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Qué es la epididimitis, el problema testicular que sufrió The Rock y puede confundirse con un cáncer

Dwayne “The Rock” Johnson ha contado el susto que se llevó después de notar un bulto doloroso en el testículo izquierdo mientras se duchaba. El actor y exluchador, de 54 años, explicó que los médicos barajaron inicialmente dos posibilidades: una epididimitis o un cáncer testicular. Finalmente, todo quedó en una epididimitis, una inflamación tratable y no cancerosa.

Johnson explicó que no pudo hacerse una ecografía de inmediato porque tenía varios compromisos promocionales de Jumanji, por lo que tuvo que esperar hasta la mañana siguiente sin saber qué ocurría.

Tuve que vivir esas 24 horas sin saberlo y seguir todo el día haciendo bromas y dando discursos”, recordó el actor. “Por cierto: estoy bien. Pero entonces no lo sabía, y aquello dolía muchísimo”.

La experiencia del actor ha vuelto a poner el foco sobre una afección relativamente frecuente pero poco conocida que, según The New York Post, afecta cada año a unas 600.000 personas en Estados Unidos.

Qué es la epididimitis y cuáles son sus síntomas

La epididimitis es una inflamación del epidídimo, un pequeño conducto situado detrás del testículo que almacena y transporta el esperma. Aunque es relativamente frecuente, muchos hombres desconocen esta afección hasta que aparecen síntomas.

“Cuando desarrollan dolor, hinchazón o notan un bulto, muchos hombres piensan inmediatamente en cáncer testicular o en una urgencia médica”, explicó el urólogo Jamin Vinod Brahmbhatt, de Orlando Health. El especialista, que aseguró haber sufrido epididimitis, reconoció que las molestias pueden llegar a ser “bastante intensas”.

Los síntomas más habituales incluyen dolor, inflamación o sensibilidad en un lado del escroto o del testículo. Algunas personas también pueden notar molestias al orinar, necesidad frecuente de ir al baño, secreción por el pene o incluso sangre en el semen.

Las molestias también pueden extenderse a la ingle, la parte baja del abdomen o la pelvis y, en algunos casos, ir acompañadas de fiebre o escalofríos.

Cuáles son las causas y cuándo consultar al médico

Según la Cleveland Clinic, las causas más frecuentes varían según la edad. En hombres jóvenes sexualmente activos suele estar relacionada con infecciones de transmisión sexual, como clamidia o gonorrea. A partir de los 35 años, es más habitual que esté provocada por bacterias del tracto urinario, siendo Escherichia coli una de las más comunes.

También puede estar relacionada, aunque con menos frecuencia, con lesiones en la zona inguinal, infecciones prostáticas, el uso de catéteres o ciertos medicamentos.

El tratamiento depende del origen del problema. Cuando existe una infección bacteriana suelen recetarse antibióticos, y los médicos también recomiendan reposo, hielo en la zona, buena hidratación y analgésicos para aliviar los síntomas. La mayoría de pacientes mejora en pocos días, aunque las molestias pueden prolongarse durante semanas.

Los expertos insisten en no ignorar cambios inesperados en la zona y recomiendan acudir al médico ante cualquier bulto, inflamación o dolor nuevo, especialmente si aparece de forma repentina e intensa, ya que podría tratarse de una urgencia médica como una torsión testicular. Sin tratamiento, la epididimitis puede derivar en molestias persistentes o, en algunos casos, problemas de fertilidad.

Dwayne Johnson

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Dwayne Johnson es conocido por haber formado parte de las franquicias más rentables
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¿Te despiertas varias veces durante la noche? Un medio especializado explica el "truco" para saber si podría ser señal de un problema de salud más serio que el insomnio

Abrir los ojos en plena madrugada es una experiencia universal que la mayoría de los ciudadanos vincula de forma directa con episodios de nerviosismo o tensión acumulada.

Sin embargo, esta deducción suele ocultar el verdadero origen del trastorno clínico. El portal sanitario brasileño Tua Saúde advierte que estas interrupciones recurrentes representan a menudo el primer indicio de un sueño profundo fragmentado.

Despertarse una o dos veces por ruidos ambientales o necesidades fisiológicas entra dentro de la más absoluta normalidad, pero el escenario se complica cuando la interrupción impide conciliar de nuevo el descanso rápidamente y se arrastra durante semanas. En estas circunstancias, el cerebro se ve despojado de su arquitectura reparadora habitual, provocando que el descanso se vuelva superficial e incapaz de cumplir sus funciones vitales de recuperación neurológica, propiciando un aumento indeseado del cortisol.

