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Las zonas de la Sagrada Familia que no se ven en una visita habitual y cuándo se abren

La mayoría de turistas salen de la Basílica de la Sagrada Familia convencidos de haberlo visto todo. Las fotos del interior, las columnas que parecen árboles y la subida a alguna torre suelen dejar esa sensación de check en la lista y de misión cumplida bastante típica en cualquier viaje a Barcelona.

Pero detrás de los recorridos oficiales existe otro templo mucho menos visible: espacios reservados a celebraciones litúrgicas, zonas técnicas, pasarelas elevadas y dependencias históricas que solo se abren excepcionalmente, si lo hacen, en actos oficiales, visitas institucionales o celebraciones fuera de lo habitual.

Según la propia basílica, Gaudí concibió estas zonas no solo como espacios funcionales para el culto, sino también como piezas arquitectónicas integradas en el conjunto simbólico del edificio. Actualmente no forman parte de la visita turística habitual, pero sí pueden integrarse en dispositivos específicos como el de este junio con la visita de León XIV.

Pasarelas interiores

Una de las áreas prácticamente inaccesibles para el visitante común son las pasarelas interiores superiores y corredores técnicos situados entre las torres y las cubiertas. Estas estructuras permiten los trabajos de mantenimiento y restauración, además del acceso del personal técnico y litúrgico. Algunas imágenes de estos espacios han aparecido ocasionalmente en documentales o durante retransmisiones oficiales, especialmente en visitas papales o ceremonias religiosas televisadas.

Durante la visita de Benedicto XVI en 2010, la ceremonia de consagración obligó a desplegar espacios reservados para autoridades eclesiásticas, protocolo y organización dentro del templo. Las imágenes oficiales difundidas por el Vaticano mostraron además recorridos interiores y áreas de acceso restringido que normalmente no forman parte de la visita turística.

Zona de la cripta y algunas torres

También permanece fuera de la ruta habitual buena parte de la zona subterránea vinculada a la cripta histórica. Aunque la cripta sí puede visitarse parcialmente en determinados horarios litúrgicos, muchos espacios anexos quedan reservados al uso religioso interno. Allí se encuentra la tumba de Gaudí, ubicada bajo el altar de la capilla del Carmen. Según la web oficial del templo, esta área mantiene un uso prioritariamente religioso y pastoral.

Uno de los espacios más exclusivos para los que es necesaria una entrada específica es el interior de algunas torres aún no abiertas de forma regular al público. La Sagrada Família permite subir a determinadas torres mediante entrada específica, pero no todas son accesibles. En concreto, se puede acceder a la torre de la fachada del Nacimiento, con vistas hacia el este de la ciudad, y a la torre de la fachada de la Pasión, con vistas al centro, según explica la Sagrada Familia.

En cuanto a la futura Torre de Jesucristo, la más alta del templo con 172,5 metros, todavía no forma parte de las visitas turísticas habituales mientras continúan las obras y los trabajos técnicos, a las que sí pueden acceder visitas más excepcionales como prensa y visitas de autoridades.

Existen además salas vinculadas a la actividad institucional y al patronato de la Junta Constructora que rara vez aparecen en recorridos públicos. Son espacios utilizados para recepciones oficiales, encuentros eclesiásticos o visitas de autoridades. Durante actos de gran formato, como las visitas papales o determinadas celebraciones internacionales, estas dependencias funcionan como zonas de coordinación y protocolo.

Espacios de trabajo y obra

Otra área especialmente restringida son algunos talleres y espacios de trabajo donde escultores, arquitectos y artesanos continúan desarrollando elementos del templo. La construcción de la Sagrada Família sigue activa más de 140 años después del inicio de las obras y gran parte del trabajo se realiza en áreas no abiertas al turismo convencional. Según la Junta Constructora, el templo combina técnicas artesanales tradicionales con herramientas digitales avanzadas como impresión 3D y modelado informático.

En determinadas ocasiones especiales sí se han abierto algunas de estas zonas. Las jornadas de puertas abiertas, retransmisiones institucionales o documentales autorizados han permitido ver parcialmente corredores internos, terrazas técnicas o espacios reservados normalmente al clero y a los equipos de restauración. Aun así, buena parte del otro templo sigue siendo invisible para los millones de personas que cruzan cada año sus puertas.

Quizá ahí reside parte del magnetismo de la Sagrada Família: incluso después de millones de fotografías, visitas guiadas y vídeos en redes sociales, el edificio continúa guardando espacios prácticamente secretos. Como ocurre con las grandes catedrales europeas, siempre queda una puerta cerrada, una escalera inaccesible o una estancia reservada que recuerda que el templo no es solo un monumento turístico, sino también una construcción viva, religiosa y todavía inacabada.

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Calles cortadas y restricciones: lo que espera a los vecinos durante la visita del Papa a Barcelona

Cuando se habla de la visita de un Papa suelen aparecer imágenes de multitudes, ceremonias solemnes y grandes despliegues de seguridad. Mucho menos visible es la otra cara del acontecimiento: la de quienes viven justo donde todo sucede. Para miles de vecinos de barrios como la Sagrada Familia, el Raval o los accesos a la montaña e Montjuïc, la llegada de León XIV significará durante unos días convivir con controles policiales, restricciones de movilidad, calles cerradas y una atención mediática poco habitual.

La experiencia de Barcelona en 2010 sigue muy presente en algunos barrios. Durante la visita de Benedicto XVI para consagrar la Basílica de la Sagrada Familia, el dispositivo obligó a cerrar varias manzanas alrededor del templo (incluido el acceso a parkings privados), instalar decenas de miles de sillas y limitar accesos mediante acreditaciones. Muchos vecinos esperaban información sobre cómo podrían moverse por la zona mientras el entorno quedaba prácticamente blindado.

La situación volverá a repetirse parcialmente este año. El dispositivo previsto para la visita de León XIV contempla restricciones en la Sagrada Familia, el Raval, la Catedral y Montjuïc. Los residentes podrán acceder a sus viviendas acreditando que viven allí, pero habrá limitaciones de tráfico, aparcamiento y distribución de mercancías. Según explicaron los responsables de seguridad, el objetivo es compatibilizar la visita con la vida cotidiana del barrio, aunque reconocen que se producirán molestias inevitables.

El recorrido del Papa alrededor de la Sagrada Familia, que durará entre 10 y 15 minutos y que se hará a una velocidad de unos 7km/h, empezará en el cruce de la calle Rosselló con Passeig de Gràcia hasta la confluencia de las calles Rosselló y Sardenya, para ya dirigirse a la basílica. El Papa realizará estos trayectos rodeado de cápsulas de seguridad con vehículos policiales y agentes a pie, lo que obligará a cortar todo ese perímetro desde muchas horas antes del paseo.

