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La Casa Blanca se convierte en un ring de lucha de UFC para el 80 cumpleaños de Trump

14 June 2026 at 21:43

Donald Trump cumplió ayer 80 años al más puro estilo Trump, en medio de la polémica. El presidente convirtió su cumpleaños en un espectáculo sin precedentes y abrió un nuevo debate sobre los límites de la presidencia y el uso del espacio público más simbólico de EE. UU. Los preparativos comenzaron el 20 de mayo y, a partir de hoy, empezará a desmontarse la instalación, un proceso que se prolongará hasta el 23 de junio.

Desde hace semanas, en el jardín sur de la Casa Blanca se había estado construyendo una gigantesca estructura metálica de 30 metros de altura que protegía un octágono destinado a varios combates de artes marciales mixtas. The Claw (La Garra), que es como se ha llamado a la plataforma, acogió anoche siete combates organizados por la UFC (Ultimate Fighting Championship), la principal competición estadounidense de artes marciales mixtas. La estructura era visible desde distintos puntos de Washington, pero lo que no se apreciaba desde lejos eran las gradas instaladas para alrededor de 5.000 invitados, muchos de ellos miembros de las Fuerzas Armadas.

La velada se bautizó como UFC Freedom 250. Al cierre de esta edición no había comenzado, pero estaba previsto que incluyera siete combates, todos masculinos, y dos títulos en juego. La gran estrella se esperaba que fuera el hispano-georgiano Ilia Topuria, que se iba a enfrentar al estadounidense Justin Gaethje por el campeonato del peso ligero. En el otro gran combate de la noche, el brasileño Alex Pereira iba a tratar de convertirse en el primer luchador de la historia de la UFC que conseguía ser campeón en tres categorías diferentes.

Durante toda la jornada de ayer, Trump tuvo poco tiempo para ultimar los detalles de su fiesta de cumpleaños. El presidente estuvo tratando de impulsar la firma de un acuerdo de paz con Irán que este fin de semana se perfilaba, por fin, como posible. Este artículo fue entregado antes de que pudiera firmarse el texto, mientras crecían las críticas por el elevado coste del espectáculo y por la participación de distintas agencias federales, entre ellas el Departamento de Seguridad Nacional, el Servicio Secreto y el Servicio de Parques Nacionales.

Según los documentos judiciales presentados por este último organismo durante un proceso judicial que trató de impedir la celebración, el coste estimado de la organización superó los 60 millones de dólares, con decenas de miles de horas de trabajo y cientos de empleados. El pasado viernes, el presidente trató de rebajar tensiones insistiendo en que la UFC había asumido todos los gastos de organización y que el evento no había sido financiado con dinero público. Sin embargo, sus explicaciones no sirvieron para calmar la controversia en un momento en el que numerosos hogares estadounidenses sufren la presión del aumento de los precios como consecuencia de la guerra con Irán.

Trump ha insistido también varias veces en que el macroevento era el perfecto pistoletazo de salida para las celebraciones del 250 aniversario de la independencia de EE. UU., que se conmemora el próximo 4 de julio. Pero la coincidencia con su cumpleaños ha alimentado las acusaciones de que la celebración nacional está siendo utilizada para ensalzar su figura. Para el líder estadounidense, esta celebración era también una oportunidad para conectar con los jóvenes, un grupo de votantes crucial que consume menos medios tradicionales y sigue de forma masiva los combates, los pódcast y las redes sociales. Además, el republicano nunca ha ocultado su afición por este deporte. Su relación con Dana White, consejero delegado de la UFC, comenzó hace más de dos décadas, cuando los casinos de Trump en Atlantic City acogieron algunos de los primeros eventos de una organización que entonces luchaba por sobrevivir. White se convirtió después en uno de sus aliados más fieles, intervino en las convenciones republicanas de 2016, 2020 y 2024 y ayudó al candidato a conectar con figuras como el presentador Joe Rogan.

Otro dato importante es que los últimos documentos financieros del presidente muestran que su fideicomiso adquirió recientemente entre 15.000 y 50.000 dólares en acciones de TKO Group Holdings, la empresa matriz de la UFC y la WWE. La Casa Blanca asegura que las inversiones son gestionadas de manera independiente, pero la información ha provocado nuevas críticas.

Según una encuesta de Reuters/Ipsos realizada entre más de 4.500 adultos, solo el 16% de los estadounidenses aprueba que estos combates se celebren en terrenos de la Casa Blanca.

© EUROPAPRESS

El luchador de peso pluma de la UFC Diego Lopes sube al escenario durante los pesajes ceremoniales de UFC Freedom 250 en la Elipse, de cara a la pelea de este domingo en el Jardín Sur de la Casa Blanca

Trump, 80 años: el hombre que desafía el tiempo con hamburguesas, Coca-Cola light, helado de vainilla y poco gimnasio

14 June 2026 at 02:00

Donald Trump cumple 80 años desafiando todos los manuales de longevidad. En un mundo donde los alimentos frescos, las verduras, la fruta, el descanso y la moderación se presentan como las claves de una vida sana, el presidente estadounidense rompe casi todos los esquemas. A base de Coca- Cola Light, comida rápida y poco gimnasio, el republicano entra hoy en su novena década declarado por los médicos "física y cognitivamente apto" para gobernar, con una resistencia que desconcierta a los defensores de la vida saludable.

