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Florentino Pérez ha resultado vencedor en las elecciones a la presidencia del Real Madrid. El empresario se ha impuesto a su único rival, el alicantino Enrique Riquelme, en el primer proceso electoral que celebraba el club blanco desde 2006.
"Ha sido un gran día para el Real Madrid", ha destacado en una comparecencia en el Hotel NH Eurobuilding al filo de la una de la madrugada.
El presidente del club blanco ha destacado que su candidatura ha ganado "en todas las mesas electorales" y ha obtenido "el segundo mejor resultado de la historia de las elecciones del Real Madrid". Pérez obtuvo 21.741 votos (65%), por los 11.814 a favor de la candidatura de Riquelme (35%).
El presidente del Real Madrid ha reconocido, eso sí, que los resultados "podrían haber sido mejores" debido a que se han anulado "mil votos por correo certificados ante notario por problemas de forma". El presidente ha asegurado que su candidatura lo va a "recurrir" porque considera que tienen "razón".
"Este es el Real Madrid que todos queremos; un Real Madrid independiente sin miedo a los retos y los desafíos", ha enfatizado. "Aquí sigo. Vamos a seguir trabajando para seguir ganando títulos; seguir estando orgullosos del estadio Santiago Bernabéu, el mejor del mundo; de tener a los mejores jugadores del mundo y orgullosos de que vuelva un entrenador madridista como es José Mourinho", ha abundado Pérez.
Asimismo, Pérez ha hecho un llamamiento a "estar unidos" para "seguir ganando y luchando por todos los títulos". "Conmigo como presidente el Real Madrid ha sido, es y seguirá siendo siempre de sus socios", ha recalcado.
Pero también se ha dirigido a aquellos que no le han votado. "Voy a hacer todo lo posible por atender sus preocupaciones y sus indicaciones. Reforzaremos nuestro trabajo para que todos los socios sientan que tenemos una gran sensibilidad para escuchar sus problemas", ha destacado.
Florentino, que estuvo al frente del club madrileño en una primera etapa entre 2000 y 2006, para volver después en 2009 hasta la actualidad. Ahora, enfrentaba otra cita electoral.
Ambos candidatos ejercieron este domingo por la mañana su derecho al voto en la Ciudad Real Madrid de Valdebebas. Florentino Pérez fue el primero en votar en la zona habilitada por la entidad madridista en el pabellón de baloncesto, que abrió sus puertas a las 9.00 horas.
Minutos antes de las 10 horas, el empresario entró en el recinto y se dirigió hacia la mesa electoral número 2. Su presencia en el pabellón provocó que un extenso grupo de socios y socias del Real Madrid, los que más madrugaron para ejercer su derecho al voto en las primeras elecciones en dos décadas, le mostraran su apoyo. Riquelme llegó a Valdebebas más tarde y a las 10.50h estaba ya en la mesa 33 para votar, rodeado de miembros de su candidatura.
El papa León XIV ha estado por Madrid retándose con la Cibeles en sus carros mitológicos, retándose con Bad Bunny en las multitudes postradas, retándose con el propio Dios o con los propios dioses en atención, poder, honores, neoclasicismo y ejércitos. A mí me parece mucho más religioso creer en el papa, en un hombre con poderes o al menos cierta luminiscencia, que creer en el eterno y desasosegante silencio del cielo, al que no sabemos qué decirle y del que no sabemos qué esperar. Los dioses que caminaban por los jardines y los campos de batalla, con la misma pisada de alfombra, ésos son los únicos en los que aún podemos creer. Diría que ni los más creyentes tienen suficiente con un dios postrado en el cielo, en su larga siesta teológica. Necesitamos alguien que camine entre nosotros, con palio o borriquillo, con llagas o botafumeiros, y que nos diga con palabras divinas no lo que quieren los dioses, que ni ellos se ponen de acuerdo, sino lo que queremos nosotros. Los dioses eran tribales cuando éramos tribu, eran guerreros cuando éramos guerreros, eran imperiales cuando éramos o nos creíamos imperio, y ahora son morales cuando somos o nos gusta considerarnos morales. Lo que hace la religión es usar el lenguaje de la magia para justificar cada época. León XIV es tan humano y tan de hoy como Bad Bunny o incluso Pedro Sánchez.
