Las zonas de la Sagrada Familia que no se ven en una visita habitual y cuándo se abren
La mayoría de turistas salen de la Basílica de la Sagrada Familia convencidos de haberlo visto todo. Las fotos del interior, las columnas que parecen árboles y la subida a alguna torre suelen dejar esa sensación de check en la lista y de misión cumplida bastante típica en cualquier viaje a Barcelona.
Pero detrás de los recorridos oficiales existe otro templo mucho menos visible: espacios reservados a celebraciones litúrgicas, zonas técnicas, pasarelas elevadas y dependencias históricas que solo se abren excepcionalmente, si lo hacen, en actos oficiales, visitas institucionales o celebraciones fuera de lo habitual.
Según la propia basílica, Gaudí concibió estas zonas no solo como espacios funcionales para el culto, sino también como piezas arquitectónicas integradas en el conjunto simbólico del edificio. Actualmente no forman parte de la visita turística habitual, pero sí pueden integrarse en dispositivos específicos como el de este junio con la visita de León XIV.
Pasarelas interiores
Una de las áreas prácticamente inaccesibles para el visitante común son las pasarelas interiores superiores y corredores técnicos situados entre las torres y las cubiertas. Estas estructuras permiten los trabajos de mantenimiento y restauración, además del acceso del personal técnico y litúrgico. Algunas imágenes de estos espacios han aparecido ocasionalmente en documentales o durante retransmisiones oficiales, especialmente en visitas papales o ceremonias religiosas televisadas.
Durante la visita de Benedicto XVI en 2010, la ceremonia de consagración obligó a desplegar espacios reservados para autoridades eclesiásticas, protocolo y organización dentro del templo. Las imágenes oficiales difundidas por el Vaticano mostraron además recorridos interiores y áreas de acceso restringido que normalmente no forman parte de la visita turística.
Zona de la cripta y algunas torres
También permanece fuera de la ruta habitual buena parte de la zona subterránea vinculada a la cripta histórica. Aunque la cripta sí puede visitarse parcialmente en determinados horarios litúrgicos, muchos espacios anexos quedan reservados al uso religioso interno. Allí se encuentra la tumba de Gaudí, ubicada bajo el altar de la capilla del Carmen. Según la web oficial del templo, esta área mantiene un uso prioritariamente religioso y pastoral.
Uno de los espacios más exclusivos para los que es necesaria una entrada específica es el interior de algunas torres aún no abiertas de forma regular al público. La Sagrada Família permite subir a determinadas torres mediante entrada específica, pero no todas son accesibles. En concreto, se puede acceder a la torre de la fachada del Nacimiento, con vistas hacia el este de la ciudad, y a la torre de la fachada de la Pasión, con vistas al centro, según explica la Sagrada Familia.
En cuanto a la futura Torre de Jesucristo, la más alta del templo con 172,5 metros, todavía no forma parte de las visitas turísticas habituales mientras continúan las obras y los trabajos técnicos, a las que sí pueden acceder visitas más excepcionales como prensa y visitas de autoridades.
Existen además salas vinculadas a la actividad institucional y al patronato de la Junta Constructora que rara vez aparecen en recorridos públicos. Son espacios utilizados para recepciones oficiales, encuentros eclesiásticos o visitas de autoridades. Durante actos de gran formato, como las visitas papales o determinadas celebraciones internacionales, estas dependencias funcionan como zonas de coordinación y protocolo.
Espacios de trabajo y obra
Otra área especialmente restringida son algunos talleres y espacios de trabajo donde escultores, arquitectos y artesanos continúan desarrollando elementos del templo. La construcción de la Sagrada Família sigue activa más de 140 años después del inicio de las obras y gran parte del trabajo se realiza en áreas no abiertas al turismo convencional. Según la Junta Constructora, el templo combina técnicas artesanales tradicionales con herramientas digitales avanzadas como impresión 3D y modelado informático.
En determinadas ocasiones especiales sí se han abierto algunas de estas zonas. Las jornadas de puertas abiertas, retransmisiones institucionales o documentales autorizados han permitido ver parcialmente corredores internos, terrazas técnicas o espacios reservados normalmente al clero y a los equipos de restauración. Aun así, buena parte del otro templo sigue siendo invisible para los millones de personas que cruzan cada año sus puertas.
Quizá ahí reside parte del magnetismo de la Sagrada Família: incluso después de millones de fotografías, visitas guiadas y vídeos en redes sociales, el edificio continúa guardando espacios prácticamente secretos. Como ocurre con las grandes catedrales europeas, siempre queda una puerta cerrada, una escalera inaccesible o una estancia reservada que recuerda que el templo no es solo un monumento turístico, sino también una construcción viva, religiosa y todavía inacabada.


