Tras 9 años, Nintendo se ve obligada a pagar 35 millones de euros por el mayor problema de Nintendo Switch
La Dirección General de Competencia, Consumo y Lucha contra el Fraude (DGCCRF) de Francia ha impuesto una multa de 35 millones de euros a Nintendo of Europe tras concluir que la compañía conocía los problemas de drift de los Joy-Con desde 2018, pero no informó adecuadamente a los consumidores hasta varios años después. La empresa japonesa ha aceptado la sanción y ya ha abonado la cantidad exigida por las autoridades francesas, poniendo fin a una investigación que se inició tras las numerosas quejas de usuarios afectados por uno de los problemas técnicos más conocidos de la historia reciente de Nintendo.
El caso gira en torno al conocido fenómeno del drift, un fallo que provoca que los joysticks de los Joy-Con registren movimientos sin que el jugador los esté utilizando. Desde el lanzamiento de Nintendo Switch en 2017, miles de usuarios denunciaron que sus personajes se desplazaban solos o que las cámaras se movían de forma involuntaria debido a este problema. Sin embargo, según las conclusiones de la investigación francesa, Nintendo ya era consciente de la existencia de estos fallos desde 2018. La DGCCRF sostiene que la compañía no informó de manera clara a los consumidores sobre la incidencia y que esta falta de transparencia se prolongó durante varios años.
De acuerdo con el organismo francés, esta situación pudo influir directamente en las decisiones de compra de los usuarios, ya que muchos consumidores optaron por adquirir nuevos mandos sin conocer la existencia del problema o las posibles soluciones disponibles. El procedimiento arrancó tras una denuncia presentada por la asociación de consumidores UFC-Que Choisir en 2020. A partir de ese momento, el Servicio Nacional de Investigación (SNE) llevó a cabo un análisis exhaustivo de la gestión realizada por Nintendo respecto al drift de los Joy-Con. Las conclusiones fueron contundentes: Nintendo of Europe habría incurrido en una "práctica comercial engañosa" al no comunicar correctamente los defectos detectados en algunos de sus mandos entre 2018 y 2023.
Una situación ante la que Nintendo tardó demasiado en actuar
Aunque las quejas por el drift comenzaron a multiplicarse poco después del lanzamiento de la consola, Nintendo no reconoció públicamente el problema hasta 2020. Posteriormente, la compañía amplió progresivamente sus programas de asistencia técnica y terminó ofreciendo reparaciones gratuitas para los Joy-Con afectados, incluso fuera del periodo de garantía en algunos territorios europeos. Sin embargo, las autoridades francesas consideran que estas medidas llegaron demasiado tarde teniendo en cuenta el tiempo que Nintendo llevaba siendo consciente de la incidencia.
Aunque una multa de 35 millones de euros no representa una amenaza significativa para las finanzas de una empresa del tamaño de Nintendo, sí supone un golpe de reputación para una compañía que durante años ha construido gran parte de su imagen pública sobre la confianza de sus consumidores.