Cacheos, dobles vallas y sin coche en Sagrada Familia

Los vecinos del entorno del templo deberán adaptarse a estas importantes restricciones de movilidad. Entre la noche del 9 de junio y la madrugada del 11 de junio se limitará el acceso de vehículos al perímetro comprendido entre las calles Rosselló, València, Sicília y Lepant. Además, los accesos a los aparcamientos también se verán afectados, por lo que no se permitirá entrar ni salir con vehículo privado salvo en situaciones de emergencia. A ello se sumará el corte total de la calle Rosselló entre la avenida Diagonal y Sardenya a partir de las 7.00 horas del 10 de junio, coincidiendo con los preparativos de los actos papales en la basílica.

Según explicó el intendente mayor de la Guàrdia Urbana, Jordi Guerrero, a Betevé, los vecinos y trabajadores del entorno deberán superar controles de acceso desde las 7 horas del 10 de junio y hasta que finalicen los actos papales en el templo. Los agentes solicitarán documentación necesaria para acreditar la residencia o la necesidad de acceder a la zona, dentro de un operativo que movilizará a 5.600 Mossos d'Esquadra y 500 efectivos de la Guàrdia Urbana.

Uno de los puntos que más preocupa a los responsables policiales es el recorrido del papamóvil hasta la Sagrada Família. Para minimizar riesgos, se instalará una doble valla de seguridad en la calle Rosselló, acompañada de controles y cacheos preventivos para acceder a las zonas reservadas al público. Además, habrá filtros de seguridad en las calles transversales que desembocan en el recorrido oficial.

Controles y cortes en el Raval y Montjuïc

En barrios como el Raval, además, la visita a la Parròquia de Sant Agustí implicará también controles de seguridad en calles densas y estrechas donde cualquier alteración de movilidad tiene un impacto inmediato en vecinos, comercios y repartos. Algo parecido ocurrirá en los accesos a Montjuïc durante la vigilia del Estadi Olímpic, que reunirá a unas 40.000 personas.

La visita a la iglesia de Sant Agustí obligará a establecer un amplio perímetro de seguridad alrededor de la plaza de Sant Agustí y la plaza de la Gardunya. Entre el 9 y el 10 de junio se prohibirá el estacionamiento y se cortará totalmente la circulación en calles como Hospital, Jerusalem, Arc de Sant Agustí y todo el entorno inmediato de la Gardunya. Además, se habilitarán controles de acceso y regulación de peatones en los momentos de máxima afluencia, por lo que los residentes deberán prever desplazamientos más lentos de lo habitual.

Otro de los puntos donde la ciudad cambiará completamente de aspecto será Montjuïc. La vigilia multitudinaria del 9 de junio en el Estadi Olímpic obligará a restringir el acceso al anillo olímpico desde el día 8. Habrá cortes de tráfico y prohibición de estacionar en vías como el Passeig Olímpic, la avenida de l'Estadi, la calle Jocs del 92 y el vial de l'Olivera, situado entre el Palau Sant Jordi y el estadio. Los accesos a la montaña quedarán muy limitados para el vehículo privado y se prevé una fuerte concentración de personas durante toda la tarde y la noche, por lo que el transporte público será prácticamente la única alternativa recomendable para moverse por la zona.

Un amplio abanico de reacciones

Y todo este operativo, no todos los vecinos lo viven de la misma manera, con un amplio abanico desde el enfado hasta la comprensión e incluso la admiración y el oportunismo. En 2010 algunos aprovecharon la llegada del Papa para alquilar balcones y pisos con vistas privilegiadas a la comitiva. Quince años después, la historia vuelve a repetirse en plataformas como Wallapop o Airbnb.

Pero junto a quienes ven una oportunidad económica también aparecen voces críticas. Por ejemplo, la asociación vecinal del entorno de la Sagrada Familia ha expresado en varias ocasiones su preocupación por el impacto que pueden tener estos grandes acontecimientos sobre un barrio ya sometido a una fuerte presión turística, sobre todo en estas fechas. En concreto,

La visita papal llega además en un momento especialmente sensible para parte del vecindario de la Sagrada Familia. Desde hace años persiste el debate sobre la futura construcción de la escalinata monumental de la fachada de la Glòria, prevista en el proyecto original de Antoni Gaudí. En 2019, asociaciones vecinales reclamaron al Ayuntamiento que descartara la actuación por el impacto que podría tener sobre los edificios situados en la calle Mallorca, donde se calcula que podrían verse afectadas unas 300 viviendas y cerca de 3.000 residentes.

Siete años después, el escenario parece más próximo a una solución. El pasado marzo, el presidente delegado de la Junta Constructora, Esteve Camps, aseguró que las negociaciones están "muy avanzadas" y recordó que el consistorio ha garantizado públicamente que ningún vecino se quedará sin vivienda. La llegada de León XIV sitúa así durante unos días el foco internacional sobre un barrio que sigue pendiente de una de las decisiones urbanísticas más complejas de la Barcelona contemporánea.

Sensaciones encontradas

Por otro lado, en cuanto a la visita el Papa muchos residentes reconocen una cierta fascinación por vivir un acontecimiento histórico desde la ventana de casa. Ver pasar el papamóvil, observar el despliegue internacional o escuchar el eco de una ceremonia retransmitida a todo el mundo no forma parte precisamente de la rutina de cualquier barrio. Por eso estas visitas suelen dejar sensaciones contradictorias: incomodidades logísticas para algunos, oportunidades económicas para otros y una curiosidad colectiva que termina impregnándolo todo durante unos días.

La ciudad vive entonces una especie de pausa extraña. El supermercado sigue abriendo, los vecinos siguen bajando al perro y los autobuses continúan circulando, pero alrededor aparecen vallas, acreditaciones, periodistas internacionales y helicópteros sobrevolando el cielo, justo debajo de casa.

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Los símbolos ocultos de la Sagrada Familia que millones de turistas fotografían sin descifrar

Miles de personas entran cada día en la Basílica de la Sagrada Familia con la cámara preparada, la cabeza inclinada hacia arriba y la boca abierta. La mayoría sale fascinada por la luz, las columnas o las fachadas, pero sin darse cuenta de que el edificio está lleno de mensajes religiosos ocultos a simple vista. Antoni Gaudí no diseñó solo una obra arquitectónica monumental, sino que construyó, literalmente, un gigantesco catecismo de piedra cargado de símbolos cristianos, referencias bíblicas y metáforas espirituales que muchos turistas observan sin llegar a interpretarlas quedándose solo con su belleza.

El propio Antoni Gaudí dejó claro en varias ocasiones que la naturaleza y la religión eran la base de su arquitectura. Según la documentación oficial de la Sagrada Familia, el arquitecto entendía el templo como una representación material de la creación divina y de la fe cristiana. Por eso prácticamente cada elemento del edificio tiene un significado religioso concreto y nada es por capricho.

