El secreto mejor guardado en un pueblo de Segovia: una colonia de arrecife con más de 86 millones de años
Se trata de uno de los tantos y tantos municipios castellanos y leoneses que pertenecen a la denominación "España Vaciada". Sus 27 vecinos lo atestiguan. Pero estamos ante un pueblo muy especial, que lo hace único. Nos desplazamos hasta la provincia de Segovia, concretamente a la localidad de Castrojimeno. Y que cuenta con una particularidad que lo hace diferente al resto, una característica geológica, al albergar arrecifes de coral petrificados datados de hace más de 86 millones de años.
Un caso único en el mundo, al encontrarse en plena meseta castellana y a cientos de kilómetros del mar. Entonces, ¿cómo es posible? Nos remontamos al Cretácico Superior, cuando esta zona oriental de la provincia segoviana se encontraba sumergida bajo las aguas. El clima subtropical de aquella época propiciaba la existencia de aguas cálidas provocó el desarrollo de un buen número de colonias de corales, y de esta forma se constituían los arrecifes.
Dichos arrecifes con el paso del tiempo se fueron fosilizando, haciendo de Castrojimeno uno de los lugares donde mejor se han conservado estos elementos, despertando el interés de geólogos de todo el mundo y logrando también, la declaración como Lugar de Interés Geológico.
Si nos adentramos por las calles del pueblo , podemos comprobar la existencia de algas, erizos de mar, moluscos, corales, un buen número de fósiles, que sus vecinos, a lo largo de los años, han ido usando de manera tradicional para adornar las calles del pueblo e incluso sus propias casas.
Gracias a estas curiosas construcciones, se han puesto en marcha varias rutas geológicas, que parte desde esta localidad a otros lugares cercanos para conocer esta riqueza natural que ha llegado hasta nuestros días y con una sobresaliente conservación, recorriendo las proximidades del arroyo de la Fuente del Prado o el Paraje de El Enebralejo.
Los orígenes de la localidad se remontan al siglo XI. El municipio que destaca por su interesante localización, rodeado de cañones y construcciones de piedra caliza además de un casco urbano muy bien conservado. En lo más alto del pueblo nos topamos con la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Esperanza, de origen románico, y en su interior se pueden contemplar tallas interesantes, o el retablo mayor, con pinturas renacentistas atribuidas a Nicolás Greco.
Además de las rutas de corales existentes por la zona se encuentran "La Senda del Fraile", que nos conduce hasta las antiguas minas de yeso y alabastro; los Barrancos del Duratón o la Ruta del Agua, para los amantes de las bicicletas de montaña.
Es el 6 de agosto cuando se celebra su Fiesta Mayor en honor de San Sebastián y el 1 de octubre se rinde homenaje a Nuestra Señora del Rosario. Y entre sus tradiciones se mantienen la de "las senderas" para mejorar el aspecto del pueblo y para los voluntarios se ofrece un almuerzo de vino y escabeche: la Subasta de los Palos de la Virgen y se han dejado por el camino alguna otra.




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