La estrecha frontera entre el malestar emocional y los fallos orgánicos

Las consecuencias directas de esta fragmentación se manifiestan a la mañana siguiente mediante un profundo agotamiento, dolores de cabeza, fallos de memoria e irritabilidad latente, incluso cuando el paciente asegura haber permanecido en la cama las horas reglamentarias.

Según datos científicos recabados en el año 2024 y publicados en la National Library of Medicine estadounidense, las alteraciones del ciclo nocturno actúan en muchas ocasiones como un predictor temprano del propio sufrimiento emocional, invirtiendo la creencia popular de que la angustia siempre genera el mal descanso.

Esta tesis se apoya además en investigaciones clínicas del año 2023 consultables en el mismo archivo, las cuales demostraron que abordar médicamente la mala calidad del reposo mejora el panorama psicológico del afectado. Los detonantes que astillan el letargo son sumamente variados, abarcando desde el reflujo gástrico y los dolores crónicos hasta la apnea obstructiva, la necesidad frecuente de orinar, el exceso de cafeína, el consumo nocturno de alcohol o el abuso de pantallas luminosas antes de dormir.

Para desenmascarar la verdadera magnitud de esta anomalía, los expertos de la plataforma recomiendan aplicar un sencillo "truco" basado en el registro metódico de las rutinas personales durante un periodo exacto de dos semanas.

Este seguimiento casero exige anotar diariamente parámetros concretos (como la hora de ir a la cama, los minutos necesarios para adormecerse, la cantidad de despertares por noche y el tiempo invertido en recuperar la consciencia plena). Igualmente, el individuo debe documentar el consumo de sustancias estimulantes, la percepción de ronquidos o acidez y su nivel general de somnolencia al día siguiente.

Las señales de alarma definitivas para solicitar asistencia médica profesional

Este minucioso diario personal resulta fundamental para que el paciente logre diferenciar una mala racha transitoria de un patrón crónico destructivo causado por posibles afecciones hormonales o neurológicas.

El medio subraya que resulta indispensable buscar supervisión médica inmediata si las alteraciones superan la barrera de las tres semanas consecutivas. Asimismo, la visita al especialista adquiere un marcado carácter de urgencia si la persona detecta síntomas severos de asfixia al dormir, pausas respiratorias evidentes, molestias en el pecho, síndrome de las piernas inquietas o si el cansancio acumulado pone en grave riesgo su seguridad al conducir vehículos.

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El alimento que puede estar afectando a tu sueño sin que lo sepas

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Cafeína
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Nutricionista desvela la clave para comer con consciencia: "El éxito no es prohibir"

"Si tienes hambre, pregúntate por qué. Y respóndete. Quizás no comiste suficiente. Quizás faltó equilibrio. Quizás solo te apetece". Con esta reflexión, Isabelle Junot (@isa.healthy.life), desde su perfil profesional como coach nutricional, ha puesto sobre la mesa un debate esencial sobre la alimentación moderna: la necesidad de priorizar la intuición y el respeto a las señales del propio cuerpo por encima de las estrictas normas de autocontrol que suelen dominar las dietas convencionales.

La importancia de identificar el hambre real

La nutricionista y bióloga Paula Hernández (@paula_mindeat), especializada en salud digestiva y hormonal, respalda esta visión y aclara que el mensaje de Junot no invita a desconfiar del apetito, sino a gestionarlo con mayor criterio. Según la experta, el principal error reside en el "piloto automático", donde ingerimos alimentos sin detenernos a identificar qué necesidad estamos cubriendo realmente. "El hambre puede ser una señal fisiológica normal que indica que necesitamos energía, pero también hay ocasiones en las que recurrimos a la comida por aburrimiento, estrés, ansiedad, cansancio o simplemente por hábito", explica Hernández.

La nutricionista insiste en que distinguir entre el hambre fisiológica y la emocional es el primer paso hacia una alimentación consciente. La rutina actual, marcada por la inmediatez y la falta de pausas, impide que el cuerpo regule sus mecanismos de saciedad. Hernández advierte que "establecer espacios adecuados entre comidas permite recuperar esa percepción y favorece procesos digestivos fisiológicos importantes, como el complejo motor migratorio". Además, resalta que la distracción constante, como comer frente a pantallas, dificulta que el cerebro registre correctamente las señales que envía el estómago.

El peligro de las restricciones y el efecto compensación

El problema de prohibirse alimentos, advierte la especialista, es que fomenta una mentalidad de "todo o nada". Cuando una persona impone normas demasiado rígidas, se genera una tensión psicológica que suele derivar en un círculo vicioso de restricción y descontrol. "Si finalmente nos damos permiso para consumirlos, muchas veces ya no comemos guiados por el hambre real ni por la saciedad, sino que lo hacemos desde la sensación de privación acumulada", señala la nutricionista.

