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La villa más señorial y barroca de España, y además muy sabrosa

A los pies del río Arlanza, se alza una preciosa localidad, catalogada como uno de los pueblos más bonitos de España, y que fue en su día, uno de los centros de ocio de la realeza española. Una villa señorial y barroca, donde se dieron cita personajes de época, desde reyes, hasta famosos literatos y del que mucho tuvo la cupla el Duque de Lerma, valido del Felipe III y que se convirtió en el hombre más poderoso de España hace cuatro siglos. Y con la especulación de por medio.

 

Pero nos centramos en esta localidad, en la provincia de Burgos, la "Villa Ducal de Lerma", a 39 kilómetros de la capital, bañado por el Arlanza y con una población que supera las 2.500 personas. Su historia está unida a la de Francisco de Sandoval y Rojas, el duque de Lerma, y fue como un pequeño Escorial cuando la Corte estuvo en Valladolid. Y es que son muchos los encantos que uno puede deleitarse caminando por sus calles empedradas, como su Plaza Mayor, de las más grandes de España. Su casco histórico fue declarado conjunto histórico-artístico. Pero esta plaza, con una superficie cercana a los 7.000 metros cuadrados, cuenta con dos monumentos emblemáticos como son el Palacio Ducal y el Monasterio de San Blas.

El Palacio Ducal, convertido en un Parador hoy en día, y donde se dice que llegó a dormir allí Napoleón, fue concebido como morada ducal, pero al mismo tiempo cumplía como condición de regio aposento para la corte de Felipe III. Cuenta con patio central rodeado de galerías columnadas, y un patio una suntuosa y amplia escalera claustral.

La fachada principal se fabricó con recios sillares y toda la fachada queda rematada por una fuerte cornisa de piedra y por encima se elevan las cubiertas de pizarra, con sus buhardillas.

Fue lugar del nacimiento de la Infanta Margarita Francisca en 1610; casamiento de Luis I de España y Luisa Isabel de Orleans; cuartel general de las tropas napoleónicas y hasta prisión durante la guerra civil, comercio; fábrica de tapices y alfombras. Y tras una gran restauración, en 2023 fue inaugurado como Parador.

Otro de los lugares emblemáticos de la villa lo encontramos en su Puerta de la Cárcel, la única puerta de muralla medieval que se conserva. Y, a partir de aquí, comenzamos nuestro recorrido por

el patrimonio religioso, comenzando por la Colegiata de San Pedro, consagrada en 1617 y que cuenta en su interior con dos de los órganos más barrocos que se conservan en la península.

Seguimos hasta un par de concentos, el de San Blas, anexo a la plaza ducal, construido para albergar a monjas dominicas, y el de Santa Teresa, ocupado por frailes carmelitas. Y en la plaza de Santa Clara se encuentra el convento de la Ascensión y en este mismo lugar se encuentra enterrado el cura Merino, héroe de de la Guerra de la Independencia.

Y continuamos con otro convento, ya extramuros como es el de San Francisco de los Reyes. Y la villa también cuenta con un par de monasterios como el de la Ascensión de Nuestro Señor, habitado por clarisas que realizan dulces y el de la Madre de Dios.

Pero si de patrimonio no anda mal la villa, de gastronomía, punto y aparte. Sabores tradicionales que harán las delicias de los más golosos, empezando por uno de sus platos más destacados como es el lechazo asado, pero sin olvidar su morcilla o su queso.

Aunque donde se lleva la palma es con sus sabrosos postres, una gran variedad, todos ellos tradicionales como son su torta de azúcar, las yemas de Lerma o las pastas elaboradas por las monjas locales. Toda una delicia

© Dip. Burgos

El Palacio Ducal de Lerma

El Duque de Lerma

© Dip. Burgos

La villa de Lerma

© Dip. Burgos

Villa de Lerma

Localidad burgalesa de Lerma
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