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Ferrari anima a sus clientes a comprar su polémico coche eléctrico

18 June 2026 at 04:00

Ferrari está utilizando los pedidos de su nuevo coche eléctrico, el Luce, como una especie de prueba de fidelización para sus clientes más exclusivos. Según diversas fuentes conocedoras de la situación, la marca italiana está transmitiendo la idea de que respaldar este modelo -que ha sido recibido con bastante escepticismo y críticas tras su presentación- podría ayudar a los compradores a mantener o incluso mejorar su acceso a futuros Ferrari más exclusivos y codiciados. En otras palabras, adquirir el Luce no solo supondría comprar un automóvil, sino también reforzar la relación con la marca y asegurar una posición privilegiada dentro de su selecto círculo de clientes.

De acuerdo con estas fuentes, Ferrari ha hecho llegar este mensaje a distintos miembros de su red internacional de coleccionistas. El vehículo, cuyo precio ronda los 550.000 euros, estaría siendo presentado como una puerta de entrada hacia futuros modelos especiales y series limitadas. Esta estrategia no es nueva para Ferrari. Desde hace años, la compañía utiliza un sistema de asignación mediante el cual los clientes más fieles, aquellos que compran vehículos de manera recurrente y mantienen una relación estrecha con la marca, obtienen prioridad para adquirir modelos extremadamente exclusivos. Ejemplos de ello son coches como el LaFerrari Aperta, cuyo precio superaba los dos millones de dólares y cuya producción estuvo limitada a un número muy reducido de unidades.

Max Girardo, fundador de la firma de asesoramiento para coleccionistas Girardo & Co. y antiguo especialista de RM Sotheby’s, comparó este sistema con un restaurante de moda en el que resulta prácticamente imposible conseguir una mesa. Según explicó, quienes acuden con frecuencia terminan siendo reconocidos y reciben un trato preferente. En Ferrari ocurre algo parecido: cuantos más vehículos compra un cliente y más sólida es su relación con la marca, mayores son sus posibilidades de acceder a los modelos más deseados y exclusivos. El valor de la fidelidad, por tanto, se convierte en un activo casi tan importante como la capacidad económica del comprador.

La necesidad de impulsar el Luce llega después de una presentación complicada. Cuando Ferrari mostró el modelo el mes pasado, el diseño generó una oleada de comentarios negativos. Muchos aficionados y observadores consideraron que sus líneas suaves y formas redondeadas se alejaban demasiado de la agresividad y el carácter visual que tradicionalmente han definido a los Ferrari. Para desarrollar este primer vehículo totalmente eléctrico, la compañía recurrió al estudio LoveFrom, fundado por Jony Ive, el legendario exdirector de diseño de Apple. Sin embargo, lejos de generar entusiasmo, la propuesta fue criticada por numerosos comentaristas, quienes la calificaron de anodina y la compararon con modelos de producción masiva de fabricantes como Honda o Tesla, algo especialmente delicado para una marca cuya identidad se basa en la exclusividad y la diferenciación.

Las dudas sobre la acogida del vehículo también han tenido reflejo en el mercado bursátil. Las acciones de Ferrari llegaron a caer alrededor de un 1,9% en la Bolsa de Milán durante la jornada del miércoles, situando la valoración de la empresa en torno a los 56.000 millones de euros. Además, los títulos acumulan una pérdida aproximada del 22 % durante los últimos doce meses, reflejando la preocupación de algunos inversores por el rumbo de la compañía y por la recepción de su apuesta eléctrica.

Bloomberg habló con más de media docena de coleccionistas e inversores de distintos países, desde Italia hasta China, para conocer cómo Ferrari ha gestionado la comunicación con sus clientes tras la presentación del Luce. Uno de ellos aseguró que la compañía le dejó claro que adquirir este modelo era importante si quería conservar su posición entre los compradores más valorados por la marca. Otro coleccionista explicó que Ferrari está transmitiendo a numerosos clientes, especialmente a los potenciales nuevos compradores, que el acceso a futuros modelos únicos o de producción extremadamente limitada podría depender previamente de la compra del Luce o de otros vehículos de entrada más asequibles.

Ferrari, por su parte, confirmó que concede prioridad a aquellos clientes que mantienen relaciones sólidas y duraderas con la compañía cuando llega el momento de asignar modelos de gran demanda, especialmente las ediciones limitadas. No obstante, la empresa rechazó la idea de que anime a los clientes a comprar un vehículo únicamente para ganar posiciones dentro de la jerarquía de compradores. Según la marca, el criterio principal sigue siendo que cada cliente tenga una conexión auténtica con el automóvil que adquiere y que la compra responda a sus gustos y preferencias personales, más que a una estrategia para obtener ventajas futuras.