Para evitar este fenómeno, la experta apuesta por la flexibilidad y la normalización del placer en la dieta diaria, sin otorgar jerarquías morales a los alimentos. La recomendación es realizar una pausa consciente antes de ingerir cualquier alimento para evaluar el estado emocional y físico. "Si descubrimos que detrás hay otra necesidad, como descanso, gestión emocional o aburrimiento, quizá la solución no sea necesariamente la comida", apunta Hernández.

En definitiva, el bienestar sostenido no nace de la prohibición, sino de la capacidad de tomar decisiones informadas. Como concluye la especialista, "una buena relación con la comida no se construye a través de la prohibición, sino aprendiendo a tomar decisiones flexibles, escuchando las señales de hambre y saciedad".

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Hay que consultar con el médico al detectar ciertos patrones de alimentación
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La sanidad europea (y la española) espera a que enfermemos

Han leído bien. El año pasado, las bajas laborales costaron a España 18.400 millones de euros. Es ya la segunda mayor partida del gasto en Seguridad Social, solo por detrás de las pensiones. Y lo más preocupante no es la cifra en sí, sino su tendencia: crece cada año desde 2012 sin señales de corrección.

Sin embargo, el debate público rara vez aborda el problema de fondo. Se queda en la superficie: más coordinación, mayor control, agilizar las reincorporaciones. Medidas tácticas que esquivan una realidad estructural incómoda: España, como la mayor parte de Europa, envejece mientras aumenta el peso de las enfermedades crónicas. Dolencias que se desarrollan durante años, que en gran medida son prevenibles y a las que el sistema llega, sistemáticamente, demasiado tarde.

Esta disfunción no es nueva. Crecí observando a dos médicos, mis padres, trabajar en un sistema público que fallaba antes de empezar. Sus pacientes llegaban tarde, en fases avanzadas de enfermedad, arrastrando problemas que llevaban meses gestándose en silencio. El sistema no tenía forma de intervenir antes. Y fue ahí donde entendí que el problema no estaba ni en los profesionales, ni en la medicina, ni en las personas. El fallo estaba en la arquitectura. En el sistema.

Porque la sanidad europea sigue diseñada en torno a la enfermedad. El dinero se moviliza cuando algo ya se ha roto. Las consultas se activan cuando aparecen los síntomas. La prevención, cuando existe, queda relegada a un trámite: un folleto, una recomendación genérica, una casilla a marcar.

El caso de la salud mental es paradigmático. En España, es ya el principal motor del aumento de las bajas laborales. Entre los menores de 35 años, la incidencia ha crecido un 67% desde 2017. No se trata de episodios súbitos. Son procesos largos en los que el sistema nunca intervino a tiempo. No hubo señales detectadas ni apoyo temprano. Cuando llega la baja, el deterioro lleva meses consolidándose. Nada nuevo, un dato silencioso, pero que ha dado el salto de la conversación privada a la pública.

Durante décadas, el argumento era claro: faltaban herramientas para anticiparse. Ese argumento ya no es válido. La irrupción de la inteligencia artificial (sí, la IA, que tiene un poderoso prisma positivo en el campo de la salud) abre una ventana inédita: permite detectar patrones de riesgo antes de que se conviertan en crisis, eliminar barreras de acceso y convertir la prevención en algo integrado en la vida cotidiana, no en un lujo para quien tiene tiempo, información o recursos.

«No es una discusión sobre números sino de modelo de sociedad»

La evidencia práctica empieza a acumularse. Lo veo cada día en Alan. Facilitar el acceso directo a un psicólogo, sin receta ni lista de espera, provoca que el 75% de las personas acudan a terapia por primera vez. Convertir el hábito de caminar en algo cotidiano y divertido hace que las personas den 1.000 pasos más al día. Ofrecer un programa guiado para el dolor de espalda logra que el 80% de quienes lo siguen reporten una mejora real. No porque antes no lo necesitaran, sino porque el sistema nunca estuvo diseñado para facilitarlo.

En un país líder mundial en consumo de benzodiacepinas, y donde los problemas musculoesqueléticos y la salud mental son los principales motores de las bajas laborales, ese cambio importa más de lo que parece. La pastilla ofrece una solución rápida; la prevención accesible, una solución duradera. Cuando ambas opciones compiten en igualdad de acceso, las personas eligen la prevención.

