El plan de Macron para contener a un Trump imprevisible en su último G7
La firma de un eventual alto el fuego entre EEUU e Irán está marcando los preparativos de la cumbre del G7 que este lunes arranca en Evian, a orillas del lago Leman. A tan sólo unos kilómetros de Ginebra, donde durante todo el fin de semana se ha estado especulando con la llegada del vicepresidente JD Vance para rubricar el acuerdo con Teherán. Un alto funcionario de la Administración estadounidense ha trasladado a Reuters que ya existe “un acuerdo sólido” de alto el fuego y que Trump tiene prevista una ronda de contactos en esta cumbre del G7 con los países mediadores para afianzarlo. A la cita de Evian con Macron de anfitrión no sólo asistirán los siete miembros habituales del grupo sino que además se incorporarán actores imprescindibles de los dos grandes conflictos en curso: el presidente ucraniano Zelenski y representantes de monarquías del Golfo junto al egipcio Al Sissi acudirán a la ciudad balneario del lago Leman.
A horas de que arranque la cumbre, LA RAZON ha podido comprobar las amplias medidas de seguridad que rodean la cumbre entorno al lujoso hotel Royal de Evian con vistas inigualables al lago Leman y con larga tradición en reuniones diplomáticas. De hecho en 2003 este establecimiento ya organizó una cita con los líderes de las principales potencias mundiales. En la quinta planta del hotel, la de las suites, Bush y Putin se repartían los extremos y Chirac se quedó con la del medio. En aquella ocasión se inauguró una suntuosa sala de 300 metros cuadrados que será usada para esta edición. Un dispositivo de 16.000 gendarmes y varios perímetros y zonas establecidas desde finales de la semana pasada ya han provocado las quejas de habitantes de varias localidades fronterizas suizas. El domingo por la tarde, varias centenas de manifestantes caldearon la víspera de la cita con una manifestación por las calles de Ginebra en protesta por la celebración de la cumbre.
Las grandes crisis geopolíticas marcarán buena parte de esta reunión de Evian en la que las grandes potencias intentarán reducir la brecha que las separa del siempre imprevisible Trump. Macron, que organiza su último G7 antes de dejar el poder en 2027, quiere que este G7 sea una cumbre de “gestión de crisis” con “resultados concretos”, según avanzaron fuentes del Elíseo en la antesala de su inicio. Y para ello Macron no ha dudado en volver a agasajar a Trump programando una cena con todos los fastos en el palacio de Versalles que supondrá una especie de epílogo del G7 el miércoles por la noche para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, según han informado fuentes del Elíseo.
Lo cierto es que hasta el más mínimo detalle ha sido cuidado en la ciudad balneario para agradar a Trump que en 2018 retiró su apoyo al comunicado final del grupo y que el año pasado abandonó la reunión en Canadá prematuramente criticando al presidente francés. Ahora Macron ha preparado la estancia de 3 días del estadounidense aunque los organizadores vayan a contener la respiración hasta el final. Como muestra, un detalle. En principio la cumbre debía arrancar el día 14 de junio pero dado que coincidía con el 80 cumpleaños de Trump se acordó aplazar 24 horas. Varias ONGs han criticado duramente a Macron por dejar de lado temas como el medioambiente para no irritar a Trump.
Las garantías para la apertura del estrecho de Ormuz será el punto fundamental del encuentro que mañana martes los dirigentes del G7 mantengan con los dirigentes de Egipto, Arabia Saudita, Catar y Emiratos Arabes Unidos. Macron considera de vital importancia encontrar vías y medios de cooperación para el restablecimiento de la circulación con las mayores garantías.
Y más allá de las crisis geopolíticas, la economía y los desequilibrios mundiales serán el otro gran asunto en Evian. La corrección de los desequilibrios comerciales son una responsabilidad compartida y Macron ya ha apelado tanto a China como a EE.UU. Y Europa para encontrar una resincronización. El tema de los desequilibrios estará muy presente en este G7, que no incluye a China, y posteriormente debería abordarse ya de forma más extensa en el G20 previsto para finales de año en EE.UU., esa vez ya sí con representación de Pekín. Además, la IA será el otro gran asunto económico en la cita de la ciudad termal francesa. Macron ha invitado a varios líderes de las tecnológicas a un almuerzo el miércoles entre los que estarán el estadounidense Sam Altman, director de Open IA para impulsar iniciativas regulatorias en el sector y la prohibición de redes sociales para menores de 15 años.


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