La sutil guerra dialéctica entre el Port de Barcelona y el Ayuntamiento sobre los cruceristas ha escrito este jueves un nuevo capítulo con la presentación de un estudio que pone en duda que los visitantes flotantes tengan un papel relevante en la masificación turística que padece la capital catalana. Según el trabajo elaborado por la Facultat de Turisme de la Universitat de Girona, los forasteros que llegan en barco representan el 2,5% del total de visitantes diarios de la ciudad, mientras que los turistas y excursionistas que vienen por otros medios copan el 97,5% restante.