepciones, las alianzas regionales y la capacidad de influir en las decisiones del adversario”, concluye el historiador e investigador doctoral de la Universidad de Alicante.

© EFE

US-Iran exchange of strikes near the Strait of Hormuz
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