Pakistán confirma un texto consensuado entre Irán y Estados Unidos
En un nuevo giro de guion, los acontecimientos se han acabado precipitando este viernes cuando menos se los esperaba, después de varios días de fuego estadounidense contra infraestructura militar y civil de la República Islámica y ataques iraníes contra sus vecinos árabes. Y es que al cierre de esta edición el régimen de los ayatolás, 104 días transcurridos desde el inicio de la campaña israelo-estadounidense contra su enemigo por excelencia y más de dos meses después de decretarse el alto el fuego, aseguraba a través de su ministro de Exteriores estar "más cerca que nunca" del acuerdo - memorando de entendimiento- con Washington.
Si no hay nuevas sorpresas, el texto deberá ser ahora ratificado por las distintas instancias de poder de la República Islámica en las próximas horas y días. El régimen nacido en 1979 tendrá que empezar renunciando a su programa nuclear y deshacerse de sus reservas de uranio altamente enriquecido y permitir la reapertura del estrecho de Ormuz como condición indispensable para lograr algún tipo de alivio de sanciones por parte de la Administración Trump.
Más explícito y optimista ha sido el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif: "Podemos confirmar que se ha alcanzado un texto definitivo y consensuado del acuerdo de paz, y Pakistán está ahora trabajando estrechamente con ambas partes para finalizar los próximos pasos. La paz nunca ha estado tan cerca como lo está ahora". "En medio de los intensos esfuerzos de mediación que está llevando a cabo Pakistán, somos plenamente conscientes de la incesante campaña de desinformación que están llevando a cabo quienes desean sabotear el acuerdo de paz", abundaba el jefe del Gobierno pakistaní.
El país de Asia Central, que ha presumido siempre de mantener buenas relaciones tanto con la República Islámica de Irán como con EE UU, ha sido el principal mediador entre ambos y, por ende, gran parte del éxito del acuerdo. No se explica, en todo caso el acuerdo, sin la participación de las principales potencias regionales, de Qatar a Turquía pasando por Emiratos Árabes Unidos.
Netanyahu: Irán "no tendrá armas nucleares"
Quien se se ha apresurado en manifestar su rechazo a los términos del acuerdo ha sido el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien aseveraba que Irán "no tendrá armas nucleares" mientras él siga al frente del gobierno de su país. "El presidente Trump y yo coincidimos plenamente en este tema", afirmaba Netanyahu tras la conversación telefónica mantenida con el mandatario estadounidense. "De no ser por esta lucha, Irán ya contaría con bombas atómicas para destruir Israel. Irán está trabajando para destruir el Estado judío, y yo dedico mi vida a impedirlo. Mientras yo sea primer ministro de Israel, esto no sucederá", añadía el primer ministro israelí en un mensaje publicado en redes sociales.
Poco antes de que las autoridades pakistaníes anunciaran la buena nueva y como recordatorio de que nada es definitivo hasta que ambas partes estampen la firma en el flamante memorando -y aún después de hacerlo-, el presidente estadounidense, Donald Trump, acusaba a Teherán de mentir sobre los términos del acuerdo. "Lo que han dicho, incluyendo su débil y patética declaración sobre un posible acuerdo, no guarda relación con la verdad. Son personas muy deshonestas con las que tratar. Con ellos, no existe la buena fe. ¡Increíble!”, afirmaba el inquilino de la Casa Blanca en su plataforma de redes sociales. Según fuentes de la Casa Blanca citadas por medios de la región, el acuerdo podría ser firmado este fin de semana.
Un nuevo alto el fuego de 60 días
En cualquier caso, lejos aún de ser un acuerdo definitivo que aleje el espectro de la guerra y la inestabilidad para el conjunto de Oriente Medio, el memorando de entendimiento alcanzado entre Teherán y Washington establece un alto el fuego temporal de 60 días durante el que se emplaza a las partes a negociar el aspecto más complejo: el futuro de los programas nuclear y de misiles de la República Islámica y garantizar una arquitectura de seguridad regional.
Ajenos por ahora al acuerdo en ciernes, Hizbulá, el principal proxy de Irán en la región, e Israel siguieron este viernes enfrentándose sobre el terreno en el sur libanés. La inclusión del país de los cedros en el acuerdo, con unas Fuerzas de Defensa que ocupan una parte considerable del sur de Líbano, seguirá siendo un escollo toda vez que para Teherán la retirada israelí no es negociable.
"Si Trump no acepta un levantamiento de sanciones, la República Islámica no va a ceder en la cuestión nuclear. La oportunidad política para Trump está en dar incentivos a los nuevos interlocutores que en principio priorizan lo económico frente a lo nuclear”, asegura a LA RAZÓN el analista hispano-iraní Daniel Bashandeh. "La política nuclear representaba la línea de Alí Jamenei, pero no la de los nuevos interlocutores que ahora negocian con Trump. En caso contrario, la República Islámica cerrará filas y proseguirá la militarización", concluye el politólogo especializado en el país de Asia Central.