Nacido en Queens, Nueva York, se mantiene activo y juega al golf la mayoría de los fines de semana, siempre que se lo permite su agenda. Es su deporte favorito y también una parte fundamental del imperio empresarial que levantó antes de entrar en política. La Organización Trump posee una extensa red de complejos de golf en Estados Unidos, Escocia, Irlanda y Emiratos Árabes Unidos. Pero el lugar que Trump más frecuenta es su club de West Palm Beach, muy próximo a Mar-a-Lago, su residencia privada en Florida. Allí combina este deporte con reuniones políticas, cenas con donantes y conversaciones con dirigentes y aliados. Desde allí ordenó y siguió el inicio de la guerra con Irán. El mandatario ha convertido la enorme mansión en un centro paralelo de poder.

Más allá del golf, Trump no practica de manera habitual ningún otro deporte. No corre, no utiliza máquinas para fortalecer los músculos y tampoco parece interesado en hacerlo. Él mismo ha explicado alguna vez que caminar sobre una cinta le resulta sencillamente aburrido. Incluso cuando juega al golf acostumbra a desplazarse en carrito. Aun así, sus últimos reconocimientos médicos describen un estado de salud notable para un hombre de su edad.

El ejercicio podría agotar su batería

Las biografías que se han escrito de él a lo largo de los años coinciden en que el republicano siempre ha mantenido una peculiar teoría sobre el entrenamiento físico. Según él, el cuerpo humano es similar a una batería, nace con una cantidad limitada de energía y el ejercicio excesivo termina agotándola antes de tiempo. Sin embargo, el foco no está solo en lo poco que se mueve, sino también en lo que come. El mandatario nunca ha escondido su devoción por la comida rápida. McDonalds ha sido una constante en sus campañas y viajes.

Sus antiguos colaboradores, Corey Lewandowski y David Bossie, bromearon en un libro sobre las elecciones de 2016 con que los cuatro grandes grupos alimentarios del avión presidencial eran McDonald’s, Kentucky Fried Chicken, pizza y Coca-Cola Light. Un detalle que ambos citan de aquella campaña electoral es el menú que Trump pedía con frecuencia: dos Big Macs, dos sándwiches Filet- O- Fish y un batido de chocolate. No significa que coma siempre estas cantidades o que siga haciéndolo, pero ilustra perfectamente cuáles son sus preferencias gastronómicas. Su equipo recurre con frecuencia a pedidos de cadenas nacionales, servidos con rapidez y preparados de manera previsible.

El republicano es un multimillonario que suele preferir una hamburguesa de una cadena de restauración a una cena sofisticada con menú de autor. Y si hay una bebida indisociable de su imagen, es la Coca-Cola Light. Durante su primera etapa en la Casa Blanca, "The New York Times" informó de que podía consumir hasta doce latas diarias. No existe confirmación de que actualmente mantenga este consumo, pero la costumbre ha sido ampliamente documentada.

El botón rojo más pacificador de la historia

De hecho, cuando llegó al Despacho Oval recuperó su famoso botón rojo sobre el escritorio presidencial. No para activar ninguna alarma nuclear ni poner al Servicio Secreto en máxima alerta, sino para llamar al personal de la Casa Blanca y pedir su refresco favorito. Así se pudo ver en una entrevista televisada en 2017, cuando durante una entrevista con la agencia de noticias Associated Press lo pulsó y poco después apareció un empleado con una Coca- Cola Light.

Es justo decir que su predilección por la comida rápida no responde únicamente al sabor. No es un ningún secreto que Trump siente un profundo temor por los gérmenes. En varias ocasiones ha explicado que confía en las grandes cadenas porque sus procesos están estandarizados y su reputación depende de que los alimentos sean seguros. También ha demostrado a lo largo de los años su temor a sufrir una intoxicación o que alguien manipule su comida. Desde su punto de vista, una hamburguesa preparada mediante un procedimiento idéntico en miles de establecimientos le ofrece la seguridad de control que él necesita.

Qué entiende él por "comida basura"

A Trump además le gusta la carne muy hecha, tanto que muchos cocineros lo consideran casi un sacrilegio, sobre todo cuando la acompaña con kétchup. Tampoco ha mostrado mucho entusiasmo por las guarniciones de vegetales. Tony Senecal, un antiguo mayordomo de Mar-a-Lago, contó que Trump pedía la carne sin "garbage" (basura, en inglés), expresión con la que se refería a las verduras, las guarniciones y los adornos del plato.