Por todo Madrid como un palacio o un cielo descandados, el papa era otro rey, era otro hombre, era otro dios. León XIV aún me parece tan vulnerable como cuando salió el primer día al balcón de la plaza de San Pedro, que era sólo como su ropa tendida, su túnica volada entre aquellos vapores todavía calientes, como de lavandería, del Espíritu Santo. Lo he visto ante los reyes tocándose mucho la muceta, como si sólo fuera un monaguillo, y lo he visto ante la gente incómodo de expectación, como si fuera una novia tímida. Los papas, antes, iban con armadura, o con el equivalente teológico del contrachapado (incluso Ratzinger era todavía como un blindado escolástico, impenetrable y seguramente inhumano). Ahora, los papas van con el pudor de sus propios lujos celestiales y ceremoniales y con una doctrina que, en realidad, es tan simple y poco barroca que parece budismo o estoicismo (como al principio, claro). Dios va cambiando de siglo en siglo y hasta de papa en papa, porque lo verdaderamente relevante en la religión es lo humano (Jesús es el mejor ejemplo). Es decir, lo terrenal, sea moral o sea político. Si algo tienen en común un papa conservador y un papa liberal es que ninguno se preocupa por la vida de las almas, que ya no son ningún objetivo, que ya no son clientela. Incluso los que más miran al cielo prefieren ocuparse de lo que pasa abajo.
El papa León XIV es el único dios que vamos a ver por aquí, andando y hablando con su paso de terciopelo, y yo creo que Madrid ha aprovechado eso. Madrid ha sacado a su papa como a su torero pálido y gótico, como a su rey pálido y gótico, como a su poeta pálido y gótico, como a su revolucionario pálido y gótico, que para todo eso ha dado el Madrid de la fe, de los motines y de los manteamientos. La religión, como la política, siempre es humana, y la teología se diluye en los magisterios o iconografías personales igual que la ideología. Es imposible que el Dios de Abraham, el de Jesús, el de Torquemada, el de Abascal y el de Prevost sean el mismo. Es tan evidente como que no son el mismo PSOE el de Pablo Iglesias, el de Felipe González, el de Sánchez y el de Madina. La continuidad a través de lo heterogéneo, incluso de lo contradictorio, o aún más, de lo inmoral, eso debe de ser la fe o eso debe de ser la militancia. En el PSOE, ahora mismo, es como si estuvieran pasando un papado de los Borgia. Sánchez es una especie de antipapa socialista, con el brazo secular de Leire Díez y su misa negra en el Primavera Sound, donde ha querido exorcizar el Juicio Final que se le acerca, o conjurar, entre su curia y sus cruzados, otro intento de milagro o de venganza.
Es imposible que el Dios de Abraham, el de Jesús, el de Torquemada, el de Abascal y el de Prevost sean el mismo"
El último que vio a Dios barbado y flamígero creo que fue Elías, y desde entonces hemos necesitado profetas, mesías, gurús, predicadores con convulsiones, santos de estampita y papas de papamóvil al que le acercan bebés para que los roce con la mano de madera y el manto folclórico, como si fuera la Virgen del Rocío (la magia de contacto es aún más antigua que los dioses). Es así, tiene que ser así, porque me parece que ni el más creyente termina de creerse a un Dios totalmente ausente, indistinguible del azar y del silencio. La religión es la justificación mágica de cada época, la legitimación sobrenatural de cada época, sea una época de crueldad o de compasión. O sea, es un poco como la política, que cada vez se parece más a la fe o al fanatismo. Vamos cambiando de Dios casi tanto como de presidente del Gobierno, o al menos los que sigan creyendo en los dioses o en la política.
León XIV ha estado por Madrid, ha paseado él a Dios como una florista pasea los nardos, por la calle de Alcalá, o Dios lo ha paseado a él como al león mitológico o heráldico que ahora lo representa, lo encarna o lo vigila. A mí me sigue pareciendo que tiene mucha más fuerza la confianza en lo que pueda hacer un hombre, en lo que pueda inspirar un hombre, que la confianza en el rezo, en la tradición o en el milagro de agua bendita. No seguimos a los dioses, a sus mandamientos ni a sus teologías, que enseguida pueden cambiarse en concilios o en matanzas, como si fueran comités federales del PSOE. Todo es muy humano, seguimos sólo a personas con razones, carisma, poder, magia o luminiscencia. Seguimos incluso a falsos profetas, que parece mentira porque ya sabemos perfectamente cómo son, salvo, se diría, en el reguetón y en el PSOE. El caso es que los dioses ya no hacen ni significan nada por sí solos y la política teológica tampoco. Lo único que nos queda detrás de la magia, de la fe o de la política es la moral. Como Sánchez y sus acólitos desconocen el concepto, sólo confían en la pura magia de sangre. Hasta el inofensivo Primavera Sound parecía, con él, las negras fogatas y telas de un aquelarre.

La renovación del mandato para el presidente del Real Madrid le permite tiempo para sacar adelante proyectos que ha tumbado la justicia y allanar el camino político hacia su campus tecnológico y de ocio
Florentino Pérez derrota a Enrique Riquelme y revalida la presidencia del Real Madrid
Florentino Pérez será el presidente del Real Madrid -al menos- hasta el año 2030. Su victoria en las elecciones de este domingo ante Enrique Riquelme le asegura cuatro años de mandato en los que desarrollar algunos de sus proyectos más polémicos, aquellos en los que no necesita el respaldo automático de su masa social, y que han sido tumbados recientemente por la justicia o precisan de un largo camino burocrático.
