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El Papa bendice la Sagrada Família y reivindica el templo de Gaudí como "faro abierto al Mediterráneo"

El Papa bendice la Sagrada Família y reivindica el templo de Gaudí como "faro abierto al Mediterráneo"

El Pontífice culmina su visita a Barcelona con un acto multitudinario para inaugurar la Torre de Jesús de la basílica y conmemorar el centenario de la muerte de su arquitecto

La Sagrada Família, el templo que deslumbra al mundo pero divide desde siempre a los barceloneses

El papa León XIV ha culminado su visita a Barcelona con una multitudinaria misa en la Sagrada Família, donde ha inaugurado y bendecido la Torre de Jesús, que es su punto más elevado y el elemento que ha consagrado la obra de Antoni Gaudí como la iglesia más alta del mundo. A los cien años de la muerte del arquitecto de Reus, y tras 144 años en obras, el pontífice ha bendecido un templo “aún en construcción” que ha calificado de “catequesis hecha de piedras, colores y luz”.

Desde el exterior de la basílica, y frente a la fachada del Nacimiento, la única construida en vida de Gaudí, León XIV ha bendecido los 172,5 metros de la Torre de Jesús y la cruz blanca que alcanza el cielo barcelonés. “Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo”, ha expresado el Papa en una alocución en catalán y castellano.

Así, coincidiendo con el atardecer, la cruz de la torre se ha encendido por primera vez después de las alabanzas que el Pontífice le ha dedicado, casi íntegramente en catalán. Tras la misa, celebrada en el interior del templo, la bendición se ha dado en el exterior, donde se ha desplazado todo el seguicio y las principales autoridades religiosas y donde también esperaban miles de personas que han seguido el acto desde la calle.

En el balcón que, minutos antes, había ocupado el Papa ha aparecido un coro de niños que ha dado paso a un espectáculo de fuegos artificiales y de drones que han creado el rostro de Gaudí en el cielo y han conformado diversos mensajes. “Primer l'amor, després la tècnica”, que era el lema de Gaudí, y una última palabra, a modo de cierre: “Gràcies”.

Un gran espectáculo de luz en homenaje a Antonio Gaudí tras la misa y la bendición de la Torre de Jesús celebrada por el papa León XIV en la Sagrada Familia, este miércoles en Barcelona dentro de la visita oficial del Papa a España. EFE/Marta Pérez
Un gran espectáculo de luz en homenaje a Antonio Gaudí tras la misa y la bendición de la Torre de Jesús celebrada por el papa León XIV en la Sagrada Familia, este miércoles en Barcelona dentro de la visita oficial del Papa a España. EFE/Marta Pérez

Tras llegar en papamóvil a la Sagrada Família en un recorrido de poco más de kilómetro y medio, ha dado inicio el acto que ha motivado el viaje a España de León XIV. A las puertas de la basílica, ha sido recibido por los reyes y por una joven ciega, que le ha explicado la estructura de la Torre de Jesús ayudada por una maqueta a escala. Lo primero que ha hecho al entrar ha sido dirigirse a la cripta del templo, un espacio de acceso muy restringido, para rezar frente a la tumba de Gaudí.

Después ha oficiado la misa, donde ha descrito la basílica como “una casa que crece con la constancia de los años”, o una obra “aún en construcción” y cuya “imperfección” ha elogiado como señal de “promesa” y “deseo”. El acto ha sido acompañado por el coro de la Sagrada Família, que está formado por 500 personas adultas y 100 de las llamadas 'voces blancas' (niños y niñas) situados alrededor del absis.

El acto, que ha durado casi tres horas y media, ha contado con la presencia de más de 8.000 personas. El templo ha invitado a 250 personalidades y representantes públicos como los reyes, el presidente Pedro Sánchez, acompañado de 14 ministros; el president Salvador Illa o el president del Parlament, Josep Rull. El grueso de asistentes han sido los 4.200 feligreses de las diversas parroquias y centros de culto de Barcelona, 1.200 de los cuales han asistido a la misa y 3.000 a la bendición de la torre.

El papa León XIV bendice, esparciendo el agua bendita con el hisopo, la Torre de Jesús de la Sagrada Família.
El papa León XIV bendice, esparciendo el agua bendita con el hisopo, la Torre de Jesús de la Sagrada Família.

Si bien la mayoría de los asistentes pertenecían a comunidades católicas, cabe destacar que la Sagrada Família también ha guardado asientos para otros credos. Entre los presentes se han podido contar fieles de diversas ramas del cristianismo, así como de la comunidad musulmana.