El problema, por tanto, no es ya de diagnóstico ni de tecnología. Es de infraestructura. De quién construye el sistema que hará posible este cambio.

Estados Unidos y China no esperan. Están definiendo, mediante inteligencia artificial, cómo será el acceso a la sanidad en las próximas décadas, bajo sus propios incentivos y su propia concepción del bienestar. Europa, mientras tanto, encara una decisión estratégica: desarrollar su propia arquitectura o limitarse a regular la que otros diseñen.

El continente parte de una fortaleza indiscutible: la convicción de que la Salud es un derecho universal. Lo que ha faltado hasta ahora es la tecnología capaz de hacer esa idea operativa a gran escala y de convertir la prevención en una realidad accesible para todos, no solo para una minoría informada.

Porque, en el fondo, esta no es una discusión sobre números. Es una cuestión de modelo de sociedad. Si queremos seguir reaccionando tarde, pagando cada vez más por gestionar las consecuencias, o si apostamos por un sistema que evite que las personas enfermen en primer lugar. La respuesta parece evidente. Lo que sigue pendiente es tomarla en serio.

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"España, como la mayor parte de Europa, envejece mientras aumenta el peso de la enfermedades crónicas"
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Daniel Ferreira: «Las biopsias de piel están revolucionando el diagnóstico de la demencia con cuerpos de Lewy»

Es investigador en la Universidad Fernando Pessoa de Canarias, director del Centro de Investigación del Alzheimer en el Instituto Karolinska e investigador asociado en la Clínica Mayo, entre otras cosas. A tan increíble curriculum suma ahora el Premio Nacional de Investigación sobre demencia con cuerpos de Lewy (DCL) por su trayectoria, la enfermedad en la que se ha convertido uno de los mayores expertos a nivel mundial, a pesar de llegar a ella, cuenta, «de casualidad».

¿Qué supone recibir este premio para usted?

Para mi este premio y todo el trabajo realizado por Asinlewy es un paso tremendo hacia el reconocimiento y apoyo a la investigación de la DCL en España. Creo que es una excelente noticia para la comunidad científica española, pero también para la comunidad clínica y los pacientes y sus familiares. A nivel personal, es todo un honor haber sido galardonado con el reconocimiento a la trayectoria en investigación de DCL.

El premio reconoce su trayectoria investigadora en este campo. ¿Desde hace cuanto que la investiga?

Mi investigación sobre la DCL comenzó allá por el 2017, así que pronto se cumplen ya 10 años desde los primeros estudios.

No es una enfermedad ni muy conocida (ni siquiera entre los propios médicos), ni en la que haya habido muchos avances. ¿Qué le llevó a elegirla?

Esto es cierto, la DCL es aún una desconocida para mucha gente, lo cual es sorprendente dado que es la segunda demencia neurodegenerativa más frecuente, después de la demencia asociada al alzhéimer. Mi motivo para elegir este campo de trabajo fue una convergencia de factores y algo de casualidad. Para resumir, yo llevaba varios años usando una técnica para investigar el cerebro que se llama resonancia magnética cerebral, centrándome en pacientes con alzhéimer y personas sanas. En 2017 me encontraba haciendo mi formación postdoctoral en el Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) y era el momento de desarrollar una línea de investigación propia para poder optar a una posición de assistant professor (algo así como profesor ayudante doctor en España). Esto se juntó con la posibilidad de coordinar el Hub de Resonancia Magnética del consorcio Europeo para la demencia con cuerpos de Lewy (E-DLB, www.e-dlb.com), así como con la posibilidad de realizar una estancia de investigación en la Clínica Mayo en uno de los principales grupos internacionales sobre esta enfermedad. Me parecieron oportunidades únicas así que las acepté y comencé a adentrarme en el mundo de la DCL.

«La DCL es aún una desconocida incluso para el personal sanitario»

Se premia también su labor en la creación de la plataforma FindDLB. ¿Podría explicar en qué consiste?

Como hemos dicho, la DCL es aún una desconocida para mucha gente incluido el personal sanitario. Esto lleva a su infradiagnóstico o diagnósticos erróneos. Por ejemplo, se sabe que dos de cada tres pacientes con DCL no son diagnosticados, o son diagnosticados con otro tipo de demencia como por ejemplo Alzheimer u otras enfermedades como el Párkinson. FindDLB significa justo eso, en castellano, «Encontrar a los DCL». Se trata de generar herramientas diagnósticas, conocimiento biológico y clínico sobre la enfermedad y transmitirlo al personal sanitario y sociedad para aumentar la visibilidad de la DCL.

¿Se usa ya en la práctica clínica? Si es así ¿qué resultados consigue?