La escasez controlada ha sido históricamente uno de los pilares fundamentales del modelo de negocio de Ferrari. La compañía produce menos de 14.000 vehículos al año y ha convertido esa limitada capacidad de producción en una poderosa herramienta comercial. El enfoque recuerda al utilizado por firmas de lujo como Hermès, donde ciertos bolsos pueden requerir años de espera y donde los clientes más fieles suelen recibir un trato preferente. En ambos casos, la exclusividad no se basa únicamente en el precio, sino también en la dificultad de acceso.

Sigue los pasos del Amalfi o el 296 GTB

Aunque Ferrari presenta el Luce como una oportunidad para reforzar la relación con la marca, los compradores también pueden demostrar su fidelidad adquiriendo otros modelos de producción regular, como el Amalfi o el 296 GTB, cuyos precios de partida rondan los 240.000 y 290.000 euros respectivamente. Sin embargo, el hecho de que el Luce esté siendo incluido dentro de este grupo de vehículos que funcionan como escalones hacia futuras compras podría interpretarse como una señal de que el nuevo eléctrico no posee por sí mismo el atractivo y el prestigio que suelen acompañar a los modelos más exclusivos de Ferrari.

La estrategia tampoco está exenta de riesgos. Ferrari está poniendo a prueba hasta qué punto sus clientes más leales están dispuestos a respaldar un vehículo que rompe con uno de los elementos centrales de la identidad de la marca: sus motores de combustión de altas prestaciones. Paul Welch, fundador de la plataforma de activos de lujo MillionPlus, afirmó que gran parte del público parece rechazar el diseño del coche y considerarlo poco atractivo. Sin embargo, también señaló que algunos compradores están contemplando adquirirlo simplemente para mejorar su posición dentro de la lista de espera y aumentar sus posibilidades de acceder a futuros modelos especiales. Según Welch, este tipo de comportamiento es habitual entre los clientes que buscan consolidar su relación con Ferrari.

Pese a las críticas, el director ejecutivo de la compañía, Benedetto Vigna, aseguró en los días posteriores a la presentación en Roma que el vehículo ya había recibido pedidos tanto de clientes habituales como de nuevos compradores. Esto sugiere que, aunque el Luce haya generado controversia, existe un grupo de consumidores dispuesto a apostar por él, ya sea por interés genuino en el coche o por las ventajas estratégicas que puede ofrecer dentro del ecosistema Ferrari.

Los otros Ferrari que no convencieron al mercado

La situación no es completamente inédita para la firma de Maranello. A lo largo de su historia ha habido modelos que no alcanzaron el éxito esperado. Uno de los ejemplos más citados es el Ferrari Mondial, producido entre 1980 y 1993. Equipado con cuatro plazas y un motor V8 de tamaño medio, el vehículo fue concebido para un uso más práctico y cotidiano, pero su mayor peso lo hacía menos deportivo que otros Ferrari de la época. Aun así, con el paso de los años, incluso este modelo consiguió ganarse un lugar respetable entre los coleccionistas, demostrando que la percepción de un automóvil puede cambiar significativamente con el tiempo.

El mercado de los coches de lujo sigue mostrando una fortaleza notable entre las personas con grandes patrimonios, especialmente en regiones como Oriente Medio. Según un estudio reciente de HSBC, los automóviles representan actualmente la principal categoría de gasto de lujo para los ultrarricos. Los Ferrari, en particular, continúan siendo especialmente atractivos debido a su combinación de exclusividad, tradición histórica y potencial de revalorización. De hecho, según el Informe sobre la Riqueza 2026 de Knight Frank, el valor de los automóviles de lujo ha aumentado más de un 30% durante la última década, superando incluso la evolución de activos tan prestigiosos como las obras de arte o los diamantes de colores. Entre los coleccionistas más conocidos de Ferrari figuran empresarios como David Lee, propietario de Hing Wa Lee Jewelers en Los Ángeles, y el magnate inmobiliario canadiense Luc Poirier, ambos ejemplos de cómo la marca continúa siendo uno de los símbolos de estatus y exclusividad más poderosos del mundo del lujo.

Cursor o el último atajo de Musk para recortar distancias con sus rivales en la carrera de la IA

17 June 2026 at 04:00

SpaceX ha acordado la adquisición de Cursor, una de las startups de inteligencia artificial más prometedoras del sector del desarrollo de software, en una operación valorada en 60.000 millones de dólares (51.600 millones de euros al cambio) que pone de manifiesto las prioridades estratégicas de Elon Musk en la carrera global por la IA. Aunque la compañía disponía de 30 días para decidir si ejecutaba la compra tras su histórica salida a bolsa, el acuerdo se cerró apenas dos jornadas después del debut bursátil. La rapidez refleja la urgencia de SpaceX por reforzar las capacidades de xAI, la división de inteligencia artificial de Musk, y reducir la distancia que la separa de competidores como OpenAI y Anthropic.

