Belle-Île, el delicioso refugio de Sarah Bernhardt en la Bretaña francesa
Si coloquialmente decimos que el nombre hace la cosa, si una isla se denomina isla bella más que probablemente se deba a que sea de una gran belleza. Es lo que ocurre con Belle-Île, la isla más grande de la Bretaña francesa y una verdadera caja de bombones por descubrir entre rutas por acantilados que quitan el aliento, pueblecitos con encanto marinero y una gastronomía en la que destacan las ostras, el marisco, el pescado y todo tipo de dulces.







