Trump asegura que ha "cancelado" los ataques contra Irán programados para esta noche
El jueves, al cierre de esta edición, Trump y su equipo mantenían abierta la vía diplomática, pero a su manera, acompañada de amenazas. "Estados Unidos atacará a Irán (¡cuya Armada, Fuerza Aérea, radar, defensa antiaérea y todas las demás formas de defensa, junto con la mayor parte de su capacidad ofensiva, han DESAPARECIDO!), MUY FUERTE ESTA NOCHE", si no acepta un acuerdo, aseguraba Donald Trump a primera hora de la mañana, después de una noche de intercambio de ataques.
Unas horas después, el líder republicano volvió a dar marcha atrás, afirmando haber cancelado la ofensiva prevista: "Dado que las conversaciones con la República Islámica de Irán han llegado al más alto nivel de la dirigencia iraní y han sido aprobadas, yo, como Presidente de los Estados Unidos de América, he cancelado los ataques y bombardeos programados contra Irán para esta noche".
"Las discusiones y los puntos finales han sido aprobados, tanto en concepto como en detalle, por todas las partes involucradas, incluidos Estados Unidos, Israel, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Pakistán, Bahréin, Kuwait, Jordania, Egipto y otros", concluye Trump, puntualizando que el bloqueo naval permanecerá en vigor "hasta que se finalice la transacción".
Durante la mañana, el presidente estadounidense había elevado todavía más la presión al advertir de que Washington podría tomar la isla de Jarg (conocida internacionalmente como Kharg), el pequeño enclave del golfo Pérsico por el que pasa alrededor del 90% de las exportaciones de crudo iraní. Trump amenazó también con hacerse con otras infraestructuras energéticas del país "de forma muy similar a como lo hemos hecho con Venezuela, lo cual está funcionando de maravilla tanto para Venezuela como para los Estados Unidos de América".
El último recurso
Su amenaza no parecía improvisada. Según ha revelado la cadena CNN, un alto funcionario del Pentágono y dos miembros de la Administración de Trump le habrían informado de que los planes para que el Ejército estadounidense se haga con la importante isla llevan meses sobre la mesa, aunque han sido archivados repetidamente por el elevado riesgo de la operación.
La Casa Blanca considera que controlar Jarg, o destruir su infraestructura energética, podría llevar a Irán a la bancarrota y reducir su capacidad militar hasta impedirle continuar la guerra. Sin embargo, los asesores de Trump también le han advertido de que una operación de esa magnitud exigiría probablemente el despliegue de un número considerable de tropas terrestres y podría causar numerosas bajas estadounidenses. Por ese motivo, tanto el Pentágono como la Casa Blanca han tratado hasta ahora la ocupación de la isla como una opción de último recurso. Se trata de una medida capaz de alterar el curso de la guerra, pero a un precio muy alto.
"Negociaremos con bombas"
Estados Unidos ya atacó el pasado marzo varias instalaciones militares de Jarg. Trump aseguró entonces que sus fuerzas habían destruido los objetivos militares del enclave, aunque en la práctica los bombardeos evitaron deliberadamente la infraestructura petrolera crítica. La decisión permitió a Washington conservar una poderosa baza de presión a la que ahora recurre de nuevo.
El jueves, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, también dejó claro cuál sería el tono de la Administración a partir de ahora. "Si tenemos que negociar con bombas, negociaremos con bombas", afirmó al defender la respuesta estadounidense y presentar los ataques como una forma de forzar a Teherán a aceptar las condiciones de Washington. El mensaje de la Casa Blanca es que la negociación sigue abierta, pero a su manera.
En medio de la escalada, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, se quejó de que el precario alto el fuego es "más bien un incendio menor", una reducción de hostilidades más que una tregua, y recordó que "no debemos subestimar el riesgo de que un fuego menor se convierta en uno mayor", dijo alertando de que la escalada seguía aumentando. La tregua se mantiene formalmente, pero los ataques de los últimos días han demostrado hasta qué punto puede quebrarse en cualquier momento.
Ataques en "defensa legítima"
Los ataques cruzados comenzaron con el derribo de un helicóptero estadounidense. EE UU apuntó a Irán como autor del ataque y el jueves, a las cinco de la tarde, hora local, inició una nueva oleada de ataques en "defensa legítima", dijo el Ejército.
Washington aseguró haber alcanzado al menos una veintena de objetivos. Los bombardeos se interrumpieron horas más tarde, pero Trump advirtió de que se reanudarían si Teherán no firmaba el acuerdo que, según él, ya está prácticamente cerrado. "Todo está negociado; solo tienen que firmar un papel", afirmó. Trump, mantiene que todavía hay opciones para las negociaciones, pero sus amenazas contra Jarg muestran hasta dónde está dispuesto a llegar para imponer su acuerdo. La diplomacia permanece abierta, aunque cada vez más subordinada a la fuerza, y la isla que sostiene buena parte de la economía iraní se ha convertido ahora en la principal palanca de presión de Washington


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