La adquisición responde a varias necesidades clave. En primer lugar, permite a xAI fortalecer su posición en el creciente mercado de herramientas de programación impulsadas por inteligencia artificial, un segmento en el que OpenAI y Anthropic han logrado una fuerte adopción entre desarrolladores y empresas. Cursor se ha convertido en uno de los actores más relevantes de este mercado gracias a su asistente de programación basado en IA, capaz de ayudar a escribir, corregir y optimizar código. Desde su lanzamiento en 2023, la compañía ha experimentado un crecimiento extraordinario y ya cuenta con más de 3.000 clientes corporativos que pagan al menos 100.000 dólares anuales por sus servicios. Según fuentes cercanas a la empresa, sus ingresos anualizados alcanzaron los 3.000 millones de dólares en abril.

La operación también busca acelerar el desarrollo tecnológico de xAI. Antes incluso de anunciarse la compra, equipos de Cursor y xAI ya colaboraban estrechamente en proyectos conjuntos, con empleados de la startup trabajando desde las oficinas de la compañía de Musk. Ambas empresas estaban desarrollando modelos de IA y explorando nuevas capacidades avanzadas para futuras aplicaciones.

Otro de los factores detrás de la adquisición es la competencia por el talento especializado. xAI ha afrontado numerosas salidas de ingenieros y especialistas en entrenamiento de modelos durante los últimos meses, además de dificultades para atraer profesionales de primer nivel. La incorporación de Cursor aporta no solo tecnología y clientes, sino también equipos altamente cualificados en uno de los segmentos más demandados de la industria. Para Cursor, la integración supone acceso a una de las mayores infraestructuras de computación del sector. SpaceX dispone de una importante reserva de chips y capacidad de centros de datos, recursos esenciales para entrenar y operar modelos avanzados de inteligencia artificial a gran escala.

En pleno ascenso de los costes por la IA

La compra llega en un momento en el que las inversiones de Musk en IA están elevando significativamente los costes de SpaceX. La compañía registró pérdidas netas de 4.940 millones de dólares el año pasado tras asumir deuda vinculada a las inversiones de xAI, mientras que el gasto de capital casi se duplicó hasta los 20.700 millones de dólares, siendo la inteligencia artificial la principal partida de inversión. Pese a ello, los inversores continúan respaldando la estrategia.

Las acciones de SpaceX acumularon una subida superior al 40% durante sus dos primeras sesiones bursátiles y siguieron avanzando tras conocerse la operación. De mantenerse esa tendencia, la compañía alcanzaría una valoración cercana a los 2,7 billones de dólares y se situaría entre las mayores empresas cotizadas del mundo. Más allá de la magnitud financiera, la compra de Cursor representa una declaración de intenciones: Musk está decidido a convertir la inteligencia artificial en uno de los pilares centrales del futuro de SpaceX y a competir de forma directa con los líderes actuales del sector.

Warsh afronta su primer gran reto en la Fed entre Trump y la presión para subir tipos

16 June 2026 at 04:00

Apenas tres semanas después de asumir el cargo, Kevin Warsh afronta su primer gran reto al frente de la Reserva Federal. La inflación está repuntando al ritmo más rápido de los últimos tres años. Crece el desacuerdo entre los responsables de la política monetaria del banco central. Y, para más inri, los inversores han estado vendiendo bonos del Tesoro de Estados Unidos y apostando cada vez más a que la Fed tendrá que empezar a subir los tipos de interés antes de diciembre, desafiando el llamamiento del presidente Donald Trump para que los reduzca.

En este escenario, hay poco en juego en el resultado de la reunión de política monetaria de la Fed de esta semana. El consenso de los analistas confían en que el banco mantendrá su tasa de referencia sin cambios en un rango de entre el 3,5% y el 3,75%, mientras espera ver cómo el impacto de los precios de la energía derivado de la guerra con Irán se traslada a la economía, incluso después del acuerdo provisional alcanzado el domingo para detener el conflicto.

El foco, no obstante, estará sobre la primera rueda de prensa de Warsh, así como el comunicado posterior a la reunión y las previsiones de la Fed, que serán examinados minuciosamente en busca de pistas sobre los próximos pasos. Si transmite de forma convincente que la Fed está dispuesta a volver a centrarse en la lucha contra la inflación, es probable que Wall Street se sienta tranquila respecto al compromiso de Warsh con la independencia política del banco central. Si no lo consigue, inquietará a unos mercados que ya temen que pueda poner en riesgo la credibilidad de la Fed al ceder a las presiones de la Casa Blanca.