La plataforma FindDLB es más bien una red nacional de investigación y formación, aunque también hemos generado algunas herramientas y conocimiento que sí se está usando en la práctica clínica. Por ejemplo, a nivel cualitativo, hemos observado un aumento del número de diagnósticos de DCL en clínicas especializadas de demencia, así como un mayor número de remisiones desde atención primaria para evaluación de sospecha de DCL. Como resultado final, queremos conseguir una mejora en el diagnóstico y tratamiento de la DCL y sus fases prodrómicas.

A día de hoy no existe una prueba diagnóstica y muchas veces se confunde con otras patologías. ¿Podría servir para obtener un diagnóstico precoz?

Bueno, justo en los tres últimos años se ha avanzado mucho en el desarrollo de una técnica conocida como ensayo por amplificación de semillas (seed amplification assay, SAA en inglés) así como biopsias de piel que está revolucionando el diagnóstico de la DCL. El principal reto ahora mismo es integrar estas técnicas en la práctica clínica, pero ya hay varios hospitales en España que disponen de las mismas.

¿Qué avances destacaría de los producidos en los últimos años?

Desde luego los avances principales son, en mi opinión, el desarrollo e integración clínica del ensayo por amplificación de semillas y biopsias de piel, así como varios frentes actuales para el desarrollo de tratamientos modificadores de la enfermedad para la DCL. Esto coincide con un cambio de paradigma muy importante que es ir desde los síntomas clínicos a las bases biológicas de la enfermedad.

"Un cambio de paradigma es ir de los síntomas a las bases biológicas de la enfermedad"

Mucha gente no sabe ni que existe la DCL pese a ser muy frecuente. ¿Cómo podría mejorarse este aspecto?

Aquí es central la colaboración entre investigadores, personal sanitario, industria, políticos e instituciones, sin olvidar las asociaciones y los pacientes y sus familias. Hoy en día hay numerosas iniciativas internacionales en todos estos frentes, y para mí lo más fácil sería sumarse más que tratar de hacer las cosas desde cero.

Sin quitarle la importancia que obviamente tiene la enfermedad de Alzheimer, ¿estamos empezando a asumir que no todo deterioro cognitivo es alzhéimer?

Sí. Los investigadores sabemos desde hace muchos años que hay múltiples causas de deterioro cognitivo en el campo de las enfermedades neurodegenerativas. Lo que ha ocurrido en los últimos cinco-diez años es el reconocimiento de que varias enfermedades pueden coexistir en el cerebro de pacientes con estos cuadros clínicos. Esto lo empezamos a aceptar también los que trabajamos en el ámbito clínico. Incluso, recientemente, la sociedad empieza a conocer también otras causas de deterioro cognitivo además del alzhéimer, como por ejemplo, la DCL.

¿En qué proyectos trabaja actualmente?

¡En muchos! Mis proyectos son muy amplios y multidisciplinares, desde biomarcadores en sangre y líquido cefalorraquídeo, hasta técnicas de neuroimagen, aspectos genéticos, diferencias de sexo/género, cognición y otros aspectos clínicos, siempre en material clínico de pacientes. Usamos mucho también técnicas avanzadas de análisis de datos, incluyendo la inteligencia artificial.

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Daniel Ferreira, investigador.© Jesus G. Feria.

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Daniel Ferreira, investigador.
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¿Podría ser el TAC lumbar el nuevo cribado de la osteoporosis?

Un estudio realizado en el Hospital La Fe de Valencia sugiere que el escáner lumbar, una prueba de imagen muy utilizada en la práctica clínica, puede servir como herramienta de cribado oportunista de osteoporosis sin necesidad de someter a los pacientes a pruebas complementarias.

La osteoporosis es una enfermedad que afecta a más de tres millones de personas en España, especialmente a mujeres mayores de 50 años, pacientes en tratamiento crónico con corticoesteroides, o pacientes oncológicos. La osteoporosis debilita progresivamente las trabéculas del hueso hasta el punto de que pequeños traumatismos pueden producir fracturas de gran entidad, como fracturas vertebrales, fracturas de muñeca, o fractura de cadera.

La densitometría ósea es actualmente la técnica de referencia para el diagnóstico de esta enfermedad. No obstante, esta prueba no siempre forma parte del estudio inicial de todos los pacientes y su interpretación puede verse limitada cuando coexisten cambios degenerativos en el hueso.