Cuadrado mágico

Uno de los símbolos más conocidos, aunque muchas veces pase desapercibido, es el cuadrado mágico situado en la fachada de la Pasión. Según la basílica, a primera vista parece un simple juego matemático, pero la suma de todas sus filas y columnas da 33, la edad tradicional de Jesucristo en el momento de la crucifixión.

La pieza fue diseñada por el escultor Josep Maria Subirachs siguiendo la carga simbólica prevista para esa fachada. Muchos visitantes se hacen fotos delante sin sospechar que están ante una referencia directa a la muerte de Cristo.

Montones de frutas

Otro detalle muy visible y poco interpretado son las frutas y elementos vegetales que coronan varias torres. No están ahí solo por decoración modernista. Según explica la basílica, representan los frutos del Espíritu Santo y la abundancia de la creación divina. Gaudí utilizó racimos, espigas y formas naturales como símbolo de vida y de conexión entre Dios y la naturaleza. En cierto modo, convirtió el templo en un bosque espiritual de piedra y color.

Las columnas interiores son quizá el mejor ejemplo de esa idea. Mucha gente las describe simplemente como árboles gigantes, pero Gaudí buscaba exactamente eso: reproducir la sensación de entrar en una creación natural ordenada por Dios. Las ramificaciones superiores imitan copas de árboles y permiten distribuir el peso como ocurre en un bosque real.

Gaudí llenó los frontones exteriores con cestas de frutas que representan el paso del año y el simbolismo cristiano de la vida y las buenas obras. En la fachada del Nacimiento, orientada hacia el este y asociada al inicio del día y a la vida, aparecen frutas de primavera y verano como nísperos, cerezas, ciruelas, melocotones o peras. En cambio, en la fachada de la Pasión, vinculada al ocaso y al final del ciclo vital, se representan frutas de otoño e invierno como manzanas, almendras, higos, caquis y castañas. Según la documentación oficial de la Sagrada Família, las frutas remiten a la Jerusalén celestial y al árbol de la vida mencionado en el Apocalipsis.

El simbolismo va todavía más lejos. Bajo las cestas aparecen hojas y frutos verdes todavía en el árbol, representando las buenas obras en proceso, mientras que las frutas maduras situadas más arriba simbolizan las obras ya completadas espiritualmente. Muchas de estas piezas fueron realizadas en ‘trencadís’ cerámico por el escultor japonés Etsuro Sotoo siguiendo modelos originales de Gaudí conservados por la Fundación. El resultado convierte las fachadas laterales en una especie de calendario vegetal y religioso suspendido sobre Barcelona, aunque millones de turistas pasen cada año por debajo sin darse cuenta de que están rodeados de melocotones, granadas o racimos cargados de significado bíblico.

Referencias astronómicas

También pasan desapercibidas las referencias astronómicas y luminosas repartidas por el edificio. La orientación de las fachadas no es casual: la del Nacimiento mira al este para simbolizar la vida y el amanecer, mientras que la de la Pasión se orienta hacia el oeste, asociado al ocaso y la muerte. La luz funciona como parte del mensaje religioso del templo y cambia radicalmente según la hora del día.

Otro símbolo fundamental es el protagonismo constante de la Virgen María. La reciente Torre de la Virgen, inaugurada en 2021, está coronada por una estrella luminosa de doce puntas visible desde buena parte de Barcelona. Según la Sagrada Familia, esta estrella representa la maternidad de María y su papel como guía espiritual. De noche, el efecto visual convierte la torre en una especie de faro religioso suspendido sobre la ciudad.

Las propias torres del templo responden también a una jerarquía religiosa muy concreta. Las doce menores representan a los apóstoles; las cuatro torres de los evangelistas rodean la gran Torre de Jesucristo; y la de María ocupa un lugar intermedio. Nada está colocado al azar. Gaudí diseñó el conjunto como una representación vertical del cristianismo visible desde el perfil urbano de Barcelona.

Cromatismos

Incluso los colores del interior tienen intención simbólica. Las vidrieras utilizan tonos fríos y cálidos según la orientación para acompañar el recorrido espiritual del visitante. Por la mañana predominan azules y verdes; por la tarde aparecen rojos y naranjas más intensos. El templo cambia constantemente de atmósfera lumínica casi como si estuviera respirando.

Quizá por eso la Sagrada Familia funciona de forma tan distinta a otros grandes monumentos turísticos. Mucha gente entra buscando arquitectura y acaba encontrando algo más difícil de explicar, menos terrenal. Justamente, Gaudí diseñó un edificio pensado para emocionar, impresionar y transmitir fe incluso a quienes no comparten esa tradición religiosa. Así, millones de turistas hacen fotos de símbolos que no han descifrado del todo, aunque el templo lleve más de un siglo intentando contárselos.

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Cae una red criminal en Gurb que vendía por 6.000€ empadronamientos falsos

La Policía Nacional ha desarticulado en Gurb (Barcelona) una organización criminal dedicada a falsificar volantes de empadronamiento y venderlos posteriormente, llegando a cobrar hasta 6.000 euros por documento. En el marco de la operación, los agentes han detenido a ocho personas.

El grupo habría montado una estructura mediante la cual ciudadanos extranjeros con residencia legal en España podían traer a familiares desde sus países de origen a través de la reagrupación familiar. Para ello, la red proporcionaba volantes de empadronamiento falsificados que acreditaban un domicilio fijo en Gurb, requisito indispensable para obtener el permiso de residencia.

Los documentos incluían también un falso informe de adecuación del inmueble supuestamente emitido por el Ayuntamiento, pero ni los empadronamientos ni los informes llegaron a tramitarse en ningún momento a través de los cauces municipales.

Contratos de alquiler ficticios

El esquema fraudulento se articulaba en torno a un contrato de alquiler ficticio. Los clientes firmaban un acuerdo con el hijo de los propietarios de una vivienda de Gurb y pagaban 550 euros mensuales, en algunos casos durante 12 meses seguidos, pese a no haber residido nunca en ese domicilio, que en realidad seguía ocupado por la familia propietaria.

El líder de la trama era el encargado de contactar con los clientes y facilitarles la documentación fraudulenta. Al conocer que estaba siendo investigado, intentó huir, pero fue finalmente detenido en Alicante, donde se ocultaba. Además, también fueron arrestadas otras dos personas integradas en la organización y cinco que habían recurrido a sus servicios para intentar traer familiares a España.

