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La Diputación de Pontevedra borra a Leire Díez de su Libro de Honor: “Es un bochorno para la provincia”

La Diputación de Pontevedra retirará la firma y dedicatoria de Leire Díez de su Libro de Honor. Así lo ha anunciado este viernes el presidente provincial, Luis López, quien ha justificado la decisión por las informaciones conocidas en las últimas semanas sobre la exdirectora de Relaciones Institucionales y Filatelia de Correos, cuya presencia en este documento institucional considera incompatible con la imagen que debe proyectar la institución.

El anuncio se ha producido tras la celebración de la Junta de Gobierno provincial. López ha explicado que la firma fue incorporada al Libro de Honor el 26 de abril de 2022, durante un acto celebrado en el Pazo Provincial con motivo de la presentación de un sello conmemorativo dedicado a la Catedral de Tui. En aquel momento, Leire Díez desempeñaba responsabilidades directivas en Correos y fue recibida por la entonces presidenta de la Diputación, Carmela Silva, hoy concejala en el Ayuntamiento de Vigo y presidenta del PSdeG.

El actual mandatario provincial considera que la exdirectiva no debe seguir figurando entre las personalidades que han dejado constancia de su paso por una institución que representa a toda la provincia de Pontevedra.

“Yo no lo puedo permitir porque es un bochorno como provincia”, afirmó Luis López durante su comparecencia pública, defendiendo la retirada de la dedicatoria como una medida necesaria para preservar el prestigio de la institución.

Defensa de la imagen de la institución

Según ha explicado el presidente provincial, la decisión responde a la obligación de proteger la imagen pública de la Diputación ante la repercusión política y mediática que ha adquirido la figura de Leire Díez.

En este sentido, López ha sostenido que, independientemente del recorrido de los procedimientos judiciales o de las investigaciones en curso, la presencia de la exdirectiva en el Libro de Honor ya no resulta compatible con los valores que, a su juicio, debe representar este reconocimiento institucional.

“No podemos dejarlo pasar porque afecta a esta institución y a su buena imagen y porque nos avergüenza como provincia y como gobierno”, ha señalado el presidente provincial al anunciar la medida. Asimismo, ha insistido en que Díez “no merece estar ni un minuto más entre las personas que sí honraron con su presencia esta casa”.

El Libro de Honor de la Diputación recoge las dedicatorias y firmas de autoridades, representantes institucionales y personalidades que han visitado oficialmente la institución a lo largo de los años. La retirada de una de estas inscripciones constituye una medida excepcional que el gobierno provincial justifica por el impacto que el caso ha tenido sobre la imagen pública de la administración.

Críticas al PSOE y al gobierno municipal de Vigo

Durante su intervención, Luis López ha aprovechado también para reclamar explicaciones tanto al Partido Socialista de Galicia como al gobierno municipal de Vigo por la visita institucional realizada por Leire Díez en abril de 2022.

El presidente de la Diputación ha cuestsionado si los responsables socialistas conocían entonces alguna de las actividades que posteriormente han situado a la exdirectiva de Correos en el foco político y mediático.

“¿Tenían conocimiento entonces de su actividad? ¿Piensan dar algún tipo de explicación a los vigueses, a la provincia o pedir disculpas?”, se ha preguntad públicamente López durante su comparecencia.

El dirigente provincial ha asegurado esperar una respuesta “lo más inmediata posible” por parte de los responsables socialistas y ha defendido que la ciudadanía merece conocer las circunstancias que rodearon aquella visita institucional.

© Cedida

El presidente de la Diputación de Pontevedra, Luis López.

© Deputación

Leire Díez firmando en el libro de honor.
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El pueblo gallego que fue desmontado piedra a piedra antes de desaparecer bajo el agua

Pocos lugares de Galicia esconden una historia tan sorprendente como Portomarín. Cada año, miles de peregrinos del Camino de Santiago atraviesan sus calles sin saber que, bajo las tranquilas aguas del río Miño, descansa una ciudad entera que desapareció hace más de seis décadas.

