Estupor en el PSOE por Zapatero: “Las joyas son su muerte política”
El PSOE no gana para infartos. Cuando todavía no ha terminado de digerir las consecuencias políticas y judiciales del caso Leire Díez, resucita otra preocupación, que se vuelve a abrir paso con fuerza en conversaciones privadas, despachos y grupos de WhatsApp socialistas: José Luis Rodríguez Zapatero.
La investigación abierta por el juez al expresidente por contrabando y delito fiscal tras aflorar en una caja fuerte de su despacho joyas valoradas en 1,3 millones de euros ha provocado una mezcla de sorpresa, inquietud y desconcierto en amplios sectores del partido.
Especialmente porque afecta a una figura que, lejos de haberse retirado de la primera línea política, se ha convertido en uno de los principales consejeros e interlocutores de Pedro Sánchez en los momentos más delicados de la legislatura.
Las reacciones internas oscilan entre la estupefacción y la tristeza por la "muerte política" que suponen las portadas de los medios estos días. “Estas portadas le matan a él y a su figura", resume gráficamente un exministro socialista consultado por este periódico.
No es una valoración jurídica. Es una valoración política. Porque en el PSOE son conscientes de que Zapatero ocupa un lugar singular dentro de la organización, casi de padre espiritual. Es el último expresidente socialista. Es una referencia para buena parte de la militancia. Y es, además, una de las figuras que más activamente se ha implicado en la defensa del Gobierno de Pedro Sánchez durante los últimos años.
Por eso la inquietud va más allá del recorrido judicial que pueda tener el asunto. La preocupación reside en el daño reputacional.
En Ferraz existe la convicción de que el partido atraviesa uno de los momentos más vulnerables de su historia. La acumulación de investigaciones, revelaciones y polémicas ha generado un clima de enorme sensibilidad ante cualquier información que afecte a los socialistas. Y la aparición del nombre de Zapatero en este contexto es percibida por algunos dirigentes como un golpe mortal imposible de encajar.
Las fuentes consultadas admiten que nadie dispone todavía de toda la información necesaria para valorar el alcance real del caso. Precisamente por eso la consigna dominante es la cautela. “Vamos a esperar a escuchar sus explicaciones el miércoles. Él mismo dijo que se iba a explicar”, señalan fuentes oficiales consultadas por este periódico.
La respuesta es significativa. No se trata de una defensa cerrada, ni una desautorización de los movimientos del juez que le investiga. Lo que hay es una espera cargada de incertidumbre.
En privado, algunos dirigentes reconocen que el principal problema no es lo que se conoce, sino lo que todavía pueda conocerse. Es la misma sensación que recorre al PSOE desde hace semanas a propósito de otras investigaciones: la impresión de que nadie sabe exactamente dónde termina cada historia.
Por eso el ambiente dentro del partido dista mucho de la tranquilidad que reflejan los comunicados oficiales. José Luis Rodríguez Zapatero no es un dirigente cualquiera. Y precisamente por eso cualquier problema que le afecte tiene capacidad para convertirse en un problema para todo el partido. Ahora todos esperan al miércoles. Y a sus explicaciones, aunque pocos creen que pueda poner punta y final a la crisis. "Todavía queda saber qué pasó con Plus Ultra", zanja un barón territorial.


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