Suecia celebra el Jubileo de Oro de Carlos Gustavo y Silvia: emoción y algunas ausencias
Hace cincuenta años, el joven rey Carlos XVI Gustavo anunció que se casaría con Silvia Sommerlath, una intérprete alemana a la que había conocido durante los Juegos Olímpicos de Múnich. "He encontrado a la mujer de mi vida", pronunció el monarca rompiendo con siglos de matrimonios dinásticos. Su decisión, cuando solo llevaba tres años en el trono, acercaba definitivamente la Corona a una sociedad que empezaba a parecerse mucho más a la actual que a la de sus antepasados.
El Jubileo de Oro que Suecia celebra este sábado es un homenaje a una pareja que ha compartido cinco décadas de vida, tres hijos, nueve nietos y medio siglo de servicio institucional.
Aunque la fecha exacta del aniversario será el próximo 19 de junio, la Casa Real decidió adelantar las celebraciones una semana para evitar que coincidieran con el tradicional fin de semana de Midsommar, una de las fiestas más importantes del calendario sueco.
La jornada comenzó con un solemne Te Deum en la Capilla del Palacio Real de Estocolmo. La familia al completo acompañó al matrimonio real en una ceremonia en la que todas las miradas volvieron a dirigirse hacia la reina Silvia, especialmente emocionada durante el oficio religioso. A sus 82 años, sigue siendo el gran sostén de una monarquía que en los últimos tiempos ha vivido de cerca los problemas de salud de varios miembros de las casas reales escandinavas.
Tras la ceremonia religiosa, los reyes embarcaron en la histórica chalupa real Vasaorden, uno de los momentos más esperadas del día. La embarcación atravesó las aguas de Estocolmo antes de que el matrimonio iniciara un recorrido en carruaje descubierto por el centro de la capital entre miles de ciudadanos que llevaban horas esperando su paso.
La banda sonora de su matrimonio
Después del desfile, el itinerario concluyó en Kungsträdgården, donde se organizó un gran concierto popular dedicado a los cincuenta años de matrimonio de los soberanos, con un repertorio que repasaba las canciones que han acompañado a varias generaciones de suecos desde 1976 hasta hoy.
Por la noche, la agenda culmina con un concierto de gala en la Ópera Real, el mismo escenario que inevitablemente remite a la víspera de su boda, cuando ABBA estrenó Dancing Queen, una canción convertida ya para siempre en la banda sonora sentimental de Silvia.
El Jubileo también ha dejado algunas ausencias muy significativas. La princesa Estelle, segunda en la línea de sucesión, no ha podido asistir porque se encuentra realizando un curso de idiomas en el extranjero, una decisión que la Casa Real ha mantenido pese a la importancia de la celebración. Tampoco han acudido algunos miembros destacados de otras monarquías europeas. El rey Federico X de Dinamarca tenía un compromiso previo y el príncipe heredero Haakon de Noruega permaneció junto a Mette-Marit, cuyo estado de salud ha obligado a reorganizar buena parte de la agenda de la familia real noruega.
La revista "Svensk Damtidning" resume el romance real como una historia de amor juvenil nacido en Múnich que evolucionó hacia una complicidad tranquila y visible en pequeños gestos y miradas.


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