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Barcelona impulsa un nuevo museo dedicado a Gaudí en el Colegio de las Teresianas que abrirá en 2028

El Colegio de las Teresianas, proyectado por Antoni Gaudí entre los años 1888 y 1890 y hasta ahora inaccesible al público general, se convertirá en un museo que combinará patrimonio, exposiciones de arte y actividades para descubrir al excepcional arquitecto en todas sus facetas. El nuevo equipamiento cultural se abrirá al público a principios del año 2028, poniendo al alcance de todos una de las obras más desconocidas del arquitecto y ofreciendo una experiencia museográfica de última generación.

La presentación oficial del Museo Gaudí Teresianas se realiza justo después de confirmarse la autorización por parte del Vaticano y se enmarca en el Año Gaudí. El proyecto ampliará el relato gaudiniano de la ciudad más allá de los edificios más conocidos. Ubicado en el Colegio de las Teresianas de la calle Ganduxer, una de las obras más singulares y desconocidas de Antoni Gaudí, el nuevo museo permitirá descubrir una dimensión poco explorada del arquitecto catalán: su búsqueda espiritual, su concepción esencial de la arquitectura y su vínculo con los valores educativos y humanistas impulsados por Enric d’Ossó a partir de la figura espiritual de Santa Teresa de Jesús.

La apertura al público de este edificio histórico representa un hito patrimonial. Por primera vez, los visitantes podrán acceder de manera regular a un espacio que hasta ahora había permanecido prácticamente inaccesible y que constituye una pieza clave para comprender la evolución creativa de Gaudí. Un espacio que se complementará con el acceso libre a una parte de su jardín, desde donde contemplar la grandeza del edificio.

Un museo del siglo XXI

El Museo Gaudí Teresianas aspira a ser un centro cultural innovador que combinará patrimonio, investigación, divulgación y tecnología avanzada. La propuesta museográfica incorporará recursos audiovisuales y multimedia, piezas y documentación originales y facsímiles, maquetas y módulos interactivos, restituciones físicas y virtuales, proyecciones panorámicas y mappings arquitectónicos.

Entre los espacios expositivos destacados se encontrará el Espacio Gaudí 360º, toda una planta del edificio dedicada a una exposición permanente que ofrecerá un recorrido por la trayectoria vital y artística del arquitecto. Otra planta estará dedicada a exposiciones temporales centradas en conceptos creativos como la trascendencia o la belleza, y una sala digital de realidad virtual nos trasladará al interior del proceso de trabajo de Gaudí, adelantando algunos de los espacios y usos del nuevo museo.

Una nueva mirada sobre la figura del arquitecto

El nuevo equipamiento quiere alejarse de la lectura convencional de la obra de Gaudí e interpretarla a partir del edificio de las Teresianas, una obra fundamental para comprender su evolución arquitectónica.

Construido entre 1888 y 1890, el edificio manifiesta una arquitectura austera, funcional y cargada de simbolismo que anticipa muchas de las aportaciones conceptuales que posteriormente desarrollaría en otros proyectos. La luz, la geometría, la espiritualidad y la innovación constructiva se convierten aquí en los grandes protagonistas.

Desde este espacio excepcional, el visitante podrá descubrir cómo Gaudí transformó las influencias religiosas, pedagógicas y sociales de su tiempo en una arquitectura al servicio de su función: ser un convento para la formación y residencia de las novicias de la congregación de las Teresianas y una escuela para niñas.

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Dos detenidos en Badalona tras pelearse a machetazos en plena calle

Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana detuvieron este domingo al mediodía a dos hombres en Badalona (Barcelona) por protagonizar una pelea con un machete en el barrio de la Salut del municipio.

La discusión habría empezado en el interior de una vivienda y después habrían salido a la calle, donde la policía actuó "rápidamente", según ha explicado en redes sociales el alcalde de la ciudad, Xavier García Albiol.

"Detenidos, pero tremendamente indignado y cabreado por lo que ha pasado este mediodía en el barrio de la Salut de Badalona", ha escrito el primer edil, que ha felicitado a los cuerpos de seguridad por su trabajo.

"Seguiremos trabajando con firmeza para que los delincuentes sepan que aquí no tienen sitio", ha añadido en un apunte en X. En las imágenes, que se han viralizado en redes, se ve como un hombre con un machete se pasea por una calle concurrida e intenta, junto a otro, abrir una puerta sin éxito.

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La Sagrada Familia: el templo que desafió al tiempo estrena su Torre de Jesús hoy de la mano del Papa

En el corazón de Barcelona, entre la estructura uniforme de cubos perfectos que forman el Eixample de la ciudad, se han ido erigiendo con el paso de los años las 18 torres de la Sagrada Familia. Lo ha hecho poco a poco, pero sin detenerse. Rompiendo cuidadosamente con el orden de la cuadrícula que diseñó Ildefons Cerdà. Tras 140 años, ha logrado tocar el techo de Barcelona convirtiéndose en el edificio más alto de la ciudad. La iglesia más alta del mundo. También la que atrae más miradas.

El imaginario colectivo de todo el planeta tiene gravada la estampa que forman esas columnas curvadas, que recuerdan al macizo de Montserrat. En su interior, se abre paso un bosque de piedra donde la luz se vuelve un elemento arquitectónico más, cumpliendo la voluntad de Gaudi: elevar al hombre para acercarlo a Dios. Siempre cerca. Siempre sin superarle. Siempre dentro de la Naturaleza.

Este 10 de junio, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, se inaugurará su torre más alta, la de Jesucristo. Los actos para conmemorar esta efeméride también aunarán espiritualidad y urbanismo. Arquitectura y fe. El Papa será la voz encargada de encumbrar esta obra hasta el cielo, los feligreses elevarán la mirada hacia la cruz que la corona a 172 metros del suelo.

El mundo pondrá el oído. Barcelona, el corazón. 20minutos celebra el momento con un especial sobre el templo que ha ido transitando por la historia de Barcelona durante tres siglos. Hoy ya, es parte de la historia de la humanidad.

"La línea recta pertenece al hombre, la línea curva, a Dios". Bajo esta premisa, que se atribuye a Antoni Gaudí, el arquitecto erigió una de las obras más revolucionarias de la historia de la arquitectura: la Sagrada Familia. Situada en el centro de Barcelona, se empezó a construir en 1882, pero no fue hasta un año más tarde cuando Gaudí tomó las riendas del proyecto, que inspiró en la naturaleza y alejó de los estilos que en aquel entonces eran los tradicionales. El templo, que hoy en día visitan millones de personas, está formado por un diseño único que combina detalles minuciosos en sus tres fachadas con una altura de 172 metros y medio que la eleva hasta el cielo de la capital catalana y la convierte en un monumento para la eternidad.