"Es una posición muy difícil para él desde cualquier punto de vista", afirmó James Clouse, economista del Andersen Institute y exsubdirector de la división de asuntos monetarios de la Fed. Sin embargo, en el caso de Warsh, el conflicto inmediato entre las prioridades de la Casa Blanca y la dirección que está tomando la economía resulta especialmente delicado. La tensión en Wall Street ha aumentado debido a las dudas sobre las opiniones de Warsh y a unas perspectivas más amplias complicadas por la guerra y por un auge de la inversión en inteligencia artificial que está impulsando aún más una economía sorprendentemente resistente.

Cabe precisar que Warsh fue un firme partidario de una política monetaria restrictiva durante su mandato como gobernador de la Fed entre 2006 y 2011, cuando el colapso del mercado inmobiliario llevó a Estados Unidos a una profunda recesión. Pero en los años posteriores se convirtió en un duro crítico del banco central y el año pasado cuestionó que siguiera pronosticando una inflación elevada, argumentando que la inteligencia artificial desencadenará una "fuerza desinflacionaria significativa" al aumentar la productividad.

El silencio de Warsh desde que juró el cargo el mes pasado -algo no inusual en un nuevo presidente que intenta orientarse- complica aún más la situación. Además, la evolución de la economía ha cambiado rápidamente desde que la guerra con Irán impulsó al alza los precios del petróleo. A medida que las empresas ven aumentar sus costes, los trasladan a los consumidores mediante precios más altos, alimentando una inflación que ya llevaba cinco años por encima del objetivo del 2% de la Fed. En mayo, el índice de precios al consumo (IPC) aumentó un 4,2% respecto al año anterior, la cifra más alta desde abril de 2023.

Esto ha cambiado drásticamente las expectativas en Wall Street. Los operadores han abandonado las apuestas, antes generalizadas, de que la Fed volvería a recortar los tipos este año y ahora se inclinan por el escenario contrario. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a dos años han superado el 4%, situándose por encima del tipo oficial de la Fed, mientras que los rendimientos a 30 años alcanzaron el mes pasado su nivel más alto desde 2007. Ambos movimientos fueron interpretados como mensajes claros de Wall Street de que los tipos deberían subir.

El lunes, los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y el rendimiento a dos años descendió cuatro puntos básicos hasta el 4,04%. Esta dinámica no pasa desapercibida para los responsables de la Fed. En la última reunión de abril, muchos miembros advirtieron que probablemente tendrían que empezar a subir los tipos si la inflación seguía elevada y querían eliminar el sesgo favorable a futuras bajadas, según las actas de aquella reunión. Tres miembros discreparon porque se opusieron al lenguaje utilizado en el comunicado de la Fed.

Al mismo tiempo, Warsh asume el cargo después de un ataque sin precedentes contra el banco central por parte de la administración Trump, incluyendo un intento de destituir a la gobernadora Lisa Cook y una investigación penal que Jerome Powell, predecesor de Warsh, calificó como una represalia por no haber adaptado la política monetaria a los deseos del presidente. Cuando Trump promovió a Warsh al consejo de la Fed, afirmó que respetaba su independencia. Sin embargo, Trump criticó repetidamente a Powell y este mes declaró que Warsh se equivocaría si subiera los tipos, insistiendo en que la Fed debería reducirlos.

"Espero que el Kevin Warsh que veamos sea el mismo Kevin Warsh claramente comprometido con la lucha contra la inflación que vimos durante muchos años, porque la inflación es demasiado alta", afirmó Ellen Meade, profesora de Economía en la Universidad de Duke y antigua asesora de responsables de la Fed durante una larga carrera en la institución. "Necesita hacer algo que demuestre que entiende el mensaje de los datos económicos que están llegando".

Otros expertos consideran exagerados los temores de que Warsh pueda sacrificar la credibilidad de la Fed para complacer al presidente. "No hay realmente ninguna razón para esperar que simplemente diga: vamos a bajar los tipos porque el presidente quiere tipos más bajos" señaló Norbert Michel, del Center for Monetary and Financial Alternatives del Cato Institute. "Kevin sabe que así no funcionan las cosas".

Aun así, Warsh ha prometido una importante reestructuración del banco central que incluye una cooperación más estrecha con el Departamento del Tesoro. Ha afirmado que la Fed necesita cambiar la forma en que evalúa la inflación y se comunica con el público, y también ha defendido la reducción de la enorme cartera de bonos del banco central, una medida que podría elevar los tipos de interés a largo plazo al obligar a los mercados a absorber una mayor cantidad de deuda. Sin embargo, la atención inmediata se centrará en las señales que Warsh decida enviar sobre cómo pretende dirigir el banco central durante los próximos meses. "Tu primera reunión siempre será tu primera reunión", dijo Jason Granet, director de inversiones de BNY en Nueva York. "El comunicado, las actas y la rueda de prensa: esta reunión dará mucho de qué hablar y analizar".

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