El equipo investigador de la Fe, integrado por los doctores Pablo Ulldemolins, Juan Pedro Mencía y Arthur Maes, bajo la coordinación de la doctora Teresa Bas, ha planteado analizar si otras pruebas de imagen que ya se realizan con frecuencia en pacientes con dolor lumbar, fracturas o patología degenerativa, como el TAC o la resonancia magnética, pueden aprovecharse para detectar antes a muchos pacientes que hoy pasan inadvertidos.

«Los TAC que hoy en día se realizan por otros motivos se podrían utilizar para analizar la situación ósea del paciente lo que evitaría densitometrías y por tanto podría adelantar el diagnóstico de los pacientes y reducir costes al sistema sanitario. Además, con esta prueba podemos avanzar la aparición de nuevas fracturas y por tanto iniciar precozmente el tratamiento para evitarlas», explica Ulldemolins, uno de los principales investigadores del estudio.

Los resultados mostraron que el metaanálisis de las unidades digitales que proporciona el TAC lumbar no solo se correlacionaba con la densidad mineral ósea como hace actualmente la densitometría, sino que además permiten predecir la aparición de nuevas fracturas en otras partes del cuerpo. «Ahora nuestro reto es traslados estos resultados a la resonancia magnética, una prueba que se realiza a multitud de pacientes con dolor lumbar y que, además, no expone a los pacientes a radiación», señala Ulldemolins.

Los doctores Juan Pedro Mencía y Arthur Maes destacan también que el entorno investigador del Hospital La Fe «reúne las condiciones ideales para desarrollar proyectos de este tipo gracias al apoyo del hospital, del servicio y de la doctora Teresa Bas».

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TAC lumbar
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Dr. Ricardo Ruiz: «Los adolescentes y jóvenes están dejando de usar fotoprotección»

1. Hoy, 13 de junio, es el Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel. ¿Cuánto daño hacen afirmaciones de famosos de que hay que tomar el sol poco a poco y sin usar protección solar?

Soy consciente de que el rigor científico pierde ante una historia bien contada, especialmente si la historia la cuenta una persona famosa, pero este tipo de afirmaciones hacen mucho daño, porque transmiten un mensaje aparentemente «natural» pero médicamente equivocado. La piel no necesita quemarse ni «entrenarse» para estar sana. El llamado «callo solar» no existe desde el punto de vista médico. Ponerse moreno es una respuesta defensiva de la piel ante una agresión, la llamada «melanogénesis». El sol tiene beneficios, por supuesto, pero la radiación ultravioleta es el principal factor ambiental relacionado con el envejecimiento cutáneo y con muchos cánceres de piel. Por eso, cuando una persona con influencia pública banaliza la protección solar, el mensaje puede tener consecuencias reales, sobre todo en adolescentes y jóvenes. El problema no es tomar el sol; el problema es la quemadura solar.

2. ¿A qué atribuye estos bulos?

A una mezcla de desinformación e idealización de lo «natural». Existe una tendencia peligrosa a pensar que todo lo natural es bueno y lo médico o preventivo es sospechoso. Y no es así. El arsénico o la cicuta también son naturales. También influye que las redes sociales premian los mensajes contundentes, emocionales y simples, aunque sean falsos. Decir «no uses crema solar porque bloquea la vitamina D» genera atención, pero desde el punto de vista médico es una simplificación peligrosa. La evidencia científica indica que el uso correcto de fotoprotección ayuda a reducir el daño cutáneo y el riesgo de cáncer de piel.

3. ¿Nota que los adolescentes y jóvenes están dejando de usar protección solar?

Sí, y me preocupa. Muchos jóvenes están muy concienciados con el cuidado de la piel, pero algunos siguen asociando el bronceado con belleza, salud o éxito social. En consulta vemos que muchos adolescentes usan cosméticos sofisticados e incluso se interesan por procedimientos estéticos para «embellecerse», pero se olvidan de protegerse del sol. La mejor crema antiedad sigue siendo una buena fotoprotección.

4. ¿La incidencia de cáncer de piel va en aumento?

Sí, está aumentando de forma clara. De hecho, la mitad de los españoles vamos a padecer cáncer de piel a lo largo de nuestra vida. También vemos más casos porque diagnosticamos mejor y antes, pero eso no explica todo.

5. ¿A qué se debe?

Hay un aumento real relacionado con la exposición solar acumulada, el envejecimiento de la población y hábitos de ocio al aire libre o uso de cabinas bronceadoras sin suficiente protección.

6. ¿Deberían adecuarse colegios o parques para proteger a los menores del sol?

Sin ninguna duda. La fotoprotección infantil no puede depender solo de que los padres pongan crema por la mañana. Debe ser una política de salud pública. Los colegios, guarderías y parques deberían tener más zonas de sombra a través de toldos y árboles, horarios razonables de recreo en los meses de mayor radiación y una cultura de gorra, camiseta y protección solar. Igual que nadie discute que un niño debe llevar cinturón de seguridad en el coche, tampoco deberíamos discutir que debe estar protegido del exceso de radiación ultravioleta.

