Como ayer era mi cumpleaños, salí a la terraza de casa y pasé un ratillo relajándome en la contemplación de Collserola. Ha llovido mucho en estos meses, ha llovido a mares, el lector lo sabe, y la ladera está verde y jugosa, pero también vacía.
Mientras recoge sus enseres, rumbo a algún otro lugar, acaso lejos de este estruendoso Palau Blaugrana cuyos tambores no callan nunca, Xavi Pascual, técnico azulgrana, puede ir haciendo un hueco en su maleta.