Una de las escogidas ha sido Marta López, una pastora protestante y secretaria general de la Iglesia Evangélica española que, en conversación con elDiario.es, celebra esta apertura hacia otros credos y la considera una “oportunidad para mantener el tan necesario diálogo interreligioso”. A pesar de eso, se muestra crítica con el “despliegue”que se ha organizado para la visita del Pontífice y apuesta por una separación “total” entre Iglesia para “construir unas relaciones más saludables” con la religión.

Estos reparos expresados por López son compartidos por representantes de otras comunidades religiosas minoritarias de la ciudad, pero no por la multitud católica que se ha congregado a ver al Papa esta tarde de miércoles. Además de los que han conseguido entrar en la basílica, hay otros 4.000 fieles que han obtenido una invitación para ver al Santo Padre desde un espacio reservado en el exterior de la Sagrada Família, donde se han colocado unas pantallas gigantes.

A estos asistentes se les ha repartido un paquete de obsequios entre los que se encontraba un abanico y una especie de farolillo que, al estilo de conciertos multitudinarios como el de Bad Bunny o Taylor Swift, ha servido para coordinarse con el la música y el movimiento de los drones durante el espectáculo de la bendición de la Torre de Jesús.

León XIV, durante el recorrido en el papamóvil que le ha llevado hasta las puertas de la Sagrada Família
León XIV, durante el recorrido en el papamóvil que le ha llevado hasta las puertas de la Sagrada Família

Esas mismas pantallas han servido de ventana al interior del templo para las otras miles de personas que no han conseguido entrada de ningún tipo y que se han congregado en la calle. Los más previsores han llegado sobre las 16:30h, tres horas antes del inicio del acto, para recoger un buen sitio. “Es un hecho histórico. Somos cristianos y nos hacía ilusión”, ha explicado Núria, una de las congregadas.

Su madre se muestra muy contenta de haber conseguido un lugar en primera fila y asegura que ver al Pontífice es “un privilegio” que no se habría imaginado vivir jamás. Tanto ella como las miles de personas que le esperaban en la calle han podido saludarle durante el poco más de kilómetro y medio que ha realizado en el papamóvil. Los concentrados han coreado cánticos creados especialmente para la ocasión como “corazón, ilusión, todos juntos con León” o “Papa León, te queremos un montón”.

La conmemoración llega en un momento de relevancia histórica: este 2026 se celebra el centenario de la muerte de Antoni Gaudí, el arquitecto que ideó y empezó a construir el templo ahora hace 144 años. Si bien la estructura exterior de la Sagrada Família está acabada desde que, en febrero, alcanzó su altura máxima con la Torre de Jesús, el cuerpo de arquitecto responsable de la basílica estima que todavía queda una década para que se acaben las obras. Lo que resta son algunos añadidos en el cuerpo interior y ultimar la fachada de la Glòria.

Sobre esta última pesa una fuerte polémica, ya que no sólo falta acabar elementos ornamentales. Lo que pondrá la guinda al templo de Gaudí será una gran escalinata de acceso que, de llevarse a cabo tal como lo quiere la Junta Constructura y está previsto en el paneamiento urbanístico municipal, supondría derribar edificios en dos manzanas del Eixample y desalojar y reubicar a miles de vecinos.

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El Papa, a un niño del Raval al borde del desahucio: "No es fácil responder por qué hay gente a la que le pasan cosas malas"

El Papa, a un niño del Raval al borde del desahucio: "No es fácil responder por qué hay gente a la que le pasan cosas malas"

En la parroquia de Sant Agustí, León XIV ha tenido que responder a las preguntas de Renzo, que le ha planteado cuestiones trascendentales como si se debe perdonar siempre o por qué sus padres sufren tanto

El Raval, el barrio con más diversidad religiosa de Barcelona, ante la visita del Papa: “A muchos no nos interpela”

Si el Papa quería encontrarse con las minorías, nada mejor que acudir a la iglesia de Sant Agusti de El Raval, donde le ha esperado un baño de realidad. El Pontífice ha recibido a representantes de diversas asociaciones y colectivos sociales que trabajan con personas con problemas de consumo o mujeres víctimas de trata. Pero una de las voces más comentadas ha sido la de Renzo, un pequeño de seis años, hijo de una familia sin recursos, que ha enviado un mensaje en vídeo a León XIV, a quien ha puesto en la tesitura de tener que esforzarse para contestar sus preguntas.