A ello se suma su afición a los dulces. Los helados de vainilla, las tartas de chocolate, los caramelos y las galletas Oreo suelen aparecer de forma recurrente en su menú. Durante su primer mandato se contaba que solía recibir dos bolas de helado en vez una solo como el resto de los comensales. Más allá de su trascendencia nutricional, la anécdota terminó convertida en una metáfora humorística de la jerarquía presidencial: solo faltaría que el presidente de Estados Unidos no pudiera pedir una ración doble de postre.

Otra imagen que muchos recuerdan se remonta a enero de 2019. Durante el cierre parcial de la Administración, Trump recibió en la Casa Blanca a los jugadores de fútbol americano de la Universidad de Clemson con una enorme mesa cubierta de hamburguesas, pizzas y patatas fritas de McDonald’s, Wendy’s y Burger King. Parte del personal de la residencia presidencial se encontraba temporalmente suspendido de empleo por el cierre del Gobierno, y Trump aseguró que había pagado personalmente el banquete, que describió como "gran comida estadounidense".

Sus médicos no avalan sus hábitos

Pero a pesar de todo, el líder norteamericano suele mantener una elevada energía diaria en las labores presidenciales, más allá de algunas imágenes en las que parece dormitar en público. Las cámaras lo han captado en más de una ocasión con los ojos cerrados durante reuniones y eventos, imágenes que han alimentado las especulaciones sobre su cansancio, aunque él insista en negarlo. En cualquier caso, sus médicos no avalan su estilo de vida. En el examen realizado en mayo de 2026, el doctor Sean Barbabella le recomendó mejorar la dieta, aumentar la actividad física, continuar controlando su peso y reducir la dosis de aspirina que ayuda a explicar los hematomas a veces visibles en sus manos.

Trump ha reconocido que toma una dosis superior a la aconsejada por sus médicos porque cree que le ayuda a mantener la sangre menos espesa. Los informes médicos confirman que Trump puede presumir de una "sólida función cardiovascular, respiratoria y neurológica" y que sigue plenamente capacitado para desempeñar sus responsabilidades.

Posee "la constitución de un Dios"

Su secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., sostiene que Trump come mejor cuando se encuentra en la Casa Blanca o en Mar-a-Lago. El problema llega sobre todo durante los viajes y las campañas, cuando encadena mítines, aeropuertos y desplazamientos y recurre a productos rápidos, previsibles y disponibles a cualquier hora. Aun así, es consciente de la situación, porque en alguna ocasión ha descrito la dieta de su jefe como "desquiciada", bromeando con que posee la "constitución de un Dios". Desde luego las palabras de Kennedy no son una evaluación médica, pero llaman la atención por su actual lucha contra en azúcar añadido y los alimentos ultraprocesados.

A lo largo de su vida, Trump ha tomado decisiones extraordinariamente beneficiosas para la salud. Nunca ha fumado, no suele beber café ni té y asegura que jamás ha consumido alcohol ni drogas. Su abstinencia está estrechamente relacionada con su hermano mayor, Fred Trump Jr., que padeció alcoholismo y murió en 1981, con solo 42 años. Fred le advirtió repetidamente que no bebiera ni fumara, un consejo que Donald Trump convirtió en una regla de por vida.

Ese hábito probablemente sea uno de los grandes puntos a favor de su salud. También cuenta con seguimiento médico constante, medicación para controlar el colesterol y acceso a una atención sanitaria excepcional. Los buenos resultados de sus análisis no demuestran que las hamburguesas y los refrescos protejan la salud, sino que la longevidad depende de una combinación compleja de genética, hábitos, medicación, condiciones de vida y suerte. El presidente estadounidense entra en esta nueva década como ha atravesado casi todas las anteriores, desafiando los pronósticos, resistiéndose a las convenciones y empeñado en demostrar que, incluso cuando se trata de su salud, las reglas también las marca él.

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A burger is seen at Trump Burger restaurant, in Bellville, Texas, on April 19, 2025. It is lunchtime at a Texas eatery called Trump Burger and diners are enjoying fast food and the frenetic first 100 days of their president's second term. Trump is everywhere in this joint with a dozen tables -- in cardboard cutouts of the man eking out his trademark forced smile, on banners from the 2024 campaign, and on hats and T-shirts displayed for sale. It is a franchise of a company with four such Trump-themed outlets in Texas and no equal anywhere else in America. The chain is not linked to the Trump Organization.

© AFP

US President Donald Trump speaks alongside fast food he purchased for a ceremony honoring the 2018 College Football Playoff National Champion Clemson Tigers in the State Dining Room of the White House in Washington, DC, January 14, 2019. Trump says the White House chefs are furloughed due to the partial government shutdown.

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Donald Trump, en su nuevo campo de golf en Escocia

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VÍDEO: Trump califica de "derribo" el accidente de un helicóptero en Ormuz y promete "responder" al "ataque" de Irán

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