Lo que hoy contemplan los visitantes no es exactamente el Portomarín original. La villa que existe actualmente fue reconstruida en los años sesenta después de que la construcción del embalse de Belesar condenase a la desaparición al antiguo núcleo histórico.

La imagen resulta difícil de creer: un pueblo medieval desmontado piedra a piedra, trasladado a una colina cercana y vuelto a construir para evitar que algunos de sus monumentos más valiosos quedasen sepultados para siempre bajo el agua.

El embalse que cambió el valle

La historia comenzó en la década de los cincuenta, cuando Galicia se convirtió en uno de los principales escenarios del desarrollo hidroeléctrico español. En 1957 arrancaron las obras del embalse de Belesar, una gigantesca infraestructura destinada a regular el caudal del Miño y producir energía eléctrica.

La presa, inaugurada en 1963, transformó por completo el paisaje. Miles de hectáreas de tierras fértiles desaparecieron bajo el agua y varios núcleos de población quedaron anegados. Entre ellos estaba Portomarín, uno de los enclaves históricos más importantes del Camino Francés a Santiago.

La antigua villa había sido declarada Conjunto Histórico-Artístico pocos años antes, pero eso no impidió que el proyecto siguiera adelante. Los vecinos tuvieron que abandonar sus casas y trasladarse a un nuevo asentamiento construido unos 500 metros más arriba, en el denominado Monte do Cristo.

Mudanza sin precedentes

Ante la amenaza de perder para siempre algunos de los monumentos más emblemáticos de la villa, se tomó una decisión extraordinaria. La iglesia de San Juan o San Nicolás, la capilla de San Pedro, parte del puente romano y otros edificios históricos serían desmontados y trasladados a la nueva ubicación.

La operación fue colosal para la época. Solo en la iglesia de San Juan se numeraron unas 16.000 piezas de piedra. Cada una fue desmontada cuidadosamente, protegida y trasladada para reconstruir el templo exactamente igual que en su emplazamiento original.

Los trabajos comenzaron a principios de los años sesenta y culminaron en 1962. Cuando el nuevo Portomarín empezó a tomar forma, los vecinos pudieron volver a contemplar el monumento que durante siglos había presidido la vida de la localidad.

También fueron trasladados otros elementos patrimoniales e incluso los restos del antiguo cementerio, que fueron exhumados y llevados al nuevo emplazamiento.

La iglesia que se salvó del embalse

Hoy la iglesia de San Juan continúa siendo el gran símbolo de Portomarín. Situada en la plaza principal de la villa, sorprende por su aspecto de fortaleza. Fue construida entre finales del siglo XII y principios del XIII por la Orden de San Juan de Jerusalén, que tenía la misión de proteger a los peregrinos que recorrían el Camino de Santiago.

Su fachada conserva un espectacular rosetón románico y una portada inspirada en modelos compostelanos. En el interior destacan varias piezas históricas que sobrevivieron al traslado y recuerdan la importancia que tuvo este templo durante siglos.

La ciudad que reaparece cada verano

Aunque el nuevo Portomarín sustituyó al antiguo, la vieja villa nunca desapareció del todo. Cuando llegan los meses más secos del año y el nivel del embalse desciende, comienzan a emerger las ruinas de calles, edificios y construcciones que permanecen ocultas durante la mayor parte del tiempo.

Los restos de la antigua ciudad aparecen entonces como un paisaje fantasmagórico que atrae a curiosos, fotógrafos y peregrinos. Es uno de esos lugares donde la historia parece regresar a la superficie durante unas pocas semanas para recordar lo que hubo allí antes de la construcción de la presa.

© Deputación Lugo

Antigua fábrica de la luz.

© Turismo de Galicia

Embalse Belesar.

© Deputación Lugo

Iglesia de San Juan o San Nicolás.
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