A pesar de que lleva más de 140 años en construcción, la Basílica ya se ha convertido en la iglesia más alta del mundo. Además, es el símbolo más universal de Barcelona y ha cambiado para siempre el skyline de la ciudad, en el que resaltan las 18 torres del templo, especialmente la de Jesucristo, que se erige como la más alta y está coronada con una cruz de grandes dimensiones que brilla de día y de noche. Sin embargo, tal y como ideó el mismo Gaudí, los metros de la torre de Jesús no superan la altura de la montaña de Montjuïc, puesto que "la obra del hombre no debe superar la obra de Dios".

Esa conexión con la espiritualidad fue una de las principales bases de Gaudí durante toda su vida y se plasmó en el proyecto. No obstante, tenía claro desde un principio que su obra maestra destacaría por su relación con la naturaleza y la verticalidad, por lo que ideó una ingeniosa manera para saber qué forma debía tener el templo para que, geométricamente, fuera estable: Creó una maqueta a la que enganchó sacos de arena. Luego, la volcó y al ponerla boca abajo los sacos quedaron colgando. Así, fue la gravedad la que le enseñó la curvatura que debía tener y las columnas que debían sostener la Sagrada Familia.

Antoni Gaudí i Cornet revolucionó por completo la forma de concebir y entender la arquitectura. Con las curvas, los colores y los diseños imposibles que imaginó, creó un estilo modernista propio y reconocible en todo el mundo. Sus obras, inspiradas en la naturaleza y la espiritualidad, son admiradas por millones de personas que viajan desde todos los rincones del planeta para contemplarlas de cerca, recorrer sus espacios y sumergirse en el universo creativo ideado por Gaudí. La mayoría de ellas, ubicadas en Barcelona, se han convertido en símbolos de la ciudad, como La Pedrera o el Park Güell. Sin embargo, su arquitectura no se limitó únicamente a la capital catalana, ya que el genio levantó numerosos edificios fuera de Catalunya, creando una red de obras gaudinianas única.

Nacido el 25 de junio de 1852 en Reus (Tarragona), Gaudí creció en una familia cuyo padre era calderero de Riudoms. Desde muy joven recibió una formación marcada por la religión y el humanismo, donde mostró sus primeras dotes creativas y un interés especial por la naturaleza. Allí sentó las bases de lo que acabaría siendo su estilo propio, sustentado en la geometría y en recursos técnicos como el 'trencadís'. Esta técnica está basada en el revestimiento de estructuras con trozos irregulares de azulejos que conforman un mosaico para plasmar una imagen abstracta. Gaudí fue el gran referente de esta técnica, que se ha convertido también en insignia y estilo propio del arte catalán.

"Esa foto debería ser del año 68 o 69, que deberíamos venir aquí a celebrar la Palma", explica Pilar a su hija Marta. Pilar es del barrio de la Sagrada Familia y recuerda el monumento como una parte de la historia de la ciudad, del barrio, de su historia. Siempre ha estado ahí, creciendo, pero entonces "solo eran cuatro torres y una pared". Recuerda que solía venir al entorno de la Sagrada Familia a "celebrar carnavales o a bendecir la Palma", el Domingo de Ramos.

Su infancia se desarrolló con el monumento modernista como telón de fondo. Recuerda los paseos que solía hacer en los aledaños del templo y cómo en las festividades religiosas, como cientos de barceloneses, se acercaban hasta el lugar con sus mejores galas. "El Domingo de Ramos, llevábamos algo nuevo. La palma y un rosario de azúcar", relata a 20minutos.

Aquellas imágenes distan mucho de las actuales, donde los turistas se agolpan para poder tomar la mejor instantánea de la basílica de Antoni Gaudí. Entonces eran pocos los que tenían una cámara de fotos, pero Pilar tenía una.

Los años pasaron, Pilar contaba con 26 cuando nació Marta. Seguían viviendo en el barrio y todos los días, cuando Marta iba al colegio, "pasaba por delante del templo", explica. Ella jugaba en los parques que lo rodeaban. Lo consideraba un elemento más de su entorno. Un día de 1993, un día como otro cualquiera, salieron a pasear por la noche e iluminaron el monumento: "Dijimos: 'Va, vamos a hacer una foto'". En ese momento, tras las cuatro torres de la portada del Nacimiento ya asomaban las de la portada de la Pasión, de Subirats, que todavía se estaba esculpiendo.

144 años después de que se pusiera la primera piedra de la Sagrada Familia, el próximo 10 de junio el templo celebrará de la mano del Papa León XIV que ya tiene colocada la piedra más alta de la basílica, la que corona la cruz tridimensional sobre la torre de Jesucristo a 172,5 metros de altura.

La ocasión ha centrado un interés que trasciende el de los vecinos que, año tras año, han visto como se erigía entre la cuadrícula del Eixample de Barcelona. Un interés que también ha cruzado las fronteras españolas. Prueba de ello es que al acto de inauguración se han acreditado 1.600 periodistas y, de ellos, 450 vienen de otras partes del mundo.

Según han explicado a 20minutos fuentes de la organización de la visita del pontífice a España, han solicitado cubrir el acto de la Sagrada Familia medios de más de 30 países. "Vienen medios seculares de toda clase, incluidos por ejemplo, Associated Press, Le Monde, el New York Times, Infobae, y también medios religiosos, como ser EWTN o OSV News", explican las mismas fuentes que concretan que algunos periodistas son corresponsales ya viviendo en España, "pero muchos vienen específicamente para esta ocasión".

El Govern, el Ayuntamiento de Barcelona y el Arzobispado han estado meses trabajando conjuntamente en el dispositivo de seguridad y movilidad de la visita del Papa León XIV a Barcelona del 9 al 11 de junio. Para garantizar la seguridad tanto de las instituciones como de los ciudadanos, se desplegarán 5.600 agentes de los Mossos d'Esquadra y 500 de la Guardia Urbana. También habrá afectaciones en la movilidad de la ciudad, con cortes de tráfico, desvíos en líneas de autobús y restricciones de acceso a calles, con motivo de los actos en la Catedral de Barcelona, el Estadi Olímpic de Lluís Companys, en la parroquia de Sant Agustí -en el Raval-, en la Sagrada Familia y, fuera de la capital catalana, en Brians 1 y Montserrat.

Uno de los detalles que hasta ahora se desconocía de la visita era la ruta que hará el Santo Padre con el coche oficial, conocido como el papamóvil. Lo hará en tres ocasiones: el martes 9 de junio por la tarde, durante la vigilia de oración -que no una misa- en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Montjuïc, el Papa dará una vuelta por la pista de atletismo para saludar a todos los asistentes. Al día siguiente, miércoles 10 al mediodía, recorrerá unos cientos de metros en la montaña de Monestir de Montserrat, entre uno de los aparcamientos de autobuses y la entrada de la plaza de Santa María.

