Begoña Gómez afronta la cita definitiva ante el juez que decidirá su futuro judicial
Tras más de dos años de investigación, Begoña Gómez afronta esta semana la cita clave que marcará su futuro judicial y el último tramo de una causa que ya ha dejado atrás la fase de instrucción. La esposa del presidente del Gobierno está llamada a declarar este lunes ante el magistrado Juan Carlos Peinado en una audiencia preliminar previa a la eventual apertura (o no) de juicio oral. Y todo ello bajo un escenario que tendrá lugar en los juzgados de Plaza de Castilla bajo la atenta mirada de las acusaciones populares y una expectación mediática poco habitual incluso para los grandes procedimientos judiciales en otras ocasiones.
El magistrado Peinado llega a esta cita después de haber dado por concluida la investigación. En abril, el juez acordó el procesamiento de Gómez por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida, al considerar que existen indicios suficientes para continuar el procedimiento. Desde entonces, la causa ha entrado en una nueva fase, menos centrada en averiguar qué ocurrió y más enfocada en determinar si esos indicios deben someterse al examen de un juicio.
La comparecencia de hoy de Begoña Gómez representa precisamente ese punto de transición y llega justo en un momento de «erosión» judicial para el Gobierno de su marido y, por ende, para el PSOE. Sobre todo, porque se ha conocido en estas últimas semanas que fue a raíz de la investigación sobre las presuntas irregularidades e ilegalidades de sus actividades profesionales, cuando las presuntas «cloacas del PSOE» se pusieron manos a la obra para recabar información de jueces, fiscales y miembros de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil con el objetivo de tumbar el procedimiento. Pero ni ello ha impedido que la esposa de Sánchez esté imputada por cuatro delitos.
La cita llega también con el hallazgo de nuevas evidencias sobre sus presuntas corruptelas. La Guardia Civil emitió un informe que arrojaba que Gómez cobró de una empresa que usó el software de la cátedra a través de una mercantil suya; también que se saltó la Ley de Contratos Públicos aportando expedientes falsos para «dar legalidad»; y que su asesora y personal de Moncloa, Cristina Álvarez –también imputada en las pesquisas–, fue una persona «integrada» en el equipo de la cátedra. Además, se supo que, más allá de la contribución económica al desarrollo del software que ahora se analiza si se apropió Gómez, la Complutense invirtió otros 20.000 euros en dos años para hacer frente a otros gastos de la actividad de la cátedra extraordinaria que ella codirigía.
Está claro que la declaración dejará una escena dividida: las acusaciones pedirán la apertura de juicio contra ella, mientras que su defensa alegará que todo el procedimiento ha formado parte de una «cacería política» sin sustento formal o de una «inquina» personal de Peinado.
Y, aunque todavía no habrá una sentencia, la cita marcará un antes y un después en una causa que ha acompañado parte de la legislatura de Pedro Sánchez y que se dispone a afrontar su capítulo decisivo: el que determinará si los hechos acaban, finalmente, ante un tribunal.


© Alberto R Roldán