7. Si pones protección solar 50 a un niño de 3 años muy blanquito a las 09:00, ¿hasta qué hora le durará como mucho?

La protección disminuye por el sudor, el roce, el agua y la arena. En un niño pequeño, especialmente si es muy blanquito y si va a estar al sol, yo aconsejaría reaplicar cada dos o tres horas y siempre después de sudar, bañarse o secarse con una toalla. Y añadiría algo importante: en niños, la crema solar no debe ser la única barrera. Es más importante usar la sombra, ropa, gorra y evitar las horas centrales del día.

8. ¿Cuáles son los peligros de que un pequeño esté tantas horas sin protección solar?

El principal peligro es la acumulación silenciosa de daño solar. La piel acumula radiación desde la infancia. Esa exposición repetida aumenta el riesgo futuro de manchas, envejecimiento prematuro, queratosis actínicas y cáncer de piel. Además, los niños pequeños tienen una piel más vulnerable y muchas veces no son conscientes de cuándo se están quemando. Pueden pasar horas al aire libre sin que nadie perciba el daño hasta que aparece el enrojecimiento por la tarde. Por eso la fotoprotección infantil no es una cuestión estética; es prevención oncológica.

9. Quemarse a esta edad, ¿en cuánto incrementa el riesgo de cáncer de piel?

Las quemaduras solares en la infancia son especialmente relevantes porque dejan una huella biológica a largo plazo. No es que una quemadura concreta garantice un cáncer de piel, pero sí aumenta el riesgo futuro, especialmente de melanoma. Por eso los dermatólogos somos tan insistentes: evitar quemaduras en niños es una de las mejores inversiones en salud cutánea futura. En términos prácticos, una quemadura solar en un niño nos preocupa más que en un adulto porque añade daño desde muy temprano.

10. ¿Se deberían hacer «mapeos» de lunares cada año en adultos con muchos lunares?

El mapeo corporal digital y la dermatoscopia nos permiten detectar cambios sutiles antes de que sean visibles a simple vista. Ahora en nuestras consultas usamos la inteligencia artificial para detectar cambios precoces y a comparar imágenes de cada paciente. No se trata de extirpar todos los lunares, sino de vigilar los que cambian o tienen criterios sospechosos.

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Dr. Ricardo Ruiz
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Día Mundial de Prevención del Cáncer de Piel: «Tengo un agujero elegante más grande que el de una pelota de tenis por el melanoma»

Cada vez que escucha al futbolista Marcos Llorente negar la relación directa entre la exposición solar y el cáncer de piel, Marta Gama no se enfada. Le duele.

«Siento dolor y pena cuando le escucho porque hay gente joven que le va a hacer caso a él o a cualquier otra persona influyente. En el pueblo y cada vez que voy de campamento aviso a los chavales lo importante que es ponerse protección solar» y todas estas recomendaciones se caen «cuando una persona referente para muchos jóvenes dice esas barbaridades como lo de que el cuerpo hace callo. Por mucho que entrenes el cuerpo no te salvas del cáncer, o ¿con el tabaco fortaleces los pulmones mientras más fumes? Me quedo anonadada».

«Me gustaría hablar con él y que me dijera a mí con cáncer de piel a los 29 años lo mismo o a un padre que ha perdido a un hijo. El melanoma es un cáncer de piel que mata, yo soy de las afortunadas», incide esta paciente de Aguilar de Campoo y miembro de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Sabe bien de lo que habla. A Marta le detectaron cáncer de piel en mayo de 2015. Tenía una verruga en la cara interna del muslo de la pierna derecha. Reconoce que nunca le gustó tumbarse a «tomar el sol, pero tampoco me echaba protección solar y trabaja en verano de campamentos, de modo que me exponía al sol sin protección».

Como la verruga le molestaba mucho al nadar, pidió cita con su médico de familia que le recetó una crema y le dijo que volviera en 15 días, tras lo cual le derivó a la dermatóloga para que se la quitase. No era lo que se esperaban, había cambiado mucho, de modo que llevaron la muestra a analizar a anatomía patológica. «Era melanoma, había que volver a operar porque había que ampliar márgenes y ver el estado del ganglio centinela», recuerda.