El Papa recorrerá la calle de Rosselló con el papamóvil

Finalmente, uno de los recorridos más esperados por los seguidores del Santo Padre se hará el miércoles por la tarde en la capital catalana en su trayecto entre el Palacio Episcopal y la Sagrada Familia, donde encabezará a partir de las 19 horas la misa y acto de bendición de la Torre de Jesucristo. El recorrido, que durará entre 10 y 15 minutos y que se hará a una velocidad de unos 7km/h, empezará en el cruce de la calle Rosselló con Roger de Llúria y la Diagonal hasta la confluencia de las calles Rosselló y Sardenya. El Papa realizará estos trayectos rodeado de cápsulas de seguridad con vehículos policiales y agentes a pie. El resto de trayectos previstos durante su visita a Barcelona se llevarán a cabo en un vehículo estándar cerrado.

Paso a paso, piedra a piedra, la Sagrada Familia ha ido elevándose en el skyline de Barcelona. Lo ha hecho sin prisa pero sin pausa y, en los últimos años su evolución se ha precipitado, cumpliendo un hito tras otro. Primero se convirtió en la iglesia más alta del mundo en septiembre de 2025 al alcanzar los 162,9 metros. Luego, al coronar la torre de Jesucristo con una cruz de grandes dimensiones, llegó a los 172 metros y medio que diseñó Antoni Gaudí y ahora, cuando se cumplen 100 años de la muerte del arquitecto catalán, está a horas de que el Papa León XIV inaugure inaugurar y bendiga la torre central, que culmina la parte alta del templo. El director general de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, Xavier Martínez, atiende a 20minutos para explicar cómo están viviendo la visita del pontífice y cuales son los próximos pasos. "En un periodo de diez años la Sagrada Familia podría estar finalizada", asegura. Quizá para algunos es mucho tiempo, pero desde la perspectiva de un edificio que ha evolucionado a lo largo de los tres últimos siglos, su final se intuye cercano y eso se nota en el incremento de los que quieren conocerla en primera persona.

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Gaudí y la geometría imposible: Naturaleza, fe y revolución arquitectónica

Antoni Gaudí i Cornet revolucionó por completo la forma de concebir y entender la arquitectura. Con las curvas, los colores y los diseños imposibles que imaginó, creó un estilo modernista propio y reconocible en todo el mundo. Sus obras, inspiradas en la naturaleza y la espiritualidad, son admiradas por millones de personas que viajan desde todos los rincones del planeta para contemplarlas de cerca, recorrer sus espacios y sumergirse en el universo creativo ideado por Gaudí. La mayoría de ellas, ubicadas en Barcelona, se han convertido en símbolos de la ciudad, como La Pedrera o el Park Güell. Sin embargo, su arquitectura no se limitó únicamente a la capital catalana, ya que el genio levantó numerosos edificios fuera de Catalunya, creando una red de obras gaudinianas única.

Nacido el 25 de junio de 1852 en Reus (Tarragona), Gaudí creció en una familia cuyo padre era calderero de Riudoms. Desde muy joven recibió una formación marcada por la religión y el humanismo, donde mostró sus primeras dotes creativas y un interés especial por la naturaleza. Allí sentó las bases de lo que acabaría siendo su estilo propio, sustentado en la geometría y en recursos técnicos como el 'trencadís'. Esta técnica está basada en el revestimiento de estructuras con trozos irregulares de azulejos que conforman un mosaico para plasmar una imagen abstracta. Gaudí fue el gran referente de esta técnica, que se ha convertido también en insignia y estilo propio del arte catalán.

En 1868 se trasladó a Barcelona y, en 1873, ingresó en la Escuela Provincial de Arquitectura. Un año después comenzó a trabajar para Josep Fontseré en la urbanización del parque de la Ciutadella. Allí diseñó elementos de la cascada y parte de las verjas del recinto. Tras licenciarse, creó dos modelos de farolas de gas para el Ayuntamiento de Barcelona, que todavía hoy pueden verse en la plaza Reial y en el Passeig de Joan de Borbó. Estos elementos urbanos ya dejaban entrever el talento y la creatividad de Gaudí, con detalles tan especiales como el casco alado de Mercurio. El genio situó esta figura del dios del comercio en la mitología romana porque los enclaves donde se encuentran eran puntos donde históricamente había establecimientos en los que la gentge compraba.

Las primeras obras para la burguesía catalana

A partir de entonces comenzó a recibir encargos de la burguesía catalana y, posteriormente, de la Iglesia. "Para hacer las cosas bien es necesario: primero, el amor; segundo, la técnica", decía Gaudí. Su obra, alejada de lo convencional, mostraba multitud de detalles propios de un creador que buscaba plasmar cada idea surgida de su ingenio. Su estilo, enmarcado dentro del modernismo catalán, se basaba en el juego de colores y luces para mostrar aquello que quería transmitir y crear edificios funcionales y cómodos para sus habitantes.

Por ejemplo, en la Casa Vicens —cuyo diseño inició en 1883—, la primera gran obra de Gaudí, exploró distintas soluciones para convertirla en una residencia estival donde la familia de Manuel Vicens i Montaner pudiera refugiarse del calor. Para ello levantó muros gruesos e incorporó una cascada que ayudaba a refrescar el inmueble. Todo ello acompañado de colores vivos y pinturas de pájaros y flores, un sello característico del universo gaudiniano.

En sus primeras obras también se aprecia la influencia del estilo mudéjar, que fusiona la geometría con elementos de la arquitectura islámica, y que acaba fusionando en el estilo modernista, insignia de Gaudí. En 1883 también recibió el encargo de continuar las obras de la Sagrada Familia. La basílica había sido iniciada un año antes por Francisco de Paula del Villar con un estilo neogótico que Gaudí acabaría transformando para impregnarlo de su característico juego de formas inspiradas en la naturaleza. Sin embargo, esa evolución llegaría plenamente años después, cuando se dedicó exclusivamente al templo en la etapa final de su carrera.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la arquitectura mundial giraba hacia los grandes rascacielos de hormigón que comenzaban a levantarse en ciudades como Nueva York o Chicago. Mientras tanto, Gaudí desarrollaba en Barcelona diseños únicos como la Casa Milà, popularmente conocida como La Pedrera. Su inconfundible fachada ondulante de piedra —coronada con inscripciones del Ave María en latín— se ha convertido en una de las imágenes más icónicas del Passeig de Gràcia, donde miles de personas se fotografían cada día. Además, el arquitecto transformó la azotea y la buhardilla en un espacio funcional, convirtiéndolo en una auténtica obra de arte al aire libre en la que predominan formas ondulantes y chimeneas que recuerdan a rostros humanos o guerreros de piedra.