El pequeño ha protagonizado un vídeo en que se ve a su familia -formada por su madre y su abuela- preocupada por su situación habitacional y exponiendo que, debido a problemas de pago, se exponen a un posible desahucio. Ante esta situación, la grabación ha mostrado a Renzo redactando una misiva para el Pontífice, la misma que ha tenido la oportunidad de leerle en persona durante su visita a la parroquia de Sant Agustí.

El pequeño ha empezado lanzando preguntas inocentes, como si de niño quería ser Papa. “Creo que no. Creo que nunca lo pesé, pero sí te puedo decir una cosa: de pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios”, le ha respondido, en catalán. Pero pronto ha puesto entre la espada y la pared al Pontífice, cuestionándole asuntos más trascendentales como si se debe perdonar siempre, por qué hay tantas personas sin hogar o por qué sus padres sufren tanto.

El intercambio entre León XIV y Renzo ha pasado por temas mundanos como el Mundial de fútbol, que empieza este jueves (“Quien no sepa pasar la pelota, aunque tenga talento, no ha entendido el juego”) pero también ha dado paso a cuestiones más trascendentales. El pequeño ha llegado a preguntarle por qué hay gente a la que le pasan cosas buenas y a otras no. “No es fácil encontrar respuesta a tu pregunta”, ha reconocido.

“El Señor pasó haciendo el bien y, sin embargo, sabemos que fue crucificado”, ha recordado el Papa, que ha recurrido a la resurrección para sustentar que “Dios, aunque haya sufrimiento, nunca abandona a ninguno de sus hijos porque nos tiene preparada una alegría eterna”, le ha dicho.

León también ha tenido ocasión de reivindicar la lucha contra la soledad de las personas mayores, que “nunca deberían quedarse solos”, ha apuntado a preguntas sobre los abuelos. El Pontífice ha recomendado “cuidar y acompañar a nuestros en la vejez, así como ellos, a su tiempo, cuidaron de nosotros. No permitamos que la soledad y el abandono se normalicen en la vida de los adultos mayores”.

El pequeño Renzo también ha trasladado sus inquietudes sobre si se debe perdonar siempre. Prevost ha respondido que sí, pero con conciencia. “Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien, ni dejar que alguien siga haciendo daño. No significa olvidar por la fuerza, como si nada hubiera pasado. Perdonar significa no dejar que el odio se convierta en dueño de nuestro corazón”.

Desde ahí, León XIV ha lanzado un alegato a los creyentes para “cooperar en favor de nuestro prójimo”, sabiendo que “en cada hermano y hermana que sufre es el mismo Señor quien pide y recibe, quien es acogido o rechazado, amado o despreciado”. Así, ha reivindicado el trabajo llevado a cabo por la comunidad de agustinos del Raval con “quienes más lo necesitan, sobre todo en los tiempos que estamos viviendo, en los que parece haberse perdido el sentido de la dignidad sagrada del ser humano”.

La parroquia de Sant Agustí del Raval espera a la llegada del papa León XIV
La parroquia de Sant Agustí del Raval espera a la llegada del papa León XIV

De hecho, a las espaldas de la parroquia se encuentran las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta, dedicada a atender a la población con menos recursos del Raval, que es el barrio con el mayor índice de pobreza de Barcelona. Estas monjas reparten entre 400 y 500 comidas diarias a personas pobres y sin hogar.

Una tarea parecida a la que realiza la comunidad filipina del barrio. No sólo se trata de la nacionalidad más numerosa del Raval, sino que son un grupo muy religioso. Tanto que hace 25 años consiguieron establecer en Sant Agustí su propia parroquia personal (comunidades creadas y aprobadas por la Santa Sede para cubrir las necesidades específicas de ciertas familias del catolicismo).

Este grupo no sólo organiza diversas misas en tagalo para atender a sus fieles en su propio idioma, sino que actúa como una comunidad “muy unida” que se dedica a atender las necesidades de diversos colectivos necesitados del barrio, dinamizando bolsas de trabajo y comedores sociales.

Los filipinos de Barcelona llevan años cuidando la parroquia y meses preparándola para la llegada del Santo Padre. Pero, a pesar de eso, la mayoría de miembros de la comunidad han tenido que seguir el discurso del Papa desde fuera. De las 600 personas que asistirán al evento en esta parroquia del Raval, solo 2 pertenecen a la comunidad filipina, que es la que gestiona el oratorio.

Toda la información en www.religiondigital.org

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