En junio la vuelven a operar. Esta vez en Brugos. A las tres semanas le indican que tienen que operarla «una tercera vez porque el ganglio centinela ha dado mal y los márgenes también tienen malignidad. Entonces ya me asusto, mucho más todavía de lo que estaba. Esta vez ya me quitaron todos los ganglios de la ingle de la pierna derecha y me hacen una ampliación mucho más bestia. Me quitan gran cantidad de músculo, como decirte, es un agujero elegante mucho más grande que una pelota de tenis».

"He perdido mucha fuerza en la pierna. Si me agacho no soy capaz de levantarme sin ayuda"

Marta Gama, paciente con melanoma

Marta ha perdido mucha fuerza, «tanta que si me agacho no soy capaz de levantarme sin ayuda».

La linfadenectomía a la que le someten arroja que dos de todos los ganglios tenían malignidad por lo que es derivada a oncología donde empieza el tratamiento de quimioterapia, un tratamiento a diario durante un mes.

El problema en su caso es que, además, tiene que acudir a Palencia. Es decir, «hacerme todos los días 200 kilómetros. Me ofrecieron opción de ambulancia, pero lo rechacé porque suponía a la vuelta llegar tarde». En cuanto a la opción de quedarse in situ, Marta no podía, «necesitaba volver porque mi madre tiene esclerosis múltiple», así que pidió a familiares y amigos que la llevaran y 6 personas se prestaron a ello, entre ellos su mejor amigo, hoy marido. Unas idas y venidas que sumadas a los 10 años de tratamientos habrán supuesto «unos 16.000 km y unas 4.120 horas de trayectos», estima.

Lo recuerda como algo duro. No tenía muchas secuelas, pero «estaba agotada, muchísimo. Me costaba andar, respirar, solo dormía y tomaba yogures y porque me obligaba mi madre porque de ser por mí no me los habría comido. Hoy te diré que me cuesta tomarlos».

Tras ese mes, yendo y viniendo, Marta comenzó con una quimioterapia en menor dosis en casa durante otros 11 meses. Durante ese año, le hicieron un PET en Salamanca para comprobar que el cáncer no se hubiera extendido.

Tras ver cómo daban el alta a 6-7 personas, a Marta la llamaron. «Me dijeron que se había iluminado una zona que es zona ovario derecho y que parecía que el cáncer se había extendido. Me preguntaron por la regla y fue cuando les dije que estaba ovulando y me dijeron que entonces podía ser por eso». Marta recuerda que ahí su pareja sí que se enfadó y le dijo al sanitario que «lo que me había hecho a mí no se lo podía hacer a otra persona».

En febrero le ven un bulto y deciden quitárselo en Burgos. Allí le vuelven a decir «que el cáncer se ha reproducido y que si está ahí no tardará el llegar a los pulmones y al cerebro. Vuelvo a hacerme pruebas y finalmente no era otro melanoma, sino un tejido cicatrizal que daba muy mala pinta a la vista. Durante una semana estuvimos pensando todos que me moría... Dos veces me han hecho la cruz, esta vez creo que porque presioné mucho en saber qué podía ser. No culpo a los médicos, me han salvado la vida, pero a veces sería necesario que fueran un poco más empáticos», recomienda.

© La Razón

Marta Gama
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Estas son las secuelas que deja la diálisis en el paciente

La fatiga y los trastornos del sueño después de la diálisis son síntomas muy frecuentes y debilitantes que se habían detectado en las personas con enfermedad renal crónica (ERC) que tienen que realizar este tipo de tratamiento para sustituir la función de sus riñones y así poder seguir viviendo. Su presencia compromete significativamente la calidad de vida y la funcionalidad de las personas afectadas con ERC, y a menudo han sido subestimados en la práctica asistencial y clínica.

Ahora, un nuevo estudio multicéntrico liderado por nefrólogos de la Fundación Renal Española ha confirmado la importancia de estos síntomas en los pacientes renales en tratamiento de hemodiálisis y ha revelado que el 66% de ellos experimenta fatiga y cansancio tras la hemodiálisis, siendo además una situación grave en más de una cuarta parte de los casos, en concreto en el 27% de los pacientes analizados. El trabajo mostró además otros relevantes resultados, como que las mujeres presentaron mayor fatiga y alteraciones del sueño que los hombres; y que la duración de las sesiones de hemodiálisis se relaciona con una mayor somnolencia posterior (a sesiones más largas, más sueño en los pacientes).

Los resultados también concluyeron que la fatiga y el sueño excesivo se asocian a factores como la fragilidad y el riesgo de caídas de los pacientes, la presencia de sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular), mal estado nutricional y síntomas de ansiedad o depresión. Por ello, los expertos recomiendan una evaluación integral y sistemática de todos estos aspectos para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

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