También en esta emblemática avenida barcelonesa se encuentra la Casa Batlló, que Gaudí reformó por completo y en cuya fachada plasmó un espectacular 'trencadís' que todavía hoy se conserva. La torre del edificio está coronada por una cruz de cuatro brazos que evoca el puño de una espada clavada en el lomo de un dragón —el tejado son las escamas de este animal mitológico—, como cuenta la leyenda de Sant Jordi. Precisamente, la leyenda cuenta que, cuando Sant Jordi hundió su espada en este ser mitológico, de su sangre creció una rosa. En la Diada de la festividad que lleva el mismo nombre, el edificio se engalana con estas flores para celebrarlo.

Mas al norte, vigilante sobre la ciudad, se alza el Park Güell, uno de los espacios más visitados de Barcelona. Este recinto de unas 15 hectáreas fue concebido originalmente como una ciudad jardín. El espacio, pensado para familias acomodadas de la época, se eleva sobre la falda de Collserola, lo que obligó a Gaudí a trabajar con los desniveles del terreno para crear un parque repleto de escaleras, caminos y senderos integrados en el paisaje. Uno de sus elementos más reconocibles es el banco ondulante revestido de 'trencadís'; otro, la escalinata principal presidida por la popular salamandra de mosaico situada bajo la 'senyera' de Catalunya. Todo ello refleja la obsesión de Gaudí por cuidar hasta el último detalle y por incorporar a sus obras elementos vinculados a su vida y a su identidad cultural.

Pero no todas las obras del genio catalán son tan reconocibles y, en varios enclaves, dejó su huella escondida pero fácilmente identificable. Uno de los primeros edificios desconocidos del arquitecto son los Pabellones de la Finca Güell (1884-1887), un recinto propiedad de la Universidad de Barcelona (UB) ubicado en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi. Este fue el primer trabajo de envergadura que Gaudí realizó para su gran mecenas, Eusebi Güell, y está formado por tres elementos: la puerta de carruajes, la casa del portero y las caballerizas. El elemento más destacado de los Pabellones es la espectacular reja de hierro forjado en forma de dragón de la puerta de carruajes.

La obra de Gaudí fuera de Catalunya

En paralelo a sus proyectos en Barcelona, Gaudí comenzó a ganar notoriedad internacional tras una exposición dedicada a su obra celebrada en París en 1910. También contribuyeron a ello sus edificios levantados fuera de Catalunya. Uno de los más destacados es El Capricho, en Comillas (Cantabria), cuya combinación de colores verdes y rojos lo convirtió en uno de los inmuebles más singulares de España. Otro ejemplo es la Casa de los Botines, en León, donde incorporó una imagen de Sant Jordi venciendo al dragón. Aunque esta obra no es una de las más representativas de su estilo, sí evidencia ese cuidado extremo por el detalle y la incorporación de elementos simbólicos únicos.

A partir de 1914, Gaudí se dedicó exclusivamente a la construcción de la Sagrada Familia, donde incluso llegó a instalarse en 1925. La basílica representa la culminación de su legado artístico y espiritual, ya que en ella plasmó todas las ideas y recursos arquitectónicos que había desarrollado a lo largo de su vida. Meses después de trasladarse al taller del templo, fue atropellado por un tranvía en la Gran Vía de Barcelona mientras se dirigía a misa, una rutina diaria que evidenciaba la profunda importancia de la fe tanto en su vida personal como en su obra.

Muerte y legado del 'gran' genio

Tres días después, el 10 de junio de 1926 -el mismo día en que el papa León XIV hará la misma en conmemoración del centenario de la muerte de Gaudí e inaugurará la Torre de Jesús-, fallecía en el Hospital de Santa Creu de Barcelona, con 72 años y su gran obra inacabada. Los restos del arquitecto fueron trasladados a la cripta de la Sagrada Familia, donde perduran hasta hoy mismo, tras una numerosa comitiva encabezada por el alcalde de Barcelona, Darius Rumeu, que recorrió las calles de la ciudad con el féretro del arquitecto.

Cien años después de la pérdida del genio gaudiniano, su legado perdura hoy en día y muestra cómo la creatividad y libertad pueden convivir en grandes edificaciones. Su estilo modernista y propio, forjado por su interés en plasmar ámbitos de la naturaleza y recreaciones del catolicismo, ha servido de inspiración a miles de arquitectos y ha levantado la admiración de millones de personas, que quedan perplejas ante la belleza, los colores y el juego de iluminación que creó con el 'trencadís' y las vidrieras que hay en sus edificios, siete de ellos formando parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Por ejemplo, la Sagrada Familia recibe cerca de 5 millones de visitantes, mientras que la Casa Batlló, 1,9 millones y La Pedrera más de un millón. La gran cantidad de visitantes en sus obras también ha generado un debate en el plano político. El gobierno municipal dio un nuevo paso para que los turistas que visitan el Park Güell no eludan el pago de la entrada (de 18 euros) y no se cuelen en las franjas horarias reservadas para los vecinos. Un paso que al mismo tiempo tiene que servir para que los barceloneses puedan disfrutar de su parque. En 2025, entraron al parque 4,3 millones de personas.

El estilo de Gaudí, plasmado por todo el mundo

Las obras arquitectónicas de Gaudí han servido a las generaciones de después, que se han inspirado en este estilo único del artista catalán para confeccionar sus propios edificios por todo el planeta. Pese a que ningún otro arquitecto ha buscado imitar al genio, sí que se ha reflejado su admiración hacia la naturaleza en muchas otras obras, como en la Casa de la Cascada, en Pensilvania (Estados Unidos), donde Frank Lloyd Wright incorpora el agua en la vivienda. También en la torre Einstein de Potsdam, confeccionada por Eric Mendelsohn, caracterizada por una geometría y formas únicas que recuerdan a Gaudí.

En España también existen muestras de ello. Las Bodegas Ysios, diseñadas por Santiago Calatrava, replican el techo de las escuelas de Gaudí de la Sagrada Familia. Sin embargo, en vez de utilizar elementos cerámicos, Calatrava empleó en el complejo ubicado en Laguardia aluminio sobre la bodega. En Barcelona, por ejemplo, está la Torre Glòries, donde el francés Jean Nouvel reconoce que la intención de elevar un edificio en este punto de la ciudad coincide con la de la Sagrada Familia. Asimismo, la influencia de Gaudí puede apreciarse en los paneles plásticos de la fachada de la antigua Banca Catalana, proyectada por Enric Tous y Josep Maria Fargas.

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La memoria de la Sagrada Familia: Pasado y presente a través de la mirada de los barceloneses

"Esa foto debería ser del año 68 o 69, que deberíamos venir aquí a celebrar la Palma", explica Pilar a su hija Marta. Pilar es del barrio de la Sagrada Familia y recuerda el monumento como una parte de la historia de la ciudad, del barrio, de su historia. Siempre ha estado ahí, creciendo, pero entonces "solo eran cuatro torres y una pared". Recuerda que solía venir al entorno de la Sagrada Familia a "celebrar carnavales o a bendecir la Palma", el Domingo de Ramos.