La iniciativa más ambiciosa es la que quiere desarrollar el reelegido presidente sobre las 85 hectáreas que el Real Madrid posee en Valdebebas y que mantiene sin urbanizar, al lado de su ciudad deportiva, valoradas en 1.000 millones de euros según reveló el propio Florentino Pérez durante la campaña electoral. Allí quiere levantar el Madrid Innovation District, un campus tecnológico que necesita de una inversión de 8.500 millones de euros. Para conseguirlo depende del Ayuntamiento de Madrid, que tiene que recalificar esos terrenos, actualmente solo aptos para usos deportivos y en los que quiere abrir centros universitarios pero también un gran complejo de ocio.
El Real Madrid no ha dado muchos detalles del proyecto. Pérez aseguró que quiere que se convierta en el “Silicon Valley” europeo y un vídeo de presentación publicado por el club deportivo indicaba que el campus albergará compañías relacionadas con la inteligencia artificial, el big data, la educación o la investigación, además de empresas biológicas, de biotecnología, farmacia, genética, medicina deportiva y nutrición. También otros negocios distintos a los puramente innovadores, como “empresas y universidades de ocio y tecnología, producción audiovisual, aplicaciones digitales, e-sports, arte digital y entretenimiento”.
El objetivo en este caso y en el de otros negocios con los que Florentino Pérez quiere modelar la ciudad a las necesidades merengues es que estos espacios generen “nuevos ingresos” para que el Real Madrid “siga siendo líder en lo deportivo, lo económico y lo social”. Lo mismo que ocurrirá con los conciertos del Bernabéu, si consigue volver a arrancarlos, algo que todavía está por ver si le deja la justicia, aunque la intención es esa.
Florentino Pérez reconoció durante la campaña haber gastado unos 1.300 millones de euros en la remodelación del estadio, buena parte de ellos en el hipogeo que oculta el césped para permitir la celebración de eventos de todo tipo, principalmente musicales. Eso ha generado una importante deuda a través de tres créditos, para los que el Real Madrid necesita generar ingresos a través de usar su estadio para citas como el encuentro que el Papa mantiene allí este lunes, pero también conciertos.
Las actuaciones musicales están paradas desde hace dos años, cuando el incumplimiento de los niveles sonoros en más de una decena de directos de cantantes y grupos que pasaron por el coso blanco generó un aluvión de multas por ruido a las promotoras y una querella criminal por parte de los vecinos contra la mano derecha de Florentino, José Ángel Sánchez. La segunda ha sido tumbada recientemente por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, pero las primeras seguirán imponiéndose si el estadio incumple con las emisiones sonoras permitidas.
El Real Madrid lleva más de un año de obras para mitigar el impacto acústico de la música en las viviendas que rodean su estadio, pero va a tener que echar mano de influencia política para que tanto Ayuso como Almeida hagan “unas normas especiales” con las que esquivar los actuales límites por ruido. La Comunidad de Madrid le respondió que no elabora normas “ad hoc” aunque trabaja en una regulación que permitan relajar las exigencias acústicas en todos los eventos de la región. “Hay que entender que vivimos en una ciudad de ruido”, llegó a asegurar Isabel Díaz Ayuso. Los vecinos denunciantes, por su parte, recuerdan que las sanciones recaerían en las empresas promotoras de los eventos, lo que hace difícil que nadie quiera actuar en un recinto con problemas de ruido. Insonorizar el Bernabéu es una tarea “casi imposible”, aseguran expertos en acústica.
El otro proyecto parado que quiere reanudar Florentino Pérez es el de los aparcamientos públicos junto al Santiago Bernabéu, que el Gobierno de Almeida le concedió en un concurso hecho a medida para explotar una infraestructura municipal durante los próximos 45 años. Iba a horadar dos: uno bajo la calle Padre Damián y otro junto a la Castellana. Pero un tribunal anuló el concurso, declarándolo ilegal por varios puntos, entre ellos no ver “interés público” en el concurso, al que solo se presentó la empresa Madrid Estadio SL.
Como la sentencia de anulación la ratificó el TSJM, el caso está ahora en el Supremo, porque Florentino Pérez prefirió seguir allí con el caso. El Ayuntamiento, por su parte decidió no recurrir el fallo. El objetivo del Gobierno de Almeida y también el del Real Madrid es poder construir al menos el parking que ya estaba en marcha, el del paseo de la Castellana, con 1.500 plazas que iban a ser para visitantes y que ahora intentan ofrecere en parte a los vecinos para negociar una posible retirada de la demanda o, al menos, que no batallen judicialmente un segundo concurso hecho a medida del club merengue.