Su infancia se desarrolló con el monumento modernista como telón de fondo. Recuerda los paseos que solía hacer en los aledaños del templo y cómo en las festividades religiosas, como cientos de barceloneses, se acercaban hasta el lugar con sus mejores galas. "El Domingo de Ramos, llevábamos algo nuevo. La palma y un rosario de azúcar", relata a 20minutos.

Aquellas imágenes distan mucho de las actuales, donde los turistas se agolpan para poder tomar la mejor instantánea de la basílica de Antoni Gaudí. Entonces eran pocos los que tenían una cámara de fotos, pero Pilar tenía una.

Los años pasaron, Pilar contaba con 26 cuando nació Marta. Seguían viviendo en el barrio y todos los días, cuando Marta iba al colegio, "pasaba por delante del templo", explica. Ella jugaba en los parques que lo rodeaban. Lo consideraba un elemento más de su entorno. Un día de 1993, un día como otro cualquiera, salieron a pasear por la noche e iluminaron el monumento: "Dijimos: 'Va, vamos a hacer una foto'". En ese momento, tras las cuatro torres de la portada del Nacimiento ya asomaban las de la portada de la Pasión, de Subirats, que todavía se estaba esculpiendo.

Visitas familiares a la Sagrada Familia

Damián y Amparo llegaron a Barcelona en 1973. Él, de un pueblo en la Sierra de Béjar de Salamanca llamado Lagunilla. Ella, de un pueblo a unos siete kilómetros llamado Valdelageve. Ambos hijos de la migración de los años setenta. Lo que más les impactó fue la grandeza del monumento. Juntos recuerdan cuando familiares del pueblo vinieron a visitarles en 1983 y les llevaron a ver la Sagrada Familia. "Es cuando muchos venimos a verla, cuando viene la gente de fuera y se la queremos enseñar", explica Damián, orgulloso del templo.

Frente a la Sagrada Familia recuerdan el retrato que él le hizo a ella aquel día, alimentando a las palomas con el hijo de ambos, Mario. "Hace ya cuarenta años de esa foto", comentan en conversación con este rotativo. "Tú estabas embarazada", añade él. A través de la foto vuelven a un tiempo en el que "se veía la claridad" entre las torres de la portada del Nacimiento, ya que por detrás no estaban construidas las torres centrales. "Estaba empezando la portada de la Pasión", explica Amparo.

Recuerdan cuando, en una visita que hicieron en el 81, subieron las escaleras y, cuando bajaron, estando en el centro del templo que entonces no estaba cubierto, "alguien desde arriba nos tiró un melocotón". "Casi nos da", dicen entre risas. Miran la foto y vuelven a elevar la mirada hacia la cruz que corona la basílica. "Cómo ha cambiado... y nosotros", siguen riendo.

La pista de patinaje

A Margarita, la Sagrada Familia le trae recuerdos de cuando era pequeña. También venía a celebrar fiestas tradicionales. Ella vivía cerca del Hospital de Sant Pau, no lejos del templo y sus padres la traían a la pista de patinaje. "Yo venía con los patines, esos de correas" que se enganchaba a los pies, explica frente a sus hijas, Laia y Neus.

En la foto que sostiene en sus manos aparece Margarita, con sus padres frente al templo en el año 2.000, y junto a Laia. "Te habías caído dos días antes y por eso tenías una herida en la cara", le explica. En cierto modo, también estaba Neus, "en la barriga" de su madre. Ellas no llegaron a conocer la pista de patinaje. Ya no está.

El primer recuerdo de la Sagrada Familia de sus hijas, más reciente. "Con el colegio y el instituto veníamos de excursión una vez al año a visitarla. Nos explicaban el templo, las cristaleras, todo", expone Laia que dice sentirse privilegiada al poder visitar "un símbolo de Barcelona" con el colegio. Neus, es más joven todavía. La semana que viene cumplirá 26 años. Al haberse mudado a otro barrio, su primer contacto con el templo también fue a través de las excursiones del colegio. "Ya entendíamos que era un icono de Barcelona".

Marta también recuerda que para ella, de niña, la Sagrada Familia era sinónimo de pista de patinaje. "Me acuerdo mucho que había al lado una pista de patinaje muy grande", relata, y argumenta que, hasta que no creces, no te das cuenta "del símbolo que es".

Crecimiento imperceptible, alcance global

En ese sentido, Marta, que ha crecido al ritmo de la basílica, explica que le pasa como a muchos barceloneses que, pese a que el templo no deja de ganar altura, los que viven a sus pies se van dando cuenta según van apareciendo nuevos elementos. "Esos cambios, aunque se dan día a día, solo los ves en los momentos en los que dices: ¡Ostras! Ha crecido por un lado… Te vas dando cuenta en agregados de que se ha ido haciendo grande".

Damián peina más canas que Marta y vincula "su evolución al de la ciudad". "Es como el cambio de la ciudad, que se ha hecho cada vez más grande como la Sagrada Familia, más moderna. Es una evolución contínua", explica.

Pero el monumento no ha crecido solo en volumen, sino también en adeptos a lo largo y ancho de todo el mundo. "La Sagrada Familia es un monumento muy importante a nivel mundial. Vayas donde vayas, tú comentas y dices: 'Barcelona'; y lo primero que te dicen es: 'Sagrada Familia', explica Margarita. Pilar comparte ese orgullo: "Es un sentimiento que sientes cuando vas por cualquier sitio. Es un referente. Hablas de Barcelona y te lo dicen. ¡Saben de dónde soy!".

¿Por fuera o por dentro?

Entre los seguidores de la Sagrada familia hay relativa división sobre si prefieren cómo es el monumento por fuera o cómo es por dentro. Pese a que el mundo tiene la imagen de la fachada exterior, la mayoría de barceloneses se quedan con el interior. "Por dentro es espectacular. Tiene una luz, tiene una acústica. Es donde se ve realmente Gaudí. Esto [la fachada] es un poco Barroco. Está bien, pero por dentro..." concluye Margarita, entornando la mirada.

Damián y Amparo tampoco tienen dudas y aseguran que, por dentro, la iglesia "es una pasada". "La luz", recalca ella. "Todo lo que hay, la brillantez, lo distinto que es a otros templos, es lo que dice ella: la luz", comenta. Les faltan las palabras para expresarlo. Pronto las encontrarán. El viernes tienen entradas para visitarla. Viene su sobrino del pueblo.

Para Marta la imagen del exterior, es parte de su infancia: "Aun así, no he entrado nunca. Debe ser otro gran tópico de mucha gente de Barcelona, que no ha estado nunca dentro", ríe.

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